22848(16-03-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22848  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado  acta N°   017   

Bogotá,  D. C., dieciséis (16) de marzo de  dos mil cinco (2005).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   RODRIGO  ANDRÉS RUIZ DÍAZ, elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.  Mediante  oficio  N°  0300  del  17  de  septiembre  de  2004,  el  Ministerio de Justicia y del Derecho comunicó a esta  Sala  de  la  Corte  que  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América, por  conducto  de  su Embajada en Colombia y mediante Nota Verbal N° 12034 del 30 de  agosto  de  esa  anualidad,  solicitó  en  extradición al ciudadano colombiano  Rodrigo Andrés Ruiz Díaz.   

De  igual  manera,  el  Fiscal General de la  Nación,  mediante  resolución  del 2 de junio de 2004, decretó la captura con  fines   de   extradición,   la   cual   se   hizo   efectiva   el  7  de  julio  siguiente.   

2.  La normatividad  con la que se  tramitó  el  diligenciamiento  fue la que contemplaba el Capítulo III, Título  I,  Libro  V  del  anterior  Código de Procedimiento Penal, en la medida que no  existe  en  el  momento  convenio  aplicable  que regule el asunto, como así lo  conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de Relaciones  Exteriores.   

3. Los acontecimientos fácticos objeto de la  investigación  e  imputación  de los cargos formulados en su contra, motivo de  la  solicitud  de  extradición,  fueron sintetizados en la Nota Verbal N° 2034  del 30 de agosto de 2004 de la siguiente manera:   

“Los  hechos  de  este  caso  que el 19 de  septiembre  de  2002, o aproximadamente en ese fecha, un informante confidencial  (“CI-1”)  que  trabajaba  para  la  DEA se reunió con Rodrigo Andrés Ruiz-  Díaz  y  el CI- 1 discutieron sobre el contrabando de narcóticos a los Estados  Unidos.  Más  específicamente,  Ruiz  –  Díaz  instruyó  al  CI  –  1  para  que  viajara  a  Trinidad  a  recoger  narcóticos  de un  ‘correo’  y  llevarlos  de  contrabando  a  los  Estados     Unidos.     Ruiz     Díaz     le    dio    al    CI    –  1 dinero para los gastos así como un  número telefónico para llamar cuando llegara a Trinidad.   

“El viaje planeado fue cancelado, pero Ruiz  –  Díaz  y  uno  de  sus  co-asociados   (“CC”)   continuaron   conversando  con  el  CI  – 1 sobre el tráfico de narcóticos. En  febrero  de  2003, o aproximadamente en ese mes, el CC llamó al CI –  1  y  le manifestó que iba enviar un  ‘correo’ con cocaína a Trinidad. El CC quería  que  el  CI-1  fuera  a  Trinidad  a recoger los narcóticos y los llevara a los  Estados Unidos.   

“El   12   de   febrero   de   2003,   o  aproximadamente  en  esa  fecha,  el CI-1 recibió una llamada del CC y de Ruiz-  Díaz,  y  cada  uno  le  dijo  al  CI  –     1     que     el    ‘correo’ estaba  en  Trinidad  y  que querían que el CI –  1  se  encargara  de  los  narcóticos  que tenía el ‘correo’.  La DEA posteriormente le suministró  a  las  autoridades de las fuerzas del orden de Trinidad información acerca del  ‘correo’,  y dichas autoridades arrestaron a un  individuo  que portaba una maleta que contenía aproximadamente cinco kilogramos  de   cocaína  y  un  kilogramo  de  heroína.  Luego  de  que  el  ‘correo’  fuera  detenido  en  Trinidad,  Ruiz  –  Díaz  llamó  al  CI  – 1 y le preguntó sobre la  situación   en   que   se  encontraban  los  narcóticos.  El  CI  –   1   le  dijo  a  Ruiz  – Díaz que no había tenido noticia del  ‘correo’.   

“A   finales   de   marzo   de  2003,  o  aproximadamente  por  esa  época, Ruiz –  Díaz  y  el  CC  hablaron  conjuntamente  con  el CI –  1 por  teléfono y le informaron  al  CI – 1 que iban a enviar  un   ‘correo’ con narcóticos a Trinidad. Se acordó  que  el  CI  – 1 enviaría a  un   ‘correo’  a  Trinidad  para  reunirse  con  el  ‘correo’      de      Ruiz     – Díaz y del CC, tomar posesión de los  narcóticos,  y  llevarlos  de contrabando a los Estados Unidos. Como resultado,  la    DEA    envió    a    otro    informante    confidencial,    (‘CI             –              2’)  a  Trinidad quien, el 16 de abril de  2003,   o   aproximadamente  en  esa  fecha,  se  reunió  con  el  ‘correo’      de      Ruiz     –  Díaz  y  de  CC-  El CI –  2  tomó  posesión de una maleta que  contenía  aproximadamente  3. 8 kilogramos de heroína. Bajo la dirección  de  la DEA, las autoridades de las fuerzas del orden de Trinidad, y del Servicio  de     Aduanas     de     los     Estados    Unidos,    el    CI    –  2  llevó la maleta con la heroína a  los Estados Unidos.   

“El   CC  posteriormente  llamó  al  CI  – 2 y le manifestó que iba  a  enviar  a  un  emisario  para  recoger  la  maleta  con  la heroína. Bajo la  dirección     de     la     DEA,    sin    embargo,    el    CI    –2  pidió un pago de US $8.000 dólares  como  honorarios  por  el  trabajo  de  ‘correo’  antes  de  entregar  la  heroína.  De  conformidad,  el  emisario  y  CI  –  2  negociaron  los  términos  de  la  trasferencia  de narcóticos para los siguientes dos meses. Finalmente acordaron  reunirse  el 3 de junio de 2003, o aproximadamente en esa fecha. En dicha fecha,  el   emisario   fue   detenido   cuando   llegaba   al  lugar  de  reunión  con  aproximadamente  US  $8.000  dólares.  El  emisario posteriormente admitió que  iba       a      recoger     narcóticos     para     Ruiz     – Díaz y el CC.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

4. La documentación remitida por el Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América y que sustenta la solicitud de extradición  de Rodrigo Andrés Ruiz Díaz, es la siguiente:   

4.1.  Copia de la Acusación N°  S4 03  Cr.  536 (WHP) dictada el 22 de julio de 2004, por medio de la cual, el Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva York, acusó,  entre  otros,  a  Rodrigo Andrés Ruiz Díaz, según la Nota Verbal número 2034  del 3o de agosto de 2004, de los siguientes cargos:   

“Cargo  Uno.  Concierto  para distribuir y  poseer  con  la  intención  de distribuir una sustancia controlada, a saber, un  kilogramo  o  más de heroína y cinco kilogramos o más de cocaína, lo cual es  en  contra  del  Título  21,  Secciones  812,  841  (a)  (1)  y 841 (b) (1) (A)  (i)   (ii)  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  todo en violación del  Título 21, Sección 846 del Código de los Estados Unidos; y   

“Cargo  Dos.  Concierto  para  importar  a  los  Estados  Unidos  desde  un lugar fuera de los  Estados  Unidos  una  sustancia  controlada,  a  saber,  un  kilogramo o más de  heroína  y  cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína,  lo cual es en contra del  Título  21,  Secciones  812, 952 (a), 960(a) y 960(b) (1) (A) y (B) del Código  de  los  Estados  Unidos,  todo  en  violación del Título 21, Sección 963 del  Código de los Estados Unidos”.   

4.2.  También  se  allegó  copia  de  las  declaraciones  juradas  de  W.  S. Wilson Leung, Asistente Fiscal de los Estados  Unidos  en  la  Fiscalía de los Estados Unidos del Distrito Meridional de Nueva  York,  y  de  Al  Gyenes  Agente  Especial  de la Administración Antinarcótico  (DEA).   

El  primero de los nombrados, esto es, W. S.  Wilson  Leung  incorpora  en  su  declaración la descripción y vigencia de los  tipos  penales  imputados  en  el pliego de cargos y una síntesis del acontecer  fáctico y procesal.   

Por su parte, el agente Al Gyenes relata, de  manera  pormenorizada,  los hechos objeto de juzgamiento ante el citado Tribunal  y la participación del solicitado en extradición en los mismos.   

4.3.  Se  informó que el requerido, Rodrigo  Andrés    Ruiz     Díaz,    también    conocido   como   “Andrés  Herrera”, nació el 24 de enero  de  1976,  en Villavicencio, Departamento de Meta, Colombia y que es portador de  la cédula colombiana N° 79.690.211.   

PERIODO  PROBATORIO   

La Sala, mediante providencia del 26 de enero  de  2005,  negó  la  práctica  de  pruebas  solicitadas  por  el  defensor del  requerido   en   extradición   y   no   se  consideró  necesario  decretar  de  oficio.   

ALEGATO DE LA PROCURADORA  PRIMERA   

DELEGADA PARA LA CASACIÓN PENAL  

Luego  de  hacer  una síntesis del trámite  administrativo  y judicial dado al presente asunto, dice, en cuanto a la validez  formal  de  la  documentación, que “la Procuraduría  encuentra  que  los documentos que sirven de apoyo al pedido de extradición del  señor  RODRIGO  ANDRÉS  RUIZ  DÍAZ, cumplen las condiciones señaladas en los  artículos  259  del Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo  1°,   numeral  118  del  Decreto  Extraordinario  2282,  en  armonía  con  los  artículos  23  y  513  in  fine  del  Código  de  Procedimiento  Penal, y, por  consiguiente,  pueden  ser tenidos como prueba para verificar los requisitos que  nos interesan en este caso”.   

En  efecto,  sostiene  que la documentación  allegada   al   trámite   fue  enviada  a  través  de  la  vía  diplomática,  instrumentos  que  fueron traducidos al idioma castellano y autenticados por las  autoridades  de  los  Estados  Unidos  y  de  Colombia,  para  lo cual procede a  realizar un recuento de este puntual aspecto.   

En  lo  atinente  al presupuesto de la plena  identificación  del  solicitado,  acota  que,  en  su criterio, “no  queda  duda  en cuanto se pide en extradición a Rodrigo Andrés  Ruiz  Díaz,  con  identificación  que  corresponde  a la del detenido. De otra  parte,  el  tema  en  estudio no ha sido objeto de controversia, lo que comporta  aceptación  al respecto. En este orden se trata de la misma persona acusada por  el Gran Jurado”.   

En  el  acápite  que llamó “Principio  de  la  doble  incriminación  y  el  mínimo de la pena  señalada”,  anota  que  con  base  en  los hechos y  comportamientos  atribuidos en la acusación extranjera, se advierte que los dos  cargos  encuentran  adecuación típica en el artículo 340 del Código Penal al  consagrar  la conducta punible de concierto para delinquir, cuyo mínimo de pena  no es inferior a cuatro años.   

De   igual   manera,  en  lo  atinente  al  presupuesto  de  la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero,  asevera  que  en  el  sistema  penal  de  los  Estados  Unidos,  “al  igual  que en el de Colombia, el juicio es la etapa procesal que  sigue  a  la  acusación,  la cual finaliza con el respectivo fallo de condena o  absolución.       En      el      ‘indictment’ se  señalan  los  hechos, con especificación de las circunstancias de tiempo, modo  y  lugar  en  que  ocurrieron,  y  se  precisa  la calificación jurídica de la  conducta,  con  indicación  de  las  disposiciones sustanciales aplicables y su  ubicación  genérica en el Código de los Estados Unidos de América, de manera  similar  a  como  ocurre  con  la  resolución  acusatoria  de  nuestro  esquema  procesal…”.   

Por  consiguiente, en su opinión, considera  que  esta  formalidad  también se cumple  “y se  mantiene  la  prevalencia  de  la  acción  penal  iniciada  en  el  extranjero,  presupuestos  que  haría  viable  la  concesión  de la extradición de Rodrigo  Andrés Ruiz Díaz…”.   

Finalmente,  acota  que  con  el  objeto  de  garantizar  los  derechos  fundamentales de Ruiz Díaz  y si la Corte emite  concepto  favorable,  que  exhorte  al  Gobierno  Nacional para que subordine la  concesión   de   la  extradición  a  las  condiciones  que  estime  oportunas,  “exigiendo  que  el  solicitado  no  sea juzgado por  hechos  anteriores  distintos  a  los que motivan la extradición, ni sometido a  destierro,   prisión   perpetua,  confiscación,  trato  crueles,  inhumanos  o  degradantes”.   

En  consecuencia,  estima que en el presente  trámite  se  encuentran  satisfechas  las exigencias formales para que la Corte  emita  concepto  favorable  al  pedido  de  extradición de Rodrigo Andrés Ruiz  Díaz.   

ALEGATO     DEL  DEFENSOR   

Afirma  que en la documentación allegada al  trámite  no  aparece  que  “la  traducción  de los  referidos  documentos  pudiera  corresponder  a  lo  que  en estricto derecho se  denomina  como  una  TRADUCCIÓN  OFICIAL  (art.  260 del C. P. C.), la que para  honrar  el  ordenamiento jurídico procesal colombiano, debe venir realizada por  un  traductor  reconocido  legalmente como tal en la República de Colombia …,  acreditado    ante    el   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores”.   

Anota  que  él  y  su  defendido  tienen el  derecho  para  desconfiar  de  la traducción realizada  por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América,  “sin  la  menor  revisión  o  reparo  de  las  autoridades  del  Estado  del cual es súbdito la  persona  del  señor  RODRIGO ANDRÉS RUIZ DÍAZ, quien también considera tener  el       elemental       derecho       a       ser      protegido…”.   

Advierte que en la certificación que emitió  la  funcionaria  del  Departamento  de  Estado  se  cita  la palabra afidávits,  expresión  que  no   entiende,  situación que al parecer no sucede con la  Corte.   

Reconoce que es cierto que algunos términos  o  palabras  de  un  idioma  no  tienen  correspondencia  en  otro. No obstante,  “una  verdadera  traducción  técnica,  que  no sea  concebida  para  engañar,  y  cuyo  propósito  no  sea  la imposición sino la  ilustración  y  el convencimiento, debería por lo menos  ensayar explicar  de  alguna  manera  los  contornos  del  significado  y  de  la utilización del  término.  La  evidente  oscuridad  en  ese aspecto crea desconcierto, amarra la  defensa   hasta  el  punto  de  hacerla  nugatoria,  y  por  ello,  la  referida  traducción,  resulta,  a  todas,  deficitaria  y  por  ende,  insuficiente para  fundamentar   un   certero   concepto   jurídico   en   torno   al   pedido  de  extradición”.   

Reitera que las normas allegadas al trámite,  también,  en  su  criterio, están incompletas, “que  no  ofrece  la  más  mínima claridad para discernir sobre la tipificación, la  punibilidad,  la  dosimetría  penal,  y  fue  por  ello  que en anterior salida  procesal  pedimos  ampliar el plexo de la información legislativa, súplica que  fuera  denegada  por  la  Sala en providencia de 26 de enero de 2005”.   

Acota  que  en lo atinente a la heroína, la  Tabla  I  no  define  dicha sustancia, pues aparece en blanco, situación que no  ocurre    con    la    cocaína,    motivo   por   el   cual   no   procede   la  extradición.   

En  otro  acápite,  señala  que en la Nota  Verbal   N°1252  no  se  dieron  las  razones  por  las  cuales  el  pedido  en  extradición es catalogado como urgente.   

Del mismo modo, manifiesta que los cargos que  se  hacen  referencia en dicho instrumento no coinciden con los formulados en el  indictment,  pues en el primero no se atribuyó la conducta punible de concierto  para delinquir.   

Después  de  sostener  que dicha situación  “cambia  diametralmente”  la  solicitud  de  extradición  y  de  sostener  que  vulnera  el  principio de  legalidad,  asevera  que  en  el  diligenciamiento no obra la decisión del 4 de  marzo  de  2004,  mediante la cual la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York,  “dictó AUTO DE  DETENCIÓN”.  Así  mismo,  recuerda  que  el Fiscal  General  de  la  Nación,  el  2  de  julio  de  2004,  ordenó la captura de su  representado, que fue cumplida el 7 del mismo mes y año.   

Empero,  continúa,  si se observa al folio  37,  obra  una traducción no oficial en la que se afirma que el citado tribunal  de  distrito  ordenó  la  captura  de  su  representado el 22 de julio de 2004,  aspecto  que  pone en evidencia que la Nota Verbal a que se ha venido refiriendo  “se  fundamentó  en un hecho inexistente, es decir,  es  un  postulado  falso,  ya  que  para  el momento de presentación de la Nota  Verbal    el   Tribunal   no   había   expedido   la   pluricitada   orden   de  captura”.   

En esas condiciones, concluye que la captura  de su representado fue ilegal.   

En  el  acápite que denominó INAPLICACIÓN    DEL    PRINCIPIO    DE    RECIPROCIDAD”,  luego de citar unas normas, sostiene que los Estados Unidos de  América    sólo   otorga   extradición    con   base   en   instrumentos  internacionales.  Por  consiguiente,  advierte  que  Colombia  no  puede esperar  ningún tipo de reciprocidad.   

Estima  que  dicha  situación no puede ser  pasada  por alto por la Corte, “independientemente de  que  se  diga  que  la extradición en nuestra legislación comporta un trámite  mixto,    o    por   el   contrario   eminentemente   administrativo”.   

A  continuación refiere que el Informe del  Comité  contra  la Tortura de las Naciones Unidas del 15 de mayo de 2000, acusa  a   los   Estados  Unidos  de  América  de  “graves  violaciones       a       la       ‘Convención’,  entre  otros,  maltratos  de  la  policía  y  los guardianes carcelarios contra  minorías   étnicas,   el   uso  de  cadenas  y  grilletes  particularmente  en  público…”.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte emitir  concepto desfavorable al pedido de extradición de su representado.   

CONCEPTO  DE   LA  CORTE   

El  artículo  520  de  la Ley 600 de 2000,  estatuye  que el concepto que emite la Sala debe estar centrado en establecer la  validez  formal de la documentación presentada, en la demostración plena de la  identidad  del  solicitado, en el principio de la doble incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso, en el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.           VALIDEZ       FORMAL       DE      LOS  DOCUMENTOS  APORTADOS.   

Contrario  a lo afirmado por la defensa, se  advierte  que  la  documentación  presentada  como  soporte  de la petición de  extradición  de  Rodrigo  Andrés Ruiz Díaz, cumple con las exigencias legales  contempladas  en  los  Códigos de Procedimiento Penal y Civil para tenerla como  apta para fundar el concepto que debe emitir la Sala. Veamos:   

Los documentos, debidamente autenticados y  traducidos,  se  allegaron  por  vía  diplomática,  dentro de los que obran la  copia  de  la Acusación N° S4 03 Cr. 536 (WHP) del 22 de julio de 2004 dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva  York,  la  que  fue  firmada,  entre otros, por el Fiscal de los Estados Unidos,  señor  David  N.  Kelley,  documento  cuya  autenticidad  de  su  contenido fue  certificada  con  la firma y el sello pertenecientes al Sub -Secretario de dicho  Tribunal.   

A  su vez, obran las declaraciones de W. S.  Wilson   Leung,  Asistente  Fiscal  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional  de Nueva York, y de Al Gyenes, Agente Especial de la Administración  Antinarcótica  (DEA), rendidas el 29 de julio de 2004, respectivamente, ante el  Juez  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos, Distrito Meridional de Nueva York,  cuyos   contenidos  y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la  documentación  que  las  acompaña, fueron certificados por Mary D. Rodríguez,  Directora  Asociada  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos, en los siguientes  términos:  “que adjunto al presente se encuentran la  declaración  jurada   del  Fiscal Adjunto W. S. Wilson Leung de la Oficina  del  Fiscal  Federal del Distrito Sur de New York, juramentada el 29 de julio de  2004  ante  el Juez Magistrado de los Estados Unidos William H. Pauley, III y la  declaración  jurada  del  Agente  Especial de la Administración Antidrogas, Al  Gyenes,  también  juramentada el 29 de julio de 2004 ante el Juez Pauley. Estos  afidávits  fueron  proporcionados por la Fiscal Federal y el Agente Especial en  apoyo  de  la  solicitud  para  la extradición formal de Colombia a los Estados  Unidos   de   Rodrigo   Andrés   Ruiz   Díaz,   alias   Andrés  Herrera  from  Colombia”.   

Así  mismo,  aparece que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al caso, es decir, Título 18 Sección 3282 (delitos no  conminados  con  la  pena  de  muerte),  y  Título  21 Secciones 812 (tablas de  sustancias  controladas),  841  (distribución  o  posesión  con  intención de  distribuir  sustancias  controladas),   846  (tentativa  y  concierto  para  distribuir  o  poseer con intenciones de distribuir sustancias controladas), 952  (importación  de  sustancias  controladas),  960  (importación  de  sustancias  controladas  a  los  Estados  Unidos) y 963 (tentativa y concierto para importar  sustancias controladas a los Estados Unidos).   

De igual manera, la firma y el cargo de Mary  D.  Rodríguez  fueron  certificados  por el señor John Ashcroft, Procurador de  los  Estados  Unidos  de  América,  quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de  Estado  fue  ordenado  por  el  Secretario de Estado, Colin L.  Powell,  de  cuyo  nombre  dio  fe  el  Asistente de Autenticaciones de la misma  oficina.   

Finalmente,   dichos   documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora Jaqueline Espitia A., como así lo constató y lo avaló la Oficina  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores, cumpliéndose con lo  establecido  por  el  artículo  259  del C. de P. Civil, modificado por el 1°,  numeral  118  del  D.  E. 2282 de 1989 que dice: “Los  documentos  públicos  otorgados  en país extranjero por funcionario de éste o  con  su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados por el  cónsul  o  agente  diplomático de la República, y en su defecto por el de una  nación  amiga,  lo  cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del  respectivo  país. La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país  amigo, se autenticará previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los de éste por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  previsto  en  los   artículos  23 y 513, último inciso, del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Rodrigo  Andrés Ruiz Díaz se hizo por la vía  diplomática  y  que en la expedición y trámite de los mencionados documentos,  así  como  en  su  traducción,  se  cumplieron  todos  los  ritos  formales de  legalización  prescritos  por  las normas de los Estados Unidos de América, la  Corte los tendrá como aptos para servir de prueba en este asunto.   

Ahora  bien,  en  cuanto  a  los argumentos  expuestos  por el defensor, vale inicialmente recalcar que el Jefe de la Oficina  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  advirtió  que  el  expediente  se  encuentra    “debidamente   autenticado”.   De  otro  lado,  como  acertadamente  lo  intuyó  el  citado  profesional  del  derecho,  el  término  afidávits  es  técnico  y propio del  sistema  judicial del Estado requirente para referirse a las declaraciones apoyo  a  la  solicitud  de  extradición,  en  donde los correspondientes funcionarios  públicos  ponen  en  conocimiento la comisión de unas conductas punibles y las  circunstancias  de  tiempo,  modo y lugar en que ocurrió el acontecer fáctico,  aclarando  igualmente  la descripción y vigencia de los tipos penales imputados  en el indictment.   

Que  en  la  Nota  Verbal  no  se  hubiese  suministrado  las  razones por las cuales el pedido de extradición se catalogó  como   urgente,   ello   en   manera   alguna  impide  que  la  Corte  emita  el  correspondiente  concepto,  habida  cuenta  que  el  mismo  se  soporta en otros  presupuestos   reseñados  en  precedencia,  motivo  por  el  cual,   dicha  “exigencia”  no  es  es  trascendente al trámite.   

De igual manera, no es cierta la afirmación  del  profesional del derecho, según la cual, que cuando el Fiscal General de la  Nación  ordenó  la  captura  con  fines de extradición de su representado, el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva York,  no  había  proferido  el  auto de detención, toda vez que si se revisa la Nota  Verbal  N°  1252  del  26  de  mayo  de  2004, allí claramente se plasmó que:  “Un  auto  de  detención contra el señor Ruiz-Diaz  por  estos  cargos  fue  dictado  el  4 de marzo por la corte arriba mencionada.  Dicho   auto   de   detención   permanece   válido   y  ejecutable”.   Así,  pasa  por  alto la defensa que en virtud a que la  acusación  dictada  en  contra  de  aquél  fue  sustituida  y,  por  lo mismo,  “Un  nuevo  auto  de  detención  contra  el  señor  Ruiz-Díaz  por  estos  cargos fue dictado el 22 de julio de 2004…”,   siendo  estas  las  últimas  piezas  procesales  que  fueron  allegadas  a  este diligenciamiento, razón por la cual, en la Nota verbal a que  alude   el   memorialista   no   se   consignaron   hechos   contrarios   a   la  verdad.   

Que   el   memorialista  y  su  procurado  “desconfían”   de  la  traducción  realizada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  es  una  apreciación  personal que la Sala  respeta.   

Por consiguiente, en este supuesto se cumple  el primer presupuesto.   

2.  LA   IDENTIFICACIÓN  PLENA  DEL  SOLICITADO  EN  EXTRADICIÓN.   

No hay duda que Rodrigo Andrés Ruiz Díaz,  a  quien  se refiere este trámite, es la persona solicitada en extradición por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  la  diplomática  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, se  colige  claramente,  como lo destaca la Procuradora Delegada,  que se trata  de  Rodrigo Andrés Ruiz Díaz puesto que teniendo en cuenta las distintas Notas  Verbales,  el  acta del capturado y los datos que aparecen en el memorial poder,  se  sabe  que  se  trata  de  la  misma  persona,  destacándose  en todos estos  instrumentos    el    número    de    la   cédula   de   ciudadanía   número  79.690.211.   

Además, la defensa no ha puesto en duda la  identidad de Rodrigo Andrés Ruiz Díaz.   

De otro lado, no sobra recalcar que la plena  identidad que exige el artículo   

520  de la Ley 600 de 2000, se refiere  es  a  la  coincidencia  entre  la  persona  procesada  en  el  extranjero  y la  reclamada   o  capturada  con  fines  de  extradición,  no  a la verdadera  identidad  de  aquella  o  de  ésta,  pues “para los  efectos  aquí  perseguidos,  basta  que  el procesado o sentenciado en el país  requirente  sea  el  mismo  individuo  que  se encuentra sometido al trámite de  extradición”1   

En  consecuencia,  también  se cumple este  presupuesto,  pues  es  evidente  que  Rodrigo Andrés Ruiz Díaz de   nacionalidad   colombiana,   también  conocido    con    el    remoquete    de   “Andrés  Herrera”,   nacido  el  24  de  enero  de  1976  en  Villavicencio  y portador de la cédula de ciudadanía número 79.690.211, es el  ciudadano  requerido  en  extradición  por el Gobierno de los Estados Unidos de  América.   

3.    EL    PRINCIPIO   DE   LA   DOBLE  INCRIMINACIÓN   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo   511  de  la  Ley 600 de 2000, para que la extradición se pueda  conceder  se  requiere  que el hecho que la motiva esté previsto como delito en  Colombia  y  reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro (4) años.   

Por  consiguiente,  teniendo  en  cuenta la  Acusación  N° S4 03 Cr. 536 (WHP) del 22 de julio de  2004,   por   medio   del   cual,   el   Tribunal  de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de  Nueva  York,  acusó  a Rodrigo Andrés Ruiz Díaz, se  sabe que se le convocó a juicio por los siguientes delitos:   

“CARGO UNO   

         “El Gran Jurado acusa que:   

“1.  Desde  al  menos  el  año de 2002 o  alrededor  de esa época, con continuación hasta e inclusive el mes de marzo de  2004  o  alrededor  de  esa época, en el Distrito Meridional de Nueva York y en  otras     partes,     WILLIAM     ALBERTO     OLARTE,     alias     ‘William        Duarte’,   un  organizador  y  líder  de  la  actividad  delictiva  en que estaban involucrados cinco participantes o más, la  cual  comoquiera  era  extensiva; RODRIGO ANDRÉS RUIZ DÍAZ, alias ‘Andrés       Herrera’,  un  organizador y líder a actividad  delictiva  en  que  estaban  involucrados  cinco  participantes  o más, la cual  comoquiera   era   extensiva;   y   JOHN   J.   VALENCIA,   alias   ‘Jhon          Jairo’,        alias       ‘Jota’,  los  acusados, junto con otros tanto  conocidos   como   desconocidos,   de  manera  ilícita  e  intencionada  y  con  conocimiento  de  causa  combinaron, concertaron, confederaron y acordaron entre  sí  y  el  uno con el otro para violar las leyes antinarcóticas de los Estados  Unidos.   

“2.  Como  parte  y  objetivo  de  este  concierto,    WILLIAM   ALBERTO   OLARTE,   alias   Willian   Duarte’;  RODRIGO  ANDRÉS  RUIZ  DÍAZ, alias  ‘Andrés  Herrera’   y   JHON   J.  VALENCIA,   alias   ‘Jhon  Jairo’, alias ‘Jota’,  los  acusados, junto con otros tanto  conocidos   como   desconocidos,   de  manera  ilícita  e  intencionada  y  con  conocimiento  de  causa  distribuían  y  de  hecho  distribuyeron una sustancia  controlada,  y  poseía  y  de hecho poseyeron con intenciones de distribuir una  sustancia  controlada, a saber: 1 kilogramo o más con un peso global superior a  los  30  kilogramos  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad  perceptible  de  cocaína,  que sería delito en violación a las Secciones 812,  841 (a)(1) y 841 (b)(1)(A).   

“3.  Como  parte  y  objetivo  de  este  concierto,       WILLIAM       ALBERTO      OLARTE,      alias      ‘William        Duarte’;        alias       ‘Andrés       Herrera’,  junto con otros tanto conocidos como  desconocidos,  de  manera  ilícita  e  intencionada y con conocimiento de causa  distribuían  y  de hecho distribuyeron una sustancia controlada, y poseía y de  hecho  poseyeron  con  intenciones  de  distribuir  una  sustancia controlada, a  saber:  5  kilogramos  o  más  con un peso global de cuando menos 15 kilogramos  pero  menos  de  50  kilogramos  de  una  mezcla  y  sustancia que contenía una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  que  sería  delito  en  violación  a las  Secciones 812, 841(a)(1) y 841(b)(1)(A).   

“…  

“CARGO DOS  

“El   Gran   Jurado   acusa   otrosí  que:   

“6.  Lo  alegado en el Párrafo Cuarto se  repiten,  se  alegan  de  nuevo,  y  se  incorporan en el presente cargo como si  estuvieran quí expuestos íntegramente.   

“7.  Desde  al  menos  el  año  2002  o  alrededor  de  esa  época y con continuación hasta e inclusive el mes de marzo  de  2004,  en  el  Distrito  Meridional de Nueva York y en otras partes, WILLIAM  ALBERTO      OLARTE,      alias     ‘William        Duarte’,  un  organizador y líder de la actividad delictiva en que estaban  involucrados  cinco  partícipes  o  más,  la  cual  comoquiera  era extensiva;  RODRIGO   ANDRÉS  RIZ  DÍAZ,  alias  ‘Andrés        Herrera’,  un  organizador  y  líder  a  actividad delictiva en que estaban  involucrados  cinco  participantes  o  más, la cual comoquiera era extensiva; y  JHON     J.    VALENCIA,    alias    ‘Jhon   Jairo’,  alias   ‘Jota’,  los  acusados, junto con otros tanto  conocidos   como   desconocidos,   de  manera  ilícita  e  intencionada  y  con  conocimiento  de  causa, combinaron, concertaron, confederaron y acordaron entre  sí  y  el  uno con el otro para violar las leyes antinarcóticas de los Estados  Unidos.   

“8.  Como  parte  y  objetivo  de  este  concierto,       WILLIAM       ALBERTO      OLARTE,      alias      ‘William        Duarte’;  RODRIGO  ANDRÉS  RUIZ  DÍAZ, alias  ‘Andrés  Herrera’   y   JHON   J.  VALENCIA,   alias   ‘Jhon  Jairo’, alias ‘Jota’,  los  acusados, junto con otros tanto  conocidos   como   desconocidos,   de  manera  ilícita  e  intencionada  y  con  conocimiento  de  causa  importaban  y  de hecho importaron a los Estados Unidos  desde  un lugar fuera del país una sustancia controlada, a saber; 1 kilogramo o  más  con  un peso global superior a los 30 kilogramos de una mezcla y sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  heroína,  que  sería delito en  violación a las Secciones 812, 952, 960(a)(1) y (b)(1)(A).   

“9.  Como  parte  y  objetivo  de  este  concierto,       WILLIAM       ALBERTO      OLARTE,      alias      ‘William        Duarte’;  RODRIGO  ANDRÉS  RUIZ  DÍAZ, alias  ‘Andrés  Herrera’   y   JOHN   J.  VALENCIA,   alias   ‘Jhon  Jairo’, alias ‘Jota’,  los  acusados, junto con otros tanto  conocidos   como   desconocidos,   de  manera  ilícita  e  intencionada  y  con  conocimiento  de  causa  importaban  y  de hecho importaron a los Estados Unidos  desde  un  lugar fuera del país una sustancia controlada, a saber: 5 kilogramos  o  más  con  un  peso  global  de  cuando  menos 15 kilogramos pero menos de 50  kilogramos  de  una mezcla y sustancia que contenía una cantidad perceptible de  cocaína,  que sería delito en violación a las Secciones 812, 952, 960(a)(1) y  (b)(1)(B)”.   

Así,  se  procederá  a  determinar  si el  principio de la doble incriminación se cumple.   

En  lo  que  tiene  que  ver con los cargos  primero  y  segundo,  de  acuerdo  con  los  hechos  que  se imputan, las normas  allegadas  y  la  descripción que de los tipos penales hace el Asistente Fiscal  de  los  Estados  Unidos,  señor  W.  S.  Wilson  Leung, encuentran adecuación  típica  en  nuestro  sistema  penal  en  lo reglado en el artículo 340, inciso  segundo,  del  Código  Penal, modificado por el artículo 8° de la Ley 733 del  29  de  enero de 2002, que prevé el concierto para delinquir relacionado con el  narcotráfico,  habida  cuenta,  como quedó visto, Rodrigo Andrés Ruiz Díaz y  otros  “tanto conocidos como desconocidos, de manera  ilícita  e  intencionada  y  con conocimiento de causa combinaron, concertaron,  confederaron  y  acordaron  entre sí y el uno con el otro para violar las leyes  antinarcóticas  de  los  Estados  Unidos”,  con el  objeto  de  distribuir “y de hecho distribuyeron una  sustancia  controlada,  y  poseía  y  de  hecho  poseyeron  con  intenciones de  distribuir”  un kilogramo o más de cocaína (cargo  primero)     e     importar     “y    de    hecho  importaron”  más  de  un  kilo  de  heroína  y de  cocaína, respectivamente.   

Cabe  agregar  que el citado concierto para  delinquir  respecto  de  la  comisión  del punible de narcotráfico, en nuestra  legislación  contempla  una pena privativa de la libertad que oscila entre seis  (6)   y   doce   (12)  años  de  prisión,  quantum  punitivo  que  se  aumenta  “en  la  mitad  para  quienes  organicen,  fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien  el  concierto  para  delinquir”.   

En  esas condiciones, los cargos primero y  segundo  atribuidos  a  Rodrigo  Andrés  Ruiz Díaz, cumplen con el presupuesto  examinado,  es  decir,  la  conducta punible atribuida en el extranjero también  constituyen infracción a la ley penal colombiana.   

Ahora bien, que las normas allegadas por la  vía  diplomática  “no  ofrecen  la  más  mínima  claridad  para  discernir sobre la tipificación, la punibilidad, la dosimetría  penal”, es una apreciación personal de la defensa,  puesto  que para la Corte  la legislación resulta suficiente para concluir  en el principio de la doble incriminación.   

De  otro lado, que la Tabla I no define la  heroína  es otro aspecto que en nada incide para verificar este presupuesto, ya  que  la legislación extranjera es clara sostener en el Título 21, Sección 812  del   Código   de   los  Estados  Unidos,  en  lo  atinente  a  “Tablas   de   Sustancia   Controladas”  (Tabla  I)  que  la  heroína  es  una  sustancia  controlada por ser una sal de  isómero  derivada  del opio que está “dentro de la  designación  química  específica”  Textualmente,  dice la norma   

“Tabla  I   

* * *  

“(b) A menos que  sea  específicamente excluido o que esté incluido en otra tabla, cualquiera de  los  siguientes  derivados  del opio, sus sales, isómeros y sales de isómeros,  siempre  que  exista  la  posibilidad  de  que tales sales, isómeros y sales de  isómeros estén dentro de la designación química específica:   

* * *  

                        “(10)  Heroína   

* * *  

Finalmente,  que  los  cargos  referenciados  en  la  Nota  Verbal N° 2034 del 30 de agosto de 2004 no  coinciden  con  los  plasmados en la acusación N° S4 03 Cr. 536 (WHP), ello en  manera   conlleva   a   predicar   la   ausencia   del  principio  de  la  doble  incriminación,  pues  para ese efecto la Sala debe tener en cuenta los hechos y  normas  atribuidas  en  la  pieza  acusatoria y la descripción que de los tipos  penales  se  hace  en  las  declaraciones  apoyo a la petición de extradición.   

No obstante, tampoco la  Corte     advierte     desarmonía     entre     la    Nota    Verbal    y    el  indictment..   

4.  EQUIVALENCIA DE LA  PROVIDENCIA PROFERIDA EN EL EXTRANJERO   

En el presente caso advierte la Sala que no  existe  dificultad  alguna  para  concluir  que se cumple con el requisito de la  equivalencia,  contemplado  en  el  numeral 2° del artículo 511 del Código de  Procedimiento  Penal, el cual exige “que por lo menos  se   haya   dictado   en   el   exterior   resolución   de   acusación   o  su  equivalente”.   

En  efecto,  el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Nueva York, acusó a Rodrigo Andrés  Ruiz  Díaz  por  la  conducta  punible  señalada en precedencia, mediante acto  procesal  que  en  nuestra legislación equivale a la acusación, como emerge de  las  siguientes  similitudes,  que  las  tornan  equivalentes,  más  no iguales  corresponden   a   sistemas   judiciales   distintos,   como   lo  ha  dicho  la  Sala.   

a) Es un pliego concreto de cargos en contra  del acusado para que se defienda de ellos en el juicio.   

b) La actuación procesal subsiguiente es el  juicio oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito.   

c)   Se   señalan   los   hechos,   con  especificación  de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron  y   la   calificación   jurídica  de  la  conducta,  con  indicación  de  las  disposiciones sustanciales aplicables.   

Por  lo  tanto, se observa que el pliego de  cargos  que  emitió la autoridad judicial del Estado requirente, es equivalente  y    tiene    la    misma    fuerza    vinculante    que   la   resolución   de  acusación.   

ACOTACIÓN  FINAL   

1.  No  está  de más poner de presente al  Gobierno  Nacional  que  en caso de concederse la extradición, debe condicionar  la  entrega en el sentido de que Rodrigo Andrés Ruiz Díaz no será juzgado por  hechos  distintos  a  los  que  originaron la reclamación, ni sometido a tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del  nuevo  Código  de Procedimiento  Penal.   

2.  De  la  misma  manera,  se  exhorta  al  Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente  como  suprema director de la  política  exterior  y  de  las  relaciones internacionales para que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos  formales  contemplados en el artículo 520 de la Ley 600 de 2000, se  cumplen   satisfactoriamente,   la   Sala   CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a la solicitud de extradición elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, respecto del ciudadano  colombiano   RODRIGO  ANDRÉS  RUIZ  DÍAZ,  en  cuanto  tiene que ver con los cargos primero y segundo que le  fueron  imputados  en  la Acusación N°  S4 03 Cr. 536 (WHP) dictada   por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva  York.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  señor  Rodrigo  Andrés  Ruiz  Díaz,  a su defensor, al Agente del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para lo de ley.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Permiso  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                          HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                                   EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Permiso  

TERESA    RUÍZ  NUÑEZ   

Secretaria     

1  Concepto  del  23  de  septiembre  de 2003. M. P. Dr.  Mauro Solarte Portilla. Rad. 20588.     

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