22848(26-01-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso 22848  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   N°  002   

Bogotá  D.  C.,  veintiséis (26) de enero de dos mil cinco (2005).   

V I S T O S  

Resuelve  la  Sala  la  solicitud  de pruebas  elevada  en  el  trámite  de  extradición del ciudadano colombiano RODRIGO ANDRÉS RUIZ DÍAZ.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. El Gobierno de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota Verbal N° 2034 del 30 de agosto de 2004, por conducto  de  su Embajada en Colombia, solicitó formalmente la extradición del ciudadano  colombiano Rodrigo Andrés Ruiz Díaz.     

2. Con oficio del 17 de septiembre de 2004, el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  luego de considerar perfeccionado el  expediente,   remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición    presentada,    demandando    de    la    Sala    el   respectivo  concepto.   

3.  Corrido  el  traslado de que estatuía el  artículo  518 del Código de Procedimiento Penal, el defensor del solicitado en  extradición,   en  escrito  presentado  dentro  del  término  legal,  pide  la  práctica de los siguientes medios de convicción:   

3.1. Que se solicite al Estado requirente que  remita  copia  “legal”,  debidamente  traducida  al  idioma español realizada por perito “debidamente  autorizado  para  ejercer  tales funciones”,  del  Título  21, Sección 963, “y  de  todas  aquellas  otras  disposiciones que regulen institutos legales como la  coautoría  y  la  participación,  y  los parámetros que debe observar el juez  para la adecuación de la pena”.   

Anota   que   la  prueba  es  conducente  y  pertinente,  toda vez que en el diligenciamiento obra la declaración jurada del  Fiscal  Wilson  en  apoyo  a  la  solicitud de extradición, quien adujo que las  leyes referidas a este caso están en el anexo A.   

Dice  que  en  los  numerales  17  y 18 de la  declaración,  se  señala  que Rodrigo Andrés Ruiz Díaz podría ser condenado  “por el delito mayor que se le imputa en los cargos  uno  y dos de la cuarta acusación de reemplazo, si los Estados Unidos prueba en  el  juicio que él estableció un acuerdo con una o más personas para lograr un  plan  común  e  ilegal, consistente en la importación de heroína y cocaína a  los  Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera  de los Estados Unidos”.   

Afirma   que  de  acuerdo  con  las  normas  consagradas  en  el Título 21, Secciones 846 y 963, se advierte que se estipula  como pena la cadena perpetua.   

Sostiene  que  a  folios  55 a 45 aparece una  traducción  no  oficial  en  Colombia de algunas de las disposiciones  del  Código  de  los  Estados Unidos, “y se incorpora la  sección  486  del  Título  21  y la Sección 963 del mismo título”.   

Asevera que si se examina las normas allegadas  al  trámite  se  advertirá  que  el  contenido  de  las normas no corresponden  “al  claro  y  tenor  literal  de  la  declaración  rendida  por  el  Señor  W.S.  WILSON LEUNG, de donde se colige, que existe una  evidente  contradicción que no nos permite apreciar con certeza cuál sería la  pena  imponible  al señor RODRIGO ANDRÉS RUIZ DÍAZ en caso de ser extraditado  hacia los Estados Unidos”.   

En esas condiciones, afirma que de la versión  del  Fiscal  se  podría advertir que la pena a imponer, como máximo, sería la  cadena  perpetua,  “pero omite así mismo, señalar  los  parámetros  mínimos  de  la  sanción y los principios aplicables para la  respectiva  dosimetría  penal; todo lo cual, indiscutiblemente interesa para el  trámite  de la extradición”, máxime cuando aquella  se  rindió como apoyo, razón por la cual “debe ser  veraz  y además completa, y no tener el carácter parcial y sesgado que destila  el    documento    al    que    nos    hemos    venido    refiriendo”.   

Así,   manifiesta   que   “las  normas  que  se aportaron no están completas o no son las que  corresponden,  o la declaración del Fiscal se debe acoplar a las normas penales  que dice estar interpretando”.   

3.2    Que   a   través  de  la  vía  diplomática  solicítese  al  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Nueva  York  y/o  a  la Oficina del Fiscal Federal del  Distrito   Sur   de   Nueva  York  certifiquen  si  han  renunciado  a  promover  “procesamiento  penal  o  desiste  expresamente  de  dictar  acusación  en  contra  de Rodrigo Andrés Ruiz Díaz por los cargos que  pudieran   edificarse   en   su   contra   por   utilizar  una  instalación  de  comunicaciones   (teléfono) para causar o facilitar actos que se tipifican  como  delito  mayor,  de conformidad con lo previsto por la sección 843 (b) del  Título     21     del     Código    de    los    Estados    Unidos”.   

Destaca  que  el  señor  Al  Gyenes,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antidroga,  en la declaración que rindió en  apoyo  a  la  solicitud  de extradición informó que Rodrigo Andrés Ruiz Díaz  fue  “interceptado”  en  varias  ocasiones  hablando  sobre  el  negocio  de  narcotráfico con CC-1. Por  consiguiente  y  de  acuerdo  con el Título 21, Sección 643 (b) del Código de  los   Estados   Unidos,   puede  suceder  que  “con  posterioridad  a  la  finalización del trámite de la extradición, o por fuera  de  los  parámetros  de  una eventual concesión de la entrega, con base en las  pruebas  que  dice  tener  el agente antidrogas, pudiera ser procesado por tales  cargos,  todo  ello  con burla del proceso de extradición que se sigue ante las  autoridades colombianas”.   

En  esas  condiciones,  opina  que  se  hace  indispensable  que  se  aclare  este  aspecto  antes  de  que  la  Sala emita el  correspondiente  concepto  de extradición, “máxime  cuando  el  citado  tipo  penal  del  Código  de  los  Estados  Unido,  podría  corresponder  al  delito  de  que  trata  el  artículo  197  del  Código Penal  colombiano;  caso en el cual, la extradición por tales eventuales cargos habrá  de       ser       conceptuada      en      forma      desfavorable.”   

Finaliza,   sosteniendo   que  las  pruebas  deprecadas  están relacionadas, de manera íntima, con los aspectos formales de  la documentación que obra en el trámite.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. Recuérdese que el concepto que debe emitir  la  Corte  acerca  de la viabilidad o no de la extradición, se fundamenta en la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento  de  los tratados públicos (art. 520 del Código de  Procedimiento  Penal),  necesario es entonces que las pruebas solicitadas tengan  estricta   relación   con   dichos   aspectos   y   que  así  lo  sustente  el  peticionario.   

En  otras  palabras,  el tema de prueba en el  trámite  de  extradición  se encamina y se limita a establecer el cumplimiento  de  los  requisitos  que  se han de cotejar para la emisión del concepto que le  asigna  la  ley  a esta Corporación, valga reiterar que dentro de una revisión  relacionada  con la doble incriminación, la identificación plena del capturado  como  la  persona requerida y el lleno de las restantes exigencias impuestas por  la ley de procedimiento penal a este respecto.   

2.  Teniendo  en  cuenta   lo anterior y  conforme  a  los parámetros fijados por los artículos 235 y 510 del Código de  Procedimiento  Penal,  las pruebas solicitadas por la defensa serán negadas por  impertinentes.   

En  lo relativo a la solicitada en el numeral  3.1,  el diligenciamiento cuenta con todos los datos necesarios para concluir si  en  este asunto se cumple con el presupuesto de la doble incriminación y con la  validez  de  la documentación allegada a través de la vía diplomática. Ahora  bien,  el  memorialista  no  ilustró  a  la  Corte  cómo  en este supuesto era  indispensable  para  la  Sala que se hubiese remitido la legislación en torno a  la  coautoría   y  participación, máxime cuando en el indictment se hace  una  relación  clara  y  expresa  de  los  cargos que se le atribuyen a Rodrigo  Andrés Ruiz Díaz en el tribunal extranjero.   

De  otro  lado, que no se hubiese allegado al  trámite  “…los  parámetros que debe observar el  juez  para  la  adecuación  de  la pena…”, ello en  manera   alguna   enerva   el   trámite,   pues  tal  aspecto   no  forma  parte  del concepto que debe  emitir  la  Sala.  Lo que importa en este evento, conforme con el artículo 493,  numeral  1°,  es  que   el  hecho  que  motiva  el  pedido de extradición  “esté previsto como delito en Colombia y reprimido  con  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro  (4) años”.   

Así  mismo,  recuérdese  que es al Gobierno  Nacional,  al  tenor  de lo preceptuado en el artículo 494 del nuevo Código de  Procedimiento  Penal,  que  le corresponde condicionar que el solicitado no vaya  “a  ser  juzgado  por un hecho anterior diverso del  que  motiva  la  extradición…”. De igual manera, a  que  no  se  le  imponga  la  pena de muerte ni que se le someta “a  desaparición  forzada,  a torturas ni a tratos o penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  ni  a  las  penas  de destierro, prisión perpetua o  confiscación”.   

Finalmente,  observa  la  Corte que no existe  contradicción  entre  la declaración jurada de W.S. Wilson Leung en apoyo a la  solicitud  de  extradición  y  la  pena  que  evidentemente se le impondría al  requerido  en  extradición por parte del tribunal extranjero, habida cuenta que  revisada  dicha  versión se concluye que el citado funcionario hace un recuento  de  los  cargos  y  de  las  leyes  que  presuntamente  infringió  Ruiz  Díaz,  indicándose   que   la   “pena  máxima  por  una  violación  de la Sección 963 del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  es  un   término  de  encarcelamiento  a  cadena  perpetua, un término de  libertad  supervisada  de  por  vida,  una multa de US$4.000.000 y una tasación  especial obligatoria de US$100”.   

En   consecuencia,   el   contenido  de  la  declaración  jurada  es  claro que permite inferir cuál sería la pena máxima  en caso de una sentencia condenatoria.   

En  lo  que  atañe a la prueba incoada en el  numeral  3.2, tampoco forma parte del concepto que debe emitir la Sala solicitar  a  las  autoridades  correspondientes del Estado extranjero que certifique   si  han renunciado a promover “procesamiento penal o  desiste  expresamente  de  dictar  acusación  en contra de Rodrigo Andrés Ruiz  Díaz  por  los  cargos  que  pudieran  edificarse en su contra por utilizar una  instalación  de comunicaciones (teléfono) para causar o facilitar actos que se  tipifican como delito mayor…”.   

Como  se  adujo  anteriormente  y en estricto  cumplimiento  de  lo  preceptuado  en  el  artículo  494  del  nuevo Código de  Procedimiento  Penal,  es  del  resorte  del  Gobierno  Nacional  subordinar  la  concesión  de  la  extradición para que el requerido no vaya a ser juzgado por  un  hecho  anterior  diverso  del  que  “motiva  la  extradición,  ni  sometido  a  sanciones  distintas  de  las que se le hubieren  impuesto en la condena”.   

Así,  la  Sala  no  decretará  las  pruebas  solicitadas por el defensor.   

3.  Conforme  lo dispone el artículo 518 del  Código  de  Procedimiento  Penal, córrase traslado por el término de 5 días,  para   que   las  partes  si  lo  estiman  a  bien,  presenten  las  alegaciones  respectivas.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

1. NEGAR  la  práctica de las pruebas pedidas por el defensor del ciudadano  RODRIGO  ANDRÉS  RUIZ DÍAZ,  solicitado en extradición.   

2.  Conforme  lo dispone el artículo 518 del  Código  de  Procedimiento  Penal, córrase traslado por el término de 5 días,  para   que   las  partes  si  lo  estiman  a  bien,  presenten  las  alegaciones  respectivas.   

Cópiese,       notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                          HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                   EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

                   TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

                     Secretaria   

    

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