22795(13-10-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22795  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 88   

          Bogotá D.C., trece de octubre de dos mil cuatro.   

VISTOS  

1.  Conforme  con lo reglado en el artículo  223  de  la  Ley  600  de  2000, examina la Sala de manera preliminar el aspecto  formal  de  la  demanda  de  revisión  instaurada  por el apoderado especial de  SAIN       BERMÚDEZ       HERNÁNDEZ,   JOSÉ   MARCELO   SUÁREZ  RODRÍGUEZ  y     ARNULFO    ORTIZ  RODRÍGUEZ,   contra   el  fallo  del  extinguido  Tribunal  Nacional  del  28  de  diciembre  de  1998  que  modificó  en  sede  de apelación el proferido por un  Juzgado  Regional  de  Bogotá  el  19  de  noviembre  de  1997,  por cuyo medio  condenó,  entre  otros, a los antes nombrados, a la pena principal privativa de  la  libertad de 72 meses de prisión como responsables de las conductas punibles  de  concierto  para  secuestrar  y  fabricación  y  tráfico  de  armas  de uso  privativo de la fuerza pública, en concurso.   

2.  En su lugar, declaró responsables a los  citados  individuos  solamente  del atentado a la seguridad pública fijándoles  la  pena  a  purgar  en 48 meses de prisión, en tanto declaró la nulidad de lo  actuado  en  relación  con  el  atropello  a  la libertad individual de Alberto  Anzola  Iriarte,  habida  cuenta  de  la errada calificación de los hechos, los  cuales,  en su sentir, eran constitutivos de la conducta punible de tentativa de  secuestro  extorsivo  y  no  de  concierto  para  secuestrar.  En  consecuencia,  decretó   la  invalidación  parcial  en  tal  aspecto  de  la  resolución  de  acusación,  inclusive, y ordenó compulsar las copias pertinentes con destino a  la otrora Fiscalía Regional.   

3. Respecto de esta última actuación que es  en  la  que  el  libelista funda su inconformidad para demandar la revisión del  pronunciamiento   atacado,  la  Unidad  de  Antisecuestro  y  Extorsión  de  la  Dirección  Regional  de  Fiscalías  de  Bogotá volvió a calificar el mérito  sumarial  en  proveído  del  12  de  enero  de  1999, y fue así como profirió  resolución  de acusación, entre otros, contra los hoy accionantes ORTIZ  RODRÍGUEZ,  BERMÚDEZ   HERNÁNDEZ   y  SUÁREZ  RODRÍGUEZ,  como  coautores  de  la conducta  punible   de   secuestro   extorsivo   en  su  modalidad  de  tentativa,  habida  consideración  del  plagio  que  pretendieron realizar en la persona de Alberto  Anzola  Iriarte  a  eso  de  las  2:00  de  la  tarde del 24 de enero de 1995 en  jurisdicción  del  municipio  de  Madrid,  Cundinamarca,  cometido que resultó  fallido  ante la oportuna intervención de la autoridad policial, quien alertada  por  un  informante  que pidió se reservara su identidad del plan que se urdía  contra  la  víctima  para  privarla  ilícitamente  de  su  libertad  con fines  extorsivos,  logró  la  captura  de  los  plagiarios cuando ya era inminente el  frustrado secuestro.   

4.  Impugnada  aquella  determinación,  la  Unidad  Nacional  de  Fiscalía  Delegada  ante  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial la confirmó por la suya del 7 de julio de 2000.   

5. El 6 de diciembre de 2002, el Juzgado 1º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca  conforme con el pliego de  cargos  expidió  fallo de condena contra los citados personajes, imponiéndoles  11  años  de  prisión  y  multa  en  cuantía  de 60 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.             

LA  DEMANDA   

          Tras  relacionar  las  pruebas  que  constituyen  lo  que  el  actor  denomina    “HECHOS   PROCESALES   Y   MATERIA   DE  JUZGAMIENTO”  asumidos por el fiscal instructor para  realizar   la   adecuación  típica  provisional  al  momento  de  resolver  la  situación   jurídica   a   los   acriminados,   las   cuales,  en  su  sentir,  “fueron     debidamente     valoradas”,  de transcribir los argumentos que para el efecto plasmó en la  correspondiente  providencia, procedimiento que igualmente repite para referirse  a  la resolución de acusación dictada en primera y en segunda instancias, así  como  al  fallo  emitido  por  el Juzgado Regional por cuyo medio condenó a sus  defendidos  por  las conductas punibles de concierto para secuestrar en concurso  con  porte ilegal de armas de uso privativo de la fuerza pública, y de citar el  sustento  fáctico-jurídico  del  Tribunal  Nacional  para  declarar la nulidad  parcial  de  la  actuación, la cual cobijó el proveído calificatorio respecto  del  atentado  a  la  libertad  individual  por  errónea  calificación  de  la  conducta,  como  quiera  que  a los procesados se les imputó la comisión de un  delito  que  no  se aviene con lo realmente probado en el proceso, en cuanto que  para  el  juzgador  de  segunda  instancia  los  hechos  objeto  de  juzgamiento  configuran  una tentativa de secuestro extorsivo y no concierto para secuestrar,  el  demandante  invoca la causal 6ª del Art. 220 del C. de P. Penal como motivo  de   ataque   en   sede   de   revisión   a   la   sentencia   cuya   remoción  persigue.   

          La  revisión  se  torna  viable, aduce el demandante, porque con la  nulidad   parcial   que  el  Tribunal  decretó  por  estimar  que  en  aquellas  circunstancias   el   debido   proceso   resultó   menoscabado  “desconoció  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  con  que se  amparan  los  fallos  y  degradó  la  objetividad  del  ordenamiento jurídico,  situación  que  dio  lugar a una acusación más gravosa a los intereses de los  procesados,  con lo que vulneró la estructura del proceso, no solo por irrumpir  en  una  función reservada a la Fiscalía, como es la acusatoria, sino además,  porque  desconoció  que, en ese momento procesal, la acusación había devenido  intangible.”   

          A  manera  de sustentación de su prédica, el libelista simplemente  cita   como   “fundamentos  de  derecho”   los   apartes  pertinentes  del  pronunciamiento  de  la  Sala  realizado  el  13  de  febrero  de  2003,  con  ponencia del magistrado Fernando  Arboleda  Ripoll.                 

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La  acción  de  revisión procede contra sentencias que hayan hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  dispone  el  Art.  220 de la Ley 600 de 2000, y el  escrito  por  cuyo  medio  se pretende su remoción no es de libre formulación,  por   cuanto   el   Art.   222   ibidem  impone  el  cumplimiento  de  los  presupuestos de forma y contenido  allí  relacionados,  cuya  inobservancia hace que la respectiva demanda resulte  inidónea  y  por consiguiente su inadmisión es la consecuente declaración que  ha menester hacer.   

          Entre  las  exigencias  señaladas  en el precepto citado en último  lugar,  el  ordinal 3º establece que en el respectivo escrito deberá indicarse  la  causal  que se invoca y “los fundamentos de hecho  y   de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud.”   

          Si  a  la  revisión  corresponde ser instrumento de remoción de la  indiscutibilidad  e  inmutabilidad  que  la  cosa  juzgada  imprime a los fallos  judiciales  definitivos,  instituido  en  razón de la necesidad de restaurar la  justicia  en  aquellos  casos  de  falta  de correspondencia entre la verdad que  formalmente  declara  la  sentencia  con  la históricamente acontecida, como lo  tiene  dicho  la  Sala,  la carga de seleccionar cuidadosamente la causal que se  pretenda  aducir  en apoyo de la pretensión no queda satisfecha simplemente con  su  mera  mención,  pues dado el carácter rogado de la acción, la exposición  racional   tendiente   a   acreditar  el  motivo  escogido  es  de  insoslayable  cumplimiento  para  el actor, de modo que los fundamentos fácticos y jurídicos  sustentáculo  de  la  solicitud  deben  quedar plena y nítidamente expresados,  como  quiera  que  en  esta  sede no se trata de la continuación del juicio que  culminó  con  la providencia ejecutoriada que hizo tránsito a cosa juzgada, ni  de  revivir  el  debate  jurídico-probatorio  que  se  llevó  a efecto en unas  instancias  ya  fenecidas,  sino  de  realizar  un  cuestionamiento  serio  a la  presunción  de justicia que selló definitivamente la controversia procesal con  la decisión en firme.   

          Así,  cuando  la  acción  se apoya en la causal sexta en razón de  haber  variado  favorablemente la Corte el criterio jurídico en que se soportó  la  decisión  de  condena, es indispensable que el actor no solamente demuestre  cómo  el fundamento de la sentencia cuya remoción se persigue es entendido por  la  jurisprudencia  de modo diferente, sino que, de mantenerse, comportaría una  clara  situación  de  injusticia,  pues  la  nueva  solución  ofrecida  por la  doctrina  de la Corte conduciría a la sustitución del fallo. Por consiguiente,  en  una  tal  eventualidad  no  resulta  suficiente  invocar  abstractamente  la  existencia  de  un  pronunciamiento  del  máximo  tribunal  de la jurisdicción  ordinaria,  o  de  señalar  uno  concreto pero desconectado de la solución del  caso,  sino  que  resulta  indispensable,  además,  demostrar  cómo de haberse  conocido  oportunamente  por los juzgadores la nueva doctrina sobre el punto, el  fallo cuya rescisión se persigue habría sido distinto.   

          Como  del  mismo  modo lo ha precisado la Sala, la teleología de la  disposición   es  impedir  que  frente  a  hechos  similares  subsistan  fallos  discordantes  y sufra menoscabo el derecho a la igualdad. Si con posterioridad a  la  sentencia  la  jurisprudencia  de  la  Corte  entiende de manera diferente y  favorable  al  condenado  el aspecto fundamental del fallo, lo que la acción de  revisión   permite   es   aplicar   el   nuevo   criterio   jurídico  al  caso  juzgado.   

          Luego,  entonces,  para  que la demanda de revisión pueda admitirse  por  esta  causal, es deber del accionante demostrar cuál fue el discernimiento  jurídico  que  sustentó  la condena, e identificar y señalar el contenido del  pronunciamiento  de  la  Sala en el que se sostuvo, respecto del mismo supuesto,  un  criterio  jurídico  distinto y favorable al sentenciado. -Cfr. Autos del 11  de  marzo  y  20  de  mayo  de 2003, Rdos. 19.252 y 20.283, en su orden, Ms. Ps.  Fernando     E.     Arboleda     Ripoll     y     Yesid    Ramírez    Bastidas,  respectivamente.-   

         

          Un  tal  ejercicio  brilla  por  su  ausencia  en la demanda de cuyo  examen  formal se ocupa la Corte, pues al libelista le bastó citar in   extenso   los   fundamentos  de  las  providencias  calificatorias  del sumario y los de los fallos de instancia, así  como  el  pronunciamiento  de  la  Sala  aducido  como  sustento jurídico de su  pretensión,  empero  omite  contrastar  éste  con  la  sentencia  atacada para  mostrar  de  qué  manera  lo  que  en  su  sentir constituye la nueva solución  operada  en  la doctrina de la Corte sobre el punto materia de su inconformidad,  se  aviene a los supuestos fácticos y jurídicos del asunto aquí planteado, lo  que  conduciría,  de  haberse  conocido  oportunamente  por  el  juzgador, a la  sustitución del fallo censurado.   

          La  precaria  argumentación  empleada en la presentación del caso,  por  decir  lo  menos,  que  mejor se aviene a un reproche para hacerse valer en  sede  del  recurso  extraordinario  de casación, mas no al motivo escogido para  intentar  el  derrumbamiento  de  la  condición de res  iudicata  que  ostenta  la  sentencia impugnada, da al  traste              con              la              aspiración             del  demandante.                            Así  las  cosas,  como  el  escrito  de  demanda  incumple  básicamente  la  exigencia  formal  prevista en el artículo  220-3  del  C. de P. Penal en los términos indicados con antelación, se impone  su  inadmisión  de conformidad con lo previsto en el artículo 223 ejusdem.  A  ello  se  procederá, una vez  reconocido   el   apoderado   a   cuyo   cargo  estuvo  la  elaboración  de  la  demanda.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  Reconocer  al doctor José Edgar Navarro  Rodríguez   como  defensor  de  los  condenados  SAIN  BERMÚDEZ  HERNÁNDEZ, JOSÉ  MARCELO  SUÁREZ  RODRÍGUEZ y  ARNULFO  ORTIZ  RODRÍGUEZ, en los términos del poder  conferido.   

2.           INADMITIR  la  demanda de revisión que en  representación  de  los  antes  nombrados instauró su defensor, conforme a las  motivaciones plasmadas en este proveído.   

3.  Contra  la  presente  decisión  cabe el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                      ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                    

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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