22722(19-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22722  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

         Aprobado Acta No. 069   

Bogotá D. C., diecinueve (19) de agosto de  dos mil cuatro (2004).   

  VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  con  relación  a  la  declaración  de  impedimento  elevada  por  las doctoras  PATRICIA  DUQUE SÁNCHEZ y ANA HILDA GUDZIOL VIDAL, magistradas de la Sala Penal  del   Tribunal   Superior   de  Cali,  por  no  haber  sido  aceptado  en  dicha  Corporación.   

  ANTECEDENTES   

1. Con proveído del 24 de julio de 2003, La  Fiscalía   21  Seccional  de  Cali  dictó  resolución  acusatoria  contra  el  ciudadano  HEYNER  HOYOS  ARIAS, por los delitos de homicidio en la modalidad de  tentativa,  hurto  calificado  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego de defensa  personal.   

2.  Ejecutoriada  la acusación, asumió el  conocimiento  del  asunto el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Cali, despacho  que  –en  el marco de la  audiencia  preparatoria-  con  auto  del  21  de  octubre  de  2003,  negó  por  extemporaneidad  la  práctica de unas pruebas, e igualmente negó el recurso de  apelación contra el auto que así lo dispuso.   

3. El abogado defensor de HEYNER HOYOS ARIAS  interpuso   el   recurso   de   queja,   ante   la  negativa  de  la  mencionada  apelación.   

La Sala Penal del Tribunal Superior de Cali,  integrada  por  las  señoras  magistradas  Gloria Ligia Castro Duque, Ana Hilda  Gudziol  Vidal  y  Patricia Duque Sánchez, con auto del 7 de noviembre de 2003,  desechó por falta de sustentación el recurso de queja.   

4. Culminada la audiencia pública, mediante  sentencia  del  3  de  febrero  de 2004, el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Cali  condenó  a  HEYNER  HOYOS ARIAS a la pena principal de doce (12) años de  prisión,  por  los  delitos  de  homicidio  en la modalidad de tentativa, hurto  calificado y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

Notificada  la  sentencia  de primer grado,  ocurrieron  dos  cosas  paralelamente:  el procesado interpuso acción de tutela  contra  el  Fiscal  instructor  y  contra  el  Juez  de  la causa; y el defensor  interpuso el recurso de apelación.   

5.  La acción de tutela fue decidida el 14  de  mayo de 2004, por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cali, integrada por  los  señores  magistrados  Juan  Manuel  Tello  Sánchez, Gloria Ligia Castaño  Duque   y   Víctor   Manuel  Chaparro  Borda,  declarándola  improcedente  por  existencia     de     otro     mecanismo     judicial    idóneo    –precisamente el recurso de apelación  pendiente-.   

6.  El  recurso  de  apelación  contra  la  sentencia  de primera instancia fue resuelto con fallo el 31 de mayo de 2004, en  el  sentido  de  confirmarla  íntegramente,  proferido  por  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Cali,  integrada  por  los  señores magistrados Heberth  Armando  Ríos  Quintana,  Juan  Manuel  Tello  Sánchez y Gloria Ligia Castaño  Duque.   

7.  Inconforme  con  lo  decidido, el mismo  abogado  que  actuó  en  el  proceso  penal  interpuso  la  acción pública de  habeas  corpus en nombre de  HEYNER  HOYOS  ARIAS, alegando que la condena se produjo en un trámite donde se  vulneraron las garantías fundamentales de aquél.   

8.  El Juzgado Veinte Penal del Circuito de  Cali   tramitó   la   acción   pública  de  habeas  corpus;  y  por  auto del 9 de junio de 2004 declaró  improcedente el amparo solicitado.   

9.  El  defensor  de  HEYNER  HOYOS  ARIAS  interpuso   el  recurso  de  apelación  contra  al  providencia  que  negó  el  habeas corpus; y al arribar  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cali para la decisión pertinente,  sucedió lo siguiente:   

-.  Correspondió por reparto al la señora  magistrada  Gloria Ligia Castaño Duque, quien se declaró impedida invocando el  numeral  6°  del  artículo  99  del  Código de Procedimiento Penal, por haber  “dictado  la  providencia cuya revisión se trata o  hubiere  participado  dentro  del proceso”, toda vez  que  en  ejercicio  de sus funciones integró la Sala que decidió el recurso de  queja,  emitió  sentencia  en  la  acción  de  tutela  y profirió el fallo de  segunda instancia.   

-.  El  expediente  pasó  al  Despacho del  señor     magistrado     Víctor    Manuel    Chaparro    Borda    –siguiente en turno-, quien manifestó  su  impedimento  por  la  misma  causal,  puesto que suscribió la sentencia que  declaró improcedente la acción de tutela.   

-. Así, llegó el expediente al Despacho de  las  señoras  magistradas  Patricia  Duque  Sánchez  y Ana Hilda Gudziol Vidal  –por      turno  respectivamente-,  e igualmente se declararon impedidas, porque conocieron sobre  el recurso de queja.   

10. El incidente de impedimento fue resuelto  con  auto  del  6 de agosto de 2004, dictada en Sala Decisión Penal, -integrada  por los dos magistrados restantes- de la siguiente manera:   

-.   Declaró   fundado   el  impedimento  manifestado   por   los   doctores  Gloria  Ligia  Castaño  Duque  (quien  intervino  en  el  recurso de queja, en el fallo de segunda  instancia  y  en  la  sentencia  de  tutela) y Víctor  Manuel   Chaparro   Borda  (quien  suscribió  en  la  sentencia de tutela).   

-. Declaró infundado el impedimento de las  doctoras  Patricia  Duque  Sánchez  y  Ana  Hilda  Gudziol  Vidal  (porque  únicamente  intervinieron  en  el trámite del recurso de  queja).   

Entonces,  envió las diligencias a la Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, con el fin de que dirima la  cuestión.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. De conformidad con el inciso segundo del  artículo  103 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), corresponde  a  la  Sala  definir el incidente propuesto, pues se trata de un impedimento que  no  fue  aceptado  a  unas magistradas de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cali.   

2.  Sea  lo primero recordar que la Sala de  Casación  Penal  en jurisprudencia vertida en auto del 21 de septiembre de 1995  (M.P.   Dr.   Edgar   Saavedra   Rojas,  radicación  10946),  al definir sobre un impedimento manifestado  por  magistrados  de  Tribunal  Superior  en  habeas  corpus,  en un caso similar al presente –apelación  del  auto a través del  cual  el Juez de Circuito negó el amparo-, afirmó que esa figura jurídica, la  del  impedimento,  no  tenía  cabida  en  tratándose de la acción pública de  habeas  corpus.  Así lo  expresó la Corte:   

“Como  primer punto se debe señalar que  la  acción  de  Habeas  Corpus  por  ser  un mecanismo de control que tutela el  derecho  a  la  libertad ciudadana, se tramita y decide en los exiguos términos  señalados  por  el  legislador; lo que hace que cualquier incidente adicional y  propio  del  proceso  penal,  sea  ajeno  a  la naturaleza y finalidad que dicha  acción persigue.”   

“La  forma de amparar ese derecho radica  esencialmente  en la celeridad con la que se debe tomar la decisión que protege  la  garantía  vulnerada  y  por  ello  el  instituto  de los impedimentos y las  recusaciones no tiene cabida en el desarrollo de esta acción.”   

…  

“En  esas  condiciones, se debe reiterar  que  un  trámite  tan  breve y sumario no admite incidentes propios del proceso  penal  y  que  solo  vendrían  a  significar  una  dilación de los perentorios  términos  que  el  legislador  ha señalado para la conclusión de esta acción  especial.”   

3.    Si    bien,    el   habeas   corpus   es   el   mecanismo  constitucional  previsto para la garantía inmediata de la libertad personal, el  sentido  literal de la jurisprudencia transcrita no puede subsistir –así de modo tajante y escueto como  fue  expuesto-  a  la  luz  de  los  contemporáneos  alcances  de  los derechos  fundamentales;  pues  es  factible  que ocurran eventos donde el impedimento sea  evidente  u  objetivo,  como  por  ejemplo,  si  existiese  un  grado cercano de  consanguinidad  entre  el funcionario judicial que ha de decidir el habeas       corpus      y      el  solicitante.   

Es  que la libertad personal a través del  habeas corpus no sólo se  garantiza  por  la celeridad del término en que se decide, sino también cuando  se  asegura  que  el  funcionario  judicial  que  ha  de resolver es en realidad  imparcial.  Ningún  servicio prestaría la premura al derecho fundamental de la  libertad,  si  aquella no va acompañada de la certeza de imparcialidad; pues la  respuesta   oficial   a   la   petición  de  habeas  corpus   se   legitima  más  por  la  serenidad  y  ecuanimidad del juez, que por la rapidez con que se decide.   

4.  La  doctrina  constitucional ha venido  reiterando  que  la  acción pública de habeas corpus procede en los siguientes  eventos:   

-.  Siempre  que  la  vulneración  de  la  libertad se produzca por orden arbitraria de autoridad no judicial.   

-.  Mientras  la  persona  se  encuentre  ilegalmente  privada  de  la  libertad  por vencimiento de los términos legales  respectivos.   

-.  Cuando, pese a existir una providencia  judicial  que  ampara  la  limitación  del  derecho  a la libertad personal, la  solicitud  de  Habeas  Corpus  se  formuló durante el período de prolongación  ilegal  de  la  libertad,  es  decir,  antes de proferida la decisión judicial.  Y,   

-.  Si  la  providencia  que  ordena  la  detención    es    una    auténtica   vía   de   hecho   judicial1.   

Conteste  con  la  última  hipótesis, el  numeral  2°  del  artículo  6°  del  Decreto  2591  de 1991, establece que la  acción  de  tutela  es  improcedente  “cuando para  proteger  el  derecho  se  pueda invocar el recurso de habeas corpus”.   

De   ese   modo,   en  el  trámite  del  habeas   corpus   que  desplaza  a  la  tutela  en  materia de libertad, es claro que debe guardarse el  debido proceso.   

No  cabe  duda  que  el  debido proceso de  raigambre  constitucional  incluye lo atinente a los impedimentos, con el fin de  evitar   que   el   trámite   judicial  del  habeas  corpus  sea  adelantando  por  un  juez no apto para  decidir,  por  tener comprometido de antemano su criterio por motivos subjetivos  o  de  afectividad,  que  lo distancien del análisis estrictamente probatorio y  legal.   

Así  las  cosas,  nada obsta para que los  funcionarios  judiciales  puedan manifestar su impedimento cuando se enfrentan a  la    necesidad    de    resolver    sobre   una   solicitud   de   habeas corpus.   

Por supuesto, tal declaración tendrá que  hacerse  con responsabilidad, pues mientras se dirime el incidente los términos  pueden   prolongarse,   de  modo  que  excusas  baladíes  o  temerarias  pueden  desnaturalizar   el  mecanismo  de  amparo  constitucional  de  la  libertad,  y  conllevar   responsabilidad  disciplinaria  al  funcionario  judicial,  como  lo  dispone  el  numeral  1°  del artículo 143 del Código de Procedimiento Penal,  que  considera  falta  al  deber  la  verificación de que el “impedimento fue  temerario”.   

5.  Retornando al caso concreto, donde el  defensor  de  HEYNER  HOYOS  ARIAS  acude  a la acción pública de habeas  corpus, denunciando las mismas  supuestas  irregularidades  que  lo motivaron a intentar previamente una acción  de  tutela,  y  que  no  se “corrigieron” en las sentencias de instancia, es  factible  estudiar  la  procedencia  del  impedimento  manifestado  por  algunos  magistrados  de  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Cali, para conocer la  apelación  del  auto a través del cual el Juez Veinte Penal del Circuito de la  misma   ciudad   negó   la   petición   de  habeas  corpus.   

Se  encuentra,  entonces, que lo decidido  por  la Sala dual de dicho Tribunal en el auto del 6 de agosto de 2004 se ajusta  a  derecho,  puesto que si el impedimento se expresó con arreglo al numeral 6°  del  artículo  99  del Código de Procedimiento Penal por haber “dictado   la   providencia  cuya  revisión  se  trata”  o  por haber “participado dentro  del  proceso”,  es  claro  que  esa  condición se  cumple  exclusivamente respecto de los magistrados que suscribieron la sentencia  de  tutela  y  de los magistrados que profirieron el fallo de segunda instancia,  decisiones  donde estudiaron el fondo de la cuestión, que en últimas tiene que  ver  con  la  legalidad de las providencias que determinaron la privación de la  libertad;   y  por  ello  puede  afirmarse  sin  ambages  que  los  funcionarios  judiciales ya comprometieron su criterio.   

En   cambio,  la  trascendencia  de  la  “participación  dentro  del  proceso”  en  la  lógica  del  impedimento  no  pude predicarse de los  magistrados  que  conocieron el recurso de queja, que fue desechado por falta de  sustentación,  lo  cual  los  relevó  de  estudiar  la  materia  o  el derecho  sustancial  debatido; relegándose su intervención a lo formal, no esencial, de  suerte  que no se vislumbra la manera como habrían comprometido su criterio, ni  se  observa  la  convergencia de alguna circunstancia indicativa de que hubiesen  dejado de ser imparciales o ecuánimes.   

6.  En síntesis, se declarará infundado  el  impedimento  de las señoras magistradas Patricia Duque Sánchez y Ana Hilda  Gudziol Vidal.   

Por  disposición  del  artículo 111 del  Código de Procedimiento Penal el presente auto no es impugnable.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

Declarar    infundado    el  impedimento  manifestado por las señoras magistradas Patricia  Duque  Sánchez  y  Ana  Hilda  Gudziol  Vidal, para conocer de este asunto; por  tanto, deben continuar en el trámite del mismo.   

Envíese  el  expediente  a  la  Sala  de  Decisión Penal  Tribunal Superior de Cali.   

Cúmplase  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                        ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Confrontar:   Sentencia   T-269-99.   Corte  Constitucional.  M.P.  Dr.  Eduardo  Cifuentes Muñoz.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *