21387(19-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  21837   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 043.  

         

Bogotá D.C., mayo diecinueve (19) de dos mil  cuatro (2004)   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  DAGOBERTO   PRADA   GUZMAN,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Medellín  el  21  de abril de 2003, mediante la cual confirmó el fallo dictado  por  el Juzgado Quince Penal del Circuito de la misma ciudad el 28 de febrero de  la  referida  anualidad,  por  cuyo  medio  lo  condenó como coautor penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de hurto calificado y  agravado, y  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las  6:50  de la mañana del 23 de mayo de 2002,  cuando  Nicolás  Alberto  Sánchez  Ríos  transitaba  por  la  calle  56  con  carrera  46 de Medellín, fue  agredido  por  tres (3) individuos hasta que les entregó la suma de $300.000.oo  que llevaba consigo.   

          Luego  del  suceso,  la  víctima  siguió  con  discreción  a  los  delincuentes,  hasta  que  logró que una patrulla de la policía aprehendiera a  dos de ellos, entre los cuales estaba el demandante.   

          La   Fiscalía   Seccional   de   Medellín   declaró   abierta  la  instrucción  el 24 de mayo de 2002, en cuyo marco vinculó mediante indagatoria  a  DAGOBERTO  PRADA  GUZMAN y  EDISON   ENRIQUE   BENITEZ,  resolviéndoles   su   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención   preventiva   sin  derecho  a  libertad  provisional  como  posibles  coautores  del concurso de delitos de hurto calificado y agravado y porte ilegal  de  armas  de  defensa  personal,  providencia  contra  la  cual el defensor del  primero interpuso sin éxito recurso de apelación.   

Como    el    incriminado   ENRIQUE  BENITEZ  se  sometió a sentencia  anticipada,   la   actuación  prosiguió  únicamente  respecto  del  sindicado  PRADA GUZMAN.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  22 de septiembre de 2002 con resolución de acusación en contra  del     procesado     DAGOBERTO    PRADA,  como  presunto  coautor  del  concurso  de delitos que motivó la  medida  asegurativa.  Impugnada  esta  providencia por el defensor, la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Medellín la confirmó el 28 de octubre  del mismo año.   

          La  fase  del  juicio  correspondió  adelantarla  al Juzgado Quince  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  despacho  que  una  vez  surtido  el  rito  pertinente  profirió  fallo  el  28 de febrero de 2003, por cuyo medio condenó  a  DAGOBERTO  PRADA GUZMAN, a  la  pena principal de sesenta y cuatro (64) meses de prisión, a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  tiempo,  y  al  pago  de la correspondiente indemnización de perjuicios,  como  coautor penalmente responsable del concurso de delitos de hurto calificado  y agravado y porte ilegal de armas de defensa personal.   

La  decisión  anterior fue impugnada por el  defensor,  y  el  Tribunal Superior de Medellín la confirmó mediante fallo del  21  de abril de 2003, el cual es ahora objeto de impugnación extraordinaria por  parte   del   asesor   técnico   de  DAGOBERTO  PRADA  GUZMAN.   

LA DEMANDA  

El defensor señala que invoca como causal de  casación  “la  primera  de las indicadas en el art.  207  del  Código  de  Procedmiento Penal, por considerar la sentencia objeto de  recurso  como  violatoria  de los artículos 29 de la Constitución Nacional, 7,  31,  60,  61  y  62  del  Código  Penal,  6  y  7  del Código de Procedimiento  Penal”.   

Refiere  que  “el  debido  proceso  y  el  derecho  de  defensa  de que habla el artículo 29 de la  Constitución  Nacional,  tiene  que ver con esa serie de pasos que se dan en el  proceso  desde  su inicio hasta la culminación con su sentencia, pasos en donde  debe  existir  la  prueba  plena  para  condenar  que debe ser un número plural  máxime  si  se  trata de indicios, en el presente proceso la prueba que se tuvo  en  cuenta  para  condenar  fue  la  simple  denuncia del sindicado (sic),  entendiéndose esta en su versión  inicial  y posterior ampliación en donde además entre una y otra narración de  los  hechos,  aparecen  serias  contradicciones  en  cuanto tiene que ver con la  identidad  e  individualización de DAGOBERTO PRADA GUZMAN, sino que también al  hacer  el  paralelo  con  las deponencias de los uniformados, encontramos que lo  narrado  por  el  denunciante  dista  mucho de la realidad. Luego, de sus dichos  sólo  se  desprende  la  duda  que  tal y como lo dice la Carta Política deben  resolverse  en  favor  del  procesado,  cosa  que  la Sala Penal del Tribunal de  Medellín no hizo”.   

          También   afirma   que  “se  violó  el  artículo  60  del  Código Penal porque en el presente proceso no se probó que  por  ninguna  de los medios de prueba, que hubo violencia sobre la persona, sino  que  simplemente se colocó a la víctima en condiciones de indefensión, empero  esta     conducta    no    fue    realizada”    el  procesado.   

          Igualmente  el  casacinionista  cuestiona  el  quantum  de  la  pena  impuesta,  el  cual  le  parece exagerado, en atención a que su defendido tiene  cincuenta  años de edad, “un pasado inmaculado y que  sólo cuenta con su pobreza y humildad”.   

          Agrega  que  “se  violó  el art. 62 del  Código  Penal,  por  cuanto  se  le  endilgó subjetivamente a mi defendido una  conducta  que  no  cometió”, y además, no conocía  del arma, ni de quien la portaba.   

          Con  base  en  lo  expuesto  el  censor solicita a la Corte casar la  sentencia  atacada  “y en su lugar sustituirla por la  que den Derecho corresponda”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Pronto  advierte la Sala que el censor omite  en  su  libelo  señalar el sentido de la causal invocada, es decir, precisar si  se  trata  de  violación  de  la  ley  sustancial por vía directa o indirecta,  indicar  y  demostrar  en  el  primer  supuesto la exclusión evidente de normas  sustanciales,  su  aplicación  indebida o su interpretación errónea. Y, en el  segundo,  pertinente resulta que identifique la presencia de errores de hecho en  la  actividad  de  los  juzgadores, bien por falso juicio de existencia, ora por  falso  juicio  de  identidad o ya por falso raciocinio, o de errores de derecho,  determinados   por  un  falso  juicio  de  convicción  o  un  falso  juicio  de  legalidad.   

          Es  evidente  que             el   defensor   olvida  que  este  trámite  es  extraordinario,  y que, por tanto, no son de recibo las argumentaciones libres y  espontáneas  de los demandantes, en tanto que es preciso que la formulación se  someta  a  las  reglas  taxativamente  señaladas por el legislador, en punto de  denunciar  errores  trascendentes  de  los  funcionarios judiciales que pudieron  haber  afectado  garantías  de  los  sujetos  procesales,  vulnerando directa o  indirectamente  normas  sustanciales, o desconociendo las bases fundamentales de  la instrucción o el juzgamiento.   

          Ahora,   si   lo   pretendido   por   el   actor   era  invocar  el  quebranto  del  debido  proceso  o  del  derecho  de  defensa,  debía  acudir  a  la  causal  tercera de casación, postulando cargos  separados,  en  cuanto  la  vulneración  de  uno  y  otro  obedece a desarrollo  autónomos,  pues  el  primero  es  un  vicio  de  estructura  y  el  segundo de  garantía,  y  no  confundirlos  en  una  sola  propuesta como lo realizó en el  libelo,  y  tanto  menos  ensayar  con  tal  argumentación  acreditar la causal  primera  de casación que invocó, en total desconocimiento de los principios de  autonomía  de  los cargos y de prioridad que rigen en punto de la presentación  de este recurso extraordinario.   

Sin  duda,  resulta  insuficiente  que  el  defensor  pretenda  mediante  un  escrito  de  libre  formulación  y carente de  técnica,  exponer  su  personal  percepción  de  las  pruebas  obrantes  en la  actuación  y,  sin  más, como en este asunto, señale que se violó el derecho  de  defensa  o  el debido proceso, pues un tal proceder, además del yerro en la  postulación  del  cargo,  deja ayuno de demostración el reproche, se sustrae a  la  obligación de señalar su injerencia en la sentencia atacada, e impide a la  Corte emprender su estudio a fin de pronunciarse de fondo.   

También  se  tiene que si el propósito del  casacionista  era  censurar  la  falta de aplicación del principio in  dubio  pro reo, no bastaba con señalar  la  causal  primera  de  casación,  pues debía identificar si se trataba de la  vía  directa  o  la  indirecta,  y  a  partir  de  ello,  en  el  desarrollo  y  acreditación  del  cargo le correspondía, en caso de la primera, demostrar que  el  fallador  reconoció  en  las  consideraciones  de la providencia atacada la  existencia   de   dudas   trascendentes   de  imposible  eliminación  sobre  la  materialidad  de  la conducta o la responsabilidad del procesado, y pese a ello,  profirió  sentencia  de  condena con exclusión evidente de la norma señalada,  cuando le correspondía en consonancia con su exposición absolver.   

Y si de la segunda se trataba, esto es, si el  vicio  denunciado  se  fundaba  en la violación indirecta de la ley sustancial,  era  necesario  que señalara si se trató de un error de hecho por falso juicio  de  existencia,  falso  juicio de identidad o falso raciocinio, o de un error de  derecho  por  falso juicio de convicción o falso juicio de legalidad, cometidos  que de ninguna manera asumió el impugnante.   

Oportuno  se  ofrece  indicar  que  si  la  inconformidad  del  censor  radicaba en la valoración indebida de los medios de  prueba,  debía  postular la violación indirecta de la ley sustancial por error  de  hecho  por  falso  raciocinio, caso en el cual le correspondía indicar qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el juzgador, cuál  mérito  persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley  de  la  ciencia  o  máxima  de  experiencia  fue desconocida, y cuál el aporte  científico  correcto, la regla lógica apropiada o la máxima de la experiencia  que  debió  tomarse  en consideración. Además, demostrar la trascendencia del  error,  indicando  cuál  debía  ser  la  apreciación  correcta de la prueba o  pruebas  cuestionadas,  y  que habría dado lugar a proferir un fallo diverso al  reprochado, labor que tampoco adelantó.   

Finalmente  se encuentra, que ni siquiera el  actor  se  detuvo  a señalar con precisión a la Corte el sentido del fallo que  debía  ser  proferido  en  el  evento  de  ser  casada  la sentencia, argumento  adicional para advertir la falta de cuidado y rigor en su escrito.   

Por  tanto,  evidente resulta que la demanda  acusa  las  graves  falencias técnicas destacadas, que no pueden en modo alguno  ser  subsanadas  por  la  Corte, pues ello lo impide el principio de limitación  que  rige  el  trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano su inadmisión de  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   DAGOBERTO  PRADA  GUZMAN,  por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *