22602(19-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22602  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:    Acta   No.   69   

         

          Bogotá,  D. C.,  diecinueve (19) de agosto del dos mil cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia del 25 de septiembre  del  2003,  el  Juzgado  3°  Penal del Circuito de Popayán (Cauca) declaró al  señor  Luz  Marino  Montenegro  Velasco  penalmente  responsable,  como  autor,  de  los delitos de homicidio  agravado  y  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones. Le  impuso  las sanciones de 34 años de prisión, inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  10, la obligación de indemnizar los  perjuicios y le negó la condena condicional.   

          También   dispuso   el   embargo  del  inmueble  de  propiedad  del  procesado, para garantizar el pago de los daños.   

          El  fallo  fue  recurrido  por  la  defensora  y  ratificado  por el  Tribunal Superior de la misma ciudad el 16 de marzo del 2004.   

          El  nuevo  apoderado  acudió  a  la  casación,  que fue concedida.   

          La   Sala   se  pronuncia  sobre  los  presupuestos  de  la  demanda  presentada.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las  ocho  de  la noche del 18 de mayo del 2001,  varios  hombres  armados  y  con el rostro cubierto llegaron a la residencia del  señor  Manuel  Santiago  Astudillo  Ledesma,  ubicada  en  la  vereda  “Bella  Vista”,  corregimiento  de Uribe, municipio de El Tambo (Cauca). Golpearon las  puertas,  uno  de ellos ingresó y sacó del aposento a aquel, a Iván y Erfilio  Tulande  Delgado,  y  a  Jesús Campo. El menor Jesús Arcenio Astudillo Tulande  vio  que afuera del inmueble, acompañando a los agresores, estaba (Luz)   Marino  Montenegro                (Velasco).   

          A  la  mañana  siguiente  fueron  encontrados  los  cuerpos  de las  víctimas  mencionadas,  con  disparos  de  arma  de  fuego  que  les  causó el  deceso.   

          Adelantada   la  investigación,  el  23  de  octubre  del  2002  el  procesado  fue acusado como coautor de los delitos de homicidio agravado y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

          Luego fueron proferidos los fallos indicados.   

CONSIDERACIONES  

          De  conformidad  con  el  artículo 213 del Código de Procedimiento  Penal,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda,  porque  no  reúne  los  requisitos  previstos en el artículo 212 del mismo Estatuto.   

          El  casacionista  formuló  un cargo, con base en la causal primera,  cuerpo  segundo, violación indirecta de la ley sustantiva, producto de un error  de hecho. Para iniciar, textualmente, se expresó así:   

          “Se  trata  de  la  CUSAL  PRIMERA  DE  CASACIÓN,  que al efecto  describe  el  cuerpo  segundo  ,  numeral  1  del  artículo  207 del Código de  Procedimiento  Penal,  referida  a  la violación indirecta de la ley sustancial  que textualmente reza:”   

         “Cuando  la  sentencia  será  violatoria de una norma de derecho  sustancial.  Si  la  violación  de  la  norma  sustancial  proviene de error de  hecho…”,  por  haber  omitido de apreciar una prueba que obra en el proceso,  ya  que  la  distorsionó  sin  fundamento  alguno,  pues no fue apreciada en su  exacta  dimensión,  ya que según el artículo 277 del Código de Procedimiento  Penal,  nos  ilustra  con  respectó  a  los  criterios para la apreciación del  testimonio, como lo reza esta norma:”   

         “No  es  posible darle toda la credibilidad a un menor que en sus  varias  exposiciones  entra  en  contradicción  y  le  resta todo valor a otras  declaraciones”.   

         “…”   

         “El  fallador  de  Segunda  Instancia  no  tuvo en cuenta la sana  crítica, el sentido común, la experiencia ect.”   

          Fácilmente  se  establece  que  el  casacionista  incurrió  en las  siguientes irregularidades:   

          1.    No    precisó   exactamente   las  disposiciones sustanciales supuestamente vulneradas.   

          2.  Dijo  que el Tribunal había errado en  la   apreciación  de  la  declaración del menor Jesús Arcenio Astudillo Tulande.   

          Sin  embargo, ahí mismo, en forma contradictoria, afirmó que “la  distorsionó sin fundamento  alguno”;  que  el  “fallador  de  segunda  instancia  no  tuvo  en cuenta la  sana    crítica,    el  sentido    común,   la  experiencia”; y que “le  dio  valor a las expresiones  contradictorias del menor”  (destaca la Sala).   

          Tales  aseveraciones y proposiciones, dentro del mismo reproche y en  relación con el mismo elemento de juicio, son excluyentes.   

          En   efecto,   la   primera   dice  relación  con  el  falso  juicio  de  identidad; la segunda,  con  el  falso raciocinio; y  la  tercera  no  se  vincula con ninguna equivocación, simplemente cuestiona la  eficacia que la Corporación concedió a la prueba.   

          Si  a  ello  se  añade  que  se  refirió a la “omisión” de la  prueba  por  su  “distorsión”,  el  mensaje  que  pretendió trasladar a la  demanda es más que preocupante.   

          3.  Si se diera vía al falso juicio  de  identidad,  no determinó con  exactitud  en  qué  consistió la tergiversación realizada por el Tribunal; si  la  Corte  imaginara  que  el  actor  caminaba  por  el sendero del falso  raciocinio, no explicó las reglas  de  la  ciencia,  la  lógica  o la experiencia que, como componentes de la sana  crítica,    fueron    desconocidas    por   el   Ad  quem,  como  tampoco  cuáles deberían haber sido las  aplicadas  en  el  caso  concreto;  y  si  se mirara por la Sala la omisión  que enunció, no enseñó cuál  fue o cuáles fueron las pruebas dejadas objetivamente de lado.   

          4.  Los reparos que hizo al juez colegiado  frente  a  la  declaración  del  joven  Astudillo  Tulande  porque  “le resto  credibilidad  a  los  testimonios  que  favorecían  al  procesado”,  y porque  acudió  a  “conjeturas, suposiciones o corazonadas”, debían ser propuestos  separadamente  debido  a que estas observaciones quizás se corresponderían con  el  falso  raciocinio. Pero,  téngase  en  cuenta, la imputación partía del falso  juicio de identidad.   

          Más,  si se aceptara el reproche como bien confeccionado, lo cierto  es que no explicó en detalle cuáles fueron esas especulaciones.   

          5.  La  verdad  es  que  el  demandante no  concretó  ninguna  irregularidad.  Sencillamente quiso sustentar el recurso con  la  esperanza  de  que  fuera  reabierto  un  debate  ya  superado, para que, en  desarrollo   del   mismo,  la  Corte,  en  sede  de  casación,  confrontara  su  percepción  sobre  las  pruebas  con  la de los jueces y de pronto escogiera la  suya.   

          Este  ejercicio  es extraño a la impugnación tratada pues ésta no  fue concebida a título de instancia adicional.   

          Con  base  en  lo  expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

          Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS               MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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