22489(20-10-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22489  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 080  

Bogotá D. C., veinte (20) de octubre de dos  mil cinco (2005).   

V   I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la  demanda de casación discrecional presentada por el defensor de HIPÓLITO  SASTRE RÍOS, condenado por el  delito de falsedad personal.   

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por  el juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“El día 18 de  septiembre  de  2002,  a eso de las cinco y veinte de la tarde, fue capturado el  señor  HIPÓLITO  SASTRE  RÍOS  en  la  carrera  36 N° 51-56 de Medellín por  agentes  adscritos a la Policía Nacional de la ciudad, quienes habían recibido  llamadas  informándoles que aquél ejercía de manera ilícita la profesión de  sacerdote  y,  además  anotan  que  en  dicho  lugar funciona un templo. Por su  parte,  el  retenido  manifestó  que  solo  había  estudiado  la primaria, sin  embargo,  ejercía  como  sacerdote  católico,  celebraba  misas,  matrimonios,  eucaristías      y     bautizos     por     obra     del     Señor”.   

2. El Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Medellín,  mediante  sentencia  fechada  el  14  de octubre de 2003, condenó a  Hipólito Sastre Ríos a la  pena  de multa de novecientos veintisiete mil pesos ($927.000,oo) como autor del  delito  de  falsedad  personal (artículo 296 de la Ley 599 de 2000) imputado en  la  resolución  de  acusación,  la  cual quedó ejecutoriada el 12 de junio de  2003.   

3.   Apelado  el fallo por el defensor  del  procesado,  quien  consideró  que  la  conducta  era  atípica y, además,  argumentó  la  existencia  de  una  nulidad  por  presunta  captura  ilegal, el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  el  9  de  febrero  de  2004,  lo  confirmó  integralmente,  negando  al  mismo  tiempo  la  invalidación  de la actuación.  Contra  esta  determinación,  el  citado  profesional del derecho interpuso, de  “manera  discrecional”  el recurso extraordinario de casación.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El  defensor  del  procesado  Hipólito   Sastre  Ríos,  después  de  identificar  a los sujetos procesales, de sintetizar los hechos y de reseñar la  actuación  cumplida  en  el  diligenciamiento,  en  el  título  que  denominó  “ÚNICO  CARGO”,  dice  que  se  permite  señalar “como causal de casación  la  invocada  en  el  código  de procedimiento penal en su artículo 205 inciso  tercero  por  considerar  la sentencia objeto del recurso como violatoria de los  derechos  fundamentales  del  sindicado pues obsérvese la violación del debido  proceso    consagrada    en    el    artículo   29   de   la   C.N.”   

Luego  de citar y transcribir los artículo  29  de  la  Constitución  Política  y  318 del Código de Procedimiento Penal,  sostiene  que la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá violó el artículo  28  de  la  Carta, pues “molestó al sindicado en su  residencia  ubicada  en  la  carrera  36  # 51-56 de Medellín, deteniéndolo, y  registrando  su  domicilio,  sin  previo  requisito  de  mandamiento  escrito de  autoridad   judicial   competente   y   sin   formalidades   legales”,  además de que “no hay prueba que  en  ese  momento  el  sindicado  estuviese  realizando  los  hechos  tales  como  matrimonios  o  bautizos  esbozados en el informe y constitutivos del tipo penal  del artículo 296”.   

Estima  que  se inició el diligenciamiento  con  violación del debido proceso, pues los agentes del orden que realizaron el  “allanamiento  no  han  rendido  la  certificación  jurada   de   quienes  participaron  en  el  procedimiento  policial”,   como   así   lo   ordena  el  artículo  319  del  Estatuto  Procedimental,   ni   explicaron  cómo  fueron  obtenidos  los  “nueve    documentos”   aportados   al  expediente.   

Refiere   que   a   través  del  recurso  extraordinario   insiste   en  su  argumentación,  toda  vez  que  el  Tribunal  “ignoró  la  súplica que se ha venido haciendo de  una   nulidad   constitucional   que   viola   el   debido   proceso”,  lo  que  implica  que  el  fallo de segundo grado lesiona las  garantías fundamentales.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  el fallo impugnado y, en consecuencia, acoger sus pretensiones.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Es  evidente  que   en   este   caso   sólo   procede   la  casación  discrecional,    toda    vez   que   el   quantum   punitivo   que   la   ley  establece para el delito falsedad  personal  no  contempla  pena máxima que exceda los ocho (8) años de prisión,  habida  cuenta  que  dicha  conducta  punible,  por  la  cual  fue  condenado el  procesado    Hipólito   Sastre   Ríos, prevé la multa como pena.   

2. De igual manera, es claro que el defensor  del  procesado tiene legitimidad e interés para recurrir a través de esta vía  extraordinaria  excepcional,  según  así  lo  autoriza  el  inciso  final  del  artículo 205 del Código de Procedimiento Penal.   

3.  Así  mismo,  recuérdese que cuando la  casación  se  intenta  por  vía excepcional, requiere no sólo que se trate de  una  sentencia  de  segundo  grado  y que la conducta punible sea sancionada con  pena  distinta  a la privación de la libertad o que esta sea inferior a la pena  exigida  para  la  casación ordinaria, esto es, cuyo máximo exceda de 8 años,  sino  que  también  es  preciso que el actor cumpla con la carga de fundamentar  los  motivos  por los cuales considera se ha violado una garantía fundamental o  porque  se  hace necesario el desarrollo de la jurisprudencia, pues sólo a esos  eventos  se restringe la admisibilidad de esta modalidad  casacional.    

Respecto    al    presupuesto   de   la  fundamentación,  la  jurisprudencia  de  la Corte ha sido reiterada y clara que  cuando  se  trata  de  la  violación de un derecho fundamental, el casacionista  está  obligado  a  desarrollar una argumentación lógica dirigida a evidenciar  el  desacierto,  siendo  imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento  de  una  garantía  por  quebrantamiento  de  la  estructura  básica  del  proceso o por  violación  de un derecho fundamental, e indicar las normas constitucionales que  protegen   el   derecho   invocado   y   su   concreto   conculcamiento  con  la  sentencia.   

Cumplido lo anterior, dado que la casación  es   de  naturaleza  extraordinaria  y  rogada,  se  debe  elaborar  la  demanda  respetando  las  reglas  de  formulación, desarrollo y demostración del cargo,  según  la  causal  invocada  y  el  modo  de  violación  de  la ley sustancial  señalado.   

No  obstante, en todo caso, será la Corte,  en  ejercicio  de  su  discrecionalidad,  a  la  que  le corresponde ponderar la  fundamentación  expuesta  por  el libelista, a efecto de decidir si admite o no  el trámite de la casación excepcional.   

4.  En este caso, encuentra la Sala que  si  bien  del  contexto  de  la  demanda  se  puede  advertir cuál es el motivo  escogido  para  apoyar  la casación excepcional, esto es, las garantías de los  derechos  fundamentales,  también  lo  es  que  dicho  supuesto se quedó en el  simple  enunciado,  pues no obstante afirmar la presunta vulneración del debido  proceso,  de todos modos no expresó, de manera clara y concreta, de qué manera  se  desconoció,  cómo  se  afectó  la  estructura  básica  del  proceso y su  repercusión en el fallo.   

En  efecto,  el  defensor  de  Sastre  Ríos,  en  lugar  de centrar su  argumentación  con el fin de ilustrar a la Corte cómo en verdad en este asunto  se  afectó  de manera grave la estructura del proceso y su trascendencia frente  a  las  conclusiones  adoptadas  en  la  sentencia,  como  si  se tratara de una  alegación  de  instancia,  se  opone  a  la apreciación probatoria que hizo el  juzgador  y  de  la cual dedujo la responsabilidad del procesado, ocupándose en  afirmar  que  no  hay  prueba  que  indique  que  el  sindicado  “estuviere   realizando   los   hechos   tales  como  matrimonios  o  bautizos”,  o  que  se  desconoce la manera como se  allegaron al diligenciamiento unos documentos.   

Además,   tampoco   hizo   el   más   mínimo   esfuerzo  para  conectar  el  presunto  error en la aducción y apreciación de la prueba con la transgresión  del  debido  proceso  como  motivo  para  acceder  a  la  casación excepcional.   

En  consecuencia,  como  se advierte que el  peticionario  deja huérfano el desarrollo de la tesis que lo motivó a acudir a  esta vía extraordinaria y excepcional, la demanda se inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa  por  cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  HIPÓLITO  SATRE  RÍOS.  En consecuencia, se declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                            ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

                               Comisión de servicio   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                 JAVIER   DE   J.   ZAPATA  ORTÍZ    

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

                 Secretaria   

    

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