22488(09-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22488  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta  número  06   

Bogotá D.C., nueve ( 9) de febrero de dos mil  cinco (2005)   

          Decide  la  Sala  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  apoderado     de     José     Atanael     Guerrero  Guerrero  en  contra  del  auto  por medio del cual se  inadmitió  la demanda de revisión que propusiera contra la sentencia proferida  por  el  Tribunal superior de Bucaramanga que lo condenó a la pena principal de  26 años de prisión como autor del delito de homicidio.   

ANTECEDENTES   

          1.  El Juzgado cuarto penal del circuito de  Bucaramanga,    mediante   providencia   del  16 de junio de 1994, absolvió a José  Atanael   Guerrero   Guerrero    de  los  cargos  formulados  por  su  posible  participación  en  la  comisión  del  delito  de  homicidio que la fiscalía le imputó   

          2.  El Tribunal Superior de Bucaramanga que  conoció  del  recurso de apelación, revocó la decisión de primera instancia,  para  en  su  lugar  condenar  a José Atanael Guerrero  Guerrero a la pena principal de 26 años de prisión y  a  las  accesorias  de  ley,  le  negó el subrogado de la condena de ejecución  condicional y libró orden de captura en su contra.   

          3.  A  través  de apoderado, el condenado  Guerrero Guerrero demandó la  revisión  de  la  sentencia  de  segunda  instancia con fundamento en la causal  tercera  del  artículo 220 del código de procedimiento penal, la cual la Corte  inadmitió mediante providencia del 1 de diciembre de 2004.   

          4.   En  su  oportunidad,  el  demandante  interpuso  el  recurso  de  reposición  contra la providencia que inadmitió la  demanda  y  el  cual  ahora  a  la  Corte  le  corresponde resolver.    

FUNDAMENTOS    DEL  RECURSO   

          En  un  extenso  escrito,  el impugnante transcribe en su integridad  tanto  la sentencia de primera y de segunda instancia, y los salvamentos de voto  contra  esta  última, con el fin de subsanar, según dice, las deficiencias que  propiciaron  la  inadmisión de la demanda, pero también para confrontarlas con  el  fin de denunciar que de ellas se deduce que no existió la certeza necesaria  para    condenar    a    José    Atanael   Guerrero  Guerrero   

          Al  mismo  tiempo, aduce que la Sala penal de decisión del Tribunal  de  Bucaramanga incurrió en una evidente vía de hecho al desconocer el derecho  de  defensa  del  condenado, al aceptar como un hecho cierto que un mes antes de  la  muerte de Luis Hernando Salcedo Ramírez éste había sido lesionado en zona  rural  del  Municipio  de  Cáchira  por José Atanael Guerrero y Héctor Chavez  Ortega.,  y al darles entera credibilidad a los testimonios de oídas de Carlina  y  Luz  Marina,  hermanas del occiso a quienes nada les consta respecto al hecho  en el cual habría sido lesionado Salcedo Ramírez.   

          Concluye  que  la  sentencia  de segunda instancia se resiente en su  estructura  y en la construcción de las inferencias que le permitieron condenar  a   José   Atanael   Guerrero   Guerrero, tal y como lo expresa en los siguientes términos:   

                          “La  sentencia  de  segunda  instancia  se  desgaja  en  toda  su  estructura por las  inferencias  en  que se construyó, frente a la prueba  nueva  que desvirtúa toda aquella prueba calificada y  valorada    como    indicios   graves   que    relacionada    permitió   otorgarles   plena   credibilidad.   Pues,   no   es  viable  subsumir   dentro   de   la  normatividad  jurídico  penal,   el   valor   dado   a   los   testimonios   de   oídas  y  su  transpolación  por  analogía       doctrinaria       aunado       al      subjetivismo   de  la  Sala  penal  del  Tribunal  ya que de haberse conocido esta prueba nueva  se   hubiera   concluido  confirmando  el  fallo absolutorio proferido por el ad  quo (sic).”   

Así,  dice  el  impugnante,  la prueba nueva  permite  demostrar  con  total  suficiencia  que  los  indicios graves en que se  apoyó  el  juicio  de responsabilidad no tienen la gravedad ni la trascendencia  que  en su momento el Tribunal les confirió, al no contar para ese instante con  los  elementos  de prueba que ahora se conocen y que  permiten entender que  en lugar de condenar se ha debido absolver al procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  recurso  no  tiene  la  solidez  argumentativa  suficiente  para  revocar  la  decisión  mediante  la cual se inadmitió la demanda de revisión,  por las razones que en seguida se explicarán:   

          Primero:  La  Sala  ha  señalado,  entre  otras,  pero en muy reciente ocasión y con ponencia de quien ahora cumple igual  cometido que:   

“la acción de revisión, consagrada en el  artículo  220  del  código  de procedimiento penal, permite que las decisiones  judiciales  ejecutoriadas  puedan  ser  examinadas  nuevamente,  como  ahora  se  propone,  cuando  aparecen o se conocen hechos o pruebas nuevas, no conocidas al  tiempo  de  los debates. Sin embargo, no es cualquier hecho, ni cualquier prueba  la  que  lo  permite, sino solo aquellos o aquellas que tienen la capacidad y la  suficiencia  necesaria  para  derruir  la  intangibilidad  de  la decisión y su  fuerza vinculante.”   

“…los hechos o pruebas nuevas deben tener  tal  solidez  que  perturben  el  imperio de la cosa juzgada, pues la acción de  revisión   no  puede  constituirse  en  una  simple  continuación  del  juicio  realizado  en  las  instancias  o  en  una oportunidad adicional para revivir el  debate  probatorio,  como  ocurriría  de  aceptarse que cualquier prueba o toda  situación  fáctica,  relacionada  con  el  delito,  tuviese  la virtualidad de  servir como fundamento de la acción.”   

                      “En  ese  orden  y con miras a establecer la pertinencia de la acción, es necesario, como  lo     ha     dicho     la    Sala,    “verificar  si  entre  las  pruebas no conocidas sobre determinado  hecho   que   a   través   de   ella   se   aducen   y   aportan   –así  ostenten  calidad de sumarias- y  los  hechos  básicos  de la petición existe la necesaria relación causal, por  virtud  de  la  cual resulta razonable la tramitación de la acción o, dicho en  otros   términos,   es  preciso   que  aquéllas   ab  initio  surjan  eficaces,  contundentes  y  trascendentes  a  la  demostración de la injusticia  alegada,  pues  no otro puede ser el entendimiento de las exigencias formales de  viabilidad  contenidas en los numerales 3° y 4° del artículo 234 del estatuto  procesal            penal.”            1   

          Segundo:  Con  base  en  ese  marco  conceptual  y en procura de  establecer  si  la  prueba  nueva que adujo el demandante tenía la solidez para  inquietar  la firmeza de la sentencia, la Corte en la providencia que se impugna  resaltó los siguientes apartes de la providencia del Tribunal:   

                  “Es  cierto  que la  doctrina  y  la  jurisprudencia le restan valor al testimonio de oídas dado que  se  puede  fundar,  la  mayor  parte  de las veces, en conjeturas, suposiciones,  comentarios  sin  base  probatoria  alguna.  No  cabe la crítica en el caso sub  judice   cuando  los  testigos  no  solamente  son  claros  y  precisos  en  sus  afirmaciones,  sino  además  acordes  en  las  circunstancias de tiempo, modo y  lugar  e  igualmente  por  cuanto el cargo que presentan se encuentra confirmado  con  suficiente  prueba  indiciaria  que  relacionada  permite  otorgarles plena  credibilidad  toda  vea que esa tarde cuando ellas acompañaban a Luis Hernando,  este  sintió  temor  al,  encontrarse  a  un  primo  de José Atanael, de donde  surgió  el comentario que les hizo sobre el incidente que había tenido con los  imputados,  considerándolos  de  esa  manera  sus  enemigos,  de tal manera que  cualquier  atentado  que  sufriera  debía  imputárseles  a ellos. A mas de los  anterior    cabe   precisar   la   presencia   armada   de   Guerrero  y  de  Chavez  Ortega en el barrio en donde  se  encontraba recuperando de las lesiones y junto a ello el haber emprendido la  fuga una vez consumado el homicidio.”   

Tercero: Nótese que  el  impugnante,  con las declaraciones que aporta, pretende que el imperio de la  cosa  juzgada  ceda  ante  supuestas  pruebas  nuevas que demostrarían que Luis  Hernando  Salcedo,  días  antes de ser ultimado, no fue herido por José  Atanael  Guerrero, sino por personas  diferentes,  de modo que el antecedente en que se funda la providencia carece de  razón  de ser, toda vez que el indicio relacionado con el móvil para delinquir  no  tendría  razón, pues el hecho indicador se habría demostrado tan solo con  las declaraciones de oídas de las hermanas del difunto.   

Como  es  evidente,  la providencia no tiene  como  única  fuente  para  establecer la responsabilidad el indicio relacionado  con  el motivo o el móvil para delinquir, derivado del hecho de que días antes  de  su  muerte  ya  se  había  presentado  un enfrentamiento entre José  Atanael  Guerrero,  Héctor  Chavez  Ortega  y Luis Hernando, sino otros elementos de juicio que están estrechamente  vinculados  con  la  ejecución  de  la  conducta,  como  lo  es el hecho de que  momentos  después de ejecutar el comportamiento, José Atanael y Héctor fueron  capturados,  entre  otros  elementos,  con el arma con la cual se efectuaron los  disparos.   

Cuarto:  También  analizó  el  Tribunal  las  contradicciones  inherentes a las explicaciones que  durante   el   curso   del   proceso   José  Atanael  Guerrero  le entregó a la justicia, destacando que en  la  primera  de  ellas  negó  haber  intervenido  en  los  episodios  que se le  imputaron,  para  luego  en la fase del juicio, cuando ya  para ese momento  su  compañero  Chavez  Ortega había muerto en prisión como consecuencia de un  atentado,  aceptar  que si estuvo allí, pero que fue su compañero ya fallecido  quien  disparó  el  arma  mas  no  él  (fs.,  14  y  15 providencia de segunda  instancia).   

Quinto:   Para  demostrar  que  no hubo enfrentamientos entre el difunto y el sindicado y pese a  que  critica  justamente  a  los  testigos  de  oídas,  el  demandante pretende  oponerles,   como   prueba   nueva   y  según  su  especial  entendimiento,  la  declaración     de     Carmen    Chavez,  quien  curiosamente dice que le consta porque así lo escuchó de  otras  personas,  no  solo  que  José  Atanael no tuvo ningún altercado con el  occiso,  sino  que  también  le  oyó  comentar  a su primo, el difunto Héctor  Chavez,  que  era  su  deseo  declararse  culpable  del homicidio y solicitar la  desvinculación  de  José Atanael Guerrero de ese problema, porque éste no tenía nada que ver.   

         

Sexto:  Lo  que  pretende  el  demandante, entonces, es generar un nuevo debate sobre aspectos ya  debatidos  en  las  instancias, que al no afectar otros elementos de juicio, muy  importantes  por  demás  –  entre  ellos  la  captura  en  relación  de  inmediatez  con  la ejecución del  homicidio  y  las  falsas disculpas acerca de su imposible participación en los  hechos,  de  las  que  luego  se  retractó  pero  imputándole la conducta a su  familiar    fallecido    durante    el    curso    del    proceso   –,  no son suficientes para conmover la  cosa juzgada y la seguridad jurídica que la decisión expresa.   

Aceptar semejante planteamiento sería tanto  como  convertir la acción de revisión en una tercera instancia, con fundamento  en  cualquier  prueba  y  no en una nueva, es decir, en una distinta a la que es  desconocida  al  tiempo  de  los debates del proceso y que da cuenta de un hecho  novedoso  o  de  una  variante sustancial de un hecho conocido en las instancias  procesales,  que  conduce  a la absolución del condenado como manifestación de  su   influencia  devastadora  en  la  sentencia  de  cuya  revisión  se  trata.   

          Séptimo:  Tampoco  puede ser un argumento  valioso  con  miras  a  que  se  admita  la  demanda,  la comparación entre las  sentencias  de  instancia  a  que  dedicó  la  casi  totalidad de su escrito el  demandante,  pues  la  acción de revisión no fue diseñada para confrontarlas,  sino  para examinarlas a la luz de nuevas pruebas que desnudan la injusticia del  fallo,  y menos desde luego el argumento según el cual el tribunal incurrió en  una  vía  de  hecho por vulneración del derecho a la defensa, pues ese tema es  propio  o  del  recurso de casación o de la acción de tutela cuando quiera que  no existen otros medios judiciales de defensa.   

          De  manera  que  como  ni  antes de ahora ni ahora se las exigencias  relacionadas  con  la  prueba  nueva  que  exige el artículo 320 del código de  procedimiento penal, la decisión se mantendrá.   

Por lo expuesto, LA  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    SALA    DE   CASACION   PENAL,   

RESUELVE  

          No  revocar  la providencia de fecha y origen impugnada. Contra esta  decisión no procede ningún recurso.   

COMUNIQUESE y CUMPLASE  

MARINA PULIDO DE BARON  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ           HERMAN    GALAN   CASTELLANOS   

Permiso  

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO              EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO        

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 JORGE  QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del    23    de    julio   de   2001,   radicación  16785,  M.P.  Jorge  Anibal Gómez Gallego.  En  el  mismo  sentido, auto del M.P.  Mauro Solarte Portilla   

    

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