22256(02-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22256  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta # 04   

Bogotá  D.C.,  febrero  dos  (2) de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación   presentada   por   la   defensora   del   procesado   MARCO  ANTONIO  MOSQUERA.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  providencia  del 11 de agosto de 2003, el Juzgado 8º Penal del Circuito de Cali  condenó  al  mencionado  a  24  meses  de prisión, interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo término, multa de $5.000.oo  y al pago  en  concreto  de  los  perjuicios  materiales  causados  con  la infracción, al  hallarlo  autor  responsable  del  cargo  de  homicidio  culposo,  según hechos  ocurridos  el  18 de octubre de 2000 frente a la Clínica de Occidente de Cali y  como  producto  de  los  cuales  falleció  días después en el Hospital Rafael  Uribe Uribe el señor Jairo Ramírez.   

Ese  pronunciamiento  fue  apelado  por  la  defensa  y  el  Tribunal Superior de Cali lo confirmó en su integridad el 10 de  noviembre de 2003.   

2. El inciso 1º del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, el cual rige el  presente  caso,  establece  como requisitos para acceder a la casación por vía  ordinaria  que  la  pena  máxima  fijada  para  la  conducta punible objeto del  proceso  sea  de  más de 8 años y que la sentencia la haya dictado un Tribunal  Superior de Distrito o el Tribunal Penal Militar.   

Si bien es cierto que el último se encuentra  concurrente  es  manifiesto  que  el  primero  no: la norma que se aplicó en la  sentencia  fue  el artículo 329 del Código Penal de 1980, en vigencia del cual  sucedieron  los  hechos  y  que  sancionaba  el  homicidio  culposo  con pena de  prisión de 2 a 6 años.     

3.  Quedaba la  posibilidad,  no  obstante, de la casación excepcional, pero en ningún momento  la    invocó    la    defensora    y   mucho   menos   presentó   –en  escrito  separado  o  en  la propia  demanda—  los  argumentos  orientados  a  persuadir  a  la  Corte  de  que  el  caso  es  necesario para el  desarrollo   de   la   jurisprudencia  o  para  la  garantía  de  los  derechos  fundamentales,  que  son  los motivos legales de procedencia de esa modalidad de  casación,  en  concordancia  con  el  último  inciso  del artículo 205 atrás  citado.   

4. Del contenido del  libelo,  que  consta  de cuatro cargos,  tampoco se deriva la acreditación  de  alguna  de  esas circunstancias. En lo esencial la casacionista dirigió las  censuras    –todas   con  falencias  lógicas  manifiestas  que en cualquier caso impedirían la admisión  de  la  demanda—,   a  demostrar  que  el  testimonio de Héctor de Jesús Lozano Tamayo, “uno de los  pilares”  de  la  sentencia, no podía ser considerado porque no se observaron  en  su producción las formalidades legales. El planteamiento que efectuó es el  siguiente:   

En  la  inspección  judicial se escuchó en  declaración     al     testigo     –quien    ya   había   intervenido   en   el   mismo   rol   en   el  proceso—  y  pidió que se  suspendiera  la  diligencia  cuando  interrogaba  el  defensor  alegando  que se  sentía  presionado  por  él.  Como  no  se citó nuevamente al declarante para  continuar  con  el  interrogatorio se impidió la controversia de la prueba, que  no se realizó en su integridad y es nula de pleno derecho.   

Aparte  de  que  la demandante admite que el  Juzgado  de  la  causa  intentó  la citación de Lozano Tamayo unos pocos días  antes  de  la  audiencia  pública pero no lo pudo localizar, el hecho de que la  defensa  no  haya  contado  con  el  escenario  para  terminar de preguntarle al  testigo  carece  de  poder  para  invalidar sus intervenciones anteriores, a las  cuales  tuvieron  acceso  las partes y obviamente podían servir de fundamento a  la sentencia.    

A  partir  de la omisión denunciada, por lo  tanto,  o  de  la  discusión probatoria introducida en la demanda de casación,  básicamente  dirigida  a  persuadir  acerca  de que la lectura de los medios de  prueba  de  la  censora es mejor que la del Tribunal, para la Corte es claro que  no  se  observa  la  necesidad de la casación para la garantía de los derechos  fundamentales,  ninguno  de los cuales, de otra parte, se estima ostensiblemente  vulnerado  por  alguna  otra  razón  como  para  pensar en la posibilidad de su  protección oficiosa.   

Así   las   cosas,   se   inadmitirá  la  demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de    casación    presentada    a    nombre   del   procesado   MARCO   ANTONIO  MOSQUERA.   

En contra de la presente decisión no procede  ningún recurso.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                              ALFREDO GÓMEZ QUINTERO       

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                           JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                     MAURO SOLARTE  PORTILLA                                      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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