22171(15-04-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22171   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 33  

Bogotá,  D.C.,  abril  quince  de  dos  mil  cuatro.   

V   I   S   T   O   S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el apoderado de la parte  civil,  contra la sentencia de segundo grado de fecha septiembre 16 de 2003, por  cuyo  medio  el  Tribunal Superior de Bogotá revocó la sentencia proferida por  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de la misma, mediante la cual se había  condenado  al  procesado  DIOMAR JAVIER GONZÁLEZ QUIMBAYA como autor del delito  de  homicidio  culposo  de  que  fue  víctima  la  señora  Lucinia  García de  Cárdenas,  y  en  su lugar lo absolvió de los cargos que por dicha conducta le  fueron hechos en el pliego de cargos.   

LA  DEMANDA   

          Tras  anunciar que la presente demanda se presenta con el fin de que  se  garanticen  los derechos fundamentales de la parte civil, el censor presenta  dos  cargos  contra la sentencia impugnada, ambos al amparo de la causal primera  de   casación,   cuya   fundamentación   puede   resumirse   de  la  siguiente  manera:   

          Primer cargo   

          La  sentencia es violatoria por vía indirecta de la ley sustancial,  al  incurrir en errores de valoración probatoria.   

          Destaca   que  según  el  Tribunal,  la  víctima,  hallándose  el  semáforo  en rojo, por su cuenta y riesgo trató de pasar la Avenida 68, por un  lugar  donde el paso no estaba permitido, afirmación en la cual se aparta de la  verdad  procesal,  por  cuanto  las  pruebas  allegadas  no  hacen alusión a la  existencia  del  semáforo,  pues a tal señal de control sólo se refirieron el  procesado  DIOMAR  GONZÁLEZ  QUIMBAYA  y  su acompañante Astrid Johanna Robayo  Sanabria.   

               A continuación entra a enumerar  las  pruebas  en  que  dice  fundamenta  el  cargo,  entre  ellas, el informe de  accidentes,  en  el  cual  se  destaca  que en el sitio de los hechos no existen  señales  de  tránsito;  la  ampliación  de  la declaración rendida por José  Armando  Caballero  Rincón,  quien  ratificó,  entre otras cosas, que el lugar  donde  sucedió  el accidente no está muy cerca del semáforo; las fotografías  tomadas  en  la diligencia de inspección del cadáver, en las que se destaca lo  consignado  en  el  plano  No.  4553,  en  el  que se aprecia la inexistencia de  señales  de  tránsito  cercanas al lugar de los hechos y que no hay proximidad  del semáforo al que aludió el procesado en sus intervenciones.   

          Segundo cargo   

          Empieza   denunciando   la   “violación  indirecta  de  la  ley  sustancial en cuanto a la interpretación errónea de la  ley sustancial”.   

          A   continuación   sostiene   que   el   Tribunal  incurre  en  una  contradicción  al  no  precisar  si  el hecho se cometió o no por el procesado  GONZÁLEZ  QUIMBAYA,  pues  unas  veces  aduce  que  el  hecho se produjo por la  exclusiva  responsabilidad  de  la  víctima;  en otras, que el procesado actuó  bajo  una  causal  de  inculpabilidad, sin precisar cuál, y, finalmente, que no  hay prueba de que el procesado hubiese cometido el hecho.   

          Considera   que  con  esta  posición  el  Tribunal  “fue  más allá de lo solicitado por el defensor del sindicado, pues  en   ninguna   parte   solicita   una  causal  de  inculpabilidad”,  y  el  fallo si lo hace cuando concluye que si bien la causalidad  material  no  admite  discusión,  ello no es suficiente para la imputación del  resultado  muerte  al procesado, porque se requiere que con el comportamiento se  haya  creado  un  riesgo  no  permitido para el bien jurídico protegido, que se  concreta  en  el  resultado,  y  en  el  presente  caso  aunque  “la  motocicleta  no  iba  por  su derecha como lo ordenara el C.T.T.  vigente  para  la  época  de los hechos…esta no fue la causa del accidente, y  menos  la  velocidad…sino  la autopuesta en peligro de la víctima, mencionada  en  la  resolución  acusatoria  como  ‘imprudencia   de  la  dama’ y no tocada ni superficialmente en la sentencia…”.   

             Trae  a  colación  un  antecedente  del Tribunal de Bogotá  donde     se     trató     sobre    el    “riesgo  permitido” y concluye señalando que “las  dos  causales  aquí  aducidas  son  suficientes  para  que  la  sentencia  demandada  sea  casada,  por ser violatorias a debido proceso, por la  manifiesta    apreciación    errónea    de    las    pruebas    allegadas   al  proceso”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         De  acuerdo  con  el  inciso  3°  del  artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, de manera excepcional y  discrecional,  podrá  admitir  la  demanda  de  casación  contra sentencias de  segunda  instancia  en  condiciones  distintas a las señaladas en el inciso 1°  del  mismo texto, a solicitud de cualquiera de los sujetos procesales, cuando lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los  derechos  fundamentales,  siempre  que  se  cumplan  los  demás requisitos  exigidos por la ley.   

          En  tal  evento,  el  recurso  extraordinario  puede  ser presentado  contra  sentencias  de segundo grado dictadas por órganos judiciales diferentes  a  un  tribunal y/o que el delito por el que se procede tenga dispuesta una pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo es igual o inferior a ocho (8) años,  como  salvedad  a  los  presupuestos  señalados  en  el  citado  inciso 1° del  artículo 205.   

         

Pues  bien,  aunque  en  el presente caso la  impugnación  se  dirige  contra sentencia de segunda  instancia  por  un delito cuya pena no excede los 8 aňos de prisión, lo que en  principio  haría  viable  el recurso por la vía excepcional, encuentra la Sala  sin  embargo  que  el  escrito  que  a  manera  de  demanda  fue  presentado  por  el  apoderado  de  la  parte civil no apunta en forma  alguna  a  demostrar las razones por las cuales se haría necesario autorizar el  trámite.   

En  efecto,  tratándose  de  la  casación  excepcional,  ha  sido insistente la Sala en señalar que el demandante tiene la  carga  de  expresar  el motivo que impele a su admisión dentro de los previstos  de  manera  taxativa,  que  si  no  es señalado expresamente, en todo caso debe  surgir  de  manera  nítida  del  contexto de la demanda. En otros términos, le  corresponde  precisar  si  el criterio que debe orientar a la Corporación está  determinado  por la naturaleza de la temática abordada, en cuanto contribuye al  desarrollo   de   la   jurisprudencia,   o   porque   resulta  indispensable  su  intervención   para  proteger  los  derechos  fundamentales  ante  su  eventual  conculcamiento.   

En  el  presente  caso,  los  argumentos del  recurrente,  al  margen  del  simple  enunciado  de que el Tribunal incurrió en  errores  de  valoración probatoria, por parte alguna se infiere que en el fallo  cuya  excepcional  impugnación se pretende exista quebranto directo o inmediato  de  algún  derecho  fundamental cuya garantía deba proveer la Corte en sede de  casación,  pues todo indica que la inconformidad con la sentencia se manifiesta  en  la discrepancia con la apreciación de las pruebas, motivo este que no está  contemplado  en  la  ley como propiciador del extraordinario recurso por la vía  excepcional,  salvo  que  se  hubiera  invocado  la  necesidad  de un desarrollo  jurisprudencial  acerca  del  error  de  hecho o de derecho en que supuestamente  pudiera  haber incurrido el sentenciador al hacer dicho examen, motivo este bien  diferente al aducido en la demanda a estudio.   

Así  las cosas, como el escrito con el cual  se  pretende la casación por la vía excepcional carece de los más elementales  requisitos,  pues  ni  siquiera  se  mencionan  los  eventuales  fundamentos que  habilitarían  este  asunto  para  ser  conocido por la Sala, la demanda deviene  inepta,  y  de  ahí  que  resulte  imperativo  decretar  su  inadmisión.    

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el apoderado de la parte civil contra la  sentencia  absolutoria  que  favoreció  al  procesado  DIOMAR  JAVIER GONZÁLEZ  QUIMBAYA, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Juzgado de origen.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                  ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO             

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

                Permiso   

Teresa Ruiz Nuñez  Secretaria   

    

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