22294(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22294  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                               Magistrado Ponente:   

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 58   

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de junio de dos  mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  FABIO ERNESTO SÁNCHEZ ARIZA, contra la sentencia emitida el 28   de  octubre  de  2003  por  el  Tribunal  Superior  de Bogotá, mediante la cual  confirmó  el  fallo  proferido  el 10 de septiembre de 2001 por el Juzgado Once  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad,  que lo condenó a la pena de cuarenta y  ocho   (48)  meses  de  prisión,  con  la aclaración que se hacía por la  conducta de estafa agravada.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Con  sustento  en  la  causal  segunda  del  artículo  207, en la demanda se acusa a la sentencia proferida el 28 de octubre  de  2003  por  el Tribunal Superior de Bogotá de no guardar consonancia con los  cargos formulados en la acusación.   

Para  el  actor  la  comparación  entre  la  acusación  y  el  fallo, le permite determinar que no existe armonía jurídica  entre  estas  dos  decisiones  judiciales, ya que la conducta de estafa agravada  por  la  cual  se  condenó  al  procesado no tiene relación con el tráfico de  influencias imputada en la primera.   

Refiere  que  a  pesar  de  reconocerse en la  sentencia  que  el  comportamiento  por  el  cual  se acusó al enjuiciado no se  ajustaba  a  la  descripción  que  hace  de  el  la  ley  599 de 2000,  se  consideró  que  seguía  siendo  típico  bajo  la  denominación  de la estafa  agravada,  lo  cual la hace incoherente pues si se había afirmado la atipicidad  de  la  conducta,  lo correcto era su absolución y no su condena, vulnerándose  de ese modo el debido proceso y el derecho a la defensa.   

CONSIDERACIONES:  

La  demanda  habrá  de ser inadmitida por no  cumplir  con los requisitos previstos en el artículo 205 de la ley 600 de 2000,  que  hacen  procedente  a  la impugnación extraordinaria en sus dos modalidades  –ordinaria      y  discrecional-.   

Ambas –en  principio-  dependen  del  monto  de  la  pena  prevista para el  delito,  pues  si  su  máximo  excede  los  ocho  años  con  atención  a  las  circunstancias  de  agravación  o de atenuación que la modifican, la casación  ordinaria  es  la apropiada; en tanto que si aquel es igual o menor a ocho años  observadas   las   mismas   circunstancias,  la  casación  discrecional  es  la  alternativa.   

Expresado de otro modo, la casación ordinaria  no  procede  si  la  pena  máxima  fijada para el delito investigado es igual o  inferior  a  los  ocho  años, en tanto que es posible tener  por ella a la  anunciada  como  discrecional,  siempre que se hubiere impugnado respecto de una  conducta  sancionada  con  pena  mayor  a ese tope y la demanda  reúna los  requisitos exigidos por la ley.   

En  efecto,  según  el  inciso  primero  del  artículo  205,  la casación ordinaria procede contra las sentencias proferidas  en  segunda  instancia  por  los tribunales superiores de distrito judicial y el  Tribunal  Penal Militar, en aquellos procesos adelantados por conductas punibles  que  tengan señalada pena de prisión superior a los ocho (8) años, aun cuando  la sanción impuesta haya sido una medida de seguridad.   

De  otro lado, cuando la pena privativa de la  libertad  prevista  para  el delito es igual o inferior a los ocho (8) años, se  pueden  impugnar  acudiendo  a  la  casación discrecional las sentencias arriba  enunciadas  y  las emitidas por los juzgados penales del circuito, solicitando a  la  Corte  su  intervención  con  la  finalidad de procurar el desarrollo de la  jurisprudencia o en garantía de los derechos fundamentales.   

La  conducta  por  la  cual  se  condenó  al  procesado  se halla descrita en el numeral 3 del artículo 247 del Código Penal  y  sancionada con pena máxima de ocho (8) años de prisión, razón para que la  casación  ordinaria no proceda, pues la cuantía del ilícito impide considerar  la  circunstancia de agravación que permite aumentarla en la mitad –  artículo  267  numeral  1-  para ese  fin.   

Ante  esta  situación  objetiva, tenía como  alternativa  el  demandante  acudir  a la casación discrecional, pero para ello  era  indispensable  que  anunciara  esa  intención y que además le dijera a la  Sala,  que  con  la  impugnación  buscaba  el  desarrollo de la jurisprudencia,  indicando  si  lo  que pretendía era la aclaración de un punto oscuro de ella,  la  solución  frente  a  decisiones contradictorias sobre un mismo aspecto o su  pronunciamiento   sobre  un  tema  no  debatido  pero  que  merece  interés  su  desarrollo;  y si de las garantías fundamentales se trataba, debía señalar la  norma  constitucional quebrantada,  precisar los hechos que condujeron a su  vulneración y su incidencia en la sentencia.   

La  Sala  ha  dicho  que  es  una obligación  expresar  que  se  acude a la casación discrecional y señalar el motivo por el  cual  se  pide  la  intervención  excepcional  de  la  Corte, por lo cual si el  casacionista  no manifestó nada en ese sentido, la demanda igualmente ha de ser  inadmitida   ante  el  carácter  rogado  del  recurso  que  impide que sea  subsanada la omisión que se echa de menos.   

En  consecuencia,  la  Sala no se ocupará en  calificar  la  demanda  examinando  el  interés  del recurrente o si reúne las  exigencias  de  técnica,  pues  su  improcedencia  la  releva  de emprender ese  cometido.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por    el    apoderado   judicial   del   procesado   FABIO   ERNESTO   SÁNCHEZ  ARIZA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                              ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN                         

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                                JORGE  LUIS  QUINTERO     MILANÉS                     

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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