22084(21-07-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22084   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 062.  

          Bogotá   D.C.,   julio   veintiuno   (21)   de   dos   mil   cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Procede  la Sala a decidir el recurso de reposición interpuesto por  la  defensora del reclamado en extradición JUAN CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ  contra  el  auto  del 24 de junio de  2004,  mediante  el  cual  se  declaró  desierta  por falta de sustentación la  impugnación  de  la  misma  índole  que  la  profesional  interpuso  contra la  providencia  del  27  de  mayo de la presente anualidad, a través de la cual se  negó   el  decreto  y  práctica  de  las  pruebas  que  solicitó  durante  el  correspondiente traslado.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  IMPUGNACIÓN   

La  impugnante  expresa  inicialmente que de  conformidad  con  el  derecho fundamental al debido proceso de su asistido, y en  aras  de  garantizar  su  derecho a la defensa, “debe  insistir    en    la    práctica   de   las   pruebas   solicitadas”,  pues  no  se trata sólo de “correr  el  traslado  para  pruebas,  sino  decretar  las  mismas,  para  efectivizar el  principio fundamental de la defensa”.   

          Agrega  que  la reiterada negación de las pruebas solicitadas viola  el  derecho  a  la  defensa material y técnica del requerido en extradición, y  que   considera  “muy  válidas  las  elucubraciones  indicadas      en      el     petitum     de     pruebas     inicial”.   

También   aduce  que  si  corresponde  al  “detentador     (sic)  de  justicia”, verificar la  conducencia   y  pertinencia  de  las  pruebas,  “no  encuentra  la  defensa,  que las pruebas pedidas se puedan tildar de superfluas,  por    el    contrario   son   (…)   pertinentes   y   conducentes”,   en  tanto,  la  tarjeta  decadactilar  pretende  indentificar  plenamente  a  su representado para establecer si “es  la   misma   persona  requerida  por  el  gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América”.   

          La   certificación   de  vigencia  de   la  Ley  16  de  1972,  “es para fines de ejercer el derecho de defensa y la  obligatoriedad  de  respetar  el  debido  proceso  en  la actuación”.   

          La  certificación  expedida  por  el Departamento Administrativo de  Seguridad  (DAS)  permitirá establecer “si ha salido  y     cuantas     (sic)  veces”  del  país,  y  demostrar  que  no ha estado  presente en la comisión de los comportamientos que se le imputan.   

En  cuanto  se  refiere  a  solicitar  a  la  Embajada   de   los  Estados  Unidos  que  allegue  los  documentos  debidamente  traducidos,  dado  que  los aportados corresponden a una traducción no oficial,  señala  la  defensora que “lo menos que se espera es  si  un  documento  es  soporte  de señalamiento esté completo y certificado de  autenticidad.  Para al igual decir que es risible, se pretenda convalidar con la  firma  del  secretario  de  Estado,  del país del norte, toda la documentación  aludida,   pues  ello  desconoce  la  soberanía  y  debido  proceso”.   

          Finalmente  manifiesta  que  “tampoco se  puede  (sic)  compartir  las  apreciaciones  aunadas  en  su proveído de fecha 24 de junio de 2004, cuando se  declaró  desierto  el  recurso de reposición, pues lo que hace su Despacho, es  convalidar   lo   apreciado   inicialmente   y   tampoco   ello  desvertebra  la  válidez  (sic) formal de las  pruebas  aludidas, lo que lleva a incidir en su práctica por expreso respeto al  mandato  del  debido proceso y consecuente derecho a la defensa, como garantías  constitucionales  que  aún  existen  en  un  estado  social,  democrático y de  derecho”.   

De  conformidad con lo anotado, la defensora  solicita  la  reposición de la providencia atacada y que se disponga el decreto  y práctica de las pruebas que solicitó.   

   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  manera reiterada ha dicho la Sala que el  recurso  de  reposición  constituye  un medio otorgado por la ley a los sujetos  procesales,  para  que  provoquen  un nuevo examen de la providencia a partir de  los  argumentos expuestos en la sustentación, a fin de que el funcionario tenga  la   oportunidad   de   corregir  los  errores  en  que  haya  podido  incurrir.   

Por  ello,  en  primer  término corresponde  examinar  si  el  escrito  impugnatorio  cumple con la exigencia vinculada a una  adecuada  “sustentación”  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  sobre  el  particular  en  el artículo 194 del  estatuto  procesal penal y, en segundo lugar, si los argumentos allí contenidos  resultan   suficientes   para   revocar  o  modificar  la  decisión  objeto  de  reposición.   

Ahora  bien, es necesario puntualizar que si  la  defensora  impugna  el auto proferido el 24 de junio de 2004, por cuyo medio  se  declaró desierto por falta de sustentación el recurso que interpuso contra  la  providencia  dictada  el  27  de  mayo del mismo año, a través del cual se  denegó  la  práctica de las pruebas que solicitó, le corresponde señalar las  razones  por  las  cuales está en desacuerdo con la providencia que deplora, es  decir,  exponer  los  motivos  por  los  cuales  se encuentra inconforme con los  argumentos  planteados  por  la  Sala,  y  a  partir  de  ello, demostrar que es  imprescindible revocar la decisión recurrida.   

Precisado lo anterior se tiene que en el caso  de  la  especie,  la  profesional  del  derecho  expresa que debe insistir en la  práctica  de  los  medios de prueba solicitados para garantizar los derechos al  debido  proceso y defensa de su asistido, pero no consigue convencer por qué el  recurso  de  reposición que interpuso contra la denegación de tales pruebas se  encuentra   adecuadamente   sustentado,  y  por  tanto,  debe  ser  resuelto  de  fondo.   

          Tampoco  señala por qué razón los planteamientos que presentó en  la  solicitud  inicial  de  las  pruebas,  prestan  alguna  utilidad en punto de  acreditar  que  la  impugnación  interpuesta contra la providencia que negó la  práctica  de  tales  medios  demostrativos  fue  sustentada  de acuerdo con las  exigencias dispuestas por el legislador.   

          Además,  si  bien  expone  los  motivos  por  los  cuales considera  conducentes,  pertinentes  y necesarias las pruebas cuya práctica solicitó, no  consigue  convencer  a  la  Sala  de  que la impugnación declarada desierta por  falta  de sustentación, en verdad, se ocupaba de deplorar las razones expuestas  en el auto impugnado a fin de conseguir su revocatoria.   

          En  suma,  sin dificultad se advierte que la argumentación expuesta  por  la recurrente no desquicia de manera alguna los argumentos sobre las cuales  se  fundamentó la decisión atacada, circunstancia que no deja a la Sala camino  diverso a seguir que el de no reponer el auto impugnado.   

          Lo  anterior  constituye,  entonces,  razón  suficiente para que la  Sala  decida  no  reponer  el auto objeto del recurso de reposición interpuesto  por  la  defensora  del  reclamado en extradición JUAN  CARLOS MONTOYA SANCHEZ.   

CUESTION FINAL  

          Como  también la mencionada profesional del derecho allega copia de  la  providencia  proferida  en  esta ciudad el 31 de enero de 2002 por la Unidad  Nacional  Antinarcóticos  y  de Interdicción Marítima de la Fiscalía General  de  la  Nación,  por  cuyo medio se dispuso la preclusión de la investigación  adelantada  contra  el  referido  ciudadano  por  los  delitos  de  tráfico  de  estupefacientes  y  concierto para delinquir, y a su vez solicita que se allegue  copia  auténtica  de  la  actuación en la cual fue adoptada tal decisión, que  cursa   en   el   Juzgado  Segundo  de  Descongestión  de  Buga,  se  tiene  lo  siguiente:   

          1.        Por  mandato claro y expreso del artículo 520 del estatuto procesal  penal,   acerca   del  trámite  de  la  extradición  corresponde  a  la  Corte  fundamentar   su   concepto   en  “la  validez  formal  de la documentación presentada, en la demostración  plena   de   la   identidad   del  solicitado,  en  el  principio  de  la  doble  incriminación   y  en  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero”.   

         2.                      El      artículo      518     ejusdem  establece  un  plazo legal para  que  los  intervientes  en  este  trámite  soliciten las pruebas que consideren  necesarias,  las  cuales  deben  ser  decretadas  por  la Sala, siempre que sean  conducentes,  pertinentes y útiles respecto de los precisos temas que deben ser  abordados   en   el   concepto,   pues   en   caso   contrario   se   impone  su  rechazo.   

3.             En  punto  del  principio  non   bis   in   ídem   en   materia  de  extradición,  se  observa  que  si bien se encuentra reconocido en el artículo  565  del  derogado  Código  de  Procedimiento  Penal, aplicable en razón de la  declaratoria  de  inexequibilidad  del artículo 527 del estatuto procesal penal  vigente  (sentencia  C-760  de julio 19 de 2001), según el cual, no hay lugar a  la  extradición  cuando  por el mismo delito se investigue o se haya juzgado en  Colombia  a la persona reclamada, lo cierto es que de tiempo atrás ha precisado  la  Sala  que  la evaluación de tal circunstancia corresponde exclusivamente al  Gobierno    Nacional    al   momento   de   decidir   si   concede   o   no   la  extradición1.   

Así  las  cosas,  si  la  solicitud  de  la  defensora  no  guarda  relación alguna con los temas que deben ser abordados en  el  concepto  solicitado  a  la Corte (impertinente), ha fenecido la oportunidad  para  solicitar  el decreto y práctica de pruebas (extemporánea), y el ámbito  del  principio non bis in idem  corresponde  al  ejecutivo  en este trámite, se dispone negar la incorporación  de  la providencia aportada, no solicitar copia de la misma al despacho judicial  en  el  cual  se encuentra la citada actuación, y devolver a la profesional del  derecho el documento que allegó.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE  

1.          NO REPONER el  auto  del  pasado  24  de junio, de conformidad con las  razones expuestas en la anterior motivación.   

2.              NEGAR   la  incorporación  de  la  providencia  aportada,  y en consecuencia, devolver a la  profesional del derecho el documento que allegó.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PEREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

Permiso  

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Ver  autos  del  21  de enero de 2003. Rad. 19963. M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo, y  del   29   de   abril   de   2003.   Rad   20297.   M.P.   Dr.   Herman   Galán  Castellanos.     

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