22084(27-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22084   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 045.  

          Bogotá   D.C.,   mayo   veintisiete   (27)   de   dos   mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la solicitud de práctica de pruebas  elevada  por  el  reclamado en extradición JUAN CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ y su defensora, dentro del término de  traslado previsto en el artículo 518 de la Ley 600 de 2000.   

ANTECEDENTES   

          El  Ministerio del Interior y de Justicia envió a esta Corporación  el  expediente  relacionado  con  el  trámite  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  JUAN  CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ,  quien  fue  capturado  el  29  de diciembre de 2003 por orden del  Fiscal  General  de  la Nación, en atención a la Nota Verbal N° 1991 del 7 de  noviembre  del  mismo  año,  que  remitió el Gobierno de los Estados Unidos de  América, por medio de su Embajada en Colombia.   

La solicitud de extradición fue formalizada  a  través  de  la Nota Verbal N° 477 del 26 de febrero de 2004, acompañada de  la  documentación  correspondiente,  y  el  Ministerio de Relaciones Exteriores  conceptuó  que,  por no existir convenio aplicable al caso, era viable acudir a  las     normas     pertinentes    del    Código    de    Procedimiento    Penal  colombiano.   

          En  aplicación  de  lo  previsto  en  el artículo 518 del estatuto  procesal  penal se corrió traslado al requerido, a su defensora y al Procurador  Delegado  para  que  solicitaran  pruebas, oportunidad que fue utilizada por los  dos primeros.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          La  viabilidad de la práctica de pruebas, como reiteradamente se ha  señalado,  está  determinada  por  su  procedencia  en  punto del concepto que  corresponde  emitir a la Corte, el cual, de conformidad con lo establecido en el  artículo  520  del  estatuto  procesal  penal, se fundamenta en “la  validez  formal  de  la documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en el  principio  de  la  doble  incriminación  y en la equivalencia de la providencia  proferida en el extranjero”.   

         Como   según   fue  expresado  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  en  este asunto rigen los preceptos del estatuto procesal penal, es  oportuno  señalar  que  su  artículo  235  dispone  el  rechazo de las pruebas  inconducentes,   impertinentes  o  superfluas.  La  conducencia  supone  que  la  práctica  de  la  prueba  solicitada  es  permitida  por  la  ley como elemento  demostrativo  de  los  precisos temas sobre los que compete a la Corte rendir su  concepto.  La  pertinencia  del  medio  probatorio  apunta  no  únicamente a su  relación  con  el  objeto de demostración, sino a que resulte apto y apropiado  para  acreditar  un  tópico de interés al trámite, y la no superfluidad de la  prueba  se  refiere  a que sea útil, es decir, a que demuestre algo que aún no  ha sido comprobado en la actuación.   

         Teniendo   en   cuenta   esos   parámetros,   se  resolverán  los  requerimientos  probatorios  de  la  defensora  y  del  capturado  con  fines de  extradición,  allegados oportunamente a la Secretaría  de   esta   Sala.   La   primera   solicita   la  práctica  de  las  siguientes  pruebas:   

          1.        Oficiar  a  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil, con el  objeto  de  que  remita  copia  auténtica  de  la  tarjeta  decadactilar  de su  representado,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía No. 16.357.049 de  Tuluá  (Valle),  “y  de  los  demás documentos que  originaron  la  expedición” de su cédula, a fin de  identificarlo  plenamente  y  establecer  que  corresponde  a  la  misma persona  reclamada en extradición.   

         

Sin  dificultad  se advierte que en punto de  identidad  del  reclamado  en  extradición JUAN CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ,  la peticionaria no atina a señalar  cuál  es  la  duda que en torno a tal tema se presenta en la actuación, y nada  señala   acerca   de   su   trascendencia   respecto  de  la  exigencia  de  la  plena  identidad  de la persona requerida  en  extradición y la que fue capturada  con  tales  fines,  lo  cual  denota  la  impertinencia  y  superfluidad  de  lo  solicitado.   

En efecto, en el expediente obran suficientes  elementos  de  juicio para que la Sala pueda realizar  el  juicio  sobre  la  identificación  plena  del  reclamado en extradición al  momento  de  emitir  el concepto respectivo, tales como  el  nombre  e  identificación  que figuran en las Notas Verbales, y el nombre y  número  de  cédula  con  los  que  ha  actuado  el  reclamado  en este asunto,  circunstancia  que  permite  concluir  que  lo solicitado nada nuevo aportaría,  razón por la cual se impone denegar su práctica.   

          Por lo expuesto, las pruebas solicitadas se rechazan.   

          2.        Oficiar  al  Ministerio de Relaciones Exteriores para que certifique  si  la  Convención  Interamericana  de  Derechos  Humanos  (Ley  16 de 1972) se  encuentra  vigente y es aplicable al derecho interno colombiano, “en  razón  a  que  dicha  convención  determina  la posibilidad de  ejercer  el derecho de defensa y obligatoriedad de respetar el debido proceso en  toda     actuación     judicial,     administrativa     o     mixta”.   

          Manifiestamente   impertinente   resulta  la  solicitud,  pues  nada  acreditaría  en  punto  de  la  validez formal de la  documentación  presentada, la plena identidad del reclamado en extradición, la  concurrencia  de  la  doble  incriminación  y la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  del sistema  colombiano.   

Ahora,  en  cuanto  atañe  a  la finalidad  perseguida  por  la defensora, baste señalar, de una parte, que el artículo 29  de  la  Carta  Política  ordena  que  tanto  las  actuaciones  judiciales  como  administrativas,  deben  sujetarse  a  las  exigencias  del debido proceso, y de  otra,  que  la Corte Constitucional no ha dispuesto la inexequibilidad de la Ley  16   de  1972,  circunstancia  adicional  para  advertir  la  inutilidad  de  la  petición.   

         Entonces, la prueba se rechaza.   

          3.        Oficiar  al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), para que  certifique  si  el  solicitado en extradición ha salido del país, así como la  duración  de dichas salidas, y que “certifique si al  señor  JUAN  CARLOS  MONTOYA SANCHEZ, se le ha expedido pasaporte, indicando la  fecha  de  expedición  y  adjuntando copia de  los documentos tenidos como  base  para su expedición”, a fin de establecer si su  representado  “ha  salido  o  no  del  país,  y que  países ha visitado”.   

Es   manifiesta   la   inconducencia   e  impertinencia  del  medio  demostrativo  solicitado,  pues no es el Departamento  Administrativo  de Seguridad (DAS) el encargado de expedir pasaportes, en cuanto  ello  corresponde  al Ministerio de Relaciones Exteriores. Además, la defensora  no  señala,  ni  la  Sala  advierte, cuál sería la utilidad de allegar a esta  actuación  los documentos que sirvieron para expedir el referido documento a su  representado.   

          Tampoco  se  evidencia  que  exista relación entre establecer si el  reclamado  ha  viajado  a  otros  países  y  de  cuánto  tiempo  han  sido sus  estancias,  y  los  temas  que  deben  ser  abordados  por la Corte al emitir su  concepto.   

Por     tanto,    las    pruebas    se  rechazan.   

          4.        Solicitar  al  Ministerio  de  Interior  y  de  Justicia  para que a  través  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  solicite  a la Embajada de  Estados Unidos que allegue:   

          a)        Los  documentos  que  sustentan  la  solicitud  de  extradición  de  JUAN    CARLOS   MONTOYA,  debidamente   traducidos   al   castellano   (artículos   260  del  Código  de  Procedimiento   Civil   y   513  del  estatuto  procesal  penal),  dado  que  la  documentación    aportada   “corresponde   a   una  traducción NO oficial”.   

          Por   su   parte,   el   reclamado   en   extradición  JUAN  CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ, solicita en  punto  de  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, que esta sea  traducida   por   la   autoridad   correspondiente   y  que  se  cuente  con  la  “certificación    de    autenticidad”,  en  atención  a  que en la actuación obra una traducción no  oficial.   

          La  Sala  encuentra  que  la prueba solicitada por la defensora y el  requerido  es  impertinente,  en  cuanto  no  guarda  relación  alguna  con los  precisos  temas  sobre  los  cuales corresponde a la Corte rendir su concepto; y  también   es   superflua,  puesto  que  no  es  necesario  realizar  una  nueva  traducción  de los documentos obrantes en el trámite, dado que el inciso final  del  artículo  513  del  estatuto  procesal  penal  únicamente  exige  que  la  traducción,  cuando  sea necesaria, se haga al castellano, sin señalar ningún  procedimiento  especial,  ni que deba realizarla determinada entidad1;   además,  aparece   en   el  trámite  la  anotación  “María  Mercedes    Uricoechea   T.   Traductora   juramentada.   Resolución   10607/81  Minjusticia”.   

          Adicional  a  lo  anterior,  también  se encuentra que la  documentación  allegada  aparece expedida y autenticada por la  autoridad  competente,  contando para ello con la firma  del  Secretario  de Estado del país remitente Colin L.  Powell, con la correspondiente nota de autenticidad de  la   Auxiliar   de  Autenticaciones  del  Departamento  de  Estado  Sonya  N. Johnson, con la certificación de  la  firma  de  ésta  última  por  parte de la Cónsul de Colombia en Washigton  D.C.,   y   las   notas   verbales   fueron  remitidas  por  vía  diplomática,  circunstancia que conduce a tenerlas como auténticas.   

          De   conformidad   con   lo   anotado,   la   prueba  solicitada  se  rechaza.   

          b)        “Certificación    expedida   por   la  autoridad  judicial  correspondiente,  mediante la cual se indique que las leyes  remitidas  como  aplicables  a  este  caso  se  encuentran  vigentes”,    en    atención    a    que    no    obra    “certificación    de    vigencia    en    el   anexo   A”.   

          Para  la  Sala la solicitud es ostensiblemente superflua, pues en la  declaración  jurada de apoyo al pedido de extradición rendida por el Asistente  de   la   Fiscalía   Charles  E.  Duross  se anota que “el texto de las partes de  las  leyes  que  son  pertinentes  a  este caso se acompaña a esta declaración  jurada  como  el Anexo A. Cada una de estas leyes estaba debidamente estatuida y  en  vigor  en  el momento que los delitos fueron perpetrados y en el momento que  se  dictó  la  Tercera Acusación de Reemplazo. Todas  permanecen  en pleno vigor y efecto”. (subrayas fuera  de texto).   

          En consecuencia, la solicitud se rechaza.   

          c)        “Indicación exacta del lugar y fecha en  que   fueron   ejecutados   los   actos   que   determinaron   la  solicitud  de  extradición”   de   JUAN  CARLOS  MONTOYA,  habida  cuenta que no hay precisión  sobre ello en los documentos aportados.   

          Si  bien  de  conformidad  con  el numeral 2º del artículo 513 del  estatuto  procesal penal, compete a la Corte verificar que en los documentos que  soportan  la  solicitud  de  extradición  se  indique  el  lugar y fecha en que  ocurrieron  los comportamientos delictivos imputados, sin dificultad se advierte  que  la  prueba  solicitada  es  manifiestamente  superflua,  pues en la tercera  acusación  sustitutiva  de reemplazo, el Gran Jurado refiere que los hechos que  dan   lugar  a  los  cargos  formulados  contra  el  requerido  en  extradición  ocurrieron  “con  inicio  en  o  alrededor  de 1985,  siendo  la  fecha  exacta  desconocida  para el Gran Jurado, y con continuación  desde   entonces  hasta  la  fecha  del  dictamen  de  esta  acusación,  en  el  Condado  de  Miami-Dade, en el Distrito Meridional de  Florida” (subrayas fuera de texto).   

Pero   además,   en   el   acápite   de  “Resumen  de las pruebas”  en  las  declaraciones de los agentes especiales del FBI y la DEA se dice que si  bien  “el  concierto  para  delinquir empezó en los  años  80, todos los cargos que pesan contra los ahora reclamados se fundamentan  en  pruebas independientes de su conducta después del  17   de   diciembre  de  1997”  (subrayas  fuera  de  texto).   

          También  se  indica que “a principios de  los  años  90,  los MONTOYA, junto con otros traficantes, comenzaron a utilizar  rutas  marítimas  de  narcotráfico  como la manera principal de hacer pasar la  cocaína”,    y    más    adelante   se   precisa  “los   testigos   mencionados   anteriormente   han  confirmado  que  una  parte  o  la  totalidad  de los  envíos  incautados  entre  1999  y  2002  pertenecía  a  la  organización  de  narcotráfico    MONTOYA”   (subrayas   fuera   de  texto).   

Por tanto, no hay duda que la solicitud de la  defensa  no  permitiría  acreditar  nada  diverso  a  lo  que  ya  se encuentra  demostrado  en  el  trámite en punto del tiempo y el lugar de ocurrencia de los  ilícitos que motivaron la solicitud de extradición.   

La prueba se rechaza.  

          d)        Traducción    y   “certificación   de  vigencia”      de      las      “Secciones  953  y  957,  que  son  mencionadas  en la remisión a la  Sección    952    del    cargo    uno   de   la   Resolución   de   Acusación  Sustitutiva”;        las       “Secciones  859  a  861  del  Código  Penal de los Estados Unidos de  América,  las  cuales  se  mencionan  por  remisión  en la sección 841 de tal  codificación,    en    el   cargo   2   de   la   resolución   de   acusación  sustitutiva”;      y      la     “sección  1957  mencionada  por remisión en la sección 1956 (h) en  el   cargo   tres   de  la  resolución  de  acusación  sustitutiva”.   

          Agrega  que  las  normas  precedentes  se  requieren “para     completar     la    tipificación    de    las    conductas  endilgadas”  a  su  representado y es requisito para  que la Corte emita su concepto.   

Inicialmente  es  oportuno  señalar  que el  asistente  de  la  Fiscalía  de  Estados  Unidos para el Distrito Meridional de  Florida  se  pronunció  acerca  de  la  vigencia de las normas señaladas en el  indictment,  motivo  por  el  cual    resulta    superflua   toda   solicitud   orientada   a   acreditar   lo  mismo.   

          Ahora,  en  cuanto  se  refiere  a  la  copia  y  traducción de las  “Secciones  953  y  957,  que  son mencionadas en la  remisión  a  la  Sección  952  del  cargo  uno de la Resolución de Acusación  Sustitutiva”,  baste  señalar que en dicho cargo no  se   hace   referencia  a  tales  disposiciones,  circunstancia  que  denota  la  impertinencia de la petición.   

Sobre   la  copia  y  traducción  de  las  “Secciones  859  a  861  del  Código  Penal  de los  Estados  Unidos  de América”, es suficiente destacar  que  tales  preceptos  no  son  invocados  de  manera alguna en la acusación. Y  finalmente,  en  cuanto  corresponde  a  la “sección  1957  mencionada  por  remisión  en la sección 1956 (h) en el cargo tres de la  resolución  de acusación sustitutiva”, la defensora  no  señala,  ni la Sala vislumbra, qué podría acreditarse con la aducción de  su  texto  debidamente  traducido,  pues  lo  cierto  es que de todas las normas  citadas   en   la   acusación   por  el  Gran  Jurado,  obran  las  respectivas  traducciones.   

          Así las cosas, se deniega la petición.   

          e)        Documentos  que  sirvieron como prueba para fundamentar la solicitud  de  extradición,  los  cuales  son  necesarios  para establecer “la  validez  formal  al  momento  de  proferir  el concepto y que da  cuenta  la  sentencia  proferida dentro del radicado 16.915 de agosto 23 de 2000  M.P. Dr. CARLOS MEJIA ESCOBAR”.   

Necesario resulta insistir en que el trámite  especial  de  la  extradición  no  es el escenario adecuado para cuestionar las  pruebas  que  sirvieron de base al país requirente para adoptar sus decisiones;  por  tanto,  cualquier  censura  que  a la aportación o a la valoración de los  medios  de prueba desee plantear la defensa, le corresponde adelantarla ante los  jueces  extranjeros  donde cursa el proceso contra el requerido en extradición,  y  naturalmente,  de  conformidad  con  los  cánones  procedimentales que allí  rijan, sin que pueda la Corte inmiscuirse de alguna manera en ello.   

          La prueba se rechaza.   

          Dado  que  no  existen  pruebas por practicar, de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  518 de la Ley 600 de 2000, se dispone que por la  Secretaría  de  la  Sala  SE  CORRA  TRASLADO, durante el término de cinco (5)  días,  al  solicitado  en  extradición, su defensora y al Procurador delegado,  para  que  presenten  sus  alegatos  previos al concepto de la Corte, una vez en  firme esta decisión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.             NEGAR  por  improcedentes  las  pruebas  solicitadas  por  el  reclamado  en  extradición  JUAN  CARLOS   MONTOYA   SANCHEZ  y  por  su  defensora,  de  conformidad con las razones consignadas en la anterior motivación.   

2.            CORRER TRASLADO por el término de cinco  (5)  días,  al solicitado en extradición, JUAN CARLOS  MONTOYA  SANCHEZ,  a  su  defensora  y  al  Procurador  delegado,  para  que  presenten  sus  alegatos  previos  al concepto de la Corte  (artículo   518   del   estatuto   procesal  penal),  una  vez  en  firme  esta  decisión.   

La  Secretaría  de  la  Sala  librará  las  comunicaciones correspondientes.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 Cfr.  Auto del 29 de julio de 2003. M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo.     

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