22066(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22066  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  181   

Bogotá,       D.       C.,        veintiséis    (26)    de    septiembre    de    dos    mil   siete  (2007).   

V   I   S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Corte  respecto  de  la  admisibilidad  formal  de  la demanda de casación presentada por el defensor de  Lina     Isabel    Cardona    Vásquez   y   María  Yolanda Rengifo  Piedrahita.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia los sintetizó de la  siguiente manera:   

“El día seis de  septiembre  del  año  dos  mil  (2000),  en  la  residencia ubicada en la calle  transversal  Nro.  15-44 , zona urbana de la población de cisneros (Antioquia),  fue  hallado el cuerpo sin vida de MARÍA FABIOLA CARVAJAL VIUDA DE HURTADO, por  su  hija  CLAUDIA PATRICIA HURTADO CARVAJAL, quien como solía hacerlo todas las  mañanas,  se  presentó  a dicha morada en donde residía su progenitora a  visitarla,  a  eso  de  las 8 de la mañana, observando su cuerpo en el piso del  patio  que  da  al  solar;  como  creyera que había sido victima de un infarto,  buscó  ayuda  y  la  trasladó al Hospital San Antonio de la citada población,  pero  ya  había  fallecido,  a  consecuencia  de  las  plurales  heridas que le  fueron   causadas  en la noche del día 5 de septiembre del año en comento  con arma cortopunzante, (…)”.   

2.  Por  los  anteriores  hechos,  la  Dirección  Seccional de Fiscalias de Antioquia, Unidad  Delegada  ante  Jueces  Penales  del Circuito, calificó el mérito del sumario,  profiriendo    resolución    de    acusación   en   contra   de   Lina    Isabel   Cardona   Vásquez   y  Maria    Yolanda   Rengifo   Piedrahita, como coautoras del delito de homicidio agravado.   

El  expediente  pasó  al Juzgado Penal del  Circuito  de Cisneros (Antioquia), el 24 de julio de 2001 que, luego de tramitar  el  juicio,  el  20 de septiembre de 2001, dictó sentencia de primera instancia  en   la   cual   absolvió   a  Lina  Isabel  Cardona  Vásquez y a María Yolanda  Rengifo  Piedrahita  del delito imputado en el pliego  de cargos.   

Apelado  el fallo  por el Fiscal y por  la  Procuradora  judicial  en  lo  Penal  de  Cisneros,  el Tribunal Superior de  Antioquia,  el   30  de  septiembre de 2003, lo revocó y, en consecuencia,  condenó   a   María   Yolanda  Rengifo  a  la  pena privativa de la libertad de 14 años de prisión, por  el  delito   de  homicidio  simple contemplado en el código penal articulo  103,  y  a Lina Isabel  Cardona Vásquez , a la pena de 7  años  de  prisión  por el mismo delito, en calidad de cómplice. Asi mismo les  impuso  a  las  citadas  acusadas la sanción  accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos  y funciones públicas por el término de 10  años   a  la  primera  y  de 7 años a la segunda y de manera solidaria al  pago de perjuicios.   

L  A      D  E  M A N D  A   

El  defensor de las procesadas, con base en  la  causal primera de casación, formula un único cargo contra la sentencia del  Tribunal, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Cargo único  

El  defensor  de  las  procesadas, acusa al  juzgador  de segunda instancia de haber violado, de manera directa, una norma de  derecho sustancial, por falta de aplicación de la ley.   

Como  precepto  vulnerado cita el artículo  232  del Código de Procedimiento Penal, norma contentiva del principio de   la necesidad de la prueba.   

Bajo el titulo que denominó “Demostración  del Cargo”,  pasa a  referirse  a  los  testimonios rendidos por Nidia Marisol Hurtado Carvajal y Sor  Nélida     Hurtado     Carvajal,     para    lo    cual    transcribe    varios  fragmentos.   

Señala  varias  hipótesis   respecto   de   la  muerte  de  la  victima,   entre  ellas,  la  que   implica   al   nieto   de  la   occisa,       señor       Dubán       Fernando      Orrego  Hurtado.   

De   igual  manera,  a  continuación  el  casacionista  copia   apartes   de  los  testimonios  de  Luis Enrique  Morales  Hurtado,  Miguel  Andrés  Gutiérrez  León  y  Luz Mila Sánchez  Bustamante.   

Con fundamento en lo anteriormente expuesto,  el  libelista  afirma que no existe plena prueba que conduzca a la certeza sobre  la responsabilidad de las procesadas.   

Añade  que  no  se  probó la relación de  causalidad  entre  el  hecho  cometido   y la acción u omisión material o  intelectual de sus poderdantes, y expresa :   

“…bien sabemos  que  nadie  puede  ser  condenado por un hecho punible, si el resultado del cual  depende  la  existencia  de  éste,  no  es  consecuencia  de su acción o de su  omisión, y al no estar establecido ello mal se podrá ordenar”.   

A continuación, agrega:  

“…de   lo  averiguado  en  el  decurso  del proceso, jamás se confirmó que las procesadas  eran  las  autoras  materiales, intelectuales del punible que generó  este  tormentoso  asunto,  al  no  darse  tal  confirmación  se  presenta  lo que los  tratadistas      suelen      llamar      Dictadura     Subjetivista     Judicial  (…).”.   

Por lo expuesto solicita a la Corte casar la  sentencia acusada y, en su lugar, absolver a las condenadas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

    

1. 1. Como lo  ha  dicho  la  jurisprudencia,  la  posibilidad de que la Corte admita una   demanda  de  casación para resolver de fondo las acusaciones sobre la legalidad  de  la  sentencia  recurrida,  depende  de  si  cumple  los  requisitos formales  establecidos en el artículo 212 de la Ley 600 de 2000.     

Así,  la  demostración  del  cargo  ha de  hacerse  conforme  a los desarrollos que al respecto ha dicho esta Corporación,  la  debida  técnica  que  exija  la  causal  seleccionada,  los  principios que  gobiernan  el  recurso  extraordinario de casación (autonomía, limitación, no  contradicción,  razón  suficiente,  entre  otros),aspectos con los cuales debe  corresponder con lógica y coherencia la petición que se formule.   

En esas condiciones, el razonamiento que se  exprese  ha  de  permitir identificar un error en la sentencia contra la cual se  manifiesta  la  inconformidad, sin que sea suficiente poner en tela de juicio el  criterio  del  fallador con simples opiniones personales, o plantear el reexamen  de  los  asuntos  debatidos en las instancias del proceso, ello escapa al objeto  del  recurso  de  casación,  es  necesario  construir  de  manera  completa  el  argumento,  de  tal  manera que se ponga de manifiesto la ilegalidad del fallo a  través de un juicio técnico, lógico y jurídico.   

Por  consiguiente,  de no contar la censura  con  lo  precedentemente  expuesto o de presentarlo defectuosamente, nadie está  habilitado  para  suplantarlo  o  para  corregir, complementar o perfeccionar la  demanda,  necesariamente  conduce  a  que  la sentencia cuya ruptura se pretende  mediante  la  casación,  de suyo amparada por la doble presunción de acierto y  legalidad,   cobrará   su   firmeza   para   los   efectos   de  su  ineludible  ejecución.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Corte,  es  claro  que  la  demanda  de casación presentada a nombre de las  procesadas  carece  de  la  claridad y precisión para su admisibilidad. Veamos:   

En lo que atañe al único cargo; en primer  término  se  debe resaltar que cuando se invoca la violación directa de la ley  sustancial,  como  sustento  del  reproche,  no  resulta posible controvertir la  apreciación  que  los  juzgadores  hicieron  de  la  prueba  y  de  los  hechos  declarados  como  probados en la sentencia, puesto que esta forma de infracción  presupone que hay conformidad absoluta con dichos aspectos.   

Por  manera que cuando el debate se plantea  con  sustento   en la violación directa de la ley sustancial, se parte que  la   controversia   se  circunscribe   al  orden  jurídico  y  no  al  probatorio.  De ahí que la censura debe necesariamente construirse a partir del  supuesto   de   que   los  juzgadores  acertaron  en  la  demostración  de  las  conclusiones  fácticas,  pero  que  se equivocaron al determinar la valoración  jurídico  sustantiva  del  asunto,  bien  porque  aplican una norma equivocada,  porque  dejaron  de  aplicar  la  correcta,  o  porque  habiendo  acertado en su  selección  le  dieron  un  significado  distinto  del  que  legalmente  le  corresponde.   

En este caso, el recurrente manifiesta estar  inconforme  respecto  de la apreciación dada por el juez de segunda instancia a  la  prueba  pericial  y a los testimonios rendidos por Nidia Hurtado y Guillermo  Ferro, en la medida en que se les otorgó credibilidad.   

En   efecto,  frente  a  lo  anterior  el  casacionista anota de manera confusa lo siguiente:   

“…no  obstante  que  en su proveído el  Ad-Quen,  admite,  la existencia de varias hipótesis sobre los posibles autores  de  la  muerte de Maria Fabiola Carvajal viuda de Hurtado, le da entero crédito  a  la  discutida  prueba  pericial  que  obra  en  el  informativo y a los   testimonios  rendidos  por  Nidia  Marisol  Carvajal  y del compañero de esta y  ex-esposo  de  la  procesada   Yolanda  Rengifo  nos  referimos a Guillermo  Firro,  estos  dos  personajes  son enemigos acérrimos, de la sindicada Rengifo  Piedrahita, (..)” .   

De  esta  manera,  el recurrente a pesar de  invocar  la causal primera de casación, por la vía de la violación directa de  la  ley  sustancial,  el  desarrollo  de la censura lo centra en mostrar abierta  discrepancia  con  lo  concluido  por  el  fallador  en  el  ámbito probatorio,  faltando   de   esta   manera   a   los   lineamientos   propios  de  la  causal  invocada.   

Por consiguiente,  dicho reparo no fue  construido  con  el  respeto  de  la  debida  técnica, haciendo, por tanto, del  escrito  un simple alegato de instancia. Por manera que se impone la inadmisión  de la demanda.   

Finalmente,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa,  por cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  Lina     Isabel    Cardona    Vásquez     y    María    Yolanda    Rengifo  Piedrahita.      En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                            JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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