21970(14-04-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21970  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                               Magistrado Ponente:   

                                                                                      Dr.       ALFREDO       GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                               Aprobado Acta No. 31   

Bogotá,  D.C.,  catorce (14) de abril de dos  mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  BERTO  HERNAN  PACHÓN ÁLVAREZ, contra la sentencia dictada el 17 de  junio  de  2003  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca, mediante la cual  confirmó  el  fallo  proferido  el 3 de septiembre de 2002 por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Zipaquirá  en  el cual le impuso la pena de veintisiete (27)  años  y  nueve (9) meses de prisión, como coautor responsable de las conductas  punibles  de  homicidio agravado, lesiones personales, hurto calificado agravado  y porte de armas de fuego de defensa personal.   

FUDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Bajo  el  amparo  de la causal primera cuerpo  segundo  y  como  cargo  subsidiario  del primero, el demandante advierte que el  juzgador  incurrió  en  un  error  de  hecho  por  falso juicio de identidad al  inaplicar  el  artículo  7º  inciso 2º de la ley 600 de 2000, pues al existir  serias  dudas  sobre la forma de ocurrencia de los hechos, no fueron resueltas a  favor del procesado.   

Agrega  que  se  supuso  la  certeza sobre la  responsabilidad  del  acusado,  a  pesar  de las contradicciones de los hermanos  Sutaneme  reproducidas  en  el  cargo principal y a las cuales pide se remita la  Sala,  porque  existe  la  duda  si  la  versión de los consanguíneos debe ser  acogida  -como  lo hizo el Tribunal- o por el contrario admitirse lo que dijeron  el  condenado y los testigos de descargo, incurriendo en el error reprochado por  supresión  al  omitir  tener  en cuenta los últimos y los aspectos importantes  aludidos por ellos.   

Y con fundamento en la causal tercera postula  un  segundo  cargo  por  haberse  dictado  la  sentencia en un juicio viciado de  nulidad,   que   radicaría   en   una   equivocada   adecuación   típica  por  desconocimiento  del  principio  de investigación integral y que conllevó a un  error  de  hecho  en  la  apreciación  jurídica  de  la  prueba,  al darse por  demostrada  la tipicidad de la conducta punible de tentativa de homicidio cuando  la   situación   fáctica  y  sustancial  permitía  predicar  la  ausencia  de  responsabilidad penal del procesado.   

Sobre la base que las afirmaciones gratuitas y  sin  respaldo  probatorio  contenidas  en  la  acusación  violan las exigencias  formales  y  sustanciales  previstas en la ley para ella, afirma que se llegó a  desconocer  la prueba que comprobaba la negación de lugar del procesado, con lo  cual    –además-   se  quebrantaron  las  formas propias del juicio porque la conducta de ir a paseo no  constituye delito alguno.   

CONSIDERACIONES:  

La  Sala  advierte  el  desconocimiento en la  demanda  del  principio  de  prioridad,  que  obligaba  al  actor  a  postular y  desarrollar  en  primer  lugar  el  cargo  propuesto con fundamento en la causal  tercera   y   luego    los   correspondientes  a  las  demás  causales  de  impugnación  extraordinaria  que  estimara pertinentes, dentro de un desarrollo  lógico  y  conceptualmente  coherente  como  debe  corresponder  a  la técnica  casacional.   

A  la mencionada deficiencia que significa el  quebranto  de  ese  principio  al proponer como segunda censura la nulidad de la  actuación,  debe agregarse la falta de claridad y precisión en la enunciación  y  formulación  de  dicho cargo, pues si bien es cierto  la causal tercera  por  regla  general  permite una mayor flexibilidad en su presentación, la Sala  ha  venido  señalando  algunas  exigencias técnicas que deben observarse en su  postulación.   

Se  ha  dicho  que  por  no  ser  de  libre  formulación,  existe  la  obligación  de  indicar  la clase de vicio y una vez  identificado  claramente  a   proponerlos  de  acuerdo  con su autonomía y  alcance  invalidatorio  si  fueren  varios, de demostrar el desacierto y de qué  manera   afecta   la   estructura   del   proceso  o  desconoce  las  garantías  sustanciales,  de  señalar  las  disposiciones  que considera transgredidas, de  precisar  en  dónde  se  produjo  el  error  y  cuál es la actuación que debe  repetirse  y  de  advertir  que  no  existe  otro camino procesal distinto al de  invalidar la actuación.   

El  actor  desconoció  esos  requerimientos  cuando  con gran confusión fundamenta el vicio en una supuesta atipicidad de la  conducta  del procesado, que de ser cierta daría lugar  a su absolución y  no  sería  motivo  de  invalidación  de  lo  actuado,  pues es evidente que lo  propuesto  no  se  relaciona  con  un error en la calificación jurídica de los  hechos.   

El desacierto del casacionista es mayor cuando  no  advierte  que  la  nulidad  obliga  a  reponer la actuación afectada con el  vicio,  en  tanto  que  una  causa  de absolución conduce a la terminación del  proceso  por  vía  de  preclusión  o de sentencia; aquella se relaciona con el  procedimiento y ésta con la responsabilidad del autor.   

Diferencias  que  no  captó  cuando  eleva a  motivo   de   nulidad   el  rechazo  de  la  negación  de  lugar  por  supuesto  desconocimiento  del  principio  de investigación integral, pues lo que hace es  entremezclar  conceptos para justificar en ese orden el desarrollo del cargo que  lo  conducen  a  desconocer  la técnica casacional,  porque al tratarse de  una  inconformidad  con  la  valoración  probatoria de las instancias ha debido  proponerla  al amparo de la causal primera cuerpo segundo bajo cualquiera de las  modalidades del error.   

Ahora  bien, aun cuando atina por la vía del  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  en  postular  el  cargo por  desconocimiento  del  in  dubio pro reo, limita su escrito a su formulación sin  que  entre  a  desarrollarlo omitiendo con ello su deber de confrontar la prueba  con  la  sentencia  para  señalarle  el  camino  a  la  Corte en el estudio del  cargo.   

Del  falso juicio de identidad  se tiene  dicho  que  siendo  una  modalidad  del error de hecho de carácter objetivo que  recae  sobre  la  contemplación  material  de  la  prueba,  exige  una labor de  individualización  del  medio  o  medios probatorios y de comparación que debe  hacerse  entre lo que se expresa en el fallo con lo que dice la prueba deformada  para  establecer  en qué sentido fue adicionada, cercenada o alterada y mostrar  la trascendencia de su desfiguración en la sentencia.   

Incumplió  con  este  cometido el demandante  cuando  pide que la Sala tenga en cuenta “los apartes que del testimonio (sic)  de  los  hermanos  SUTANEME” transcribió en el primer cargo, como si con ello  quedara   relevado   de   la   obligación  que  impone  la  técnica  de  hacer  imprescindible  su  sustentación  en capítulos separados, así fuera propuesto  de modo subsidiario.   

Pero además de la falencia anotada se limitó  a  formular  una  serie de interrogantes acerca de cuál versión podía merecer  credibilidad,  sin precisar cuál fue la prueba que el Tribunal distorsionó por  alteración,  transmutación  o mutilación ni confrontarla con el fallo, pues a  partir  de  ese  cotejo debía demostrar el error y señalar que el sentido dado  fue  otro,  con  lo  cuál habría dejado de inaplicar el principio que obliga a  resolver  la  duda  a  favor  del  acusado, pero no construir ésta a través de  hipótesis probatorias contrarias a las exigencias del cargo.   

Advertidas  esas  deficiencias por virtud del  carácter  rogado  del  recurso extraordinario y el principio de limitación que  impide  remediarlas,    la  Sala  inadmitirá los cargos subsidiario y  segundo,  declarando  ajustada  la  demanda  únicamente  en  lo concerniente al  primero.  De  éste,  se  surtirá  traslado al señor Procurador Delegado en lo  Penal por el término de veinte (20) días para lo de su cargo.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

    

1. Inadmitir  los cargos subsidiario y  segundo  de  la  demanda  de  casación presentada por el apoderado judicial del  procesado  BERTO  HERNAN  PACHÓN ÁLVAREZ.     

2.  Declarar  ajustada la presente demanda de  casación   únicamente   en   lo   que  concierne  al  primer  cargo.  Córrase  traslado   de  éste  al  señor  Procurador  Delegado  en  lo Penal por el  término de veinte (20) días para lo de su cargo.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese, Notifíquese y Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO            ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN                         

MARINA         PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO     MILANÉS                     

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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