21775(01-09-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21775   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 074.  

         

Bogotá D.C., septiembre primero (1º) de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  el defensor de la  procesada   ANA  ISABEL  YAYA  DE  BECERRA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca el 4 de agosto de 2003, confirmatoria de la  dictada  por  el  Juzgado  Penal del Circuito de Ubaté el 25 de abril del mismo  año,  por  cuyo medio la condenó como autora penalmente responsable del delito  de falsa denuncia contra persona determinada.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Los   sucesos   que   motivaron  este  asunto  fueron  adecuadamente  declarados  por  el  ad quem,  así:   

          “Originó  la investigación la denuncia  formulada  contra  Ana  Isabel  Yaya  de  Becerra,  por Arturo Becerra, Georgina  Becerra  de  Yaya,  Gustavo  Yaya  Jola,  Manuel  de Jesús Yaya Jola, José del  Carmen  Yaya  Aguiler  y  Tránsito  Yaya  Jola a través de apoderada, se narra  cómo  ésta les formuló denuncia el 6 de noviembre de 1997, por los delitos de  Secuestro  Extorsivo,  Extorsión,  Falsa  denuncia, abusos de circunstancias de  inferioridad,  contra  personas  determinadas.  La  Fiscalía  Seccional  02  de  Ubaté,   inició   investigación  preliminar  y  luego  profirió  resolución  inhibitoria,      el      14      de      diciembre      de     1999”.   

         Con  base  en  la  denuncia  y  las pruebas aportadas, la Fiscalía  Seccional  de  Ubaté  declaró abierta la instrucción el 8 de febrero de 2000,  en  cuyo  marco  vinculó  mediante  indagatoria a ANA  ISABEL  YAYA  DE  BECERRA,  resolviendo su situación  jurídica  con medida de aseguramiento de caución juratoria como posible autora  del delito de falsa denuncia contra personas determinadas.   

Cerrada  la  investigación,  el sumario fue  calificado  el 17 de abril de 2002 con resolución de acusación en contra de la  procesada,  como  presunta  autora del delito que motivó la medida asegurativa;  providencia  que  al  ser  impugnada  por  la  defensa,  fue  confirmada  por la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Cundinamarca el 31 de julio del  mismo año.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Penal  del Circuito de Ubaté, despacho que una vez surtido el rito  pertinente  profirió  fallo  el  25  de  abril de 2003, por cuyo medio condenó  a ANA ISABEL YAYA DE BECERRA,  a  las  penas  principales de seis (6) meses de prisión y multa de un mil pesos  ($1.000.oo),  a  la  accesoria  de inhabilitación en el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el mismo lapso, y al pago de los perjuicios materiales  ocasionados  con  su conducta, como autora penalmente responsable del delito por  el  cual  se le acusó, a la vez que le otorgó el subrogado penal de la condena  de ejecución condicional.   

La  decisión  anterior fue impugnada por la  defensa,  y el Tribunal Superior de Cundinamarca la confirmó mediante fallo del  4  de agosto de 2003, el cual es ahora objeto de impugnación extraordinaria por  parte  del  defensor  de la incriminada ANA ISABEL YAYA  DE BECERRA.   

LA DEMANDA  

El  actor interpone recurso de casación por  la   vía   excepcional   contra   el   fallo   de   segundo   grado,  aduciendo  que:   

1)            Sentencias como la impugnada permiten que  siempre  que un trámite concluya con resolución inhibitoria, preclusión de la  investigación      o      sentencia     absolutoria,     el     “denunciante,  querellante  o parte civil”  pueden  accionar penalmente alegando la comisión de un delito de falsa denuncia  contra  persona  determinada,  en  cuanto sólo se realiza un análisis objetivo  del denuncio por no prosperar.   

          2)        Se  desatendió el principio de investigación integral, dado que no  se  evaluaron  los  testimonios de quienes conocían el conflicto familiar de la  acusada,  ni  se  apreció  la declaración del abogado que elaboró la denuncia  que  aquella  presentó,  con  lo cual se establecía que los hechos existieron,  pero  que  no  se adecuan a ningún tipo penal en cuanto corresponden al derecho  civil o de policía.   

          3)        Se  desconoció  el  principio  de  presunción  de  inocencia de la  sindicada,  “que  hace parte del Debido Proceso como  garantía   fundamental,   pues   se  evaluaron  por  separado  sus  condiciones  personales  y  sociales sin confrontarlas con las pruebas testimoniales obrantes  en    la    actuación,    las    cuales    acreditan   que   los   hechos   sí  existieron”.   

          4)        Con  la  interpretación  de  la  Sala  se  amplía  “el  marco  de  cobertura  jurídica para el delito objeto de debate,  toda  vez  que  sobre  el  mismo  la  Jurisprudencia  ha sido escasa”.   

          El  censor  formula  tres  cargos  contra  la  sentencia  de segunda  instancia que postula y desarrollo así:   

Primer  cargo:  Violación  directa  de  los  artículos  36  y  39  del  derogado  estatuto  penal  (9º  de  la  Ley  599 de  2000).   

Afirma que si bien se acreditó la tipicidad  y  la  antijuridicidad de la conducta por la cual se condenó a su representada,  no  se  estableció  “el  elemento  subjetivo  de la  culpabilidad”,  dentro  de  la cual se encuentran el  dolo,  la  culpa  y  la  preterintención,  dado  que  la procesada ANA  ISABEL  BECERRA presentó una denuncia  contra  sus  familiares  no ideada por ella, sino por un abogado que la asesoró  en  la  elaboración  de  tal  escrito,  quien  tipificó  los hechos puestos en  conocimiento  de  las  autoridades,  circunstancias  que como lo ha señalado la  doctrina  pueden  excluir  el  dolo por falta de animus  nocendi.   

Segundo cargo: Violación directa del numeral  10 del artículo 32 del Código Penal vigente.   

          Asevera  el  recurrente  que  el  comportamiento  de  su asistida se  encuadra  en  la  hipótesis de error establecida en el numeral 10 del artículo  32  de  la Ley 599 de 2000, dado que la denuncia que presentó fue elaborada por  un  profesional  del  derecho  en cuyos conocimientos jurídicos creyó, sin que  ella  hubiera  consultado a otro abogado, razón por la cual se descarta que las  imputaciones   delictivas   que   formuló   contra  sus  familiares  estuvieran  determinadas  por  el  ánimo  de  dañar  o  vulnerar  el  bien  jurídicamente  tutelado.   

Tercer cargo: Violación indirecta por error  de hecho por falso juicio de identidad.   

          El  demandante  expone que su procurada nunca declaró que estuviera  convencida  fehacientemente  de los hechos narrados en la denuncia, pues señala  que  expuso  ciertas circunstancias a un abogado para que valorara si se trataba  o  no  de  la comisión de delitos, y que fue este quien adelantó el proceso de  adecuación  típica  y  estimó  que se habían cometido varios comportamientos  ilícitos,  a  partir  de lo cual elaboró la denuncia que luego fue firmada por  la acusada y se presentó ante las autoridades correspondientes.   

También indica que la doctrina ha precisado  que  si  la ley impone a los ciudadanos el deber de denunciar los delitos de los  que  tengan  conocimiento,  en punto del delito de falsa denuncia contra persona  determinada  es necesario que el denunciante tenga conocimiento que el delito no  se  cometió o que el sindicado es inocente, pues de lo contrario sólo se trata  de  una  imputación  errada,  pero  de  buena  fe,  que  además  de excusar la  responsabilidad puede ser laudable.   

Destaca que la denuncia no es falsa, pues los  hechos  relatados  en  ella  son  ciertos y se encuentran acreditados con varias  declaraciones,  tales  como  la de Luz Esthela Banguero  Rodríguez,  Julio  Harvey  Becerra  Yaya, María Victorria Mateus Mateus, Luiis  Fernando  Cuervo,  María Dioselina Ballén de Ramírez  y   María   Robertina   Santana   Molina,  sin que las falencias en el proceso de adecuación típica puedan  ser  asumidas  como  la  comisión  del  delito  por  el  cual  se  acusó  a la  procesada.   

          Igualmente  precisa  que  la  acusada  ANA  ISABEL  YAYA  no  formuló imputaciones directas a sus  familiares,  pues solicitó que se investigara a los autores y participes de las  conductas   denunciadas,   a   las   cuales  se  refirió  como  “presuntos punibles”.   

          De   lo  anterior  concluye  el  defensor  que  su  representada  no  cuestionó  las  denominaciones  que  a  las  conductas denunciadas atribuyó el  abogado  que  elaboró  la  denuncia,  aquella  actuó  de  buena fe, los hechos  relatados  si existieron en la realidad y el Tribunal sólo verificó al aspecto  físico del delito, no así al elemento subjetivo.   

          Con  base  en  lo  anotado el impugnante solicita a la Sala casar el  fallo  atacado y proferir en su lugar uno de carácter absolutorio a favor de la  procesada   ANA  ISABEL  YAYA  DE  BECERRA.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Para  comenzar  es  preciso  indicar que el inciso 1º del artículo  205  de la Ley 600 de 2000, vigente para cuando se profirió el fallo de segunda  instancia   que  corresponde  al  hecho  procesal  relevante  que  determina  la  normativa  aplicable en punto del recurso de casación, establece que este medio  impugnaticio  procede  contra  las sentencia proferidas en segunda instancia por  los  tribunales superiores de distrito judicial y por el Tribunal Penal Militar,  cuando  se  proceda por “delitos que tengan señalada  pena  privativa  de la libertad cuyo máximo exceda de  ocho años” (subrayas fuera de texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum  señalado  en  precedencia  o  sanción no restrictiva de la libertad, el inciso  3º  del  artículo  205  del  estatuto  procesal penal faculta a esta Sala para  admitir    discrecionalmente    las    demandas    de   casación   presentadas,  “cuando lo considere necesario para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

          En   punto  de  la  casación  discrecional  compete  al  demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como  ya  lo  ha  reiterado  la  Sala,  deben evidenciarse   con  la  sola  referencia  descriptiva  hecha  en  la  sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria en el caso concreto.   

Si  bien  en  el  asunto  que  concita  la  atención  de la Sala se advierte que se procede por un delito cuya pena máxima  establecida  en el artículo 436 de la Ley 599 de 2000 no es superior a ocho (8)  años  de  prisión,  y  por  tanto,  en tratándose del recurso de casación se  impone  acudir  a  la  vía  discrecional,  pronto se observa que en los motivos  aducidos  por  el  defensor no expresa con claridad y precisión las razones por  las   cuales  debe  intervenir  la  Corte,  pues  sus  planteamientos  se  muestran  ajenos  a  las previsiones legales dispuestas para  ello.   

En efecto, como asevera que el fallo atacado  permite   concluir   que   siempre   que  un  proceso  termine  con  resolución  inhibitoria,  preclusión  de  la  investigación  o  sentencia  absolutoria, el  “denunciante,  querellante o parte civil”  pueden  poner  en conocimiento de las autoridades judiciales el  delito  de  falsa  denuncia  contra persona determinada, por efectuarse sólo un  análisis  objetivo  de  la improsperidad de la denuncia inicial, baste señalar  que   sobre  el  particular  de  tiempo  atrás  ha  puntualizado  la  Sala  que  “el  delito  de  falsa  denuncia  presupone  que con  motivo  de  la  información  solemne de unos hechos de connotación punible, se  haga  la  afirmación  de  lo  que  es  y  se  conoce  falso”1  (subrayas  fuera  de  texto),  circunstancia  que  permite  concluir  que  sobre  el  referido  aspecto  ya  se  pronunciado  la  Sala,  y  por  tanto  no  se  estructura  alguno de los motivos  señalados  para  que  proceda  la admisión y estudio de fondo de la demanda de  casación discrecional.   

          Dado  que  también  expone  que  se  desatendió  el  principio  de  investigación  integral,  pues  no  fueron  evaluados ciertos testimonios ni la  declaración  del abogado que elaboró la denuncia, nuevamente encuentra la Sala  que  tal  queja  no configura ninguna de las razones establecidas en la ley para  que  proceda  la  casación excepcional, de una parte, porque dicho discurrir no  corresponde  al  quebranto  del  referido  principio,  sino  a la argumentación  propia  del  error  de  hecho  por falso juicio de existencia por omisión, y de  otra,  porque  del cuerpo de la demanda no consigue establecerse con claridad en  qué consistió y cómo se produjo el agravio.   

          En  punto de la violación del principio de presunción de inocencia  de  la  sindicada,  una vez más el casacionista es confuso en su planteamiento,  pues  se  limita  a  aducir  que  “se  evaluaron por  separado  sus  condiciones  personales  y  sociales  sin  confrontarlas  con las  pruebas  testimoniales  obrantes  en la actuación, las cuales acreditan que los  hechos  sí  existieron”, pero no procede a explicar  de qué manera tuvo lugar la afrenta al citado principio.   

          Finalmente,   como   el   censor  manifiesta  que  es  necesaria  la  intervención  discrecional  de  la  Sala,  habida  cuenta que la jurisprudencia  sobre  el  delito  de  falsa denuncia contra persona determinada ha sido escasa,  sin  dificultad  se advierte que tal motivo no se corresponde con ninguno de los  dispuestos  por  la  ley  para  tal efecto, más aún, si en todo caso, no es la  abundancia  o  escasez  de  pronunciamientos  jurisprudenciales lo que determina  poner en marcha el excepcional trámite casacional.   

          En  suma,  es palmario que el recurrente no satisface sus deberes en  punto   de   acceder   a   la   casación  discrecional,  pues  no  expresa   claramente   y   sin   ambages   las  razones  por  las  cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya para proveer un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar un tópico aún no desarrollado, o para asegurar la garantía  de derechos fundamentales.   

          Tales  omisiones  impiden  a  la  postre  al  demandante señalar en  concreto  la  temática  que  debe  abordar  el pronunciamiento; tampoco dice si  sobre  el  particular  ya  hay  jurisprudencia  y,  de ser así, cuáles son las  decisiones  que  se ocupan del asunto y como se relacionan con el caso objeto de  estudio,  falencia  que  le  torna  imposible  identificar  el  punto dudoso, la  existencia   de  providencias  contradictorias,  o  el  vacío  que  corresponde  dilucidar   jurisprudencialmente,   y   también  le  impide  demostrar  que  el  desarrollo  del concepto reclamado tiene la doble utilidad de servir, tanto para  este trámite, como para la solución de casos similares.   

          Además,  tampoco  advierte la Sala que en el trámite o en el fallo  atacado  se  hayan  conculcado de manera alguna los derechos fundamentales o las  garantías   de   la   acusada   ANA  ISABEL  YAYA  DE  BECERRA, como para que se impusiera admitir la demanda  a  fin de estudiar de fondo eventuales irregularidades que tuvieran la virtud de  invalidar la actuación.   

          Si  lo  anterior  es así, evidente resulta que la demanda acusa las  graves  falencias  técnicas  destacadas,  que  no  pueden  en  modo  alguno ser  subsanadas  por  la  Corte,  pues ello lo impide el principio de limitación que  rige   el   trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano  su  inadmisión  de  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   ANA   ISABEL  YAYA  DE  BECERRA,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PEREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Auto  del  7  de  mayo  de  1991.  Rad.  5750.  M.P.  Dr. Juan Manuel Torres Fresneda.  Reiterado  en  auto  del  5  de  diciembre  de 2002. Rad. 17968. M.P. Dr. Carlos  Gálvez Argote.     

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