21634(11-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21634  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                    Aprobada Acta N° 67.   

Bogotá,  D.  C., agosto once (11) de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por la apoderada de  la  parte  civil,  contra la sentencia de fecha 17 de junio de 2003 por medio de  la  cual  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca revocó la dictada en primera  instancia  por el Juzgado Penal del Circuito de Ubaté, y en su lugar, absolvió  al  procesado  EDUARDO RUBIANO SANTANA,  quien  fuera acusado por el delito de homicidio culposo agravado.   

  HECHOS  

          Fueron   tratados   en   el   fallo   impugnado   de   la  siguiente  forma:   

“El  31  de  diciembre  de  1997,  a  eso  de  las 9:00 de la noche, Eduardo Guerrero Santana  transportó  desde la población de Chía hasta el municipio de Simijaca a cinco  personas  que  distribuyó  dos  en  la  cabina  y  tres en la carrocería de su  camioneta,   tipo   furgón,   marca   Dodge   300,   color   rojo   de   placas  SNA-638.   

En  la carrocería, encima de dos colchones,  se  acomodaron  los  señores  Orlando  Santana Briceño, Fabio Enrique Guerrero  Molina  y Gregorio Suárez Guerrero, y el conductor aseguró las puertas con los  pasadores externos.   

Una  hora  más  tarde,  paró  en  el sitio  “Tierra  Negra”  del  municipio  de  Tausa, los ocupantes le solicitaron que  dejara   la   puerta   sin   seguro   pero   ajustada  mientras  llegaban  a  su  destino.   

A  eso  de  las  11  de  la noche, cuando el  vehículo  transitaba  por la vía principal, faltando un kilómetro para llegar  al  casco  urbano de Simijaca, en la vereda Taquirá, el señor Gregorio Suárez  Guerrero  pidió  a su primo Fabio Enrique Guerrero Molina un cigarrillo el cual  se  dispuso  a  fumar  en  la  puerta  del furgón y de repente cayó a la vía.   

Al  observar  lo acontecido, sus compañeros  avisaron  al  conductor  Rubiano  Santana,  quien  ante  los  gritos  detuvo  el  vehículo  trescientos  metros  más  delante  de donde sucedió el accidente, y  mientras  regresaba  aquellos trataron de auxiliar al herido, quien falleció en  forma instantánea.   

Como consecuencia del golpe, Suárez Guerrero  sufrió  fractura  completa  del  hueso  temporal derecho con expansión de masa  encefálica,  que  generó  su deceso por “Trauma craneoencefálico severo con  fractura de cráneo por elemento contundente”.   

ACTUACIÓN   PROCESAL   

          Abierta  la  correspondiente investigación y vinculado EDUARDO  RUBIANO  SANTANA  a este proceso a  través  de  indagatoria,  la  Fiscalía 1ª Seccional de Ubaté con fecha 23 de  noviembre  de  2000  le dictó medida de aseguramiento de detención preventiva,  con  derecho  a  excarcelación,  como  presunto  autor  del delito de homicidio  culposo.   

Cerrada la investigación, el 5 de febrero de  2001  la misma Fiscalía profirió resolución de acusación contra el procesado  por  el  mismo delito por el cual resolvió la situación jurídica, providencia  que  el  24 de mayo siguiente confirmó la Unidad Nacional de Fiscalía Delegada  ante  los  Tribunales Superiores de Distrito Judicial, al resolver el recurso de  apelación interpuesto por la defensa.   

Correspondió  al Juzgado Penal del Circuito  de  Ubaté  adelantar el juicio, y celebrada la audiencia pública en la cual la  Fiscalía  varió la calificación jurídica provisional para imputar al acusado  la  circunstancia  de  agravación  prevista en el numeral 2° del artículo 330  del  estatuto  punitivo,  el 17 de febrero de 2003 condenó al enjuiciado a  la  pena  de veintiocho (28) meses de prisión, multa de un mil doscientos pesos  ($1.2000)   y  la  suspensión   en  el  ejercicio  de  la  conducción  de  vehículos  automotores    por  un  período  igual  al de la sanción  privativa  de  la  libertad,     al  pago  de  la correspondiente  indemnización   de   daños  y  perjuicios   y      le  concedió  la  condena  de  ejecución condicional, al hallarlo autor penalmente  responsable   del   delito   de   homicidio  culposo  agravado  en  Gregorio Suárez Guerrero.   

Contra la sentencia anterior el defensor del  procesado  y  la  apoderada  de  la  parte  civil  interpusieron  el  recurso de  apelación  el  cual  resolvió el 17 de febrero de 2003 el Tribunal Superior de  Cundinamarca en la forma inicialmente indicada.   

La  apoderada  de la parte civil interpuso y  sustentó  el  recurso  extraordinario  de  casación contra el fallo de segundo  grado,   a   través   de   la   demanda  cuya  admisibilidad  formal  aquí  se  resuelve.   

  LA  DEMANDA   

Al  amparo  de  la  causal primera, apartado  primero  del  artículo 207 del estatuto procesal penal, la libelista formula un  único cargo contra el fallo proferido por el Tribunal.   

Anuncia  que  el ad  quem  incurrió  en  violación  directa  por falta de  aplicación  de  los  artículos  23,  37  y  329  y  330  del  Decreto  100  de  1980.   

En la fundamentación del cargo afirma que el  procesado  violó  el  deber  objetivo  de  cuidado  en el curso de la actividad  peligrosa  que  realizaba,  pues  transgrediendo  normas del Código Nacional de  Tránsito  terrestre  vigentes  para  la  época  de  los hechos “al  abrir la puerta y especialmente en esas circunstancias (un 31 de  diciembre,  fin  de año, horas de la noche, totalmente oscuro), y se manifestó  en acto voluntario concreto.”   

Cuestiona  al acusado por haber ejercido una  actividad  altamente  peligrosa  cuando  sabía  a  ciencia cierta que no podía  transportar    pasajeros    en    un   vehículo   de   carga,   “además  es  tan  demostrada su imprudencia que llevaba dos infantes  en la cabina.”   

Por  lo  anterior,  solicita  se  case  la  sentencia  impugnada  y  en  su  lugar,  se  condene  al  procesado EDUARDO  RUBIANO  SANTANA  por el delito de  homicidio  culposo  agravado  en la persona de Gregorio  Suárez Guerrero.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Esta  Sala  ha  sido  insistente  y  reiterativa  en señalar que el  recurso  extraordinario  de casación, en tanto que no constituye sede adicional  para  continuar  el  debate  probatorio  que  sobre los hechos investigados y la  responsabilidad  del  procesado se cumplió en las instancias, que concluyó con  el  proferimiento  del  fallo  de  segundo  grado, exige para la admisión de la  demanda  que  el  sujeto  procesal  que en ejercicio del derecho de impugnación  acude  a  este  mecanismo observe las exigencias formales que la ley ha previsto  para  ello,  en  tanto  que  de  lo que se trata es de demostrar a través de un  juicio  técnico  jurídico que la declaración de justicia allí contenida, que  llega  a  esta  sede  amparada de la dual presunción de acierto y legalidad, se  sustentó  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  ostensibles y relevantes o se  profirió  en  un juicio viciado de nulidad, ocurrencias una y otra que reclaman  para sí el necesario correctivo.   

Por  tanto, cuando en el libelo impugnatorio  se  desatienden  los  requisitos señalados en la normatividad llamada a regular  el  caso  concreto  (artículo  212  de  la Ley 600 de 2000), y fundamentalmente  cuando  se  soslaya  aquélla exigencia relacionada con la adecuada formulación  de  los  cargos  y  se  omite  señalar con la claridad y precisión debidas sus  fundamentos,  la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser  otra que su  inadmisión según así lo establece la referida norma.   

A  partir  del anterior marco conceptual, lo  primero  que  se  advierte  es  que en la demanda que concita la atención de la  Sala  se  acierta  en la identificación de los sujetos procesales, la sentencia  objeto  de  impugnación,  la  síntesis  de  los hechos materia del juicio y el  resumen  parcial  de  la  actuación del proceso, pero igual no acontece con los  restantes  requisitos  ya  que  si  bien  se  señala  como causal la primera de  casación,   cuerpo   primero,  no  se  procede  para  su  desarrollo  bajo  los  presupuestos  de  precisión  y  claridad requeridos para la demostración de la  censura.   

En el único cargo formulado al amparo de la  causal  primera  de  casación,  cuerpo primero, la impugnante manifiesta que la  sentencia  proferida  por  el Tribunal incurrió en violación directa de la ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  de los artículos 23, 37, 329 y 330 del  Decreto 100 de 1980.   

Cuando   se  demanda  una sentencia por  violación  directa  de  la ley sustancial en cualquiera de sus tres modalidades  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o interpretación errónea), el  casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y  sin  discrepar de la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las  partes motiva y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

A  la  casacionista  le  resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia,  que entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, la demandante no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo,  hubiera  reconocido  sin lugar a  equívocos   que   el   procesado   EDUARDO   RUBIANO  SANTANA   era  autor  penalmente  responsable del  delito  de homicidio culposo agravado que le fuera imputado en la resolución de  acusación  y  en la variación de la calificación introducida por la fiscalía  en  la  audiencia  pública,  y,  no  obstante  ello,  en la parte resolutiva lo  absolvió cuando ha debido condenarlo.   

Por  el  contrario,  atentando  contra  los  requisitos  de  claridad  y  precisión,  la  libelista  simple  y llanamente se  limitó  a cuestionar la conducta del procesado EDUARDO  RUBIANO  SANTANA  al considerar que éste transgredió  el  deber  objetivo  de  cuidado  en  las  maniobras  realizadas la noche de los  hechos,  pero  en ningún momento señaló cuál o cuáles fueron los errores en  que  ha  podido  incurrir  el  Tribunal al dictar el fallo de segundo grado y su  trascendencia  en  el sentido final de la sentencia, dejando de esta manera a la  Corte sin conocer la fundamentación del reparo anunciado.   

Por  virtud  de  las  anteriores  falencias,  razonable  se  impone  concluir  que  la  demandante  no sólo deja sin adecuado  fundamento  el  único cargo propuesto, sino que pone en evidencia el equivocado  entendimiento  de la teleología del recurso de casación, en la medida en que a  través  de  un escrito de libre facción termina equiparado con una oportunidad  adicional  o,  tercera  instancia,  si  se  quiere,  orientada a  revivir y  prolongar  el  debate  probatorio,  olvidando que este concluyó con el fallo de  segunda  instancia  que  arriba a esta sede precedido de la doble presunción de  acierto y legalidad.   

Así  las  cosas,  en  tanto que la Corte no  puede  suplir las deficiencias ni corregir las imprecisiones de las demandas, se  impone  su inadmisión, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 212 y  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conlleva la consecuencia  procesal  de  declarar desierta la impugnación, mediante decisión que adquiere  ejecutoria  en  la  fecha  en  que  es  suscrita  y  no  admite  recurso alguno.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por  la  apoderada  de la parte civil, por las razones señaladas en la anterior  motivación.   

Contra   esta   providencia   no   procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO                     ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                  

ÉDGAR                       LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN        

MARINA               PULIDO               DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID         RAMÍREZ        BASTIDAS                    MAURO                     SOLARTE  PORTILLA         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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