21633(25-02-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21633  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:    Acta   No.   13   

          Bogotá,  D.  C.,  veinticinco  (25)  de febrero del dos mil cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia  del 14 de noviembre  del  2002,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Zipaquirá declaró al señor  Diego   Andrés   Londoño   Valencia   penalmente  responsable,  como  autor,  del  concurso  de delitos de  homicidio   agravado   y  porte  ilegal  de  armas. Le  impuso  la  sanción principal de 25 años y 3 meses de prisión, las accesorias  de  interdicción de derechos y funciones públicas por 20 años y de privación  del  derecho  a  la  tenencia  y  porte  de  armas por 15, y le negó la condena  condicional.   

          El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y el Tribunal Superior de  Cundinamarca lo ratificó el 27 de mayo del 2003.   

          El  apoderado  acudió a la casación, que fue concedida. La Sala se  pronuncia sobre los presupuestos formales de la demanda presentada.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las 3:45 de la tarde del 23 de octubre del 2001,  en  la Estación de Policía de Sopó (Cundinamarca) se recibió una llamada que  informaba  que  a  María  Genoveva García Mayorga le habían causado la muerte  con  arma  de  fuego,  mientras  atendía  en  su  tienda  de  la Inspección de  Briceño.  La autoridad se hizo presente y encontró el cuerpo con un disparo en  la   cabeza.  Miembros  de  la  comunidad  habían  aprehendido  a  Diego  Andrés  Londoño  Valencia, en cuyo  poder  se  encontró  un  revólver con el que causó el hecho y quien relató a  los  agentes  que  con dos menores de edad habían planeado quitarle el dinero a  la señora y que él fue el autor del disparo.   

          Adelantada  la  investigación,  el 26 de febrero del 2002 se acusó  al procesado como autor de los delitos citados.   

          Luego se profirieron las sentencias ya indicadas.   

CONSIDERACIONES  

          De  conformidad  con  el  artículo 213 del Código de Procedimiento  Penal,   

          “Si…  la  demanda  no reúne los requisitos se inadmitirá y se  devolverá el expediente al despacho de origen”.   

          En  ese sentido se pronunciará la Sala, por cuanto el recurrente no  cumplió  con  la  exigencia  del  numeral  3°.  del artículo 212, esto es, no  presentó   

          “La  enunciación  de  la  causal  y  la  formulación del cargo,  indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas que el  demandante estime infringidas”.   

          Las siguientes son las razones:   

          1.  El  impugnante  presentó tres  cargos, los dos primeros con base en  la  causal  primera,  cuerpo  segundo, por violación  indirecta  de  la ley sustancial, y el último apoyado  en  la  tercera, nulidad   por   faltas  al  debido   proceso   y   al   derecho a la defensa.   

          Con      esa     formulación     infringió     el     principio  de  prioridad, conforme con el  cual  las  censuras  se  deben  presentar  en  un orden lógico. Por ello debió  comenzar     por     el     reproche     de    mayor    amplitud    –nulidad-,   toda   vez   que,  si  le  asistiera  razón,  se  haría  necesario  retrotraer  el  trámite, con lo cual  resultaría inoficioso el estudio de los restantes.   

          2.  Como  la  nulidad  no fue propuesta de  manera   subsidiaria,  se  entiende   que   introdujo   cargos   excluyentes.  De  una  parte,  pidió  una  sentencia   de   reemplazo  –la  violación indirecta  así       lo       exige-;      y,      de      la      otra,      simultáneamente,    la    invalidación  de  lo  actuado.  Las  dos  soluciones  son  impensables en idénticas circunstancias porque el irrespeto de  las  garantías  exige  la  anulación  y  descarta un fallo, en tanto que éste  requiere    como    presupuesto   necesario   que   aquellas   no   hayan   sido  vulneradas.   

          3.  El  primer  cargo fue anunciado así:   

          “La  Violación  Indirecta  a las Normas descritas PROVENIENEN DE  ERROR  DE  HECHO  POR  FALSO JUICIO DE IDENTIDAD porque el Honorable Tribunal…  (incurrió)  EN  UNA  DISTORSIÓN  POR  SUPRESIÓN,  cambiándole  totalmente el  sentido a la prueba”.   

          Pero    en    la   demostración   afirmó   que   el   Ad quem contrarió   

          “las   Reglas   de   la   Persuación   Racional,   derivando  el  Desconocimiento  de  los Postulados de la Lógica, las Reglas de la Experiencia,  o  los  Principios  de  la  Ciencia,  por  lo  cual  me  dedicaré a precisar su  Incidencia en las conclusiones Probatorias del Fallo”.   

          La  contradicción  es  patente:  lo  primero  se  relaciona  con el  falso  juicio  de  identidad  anunciado  –y  que debía  ser  probado-,  mientras  lo  segundo  apunta al falso  raciocinio.   

          De  cualquier manera, tampoco precisó cuáles de los componentes de  la  sana  crítica  fueron  desconocidos por el Tribunal, ni cuáles debían ser  los atendidos.   

          4.  Para  demostrar  sus  afirmaciones, el  defensor  escribió  su opinión sobre por qué se ha debido creer la confesión  del  procesado.  Pero como no comprobó la ilegalidad de la sentencia, se quedó  supremamente  corto  pues  la  casación  no  se  ha confeccionado para comparar  apreciaciones,  es  decir,  en  casos  como este, para enfrentar lo dicho por el  juzgador  con  las  ideas del apoderado. En casación es menester probar errores  cometidos por la justicia.   

          5.   Como  primera  “tergiversación”  –que   anunció   como  “error   de   hecho  por  falso  juicio  de  existencia  por  distorsión  por  agregación”,   postura   en   sí   misma   contradictoria-,   el  recurrente  transcribió  la  presentación  que de los hechos investigados hizo el Tribunal  en cuanto los tres participantes acordaron cometer un hurto.   

          Tachó   de  falsa  esa  conclusión  y  dijo  que  ninguno  de  los  implicados había aseverado tal cosa.   

          Pero  no  mostró deformación alguna, seguramente porque, según la  reseña  que  hizo  de  la  decisión,  en  ésta  no  se dijo que la inferencia  proviniera de alguna versión en especial.   

          Y  la  conclusión  es similar frente al denominado “Segundo error  de    hecho    por    falso    juicio   de   identidad   por   distorsión   por  supresión”.   

          De  otra  parte,  solamente  citó  apartes  de  la  indagatoria del  procesado,  y  no  hizo  lo propio con los restantes elementos de juicio, que la  misma  demanda  resaltó,  como  las  versiones  de  los  dos menores, “varios  Testimonios y Diversos Medios de Prueba”.   

          Es  claro,  entonces,  como  emana  de  la demanda de casación, que  otras  pruebas  sí conducían a las conclusiones de la sentencia. Para recabar,  fíjese  la atención en los términos del demandante quien, en efecto, precisó  que los dos adolescentes, partícipes en el delito,   

          “al  final  del  Proceso  lo único que pretendieron es descargar  toda  la  culpa  en  este”.               

          De  un  lado  se  tiene, así, que el impugnante no demostró que el  Tribunal  hubiera  incurrido  en deformaciones probatorias; y, del otro, que él  mismo  indica cómo obraba otra prueba, pues “al final del proceso”, algunas  personas señalaron al acusado como responsable de lo sucedido.   

          6.  En  el  “segundo  cargo como primero  subsidiario”,  el  demandante  acudió  a  la  violación  indirecta de la ley  sustantiva,  “por  exclusión  evidente”  del  artículo  283 del Código de  Procedimiento Penal de 1991.   

          Afirmó  que  el sindicado confesó el hecho, pero no desarrolló ni  demostró su aseveración.   

          Además,  nada  dijo sobre la naturaleza del error ni sobre su o sus  especies:  si  de  hecho  o  de derecho; o si por falso juicio de existencia, de  identidad, de raciocinio, de legalidad o de convicción.   

          7.  En  el  último  cargo,  nulidad,  indistintamente  invocó faltas  al   debido  proceso  y  al  derecho   a   la  defensa.  Como   en  principio  constituyen  hipótesis  diferentes,  debió aludir a  ellas  de  manera independiente, autónoma y en capítulos separados; o hilar de  tal  manera  los  temas  jurídico-probatorios,  y  comprobar  que la ofensa del  primero  de  ellos  caía  o  convergía en la lesión del segundo, en armónica  relación de fundamento a consecuencia.   

          Se  refirió  a  error  en  la adecuación  típica   originado   en   ausencia  de  investigación  integral. Pero no explicó  cual  era  la  tipicidad  correcta ni los elementos de juicio cuya práctica fue  omitida,  incluida,  desde  luego,  la  influencia  de esto en la situación del  procesado.   

          El  reproche  sustentado en que hubieran “brillado por su ausencia  las  pruebas  de  responsabilidad”,  ha  debido  ser propuesto por la vía del  cuerpo   segundo   del   motivo  primero    de    casación,   pues   daría   lugar   a   un   error   de   hecho   por  falso  juicio  de  existencia.  Lo propio ha debido hacer con su censura referida a la deducción  de  una  causal  de agravación no probada.   

          Igual  ruta  debió  seleccionar  para plantear homicidio culposo en  vez de homicidio doloso.   

          El  actor  no  demostró los errores que pregona. Simplemente lanzó  sus  ideas.  Sin embargo, de cualquier forma, si los hubiera probado, no podían  ser   descubiertos   y   formulados   por   el   sendero   de   la  nulidad  sino  por  el de la violación  indirecta, con la consecuencia  obvia:   una   sentencia   de  reemplazo,       y       no       una      sanción      de      nulidad.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

         Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada.   

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS               JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                  ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                        

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                MARINA            PULIDO           DE  BARÓN                          

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS           MAURO   SOLARTE   PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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