21581(17-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21581  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 23  

Bogotá,  D.  C.,   diecisiete (17) de  marzo del dos mil cuatro (2004).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado del señor SILVIO   OSORIO   CASTAÑEDA  contra  la  sentencia  del  10  de  junio del 2003 dictada por el Tribunal Superior de Cali,  mediante  la  cual  confirmó  la  expedida  el  29 de noviembre del 2002 por el  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito de la misma ciudad, que lo condenó a la  pena  de  137  meses  y 15 días de prisión como autor de los delitos de acceso  carnal violento e incesto.   

HECHOS  

          En  la  mañana  del 20 de septiembre de 1998, en la ciudad de Cali,  SILVIO  OSORIO  CASTAÑEDA  accedió  carnalmente,  mediante  violencia,  a su hija Jennifer, de 11 años de  edad, quien relató lo sucedido a su madre.   

LA   DEMANDA   Y   SUS  CONSIDERACIONES   

          Al  amparo  de  la causal 3ª. de revisión prevista en el artículo  220    del    Código   de   Procedimiento   Penal1   

,  el  defensor  del  señor  OSORIO  CASTAÑEDA  presentó  demanda de  revisión  contra  la  sentencia  de segunda instancia porque, después de haber  quedado  en firme, la víctima reconoció que el hecho narrado a su madre María  Dilia  Cardona  jamás  había sucedido, pues lo único que pretendía era darle  un escarmiento a su papá.   

          Tal  manifestación,  realizada  por  la  menor  bajo la gravedad de  juramento  ante un notario de Tulúa y corroborada por la señora Cardona, quien  igualmente  confirmó  algunos  datos  que acreditarían la inocencia del señor  OSORIO,  constituye para el  defensor  prueba  nueva  suficiente  para  que  se ordene la revisión del fallo  condenatorio.   

          En  esa  declaración,  rendida el 9 de septiembre del 2003, dice la  niña  que  debido  a  la amenaza paterna de pegarle con una correa de cuero por  contestarle  a  la  mamá,  optó  por  acusarlo  ante ésta de haberla accedido  carnalmente,  imputación  que  sostuvo  en  la fiscalía presentando además la  ropa  interior  que  había usado la madre el día anterior, pues sabía que sus  progenitores  habían  tenido  relaciones  sexuales.  Informó  además  que  en  realidad  no  fue  su  padre sino su novio quien la accedió y desde entonces ha  mantenido  trato  sexual  con  otros hombres e inclusive convivió con alguno de  ellos.  Agregó que nunca dijo la verdad por temor a que encarcelaran a su mamá  por  calumnia  y  por lo que a ella misma le pudiera suceder, pero ahora lo hizo  porque   ya  le  aclararon  que  diciendo  la  verdad  nada  le  podría  pasar.   

          Idéntica  fue  la  exposición  de  María Dilia Cardona de Osorio,  confirmando al pie de la letra cada uno de los dichos de su hija.   

          Si,  como  ha  tenido  ocasión  de  repetirlo  la Sala en numerosas  providencias,   

         “Por  prueba  nueva  en  materia  de revisión ha sido entendido,  según  reiterada  jurisprudencia  de  la  Corte,  todo  mecanismo o instrumento  probatorio  no incorporado al proceso, que da cuenta de un evento desconocido en  las    instancias,   o   de   una   variante   sustancial   de   un   hecho   ya  conocido2”,   

es  evidente que las recientes informaciones  suministradas por la víctima y su madre no tienen ese carácter.   

          En  realidad,  la  retractación  de la víctima o del testigo, como  hace  poco  lo  señaló  la Sala, sólo pretenden afectar la credibilidad que a  sus  exposiciones  se  les  dio en el fallo, tema que, desde luego, no puede ser  examinado de nuevo ni aun en revisión.   

          En estos términos consignó la Corte su criterio:   

“Así   las   cosas,   es  evidente  la  precariedad  del escrito en estas condiciones incoado ante la Corte, como que la  actora  además  de  eludir  la  presentación  de  los argumentos de hecho y de  derecho  que  deberían servirle de soporte, limitó toda razón para motivar la  revisión  de  la  sentencia, al testimonio de la víctima en el que se retracta  de  los  hechos por los cuales se condenó al procesado, como si esta postura de  último   momento   pudiera  configurar  realmente  una  prueba  nueva  con  las  cualificadas  exigencias  de  estar  en  vía  de  socavar la justeza del fallo,  cuando  en  las  condiciones  dadas  resulta verdaderamente inaceptable, pues no  comporta  así  ninguna  novedad  cuyo  desconocimiento al tiempo de los debates  hubiera  determinado  que  el  funcionario  judicial  no tomara entendimiento de  ella,  sino  precisamente  con el paladino propósito de generar a través de su  actual  presentación  un  conflicto  de apreciación referido a la credibilidad  dada  a  la  misma  en  el  fallo y sobre cuyo pilar se fundó, precisamente, la  condena3”.   

          Antes,   había   dicho   que   la   acción   de  revisión  no  es  procedente   

“por la sola retractación de uno o varios  deponentes,  pues  no  se  sabe  dónde  está  la  verdad,  por  tanto el fallo  permanece  con  la  doble  presunción  de  acierto  y legalidad. Cuando se haya  determinado,   sin  vacilaciones,  quién  mintió  en  el  proceso,  siendo  la  respectiva  declaración  sustancial  en  orden  al  fallo, entonces sí habría  lugar    al    trámite    de    la    acción”4.   

          En  consecuencia,  como  la causal invocada carece de fundamento, se  impone  la  inadmisión  de  la  demanda  porque  el  actor  no  cumplió con la  exigencia  establecida  por  el  numeral  3º.  del artículo 222 del Código de  Procedimiento Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

          1.  Reconocer  al  doctor  Nelson Jiménez Montes como apoderado del  señor    SILVIO    OSORIO   CASTAÑEDA, en los términos del mandato otorgado.   

          2.  Inadmitir la demanda de revisión presentada a nombre del señor  OSORIO             CASTAÑEDA.   

Notifíquese y Cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

Comisión de servicio  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                            ALFREDO               GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                           YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

JORGE   L.  QUINTERO  MILANÉS                                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  “Artículo  220.  Procedencia.  La  acción  de  revisión  procede contra las  sentencias ejecutoriadas, en los siguientes casos:   

…  

3.   Cuando   después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad”.   

2  Sentencia  del  19  de  junio  del  2003,  radicado  17.896, M. P. Mauro Solarte  Portilla.   

3  Auto del 12 de noviembre del 2003, radicado 21.298, M. P. Alfredo  Gómez Quintero.   

4  Auto  del  8  de  febrero  de  1995,  M. P. Carlos Eduardo Mejía  Escobar.     

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