21335(05-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21335  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado acta No. 037    

Bogotá, D. C.,  cinco de mayo del año  dos mil cuatro.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda de casación presentada por el defensor de la procesada COLOMBIA  ORDOÑEZ BRAVO.   

Antecedentes.-   

Mediante  sentencia  proferida  el  tres  de  diciembre  de  dos mil dos, el Juzgado Trece Penal del Circuito de Cali condenó  a  los  procesados  COLOMBIA ORDOÑEZ BRAVO y JORGE ALBERTO MUÑOZ ESTUPIÑÁN a  la   pena   principal  de  once  (11)  años  de  prisión  y  la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por el término de diez (10)  años,  entre  otras  determinaciones,  a  consecuencia  de hallarlos penalmente  responsables   del   concurso  de  delitos  de  tentativa  de  homicidio,  hurto  calificado   –   agravado   y   porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,   imputado  en  el  pliego enjuiciatorio (fls. 546 y ss. cno. 2).  Apelado  este  pronunciamiento   por  la defensa de MUÑOZ ESTUPIÑÁN (fl.  586   –2)  y  ORDOÑEZ  BRAVO   (589-3),  el  a  quo concedió la impugnación respecto de aquél y  declaró  desierto el recurso interpuesto a nombre de  ésta,     toda    vez   que   “el    mismo    no    fue    sustentado    oportunamente,  pues  se  evidencia  como  fecha  de recibo 22 de enero de 2003,  situación  que  igualmente  ocurre  con  el  nuevo  apoderado  judicial  de  la  procesada  (…), pues el memorial de sustentación fue presentado igualmente de  manera extemporánea” (fl. 623 cno. 3) (se destaca).   

Con esta advertencia, avalada por el ad quem,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cali, mediante sentencia de  segunda  instancia  proferida  el veintitrés de abril del año dos mil tres, se  pronunció  exclusivamente  en  relación  con  el  recurso  interpuesto  por el  defensor  del  procesado  JORGE  ALBERTO  MUÑOZ  ESTUPIÑAN  contra el fallo de  primer  grado,  y  resolvió confirmarlo íntegramente (fls. 686 y ss. cno.  3).   

Contra  este  fallo, el defensor de COLOMBIA  ORDOÑEZ  BRAVO  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  sobre  cuya  admisibilidad se pronuncia la Corte.   

La  demanda.-   

Con apoyo en la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,   el  actor  formula  un  cargo  contra  la  sentencia del  Tribunal  en  el  que  la  acusa  de  ser  violatoria,  por  vía  indirecta, de  disposiciones  de  derecho sustancial, como consecuencia de la configuración de  errores de hecho en la apreciación probatoria.   

Después  de aludir a las manifestaciones de  la  procesada  en el curso de la actuación, sostiene que la única sindicación  que   se  formula  en  su  contra,  proviene  de  Miller  Antonio  Antecha  cuya  declaración  “si  se  hubiera  sometido  a las reglas de la sana crítica del  testimonio  se  habría  podido  concluir  que  no constituía plena prueba para  condenar como en forma equivocada se hizo…”.   

Afirma  que su asistida no participó en los  hechos,  sino  que fueron los sujetos Edwar Ramón Giraldo, Jorge Alberto Muñoz  Estupiñan,  Luis  Ariel  Sandoval  Hernández  y  Gily N. quienes materialmente  llevaron  a  cabo  el hurto y causaron lesiones a la víctima, pues en relación  con  aquella  “sólo existe el indicio de presencia en el lugar de los hechos,  sin  realizar  una  sola  conducta  típica,  sin  colaboración importante, sin  contribución  ni  eficacia  en  los  hechos,  siendo  apenas  una  complicidad,  secundaria o innecesaria, sin antecedentes ni concomitancia”.   

Anota que en relación con las declaraciones  rendidas  por Miller Antonio Antecha, “se incurrió en violación indirecta de  la  ley  por  error  de  hecho  por falso juicio de existencia”, el cual “se  presenta  por  el  desconocimiento  de  las  reglas  de  la  sana crítica en la  valoración del mérito probatorio que contiene”.   

Con fundamento en lo anterior, solicita de la  Corte  casar la sentencia materia de impugnación, dictar la que en derecho debe  reemplazarla  y  ordenar  la  libertad  de  su  asistida   (fls.  716 y ss.  ).         

Alegato apreciatorio.  

Durante el término de traslado a los sujetos  procesales  no  recurrentes,  hizo uso de este derecho el Procurador 67 Judicial  II  en  Asuntos  Penales, quien se opone a las pretensiones del demandante, tras  considerar  que  en la demanda no se indica cuáles fueron las disposiciones que  resultaron    transgredidas   a   consecuencia   del   error   noticiado,   cuya  configuración tampoco se logra demostrar.   

Con  la  interposición  del  recurso,  se  persigue  tan  sólo  hacer  prevalecer  el criterio del censor sobre el mérito  persuasivo  de  la  prueba, al del juzgador plasmado en el fallo, con lo cual no  logra  desvirtuar  las  presunciones  de  legalidad  y  acierto  que amparan las  sentencias de segunda instancia (fls. 727 y ss. cno. 3).   

         

SE  CONSIDERA:   

1.-    Del  interés para recurrir.   

El artículo 213 del Código de Procedimiento  Penal  prevé que si el demandante en casación carece de interés, o el escrito  a  través del cual se ejerce no reúne los requisitos legales, se inadmitirá y  el expediente se devolverá al despacho de origen.   

         

De  acuerdo  con sus fines y naturaleza, los  recursos  son  instrumentos  de  controversia  que la ley confiere a los sujetos  procesales  para  obtener  un  nuevo  examen  de la decisión judicial que cause  agravio  a  sus  intereses  e  intentar  la  reforma  o revocatoria de la misma.   

En  punto al tema del interés para recurrir  en   casación,   la   Corte  ha  precisado  que  para  acceder  al  instrumento  extraordinario  de  impugnación  es  necesario que la parte que lo intenta haya  sido  afectada  con  la decisión que recurre y, además, que hubiere apelado la  sentencia  de  primera  instancia,  entre otras razones, porque la ilegalidad de  ésta  no  puede  alegarse  con  criterio  supletorio,  es decir por fuera de la  oportunidad  que  el  procedimiento le otorga para hacerlo, y porque el silencio  es actitud que refleja conformidad con la misma.   

El interés para recurrir puede perderse por  renuncia  a su ejercicio, lo cual ocurre cuando a pesar de tener conocimiento de  la  decisión  adversa,  el sujeto procesal no la protesta, en cuyo evento ha de  entenderse  que  la  consiente,  y  por  tanto,  que no le es dado discutirla en  estadios   procesales   superiores,   salvo   que   demuestre  haber  estado  en  imposibilidad  de  ejercer  el  derecho  de impugnación por ausencia de defensa  técnica,  o a causa de una indebida notificación de la sentencia, o cuando por  razón  del  recurso  propuesto  por  otro  sujeto  procesal el fallo de segunda  instancia  agravó  su  situación, o que este agravio hubiere sido el resultado  de  la  revisión  llevada a cabo por haberse surtido el grado jurisdiccional de  la  consulta,  o  cuando  el objeto de la casación se funde en la existencia de  vicios  in  procedendo  originados  en la fase de instrucción o la subsiguiente  del   juicio   (cfr.   cas.   27   de   agosto   de  2003.  Rad.   16198  y  17160).   

También, cuando, pese a haber manifestado el  deseo  de  recurrir,  la  apelación  no  se  presenta  en  debida forma o no se  sustenta  en  oportunidad,  en  cuyos  eventos  se  impone  declarar desierto el  recurso.   

Si  el  recurrente no expresa claramente los  motivos  que  animan  la  interposición  del  reproche, el funcionario judicial  está  en  imposibilidad  de conocer las razones de inconformidad que se le pone  en  evidencia,  las  que  no  puede suponer y respecto de las cuales debe emitir  pronunciamiento de fondo.   

Igual sucede, cuando a pesar de haberse hecho  oportunamente  la  manifestación  de  impugnar,  la sustentación se realiza de  manera  extemporánea,  pues  si  bien  el disenso puede exteriorizarse mediante  escrito  al  momento  de  la  notificación,  para  que  el  recurso se entienda  debidamente  interpuesto,  de  todas maneras los fundamentos de la inconformidad  deben  ser  puestos en conocimiento del funcionario judicial dentro del término  establecido  al  efecto  por  la  ley  (art.  194  del  C.P.P.),  con  el fin de  garantizar  a  los  no  recurrentes el derecho de conocer y, por ende, en guarda  del  equilibrio  de  las  partes,  permitirles pronunciarse sobre los motivos de  desacuerdo  con  la  decisión  proferida y facultar así una decisión sobre la  controversia planteada.   

Lo   contrario   supondría  que  la  sola  manifestación  de  interponer  el recurso en término, interrumpe la ejecutoria  de   la   decisión   objetada  y  autoriza  al  recurrente  para  presentar  su  argumentación  impugnatoria  en cualquier tiempo, lo que riñe abiertamente con  el  principio  de  preclusión  de  los  términos  que  la  ley  otorga para el  ejercicio  de  los  derechos  por  los  sujetos procesales y la seguridad que la  ejecutoria  brinda  a  las  decisiones judiciales, como ha sido señalado por la  jurisprudencia         (Cfr.         auto         mayo        15/96.        Rad.  10473)         

Con  estos  fundamentos,  la  Corte  tiene  precisado  que  “si  frente  a un fallo de primera instancia el procesado o su  defensor  no  hacen  uso adecuado y oportuno del recurso de apelación, y no hay  constancia  que  ello  hubiera ocurrido porque alguna situación procesal se los  impidió,  es apenas razonable concluir que carecerán de interés para impugnar  por  vía  extraordinaria  el  fallo  del  ad quem, en razón a que si frente al  fallo  de primer grado guardaron silencio indicativo de conformidad con el mismo  o  no  sustentaron  oportuna  y  adecuadamente  la  impugnación, que si termina  siendo  confirmado  en  sede  de  segunda instancia y siempre que no se trate de  fallos  consultables o que se trate de plantear nulidades, los dejará ayunos de  interés   para   acceder  a  la  casación”  (cfr.  auto.  cas.  nov.  24/03.  Ad. 21235. M.P. Dra. Marina  Pulido de Barón).   

     

2.-   El  caso  concreto.   

Tal  como  se  establece de los antecedentes  procesales,  la  sentencia  de primer grado proferida por el Juzgado Trece Penal  del  Circuito  de  Cali,  fue  apelada  solamente por el procesado JORGE ALBERTO  MUÑOZ  ESTUPIÑÁN y por su defensor, pues el recurso de apelación interpuesto  por  el  defensor  de  COLOMBIA  ORDOÑEZ  BRAVO  fue declarado desierto en  proveído  de  veintiocho  de enero de dos mil tres por no haber sido sustentado  oportunamente,  lo cual impedía dar trámite al mencionado recurso y explica la  razón  por la cual sólo fue concedida la apelación interpuesta por la defensa  del  otro  procesado  quien  sí  sustentó  oportunamente,  lo  que  a  su  vez  constituyó  un  límite  para el juzgador de segunda instancia quien, siguiendo  los  lineamientos  trazados  por  el  artículo 204 del Código de Procedimiento  Penal,  se  ocupó  tan  sólo  a  desatar  la  alzada  en  lo que fue objeto de  impugnación,  y  así lo advirtió claramente en el texto de la sentencia, para  terminar   confirmando   íntegramente   el   fallo   de   primer  grado  en  lo  pertinente.   

Así  resulta  evidente  que  la  procesada  COLOMBIA  ORDOÑEZ  BRAVO  y  su defensor, tuvieron las oportunidades procesales  conferidas  por  el  ordenamiento  para  impugnar   y  sustentar adecuada y  oportunamente  el  recurso de apelación contra el fallo de primera instancia, y  no  lo  hicieron,  y,  por tanto, carecen de interés jurídico para impugnar en  sede  extraordinaria  la  sentencia de segunda instancia, con cuyo proferimiento  ningún  agravio pudo habérsele causado debido a que la competencia del ad quem  se  restringió  a  dar respuesta a las razones del disentimiento propuestas por  otro sujeto procesal.   

Se  observa, además, que no se trató de un  fallo  que  debiera  ser  revisado  por  razón  del  grado jurisdiccional de la  consulta,  y  a  través  de  la  casación  no  se  denuncia  la  existencia de  irregularidad  sustancial que hubiere afectado el debido proceso o el derecho de  defensa   como   para   que   el   recurso   encontrara  viabilidad  por  dichos  conceptos.   

          

Acorde  con  lo  que  viene de exponerse, al  hallarse  ausente  el presupuesto procesal del interés jurídico para acudir en  sede  de  casación, no cabe más alternativa que inadmitir la demanda, declarar  desierto  el  recurso  y  ordenar  la  devolución del expediente al despacho de  origen,  conforme  así  se  establece de los artículos 197 del decreto 2700 de  1991  y  213  de  la  ley  600  de 2000. Las decisiones a tomar surten efectos a  partir   de  su  notificación,  y  contra  ellas  no  procede  recurso  alguno.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de la procesada COLOMBIA ORDOÑEZ  BRAVO,  por  lo  anotado en la motivación de este proveído. En consecuencia se  DECLARA   DESIERTO  el  recurso.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE        A.        GÓMEZ  GALLEGO      ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO            ALVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN      JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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