20993(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 20993  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada      Ponente:   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 58  

          Bogotá    D.C.,    junio   treinta   (30)   de   dos   mil   cuatro  (2004).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  JOSÉ   ALEJANDRO  RAMÍREZ  MEDELLÍN,  contra  la  sentencia del Tribunal Superior de Manizales que en sede  de  segunda  instancia  confirmó  la  proferida  por  el  Juzgado 5° Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  por  cuyo medio se condenó anticipadamente al  antes  mencionado  como  autor  penalmente  responsable  del delito de homicidio  agravado  del  que  resultó  víctima  Jarby  Andrés  Márquez Hurtado.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

         

          El  7  de  julio  del  2002,  en la morgue del Hospital Caldas de la  ciudad  de  Manizales,  se  practicó  inspección  al cuerpo sin vida del joven  Jarby    Andrés    Márquez    Hurtado,  quien  minutos  antes  había participado de una riña ocurrida a  pocas  cuadras  de  la Subestación de Policía de Villahermosa, durante la cual  se  le  causó una herida a la altura de la región torácica anterior izquierda  que,  según  el  protocolo  de necropsia, le produjo el deceso por “shock cardiogénico”.   

          Vinculados   a   la  presente  investigación  mediante  indagatoria  ANDRÉS  FELIPE  GARCÍA  y  JOSÉ   ALEJANDRO   RAMÍREZ  MEDELLÍN  y  luego  de que se les definiera su situación jurídica con medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  beneficio excarcelatorio, en  calidad  de presuntos coautores responsables del delito de homicidio agravado en  Jarby    Andrés   Marquez   Hurtado,   el   último   de   los   nombrados,   durante  una  ampliación  de  indagatoria,  coadyuvado  por  su defensor, hizo expreso su deseo de acogerse al  mecanismo de la sentencia anticipada.   

Realizada la respectiva audiencia, durante la  cual  se  le  formularon  al  procesado JOSÉ ALEJANDRO  RAMÍREZ  MEDELLÍN  cargos por el delito de homicidio  agravado,  por  la  indefensión  de  la  víctima,  objeto  de  investigación,  obtenida  su  aceptación  de  los  hechos  y  su responsabilidad manifestada de  manera  pura  y  simple,  el  expediente  se  remitió  a  efecto de proferir el  fallo.   

Materializada  la  ruptura  de  la  unidad  procesal   en   relación   con   RAMÍREZ  MEDELLÍN,  correspondió  al Juzgado Quinto Penal del Circuito de  Manizales  el  trámite  subsiguiente  a  la  referida  aceptación  de  cargos,  despacho  que  mediante  fallo  de  fecha  diciembre  18  de  2002, le impuso al  procesado  la pena principal de 19 años y 2 meses de prisión y la accesoria de  inhabilidad  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por ese mismo  lapso.  En  la  misma  oportunidad  se abstuvo el juzgado de imponer condena por  razón  de  los  perjuicios  ocasionados  con  el  delito  y  se declaró que el  condenado  no  se  hacía acreedor a la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

Apelado  el  anterior fallo por la defensa  técnica  del procesado, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales  a  través  del  suyo  de  fecha  17 de marzo de 2003, le impartió le impartió  confirmación en lo que fue objeto de disenso.    

Corresponde   ahora,   resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  que  en  relación  esta  última  decisión  se  interpuso  dentro  de  los  términos  que  la ley establece para  ello.   

LA DEMANDA  

Bajo  un  único  cargo  que formula bajo la  égida  de  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo primero, el defensor del  procesado     RAMÍREZ    MEDELLÍN    acusa    la   sentencia   del   ad   quem  de  violar  de  manera  directa la ley sustancial, por  aplicación  indebida  de  los  artículos  55,  numeral  1°  y  59 del Código  Penal.   

          Al  fundamentar  la  propuesta,  el  demandante  luego de incluir la  transcripción  de  un  aparte  del fallo de primera instancia, más exactamente  del     capítulo     intitulado     “Dosimetría  Punitiva”,  manifiesta  el  demandante  que el mismo  “adolece   …   de   una   verdadera  motivación,  tal  como  lo  exige  el  artículo  59  del  Código  Penal.   

          Lo  anterior  porque  como  en  el  proceso  obra  prueba  de que su  procurado  carece  de  antecedentes,  ello  ha  debido ser tenido en cuenta para  realizar  una  correcta  individualización  de  la  pena,  dado que se trata de  circunstancia  prevista  en  el  numeral 1° del artículo 55 del Código Penal,  como  de  menor  punibilidad,  para  así  haber  partido de la pena mínima del  primer  cuarto y de ahí descontar la tercera parte por acogerse el procesado al  mecanismo de la sentencia anticipada.   

Y  no  partir  de la pena mínima del primer  cuarto  medio,  donde  se ubicó el a quo, desconociendo   la   circunstancia  antes  precisada,  esto  es,  la  ausencia   de   antecedentes   que   pudieran   actualizarse  en  contra  de  su  procurado.   

Previa  extensa  referencia  al principio de  legalidad  de  la pena y a sus funciones y de traer a colación pronunciamientos  doctrinarios  y  de la Corte Constitucional sobre tales temáticas y de reiterar  que  el juez no puede imponer la sanción de manera discrecional, sino luego del  proceso  determinado  por  la  ley,  considera  que  en  este  caso “el  Juez,  al  imponer  la pena debió partir del cuarto mínimo,  atendiendo  lo  prescrito  por  el  artículo 55 del Código Penal en su numeral  primero  referente  a la «carencia de antecedentes penales». Pues el artículo  60  ibídem  establece  los parámetros para la determinación de los mínimos y  máximos aplicables”.   

Por todo ello solicita la casación del fallo  para  que,  en  su  lugar, se disponga que la pena a imponer a su procurado debe  partir  “del  cuarto mínimo a la cual se le deberá  restar  la  tercera  parte  por  haberse  acogido  el  imputado  a  la sentencia  anticipada”.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA:   

          Cuando  se  trata  de  sentencias anticipadas, de conformidad con la  previsión  contenida  en  el artículo 40 del estatuto procesal penal, proceden  los  recursos  de  ley  que  interpongan  el  Fiscal  General de la Nación o su  Delegado,  el  Ministerio  Público,  el  procesado  y  su defensor “respecto  de  la  dosificación  de  la  pena,  de los mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad y la extinción del dominio  sobre   bienes”   y  la  parte  civil,  “cuando le asista interés jurídico para ello”.   

          Si  bien  la  norma  que  viene  de  referirse sólo exige de manera  expresa  la  acreditación del interés jurídico en cuanto a la parte civil, es  evidente  que ello también se predica de los restantes sujetos procesales, y no  sólo   frente   a   fallos   de   naturaleza   anticipada  sino  igualmente  en  relación   con  los que le ponen término  a una investigación luego  del   agotamiento   de  las  etapas  previstas  en  el  esquema  procesal  penal  actualmente vigente.   

Interés  que  emana  de  manera directa del  agravio  total o parcial que una determinada decisión judicial puede irrogar al  sujeto  procesal  que pretende hacer uso del derecho de impugnación y que pueda  perderse  cuando  se  renuncia  al  ejercicio de los recursos, porque en eventos  tales  es  razonable concluir que se consiente en el referido agravio y que, por  tanto,   no   le   es  dado  continuar  su  discusión  en  estadios  procesales  superiores.   

Por ello, con sobrada razón tiene precisado  la  jurisprudencia  que  para  acudir  en casación, al sujeto procesal sólo le  asiste   interés   en  relación  con  aquellos  temas  que  fueron  objeto  de  cuestionamiento  en  las instancias a través del recurso de apelación, a menos  que  pretenda  cuestionar  por la vía inicialmente señalada: (i) la existencia  de  irregularidades  sustanciales  que afecten de nulidad parte de la actuación  cumplida;  (ii) o que se trate de fallos sometidos al grado jurisdiccional de la  consulta;   (iii)  o cuando el interés surja por razón de la mutación de  un  fallo  absolutorio en uno de condena, (iv) o cuando con ocasión del recurso  de  apelación  interpuesto  por  otro sujeto procesal el fallo de segundo grado  agravó  su  situación, eventos estos dos últimos en los cuales el interés se  predica  por  el  agravio  que   se  deriva  de  la  decisión  de  segunda  instancia,  con independencia de que se hubiera o no apelado el fallo objeto del  recurso que en tal forma se resuelve.   

          Y  también  que  cuando se pretende cuestionar por vía del recurso  de  casación  temas  que  fueron  objeto  de  impugnación  en las instancias a  través  del recurso de apelación, tales temas  deben guardar “identidad  temática  con los fue fueron objeto de apelación”,  aspecto  sobre  el  cual también la Sala ha precisado  que  “No  es la pretensión en sí misma considerada  la  que  da  la  pauta  para  determinar  si  le  asiste o no interés al sujeto  recurrente,  sino  la  unidad  de  materia  que  se  conforma  con  la distintas  manifestaciones   de  inconformidad  del  recurrente,  de  tal  manera  que  sea  fácilmente  detectable que en ningún momento éste ha renunciado a procurar un  debate  en  torno  al  tema  que  ha  puesto  a  consideración  de  la Corte”  o,  dicho  en  otros  términos,  que  “existirá   unidad  de  materia  si  se  advierte  que  ha  sido  la  responsabilidad  o  la inocencia del procesado, o la dosificación punitiva o el  monto  de  los  perjuicios, el asunto que ha motivado al casacionista a impugnar  las  respectivas  decisiones,  así  no  se  formulen  los mismos argumentos”,  como  se  precisó  en  fallos  de  casación de fecha  agosto  27  de  agosto  de  2003,  con  ponencia de los magistrados Yesid  Ramírez Bastidas y Mauro Solarte Portilla. Radicados 16198 y  17160).   

          Pues  bien, a partir del anterior marco normativo y jurisprudencial,  pronto  encuentra  la  Sala  que  si  bien del   defensor técnico del  procesado    JOSÉ   ALEJANDRO   RAMÍREZ   MEDELLÍN  es   razonable   reconocer,   en  principio  interés  jurídico,  en  cuanto  frente  a un fallo de naturaleza anticipada cuestiona el  aspecto  de  la dosificación punitiva, a igual conclusión no puede llegarse en  cuanto  al  tema  de  disenso,  habida cuenta que no obstante haber impugnado el  trabajo  dosimétrico  realizado  por  el  fallador  de  primera  instancia,  el  cuestionamiento  no  incluyó  el tema que ahora pretende traer a casación, con  claro   desbordamiento   de   la   referida  unidad  temática,  situación  que  per   se   atrae  para  la  respectiva  demanda  que fue presentada dentro de los términos previstos por la  ley,  la  consecuencia  procesal  prevista  por  el  artículo  213 del estatuto  procesal penal, esto es, su inadmisión.   

En efecto:  

1.-  Como  consecuencia de la aceptación de  los   cargos   que   la   Fiscalía   le   formuló  al  procesado  RAMÍREZ  VILLAMIL  durante  la  audiencia  para  sentencia  anticipada,  referidos  a  la comisión del delito de homicidio  agravado   en  Jarby  Andrés  Márquez,  el  Juzgado  5°  Penal  del  Circuito  de  Manizales  profirió  el  respectivo  fallo  el 18 de diciembre de 2002, por virtud del cual le impuso las  penas  principal  y  accesorias  atrás  referida,  a  la  vez que se abstuvo de  incluir  condena  al  pago de perjuicios y le negó la ejecución condicional de  la pena.   

En cuanto al tema objeto de cuestionamiento a  través  de  la  demanda de casación, esto es, en referencia a la dosificación  de  la  pena,  el  siguiente  fue  su  ejercicio  contenido  en un capítulo que  intituló    “Dosimetría   punitiva”:   

“Por   tratarse  de  homicidio  agravado  descrito  en  el  artículo 104-7 del Código Penal, la pena fluctúa entre 25 y  40  años  de  prisión. Por tanto, dividiendo el ámbito punitivo de movilidad,  nos  moveremos  dentro  del  cuarto  medio, debido a que para el hecho concurren  circunstancias  atenuantes  y de agravación punitivas que corresponde a pena de  28 años 9 meses, a 32 años y medio.   

“Partiendo pues de ese mínimo en comento,  le   restaremos  una  tercera  parte  en  razón  del  acogimiento  a  sentencia  anticipada,  equivalente  a  9  años  7  meses,  para  que quede la pena que en  definitiva  debe  purgar el señor RAMÍREZ MEDELLÍN en DIECINUEVE AÑOS (19) y  DOS  (2)  MESES  DE PRISIÓN, a la que se le cargará la accesoria tratada en el  canon 55 del Código Penal”.   

2.-  Contra  el  fallo anticipado de primera  instancia,  el  defensor técnico interpuso el recurso de apelación, señalando  en  el  escrito  sustentatorio  que  por virtud de tal recurso no hacía ningún  reproche  sobre  aspectos  relacionados la declaratoria de responsabilidad, pues  ello  apenas era a consecuencia del acogimiento a la sentencia anticipada, y que  su  inconformidad  sólo  apuntaba “a la negativa del  juzgado  en  reconocerle  a  mi cliente La (sic) atenuante de la Ira e Intenso Dolor;  al  agravante  que  de manera indebida e injusta se le  endilgó;  al  desconocimiento de la rebaja de pena por  confesión,  y por ende, a la  tasación  de la pena; y consecuencialmente al hecho de  habérsele  negado  a  mi  prohijado el Subrogado de la  Condena  de Ejecución Condicional, al que lógicamente  tendría    derecho”    (Negrillas    del    texto  original).   

          Pero  no obstante esa primera precisión, al desarrollar los motivos  de  impugnación,  insiste  en  que  reconozca  la atenuante de la ira e intenso  dolor  y  la  diminuente  por  la  confesión,  porque en su sentir se reúnen a  cabalidad  los  requisitos  que  para  una   y  otra  temática  exigen los  artículos  57  y 280 de los códigos penal y de procedimiento penal, en su  orden,  agregando que en punto de la atenuante de la ira, como en el peor de los  casos  lo  que  se tendría del proceso es una duda sobre su existencia o no, de  todas maneras debe resolverse a favor de su procurado.   

          También  solicitó  para el evento de reconocerse para el procesado  un  actuar  en  estado  de  ira  e  intenso  dolor  causados por grave e injusta  provocación,  la  exclusión  de  la  circunstancia  de  agravación del delito  referida  a  la  indefensión  de  la víctima, por considerarla “incompatible”,  pues  en “ese  estado  de  locura breve, a su prohijado no se le podía exigir  que  antes  de  matar  estableciera  si Jarby Andrés se encontraba en estado de  indefensión o inferioridad”.   

Y  si bien inicialmente señaló como motivo  de  apelación   la  “tasación  de la pena”,  al  finalizar  su  escrito impugnatorio sobre el punto  realizó  la  siguiente precisión: “Lógicamente que  si  mi patrocinado José Alejandro Ramírez Medellín actuó en un estado de Ira  e  intenso  Dolor,  y  confesó  su  autoría, la pena  impuesta   ha   de   disminuirse   considerablemente,   y  por  ende,  debe  ser  modificada”  (Subrayas  fuera  de texto).   Con  lo cual, concluye, se haría  acreedor al subrogado de la condena de ejecución condicional.   

          3.-  El  Tribunal  Superior  de  Manizales,  con  apego  a los temas  propuestos  por  el  defensor  en  la  sustentación  del recurso de apelación,  precisó  en  la  sentencia  de segundo grado que como el defensor apuntó en su  cuestionamiento  a  que  se  removiera  la  causal  específica  de  agravación  punitiva  imputada  en  el  pliego  acusatorio,  derivada  del  estado  de   indefensión  de  la   

víctima  y,  además, que se reconociera la  atenuante  derivada  de  la  ira e intenso dolor con que presuntamente actuó el  procesado,  carecía  de  interés  para  recurrir  el fallo de primer grado, en  cuanto  ello  entrañaba  una velada retractación de la acusación formulada en  la   audiencia   tendiente   a   finiquitar  de  forma  anticipada  el  proceso.   

En punto de la rebaja de pena por confesión,  el  Tribunal  señala  que  a  ello  no accede porque se trata de una confesión  cualificada,  donde  el  procesado  acepto  haber  lesionado a la víctima, pero  adujo   “un  estado  de  ira  e  intenso  dolor”,  con   lo  cual  ninguna  colaboración  presta  a  la  justicia,  porque “los funcionarios judiciales dentro  del  principio  de  la investigación integral no sólo tendrán que dedicarse a  aclarar  los  hechos  sucedidos,  sino que deberán realizar todos los esfuerzos  para  demostrar  la  veracidad  o no de la versión exculpativa”, como  fue  señalado  por la Corte en sentencia de fecha junio 28 de  1995   con  ponencia  del  magistrado  Edgar  Saavedra  Rojas.   

Argumento  al cual suma el referido a que la  confesión  no  fue  el  soporte del fallo porque como se precisó en la primera  instancia,    existen    “otras   realidades   procesales  … [que] lo dejan  al  margen  de  tal  rebaja,  pues  solamente  decide  confesar y someterse a la  terminación  anticipada  del  proceso cuando estaba rodeado por las evidencias,  demostrando  con  ello  que  lo  argumentado  en su indagatoria fue fruto de una  treta para crear confusión y aminorar su responsabilidad”.   

Concluye  el  a quo  precisando  que,  en la medida en que no prosperan las  anteriores   peticiones,   “lo  relacionado  con  la  condena de ejecución condicional no será considerado”.   

La anterior secuencia procesal, contentiva de  los  temas y argumentos presentados por el defensor técnico para cuestionar por  vía  de  apelación  el  fallo  de  primera  instancia, resulta suficientemente  indicativa  de  que,  como  atrás  se  indicó,  el  aspecto que ahora pretende  discutir  en sede de casación no fue objeto de cuestionamiento alguno, en tanto  que  en  las  instancias,  se  limitó  a  solicitar  para  su procurado rebajas  adicionales   a  la  tercera  parte  por  el acogimiento al mecanismo de la  sentencia   anticipada   en   la   etapa   del   sumario,  derivadas  ahora  del  reconocimiento   de   un   actuar  en  estado  de  ira,  la  exclusión  de  una  circunstancia    agravante    que   considera   injustamente   imputada   y   la  correspondiente a la confesión.   

Pero como sin dificultad surge del contenido  material  del escrito impugnatorio, ningún cuestionamiento, ni siquiera mínimo  incluyó  la  defensa  en  cuanto  a posible ausencia de motivación del trabajo  dosimétrico  de  primera  instancia  del  cual,  por el contrario, partió para  estructurar  su propuesta orientada a obtener las referidas rebajas adicionales,  en  una  intervención  procesal  que  así  realizada necesariamente tenía que  partir  de  aceptar  que la “Dosimetría Punitiva”,  como  textualmente  la refiere, desde la óptica de la  motivación no le ofrecía reparo alguno.   

          La   delimitación  del  objeto  del  recurso  de  apelación  y  su  desarrollo  argumentativo,  explican suficientemente el hecho de que Tribunal no  hubiera  hecho  referencia  ni  a  una posible falta de motivación del fallo de  primera  instancia  y tampoco a los criterios que para llegar a la pena impuesta  se  tuvieron  en  cuenta en tal oportunidad procesal, limitando su intervención  funcional,    como  fácilmente  se  advierte,  a  pronunciarse  sobre  los  aspectos impugnados.   

          Ahora  bien,  con  fundamento  en  la  previsión  contenida  en  el  artículo  204  del  vigente  estatuto  procesal  penal,  resulta  de  meridiana  claridad  que  la  competencia  funcional del juez de segundo grado se encuentra  limitada  al  análisis  y  definición  de los aspectos  impugnados por el  apelante    y    a    aquellos    que    “resulten  inescindiblemente vinculados al objeto de la impugnación”.   

Si   ello  es  así  y  si  la  situación  fáctico-procesal  es  la  referida  en  precedencia, forzoso es concluir que en  este  particular  asunto  el demandante carece de interés jurídico para acudir  en  casación  en  tanto  que,  se  repite,  no  surge acreditada ninguna de las  situaciones  con  virtud  para ello a las que atrás se hizo expresa referencia,  así  no hubiera impugnado el fallo de primer grado y tampoco, se trata aquí de  un  evento  de  aquellos  que  de acuerdo a la jurisprudencia de la Sala pudiera  considerarse  enmarcado  dentro de la llamada “unidad  temática”.   

Por  tanto,  ante  la acreditada carencia de  interés,  a  la  Sala  no  le  queda camino jurídico diferente a seguir que el  señalado  en  el artículo 213 del estatuto procesal penal, esto es, proceder a  inadmitir  la  demanda y a disponer la devolución del expediente al tribunal de  origen.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR  la  demanda  presentada  por  el  defensor   del  procesados  JOSÉ  ALEJANDRO  RAMÍREZ  MEDELLÍN,  de conformidad con las razones consignadas  en la anterior motivación.   

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

          Notifíquese y cúmplase.   

         

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO              ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                            

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                                   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS       

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *