20961(13-07-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20961  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 055  

Bogotá D. C., trece (13) de julio de dos mil  cinco (2005).   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada  por  la  defensora  de  LUIS          ENRIQUE          JARAMILLO         GARCÍA.   

A  N  T  E  C E D E N T E  S   

1.  Los hechos fueron sintetizados por el  juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“Los hechos a que  se   contrae   la   presente  actuación  tuvieron  ocurrencia  en  esta  ciudad  (Cali)  en la calle 57 N°  2FN-34,  barrio  Los Alamos, el día 29 de agosto de 2001, en momentos en que al  lugar,  residencia  del  acusado,  compareció  María  Fernanda Andrade Pérez,  progenitora  de  la  menor  Luisa  María  con  el  propósito  de  saludar  a sus parientes, entre ellos la  esposa  del  comprometido,  y  reclamar  una encomienda procedente de Venezuela,  Cuando  las mujeres adultas se trasladaron a la segunda planta con el propósito  de  observar  trabajos  de  pintura  que allí se ejecutaban, dejando en el piso  inferior  a  la  menor acompañada del varón acusado, cuando éste sorpresiva y  abruptamente  se  le acercó y acarició los genitales por encima de las prendas  de vestir.   

“De    los  tocamientos  a que se alude dio cuenta inmediatamente la pequeña a las adultas,  subiendo  a  la  segunda  planta y señalando sin vacilación y espontáneamente  que  el  señor  que  estaba  abajo la había tocado, procediendo seguidamente a  indicar      la      forma      en      que     había     procedido”.   

2.    La  Fiscalía  Treinta  y  Nueve  Seccional  de  Cali,  el  20  de  diciembre  de  2001,  profirió resolución de  acusación   en   contra  de  Luis  Enrique  Jaramillo  García,  por el delito de actos sexuales con menor de  catorce  años  agravado, conducta prevista en los artículos 209 y 211.4 (menor  de  doce  años)  del  Código  Penal  (Ley  599 de 2000), norma vigente para la  época de los hechos (29 de agosto de 2001).     

3.   El  Juzgado  Diecinueve  Penal  del  Circuito  de  Cali,  mediante  sentencia  fechada  el  23  de septiembre de 2002  condenó  a  Luis Enrique Jaramillo García  a  la  pena  principal  de 48 meses de prisión, a la accesoria de  rigor  y  al pago de los perjuicios, como autor del delito de actos sexuales con  menor  de  catorce años agravado imputado en la resolución de acusación. Así  mismo se le sustituyó la prisión por la prisión domiciliaria.   

4.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor del  procesado,  el  Tribunal  Superior  de  Cali,  el  19  de  diciembre de 2002, lo  confirmó.  Contra esta determinación, la nueva defensora del acusado interpuso  el recurso extraordinario de casación.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

La   defensora   del  procesado  Jaramillo  García,  luego de sintetizar  los  hechos y de relacionar la actuación procesal, al amparo del cuerpo segundo  de  la  causal primera de casación, presenta tres cargos contra la sentencia de  segunda instancia, a saber:   

Primer  cargo   

Acusa  a los juzgadores de haber incurrido en  violación  de  la  ley  sustancial,  “por error de  derecho  en la modalidad de apreciación falsa”, toda  vez  que  desestimaron  “el hecho de la carencia de  prueba    irrefutable    contra    el   procesado”,  irregularidad  que,  en  su  criterio,  generó  el citado error y, por ende, se  desconoció   el   “principio  del  in  dubio  pro  reo”.   

Dice  que  lo  único  que  se  concluye  del  análisis  de las pruebas de cargo es que “no existe  certeza  del  dolo  ni  del  punible  y así lo hizo notar la prueba científica  allegada   al   proceso”,  según  la  cual,  no  se  encontró  daño  alguno  en  la  menor  presuntamente  afectada  con el delito,  además  de  que es relevante el hecho de que la menor no se remitió a Medicina  Legal  “porque no hubo ningún tipo de manipulación  o    acceso    que    pueda    evidenciar    un    examen    forense”.   

Sostiene que conforme a la declaración de la  niña,   es   claro   que   “no  se  dieron  actos  sexuales”,  pues  aunque  haya  manifestado  en  su  versión    que    el    señor    Luis    Enrique   Jaramillo   “pasó  su  mano por su parte vaginal, este hecho no se adecua en la  conducta  del  tipo penal, puesto que de esa manera y por si solo no corresponde  a  actos  sexuales  porque  no  se  dan los elementos objetivos previstos por el  legislador”.   

Después de hacer unos comentarios respecto de  los  elementos  estructurales  del delito y de citar a unos doctrinantes que han  estudiado   el   tema,   concluye   que   la  conducta  juzgada  “no  ha  existido,  es  atípica”, motivo  por  el  cual  el  funcionario  instructor  “debió  abstenerse  de  iniciar  la  instrucción  y  en su defecto proferir resolución  inhibitoria”.   

En párrafo seguido afirma:  

“Se evidencia por  parte  del  adquo  (sic) que  no  tuvo  en  cuenta  los elementos probatorios que generaron la duda e hicieron  evidente  la  falsa apreciación y la violación indirecta de la ley sustancial.  La  experticia científica allegada a la plenaria, evidencia una verdad fáctica  de  no  daño  sociológico,  ni  moral  sobre  la  menor, y no da certeza de la  comisión  del  hecho;  el dicho de la menor no soporta la sana crítica, cuando  lo  sumamos  al  resto  de  la prueba testimonial, generándose la indiscontable  (sic)  duda que debió ser  apreciada  por  el  fallador  en sus dos instancias”.   

Segundo  cargo   

Asevera  la  memorialista que “la  sentencia  incurre  en  el  error sustancial de hecho por falso  juicio    de   identidad”,   pues   “con  la  capacidad  de  raciocinio, lógica y amor que Dios da a la  defensa  entiende  que  el  juez  de  primera  instancia se dejó llevar por los  sentimientos,  influenciado  por  estos efectuó un falso juicio de identidad ya  que  agregó  a  la sentencia apreciaciones que no obran en autos, llevándolo a  una sentencia indebida o ilegal”.   

Luego  de  transcribir  apartes  del fallo de  primer   grado,   los   que  comenta  y  critica,  y  de  definir  las  palabras  “hincar”      y  “cavidad”, concluye que  “en       el       libelo       (sic)  no  aparece por ningún lado que la  menor,  la  declarante  o  los  testigos  manifiesten que se le tocó la cavidad  vaginal    a    la    menor    y    menos    que    fueran    varios”.   

Tercer  cargo   

Reitera  que  no  obstante  que  el  examen  psicológico  realizado  a  la  menor víctima concluyó que no presentaba daño  psicológico  alguno,  a su defendido se le profirió resolución de acusación,  decisión  que,  en  su  criterio,  no consulta la realidad y desconoce la duda.  Agrega:   

“Como podemos ver  señores   magistrados   de  la  Honorable  Corte  Suprema  de  Justicia,  queda  plenamente  demostrado  que  la conducta es atípica, que el delito no existió,  que  la fiscal y los juzgadores en primera y segunda instancia se dejaron llevar  de  sentimentalismos,  ya  que  no está demostrada la ocurrencia del hecho, los  testimonios  no  ofrecen serios motivos de credibilidad y no hay indicios graves  u  otro  medio que señale la responsabilidad de Luis Enrique Jaramillo García,  violando   o  incumpliendo  en  artículo  397  del  C.  de  P.  Penal  que  con  anterioridad  pregonó  la  señorita  fiscal  a  sabiendas que no podía dictar  resolución  de  acusación,  debiendo  dictar preclusión de la investigación,  según   el   artículo   399  del  C.  de  P.  Penal  ”.   

Por   último,  asevera  que  su  defendido  “careció  de  asesoría  técnica  durante todo el  tiempo”,    pues   los   funcionarios   judiciales  “no   adelantaron  gestión  alguna  encaminada  a  proveer  de  asistencia  técnica al procesado, como era su obligación hacerlo,  dando   lugar  con  su  comportamiento  negligente  a  una  irregularidad  más,  inexcusable,  la  condena  del  señor  Jaramillo,  si  se toma en cuenta que de  antemano  sabían  al  leer  el  expediente  y  ver  que  el defensor pide en la  apelación   se  examine  con  extrema  precaución  la  denuncia  y  el  acervo  probatorio, lo que no se hizo”.   

Finalmente, añade:  

“Se  violó  el  derecho  a  la  defensa  cuando  la omisión en no llamar de oficio no permitió  desvirtuar  las  acusaciones  lanzadas  por  los  testigos,  sino  que  puso  en  evidencia  la falta de verdad frente a la realidad que muestra la actuación. El  falso  raciocinio  llevó  a  demostrar  a  los  juzgadores  un delito que no ha  existido,  así  desconocieron  de  manera  manifiesta  las  reglas  de  la sana  crítica  en  el  proceso de valoración del medio probatorio, y este desacierto  condujo a una decisión ilegal”.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia   demandada   y,   por   ende,   dictar   el   fallo  que  en  derecho  corresponda.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Observa la Sala que en este caso no procede el  recurso extraordinario de casación.   

En  efecto,  como  quedó  plasmado  en  los  antecedentes  de  esta  providencia,  el procesado Luis  Enrique  Jaramillo  García fue condenado por el delito  de  actos  sexuales  con  menor  de catorce años que describe abstractamente el  artículo  209  del Código Penal (Ley 599 de 2000), conducta que se agravó por  la  circunstancia  contemplada en el numeral 4° del artículo 211 ibidem (sobre  persona  menor  de doce (12) años), normas que contemplan una pena privativa de  la  libertad  que  oscila entre 3 y 5 años, aumentada en una tercera parte a la  mitad, respectivamente.   

Ahora bien, conforme a los parámetros para la  determinación  de  los  mínimos  y  máximos  aplicables  y siguiendo la regla  establecida  en  el  numeral  4°  del  artículo  60 de la citada codificación  penal,  lógico  es concluir que la pena máxima para la conducta punible por la  que    fue    condenado    el   procesado   Jaramillo  García,  es  de  siete  (7) años y seis (6) meses de  prisión,  extremo punitivo que surge de aumentar a los cinco (5) años la mitad  por  razón  de  la  agravante,  es decir, dos (2) años y seis (6) meses.    

De otra parte, el artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000) dispone que el recurso extraordinario de  casación  procede contra sentencias de segunda instancia dictadas, entre otros,  por  los  Tribunales Superiores de Distrito Judicial por delitos que tengan pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo exceda de 8  años.   

En esas condiciones, en el evento que ocupa la  atención  de  la  Corte  y teniendo en cuenta que los hechos ocurrieron bajo la  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000, resulta evidente colegir que el recurso de  casación  no  procedía,  toda  vez  que  la  conducta  punible  por la que fue  condenado   el   procesado   Luis  Enrique  Jaramillo  García,   el  máximo   de  pena   privativa   de   la  libertad   no   supera   los   8  años.    

Finalmente, se advierte de manera clara que la  libelista  no  interpuso  el  recurso de casación excepcional, pues revisado el  escrito  por  medio  del cual manifestó su inconformidad contra la sentencia de  segundo  grado y la demanda, se avizora que no hizo mención a este discrecional  medio  de  impugnación, motivo por el cual la Corte, en virtud del principio de  limitación,   no   puede   entrar   a  reemplazar  a  la  demandante  en  estos  aspectos.   

En    consecuencia,    la    demanda   se  inadmitirá.   

Por  último,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente  permite  a  la  Sala concluir  que no procede la  casación  oficiosa  por  cuanto  no  se  percibe  ninguna  causal de nulidad ni  vulneración de derechos fundamentales.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por la defensora de  LUIS ENRIQUE JARAMILLO GARCÍA.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                             EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                             MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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