20899(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20899  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta Nº  058.  

Bogotá  D. C., mayo veintisiete (27) del dos  mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide   la   Sala   lo   que  en  derecho  corresponde  al  recurso  extraordinario  de casación que con carácter discrecional interpone la defensa  contra  el  fallo  del  19  de diciembre del 2002, por cuyo medio el Juzgado 2º  Penal  del  Circuito  de Popayán confirmó la sentencia condenatoria impuesta a  ALBERTO VEJARANO CUCALÓN por  el  Juzgado  2º  Promiscuo  Municipal de Timbío, Cauca, como autor responsable  del delito de perturbación de la posesión.   

HECHOS  

          La  sentencia  de primer grado relata lo acontecido en los términos  siguientes:   

“Según  querella  penal  presentada por el  señor  Eduardo  Restrepo  Doria,  por ante el Cuerpo Técnico de Investigación  Judicial,   por   el   delito   de   ‘Perturbación          de          la          Posesión’,  contra  el  señor ALBERTO VEJARANO  CUCALÓN  ,  se  conoció  que  el  13  de  noviembre de 1996 el señor VEJARANO  CUCALÓN,       copropietario       de       la       hacienda      ‘La         Marqueza’  y  representante  de  sus hijos Luis  Felipe,  Claudia  Lorena, Manuel Ignacio, María Paola y Gloria Marcela Vejarano  Restrepo,  dando  cumplimiento  a una amenaza anterior, cerró la servidumbre de  tránsito  mediante  la  colocación  de  posteadura  y seis hilos de alambre de  púas,  cerrando  así la entrada principal de acceso a los predios en que está  dividida    la   citada   hacienda   ‘La  Marqueza’,  colocándole  doble  cadena  y candado a la portada de al lado impidiendo de esa  forma el tránsito de las personas, vehículos y animales”.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

          El  5 de febrero de 1997, el doctor ALBERTO  VEJARANO  CUCALÓN  fue  vinculado a la investigación  mediante   indagatoria   y,   consecuentemente   se   le  impuso  la  medida  de  aseguramiento  de  caución  prendaria  por suma equivalente a tres (3) salarios  mínimos   legales   mensuales  vigentes  como  presunto  autor  del  delito  de  perturbación  de la posesión sobre bien inmueble, según consta en resolución  del 18 de ese mes y año (Fls. 227 a 239 C.O. 1).   

          El  20  de  agosto  de  1997 al calificar el mérito del sumario, la  Fiscalía   1ª  Delegada  ante  los  jueces  municipales  ordenó  precluir  la  investigación  y  revocar  la  medida  de  aseguramiento   que afectaba al  doctor        ALBERTO        VEJARANO   CUCALÓN. (Fls. 372 a 378).   

La  resolución anterior fue apelada por los  apoderados    de    las   diferentes   partes   civiles   constituidas   en   el  proceso.   

          El  2 de enero de 1998, la Fiscalía Quinta  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Popayán,  desató  la  impugnación  revocando  la  determinación  de  primera  instancia  y, en su lugar, profirió  resolución  de  acusación  contra  ALBERTO  VEJARANO  CUCALÓN   como   presunto   autor   del   delito  de  perturbación  de  la  posesión descrito en el artículo 368 del Decreto 100 de  1980. (Fls. 419 a 429 C.O. 1).   

          Es  de  advertir que la resolución de acusación dictada en segunda  instancia  es  de  cúmplase y no aparece notificada. El 19 de enero de ese año  de  1998  la  Fiscalía delegada ante los jueces promiscuos  municipales de  Timbío  y Sotará dispuso estar a lo resuelto por la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de Popayán y, en consecuencia, dispuso enviar el expediente  al Juzgado de conocimiento. (Fl. 431. C.O. 1).   

          La  sentencia  de  primera instancia, dictada el 31 de mayo del 2001  por  el  Juzgado  2º  Promiscuo  Municipal de Timbío, Cauca, condena al doctor  ALBERTO  VEJARANO  CUCALÓN a  la  pena  principal  de  nueve  (9) meses de prisión y al pago de una multa por  valor  de  ocho  mil pesos ($8.000) como responsable del delito de perturbación  de   la   posesión   descrito   en  el  artículo  368  del  Código  Penal  ya  derogado.   

          El  19  de  diciembre  de 2002, el Juzgado 2º Penal del Circuito de  Popayán confirmó  la sentencia impugnada.   

LA  DEMANDA   

          El  defensor  constituido  por  el  sentenciado  para  interponer  y  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  por la vía discrecional,  antes  de  postular  los cargos que dirige contra la sentencia atacada, solicita  que  se declare extinguida la acción penal por prescripción, habida cuenta que  el  término  prescriptivo para el delito de perturbación de la posesión es de  cinco  años  y  la  resolución  de  acusación se dictó el 2 de enero de 1998  habiéndose superado ya ese lapso.   

          A  continuación,  el demandante dedica un capítulo a justificar el  motivo  por  el  cual  la Corte Suprema de Justicia debe admitir en este caso el  recurso  extraordinario  por  la  vía  excepcional,  a cuya finalidad alega que  fueron infringidas estas garantías fundamentales de su protegido:   

“a)  Violación de la garantía fundamental de  incidencia sustancial del Derecho Penal de acto”.   

“b)Violación del principio de legalidad de  las   pruebas   que   como   garantía   o  derecho  fundamental  de  incidencia  sustancial.   

          Pasa,  entonces,  el  libelista  a  enunciar  los  cargos  que  va a  formular.  El  primero, con fundamento en la causal primera de casación, cuerpo  segundo  del  artículo  207,  numeral 1 del Código de Procedimiento Penal, por  violación  indirecta de la ley sustancial, esto es, por aplicación indebida de  los  artículos. 2º y 368 del Decreto 100 de 1980, por error de hecho por falso  raciocinio  que  derivó  en la infracción e la norma medio a que se contrae el  artículo 238, inciso primero del estatuto procesal penal.   

          El  segundo, lo postula con apoyo en la causal primera de casación,  cuerpo  segundo  del  artículo  207,  numeral  1º del Código de Procedimiento  Penal,  por error de derecho por falso juicio de legalidad que recayó en varias  pruebas,  derivado  de la transgresión de las normas medio de los artículos 64  numeral  4,  446  y  448  del  Código  de  Procedimiento  Penal  anterior y del  artículo 232 inciso 1º de la Ley 600 del 24 de julio del 2000.   

          Como  consecuencia  de  lo  expuesto  y  demostrado,  el  recurrente  solicita  que  se  ordene  la  cesación  de  procedimiento por extinción de la  acción  penal, o subsidiariamente se admita la demanda de casación excepcional  y  se  declare  la  prosperidad  de  los  cargos  formulados  en  los  términos  propuestos.   

INTERVENCIÓN  DEL  NO  RECURRENTE   

          El  apoderado  de  la parte civil descorrió el traslado para alegar  respecto  de  la  demanda  de  casación  instaurada.  Al  efecto  alega  que la  prescripción  no transcurrió ni antes ni después de dictada la resolución de  acusación:  Sobre  el  punto teoriza que desde el 2 de enero de 1998 que sería  la  fecha en que quedó en firme por haber sido el día en que se firmó, según  lo  regulaba  el  artículo  197  del Decreto 2700 de 1991,  hasta el 19 de  diciembre  del  2002,  fecha  en  que  se profirió el fallo de segundo grado no  alcanzaron a cumplirse los cinco años de prescripción.   

          Por  lo demás, rebate las argumentaciones de la demanda respecto de  la   necesidad   de  darle  curso  discrecional  al  recurso  extraordinario  de  casación.   

          En  cuanto  a  la violación de la garantía fundamental del derecho  penal  de  acto  que el demandante fundamenta en que el sentenciado no incurrió  en  violencia  contra las personas o las cosas para  perturbar la pacífica  posesión   del   inmueble  de  propiedad  de  Eduardo  Restrepo   Doria   y  otros,  el  no  recurrente  contraargumenta  que  no  hubo  violación  de la garantía constitucional de la  legalidad  de  la  conducta,  porque  lo  que  hizo el juzgador de instancia fue  interpretar  el tipo penal en un ingrediente normativo de acuerdo con el sentido  normal  y  obvio  de  las palabras, encontrando en ellas el elemento típico que  reclama  el  demandante. Por ello concluye que no se ha demostrado la violación  de un garantía fundamental.   

          El  procurador  judicial  de  la parte civil, pasa al segundo motivo  invocado  como  causa  para  que se le dé viabilidad al recurso extraordinario,  también   relacionado   con  la  violación  de  garantías  procesales  en  la  producción  de  las  pruebas  para demostrar los perjuicios; infracción que el  demandante  hace  consistir  en  que  tales  pruebas  son ilícitas porque no se  allegaron  en  oportunidad,  por  lo  cual  no  podían  haber  sido  objeto  de  apreciación  judicial. Sobre el punto, el mandatario advierte que las pruebas a  que  se refiere el impugnante fueron practicadas dentro del juicio con garantía  de  los  derechos  fundamentales  de  las partes, por cuanto fueron decretadas y  respecto  de  ellas se cumplieron los principios de publicidad, contradicción e  inmediación;  entonces  concluye  que  es insuficiente la justificación que se  expone con el fin de que se admita la casación excepcional.   

          Con  base  en  todos  los  argumentos  concretados en su escrito, el  representante  de  la parte civil pide a la Corte desestimar las pretensiones de  la demanda .   

CONSIDERACIONES   

          La   Sala  no  entrará  a  estudiar  si  la  demanda  de  casación  presentada   a  nombre  del  doctor  ALBERTO  VEJARANO  CUCALÓN  reúne las exigencias formales y sustanciales  para  admitirla,  pues  se  advierte  que  en este caso la facultad punitiva del  Estado  se  extinguió  por  el  transcurso  del tiempo, de manera que el único  pronunciamiento  posible  es  el  acaecimiento de ese fenómeno y el correlativo  efecto procesal.   

          Obsérvese  que  la  conducta  objeto  de juzgamiento fue tipificada  como  perturbación  de  la  posesión  sobre inmueble, que aparecía definida y  sancionada en el artículo 368 del Decreto 100 de 1980, así:   

“El que fuera de los casos previstos en el  artículo  anterior  y  por  medio  de  violencia  a las personas o a las cosas,  perturbe  la  pacífica posesión que otro tenga de bienes inmuebles, incurrirá  en  prisión  de  seis  meses  a  dos  años  y  multa de cinco mil a veinte mil  pesos”.   

          Entre  la  disposiciones  que trae el artículo 83 de la Ley 599 del  2000 sobre prescripción se encuentran las siguientes:   

“La  acción penal prescribirá en un tiempo  igual  al  máximo  de  la  pena  fijada  en  la  ley,  si fuere privativa de la  libertad,  pero  en  ningún caso será inferior a cinco (5) años, ni excederá  de   veinte   (20),   salvo   lo  dispuesto  en  el  inciso  siguiente  de  este  artículo.   

“El  término  de  prescripción  para  las  conductas    punibles   de   genocidio,   desaparición   forzada,   tortura   y  desplazamiento forzado, será de treinta (30) años.   

“En  las  conductas  punibles  que  tengan  señalada  pena  no  privativa  de la libertad, la acción penal prescribirá en  cinco (5) años.   

“Para  este efecto se tendrán en cuenta las  causales sustanciales modificadoras de la punibilidad.   

“Al servidor público que en ejercicio de sus  funciones,  de  su  cargo o con ocasión de ellos realice una conducta punible o  participe  en  ella,  el  término de prescripción se aumentará en una tercera  parte”.   

De  acuerdo a las anteriores reglas, como el  máximo  de  pena privativa de la libertad para el delito de perturbación de la  posesión  sobre  bien  inmueble  era  de dos (2) años, el lapso en que hubiera  prescrito  la  acción  si no hubiera sido calificado el sumario habría sido de  cinco (5) años.   

Ahora  bien,  como  en el presente asunto la  etapa  de  instrucción sí concluyó en forma normal, el término de extinción  de  la  potestad punitiva del Estado se vio interrumpido y se reanudó por otros  cinco (5) años.   

Entonces,  la  Sala  debe  reconocer  que la  acción  penal  a  que  se  contrae  el  proceso  adelantado  contra  el  doctor  ALBERTO  VEJARANO  CUCALÓN  prescribió  porque  desde su calificación hasta la fecha han transcurrido más  de cinco (5) años.   

Antes  de  concluir  este pronunciamiento se  considera  conveniente  hacer  alusión a uno de los argumentos esbozados por el  no  recurrente  y  con  el  cual  pretendió  que no se reconociera el fenómeno  prescriptivo  aquí  advertido,  consistente  en  argumentar  que  la acción no  había  alcanzado  a  prescribir  porque la sentencia de segundo grado se había  dictado  antes  de  que  se  cumplieran  cinco  años  desde que se calificó el  sumario.   

Ese  es  un  planteamiento  errado porque la  única  circunstancia que impide que el transcurso del tiempo extinga la acción  penal  es  la  firmeza de la sentencia y ese fenómeno sólo ocurre cuando queda  en  firme  la  decisión que se adopte respecto del recurso de casación, lo que  no sucedió en esta a actuación.   

Luego,  fuerza  es  concluir  que  ya  no es  posible  efectuar  pronunciamiento  diferente  al de reconocer que el transcurso  del  tiempo  extinguió  la  acción  penal  y  disponer  a  favor del implicado  ALBERTO VEJARANO CUCALÓN. la  cesación de este procedimiento.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          1º.-  DECLARAR  prescrita la acción penal  que  por  el  delito  de  perturbación  de  la posesión sobre bien inmueble se  adelantó   contra   el   doctor   ALBERTO   VEJARANO  CUCALÓN.   

          2º.-   ORDENAR,   en   consecuencia,  la  cesación del procedimiento adelantado contra dicho ciudadano.   

          Cópiese,    notifíquese    y    devuélvase    al    juzgado    de  origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                     HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

Salvamento de voto  

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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