20780(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20780  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            

Magistrada ponente:  

                                      MARINA PULIDO DE BARÓN   

Aprobado Acta N° 058.  

Bogotá,  D. C., mayo veintisiete (27) de dos  mil tres (2003).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación presentada por la defensora del procesado  ROHEL  LÓPEZ  LÓPEZ, contra  la  sentencia  anticipada   proferida  por  el  Juzgado  Primero  Penal del  Circuito  de  Pereira  por  medio de la cual confirmó la dictada por el Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  de  esa  misma  ciudad  que  lo  condenó  como autor  penalmente  responsable  del  delito  de  lesiones personales dolosas causadas a  Rosa Nubia Salazar Quintero.   

HECHOS  

Hacía las 6:30 de la mañana del 26 de abril  de   2002,   en   la   carrera   9ª  con  calle  17  de  Pereira,  ROHEL  LÓPEZ LÓPEZ con arma cortopunzante  –cuchillo-  hirió  en  el  abdomen  a  Rosa  Nubia  Salazar  Quintero,  su  compañera  permanente,  lesión  que le ocasionó deformidad  física de carácter permanente.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Abierta  la  instrucción,  la  Fiscalía 13  Seccional  4  Local  de  Pereira  Cali  escuchó  en  indagatoria a ROHEL  LÓPEZ LÓPEZ y mediante resolución  de  fecha  28  de  junio  de  2002  impuso medida de aseguramiento de detención  preventiva  contra  el  vinculado como presunto autor responsable de la conducta  punible de homicidio en grado de tentativa.   

El defensor del procesado apeló la decisión  anterior  y  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Pereira el 2 de  agosto  siguiente la modificó declarando que el delito por el que se procede es  el de lesiones personales dolosas.   

Como  consecuencia  de  la  decisión que se  acaba  de  comentar,  el  proceso pasó a la Fiscalía Catorce Delegada ante los  Juzgados Penales Municipales de Pereira   

tenlesiones personales culposas.  

La  misma  Fiscalía  que el 21 de agosto de  2002  l 13 de abril de 2000 dictó resolución de acusación contra el procesado  por  el mismo grado de participación en el delito a que había hecho referencia  la  Fiscalía  de segunda instancia y revocó la medida de aseguramiento para en  su  lugar conceder la libertad al sindicado al resolver la situación jurídica,  pronunciamiento  que  alcanzó  ejecutoria  en  tanto  no  fue  impugnado  en la  oportunidad prevista por la ley.   

El Juzgado Segundo Octavo Penal Municipal de  Pereira  asumió  el  conocimiento del Cali adelantó el juicio y fijada fecha y  hora   para   llevar   a  cabo  audiencia  preparatoria,  el  procesado  con  el  beneplácito  de su defensor presentó memorial manifestando que voluntariamente  se  acoge  a la sentencia anticipada con el fin de obtener las rebajas previstas  por  la  ley, efectos para los cuales acepta integralmente los cargos formulados  por la Fiscalía en la resolución de acusación.   

Así  procedió  el  Juzgado  y en sentencia  anticipada  del  30  de  octubre  de  2002  realizada  la audiencia pública, en  providencia  del  6  de  marzo de 2002 condena a LÓPEZ  LÓPEZ    HERRERA   APARICIOcomo   autor   penalmente  responsable  del  delito de lesiones personales dolosas causadas a su compañera  permanente  Rosa  Nubia  Salazar Quintero al  hallarlo  autor  penalmente  responsable  de la conducta punible  materia  de  acusación, imponiéndole las penas principales de 38  4 meses  15  y  24  días  de  prisión  y,  multa  de  26  salarios  mínimos  mensuales  legales;   $4.000.oo  y  suspensión  por  el  término  de  6  meses de la  actividad  de  conducir  vehículos  automotores;  interdicción  de  derechos y  funciones  públicas   “por  el  mismo  un  tiempo  igual  al  de  la pena principal”, al pago de  indemnización  de  perjuicios materiales por  de $360.61961.530.125.oo por  perjuicios  materiales  y $927.306 por  en el equivalente de 400 gramos oro  los   perjuicios   morales  y  le  negó  concedió  la  condena  de  ejecución  condicional.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor  del  procesado,  el 26 de diciembre  agosto siguiente el Juzgado Primero Segundo  Penal  del  Circuito de Pereira  Cali lo confirmó, con la modificación en  el  sentido  de fijar en 28 meses de prisión la pena privativa de la libertad y  en  igual  término  la inhabilitación de derechos y funciones públicas.   en  $18.459.038  la  indemnización  de  perjuicios  materiales y en 20 salarios  mínimos legales mensuales los perjuicios  morales.   

Dentro   del  término  legal,  ela  nueva  defensora  del  procesado  apoderado de la parte civil interpuso el recurso  de casación y presentó la demanda respectiva.   

LA DEMANDA  

Bajo  el  amparo  de  la  causal tercera del  artículo  220  del  estatuto  procesal  penal,  la libelista presenta un único  cargo  contra  el fallo de segunda instancia, el cual acusa de haberse proferido  en  un  juicio  viciado  de  nulidad,  por  violación  al  derecho  de defensa.   

Manifiesta  la  demandante que no pretende a  través  de  un  acto  de  deslealtad con su antecesor cuestionar su actuación,  pero  en  su  opinión debió alegar lesiones culposas y no dolosas. Comenta que  no  se  llamó  a  declara  sobre  los  hechos  a  Luis  Norberto     Orozco     Pelaéz,    “testimonio  que  hubiese  sido  clave,  para  establecer el grado de  responsabilidad del ahora defendido.”   

El apoderado de la parte civil señala que la  impugnación  extraordinaria  va  dirigida  contra  el  numeral  2° de la parte  resolutiva  de  la sentencia de segunda instancia dictada por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de Cali, “que tiene que ver con  los perjuicios condenados a pagar por el implicado.”   

En  el  acápite que denomina “CAUSALES  DE  CASACIÓN” expresa que por  la   “Causal   Primera”  demanda  la  sentencia  impugnada  por  no  estar  acorde con los cargos por los  cuales  se formuló acusación contra el procesado. Enseguida manifiesta que las  pruebas  obrantes  en  el  proceso  señalan  a  MIGUEL  HANOVER  HERRERA APARICIO como el único responsable de  los   hechos   en   los   cuales   resultó  seriamente  lesionado  Fabio  Martínez  Anaya  y  no dos como lo  señala el fallo impugnado.   

Pone  de  presente  que  tal  conclusión  se  plasmó  en  las  instancias  a  través  de las determinaciones asumidas por la  Fiscalía  Local,  el  Juzgado  Octavo  Penal  Municipal  de  Cali  y  el  mismo  pronunciamiento  de  segundo  grado,  sólo  que  éste  introdujo  un  elemento  adicional,  esto  es,  la compensación de culpas que describe el artículo 2357  del  Código  Civil, conclusión que el libelista no comparte, pues para ello el  Juzgado  se  basa  en una simple apreciación surgida del testimonio rendido por  Paola  Andrea  López, cuando  dijo  que  “uno  aprovecha  a  pasar  detrás  de la  ambulancia  me  imagino  que  don  Fabio  aprovechó  para  pasar  detrás de la  ambulancia”.    

Hace  énfasis  en  que no comparte la manera  como  el  juzgador  de  segundo  grado  valoró  las  pruebas  y su decisión de  establecer  una “responsabilidad conjunta,  entre  sindicado y ofendido”,  pues  como  lo  ha  venido sosteniendo, el único negligente y  responsable del delito de lesiones personales es el procesado.   

En  lo  que denomina “Causal segunda”, el  demandante  sostiene  que  no  puede  compartir  la  forma  como el ad   quem   le  dio  aplicación  al  artículo  2357 del Código Civil, pues las pruebas allegadas al proceso indican  que  el  día de los hechos el vehículo que tenía prelación sobre la vía era  la  ambulancia,  que  acudía  a  la  prestación de un servicio de urgencia, no  obstante  el  procesado  no  consideró  tal  situación  prioritaria y decidió  continuar  la  marcha  de su vehículo, lo que ocasionó el accidente en el cual  resultara    lesionado    Fabio   Martínez   Anaya.  Y  en  este  orden  de  ideas,  agrega,  no  cabe  la  posibilidad  de darle aplicación al precepto normativo antes mencionado, ya que  al  hacerlo  se afectarían la indemnización de perjuicios materiales y morales  causados  a  la  víctima  y  que  claramente  fueran cuantificados dentro de la  actuación.   

En  otro  acápite que titula “Causal  tercera”, el libelista manifiesta  que   procede   a   la  “cuantificación”  realizada  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Cali en  lo  que al pago de perjuicios se refiere. Luego de referirse a la estimación de  la  indemnización  de  perjuicios  efectuada por el ad  quem  y  citar pronunciamiento de la Sala de Casación  Civil  de  esta  corporación,  el  demandante  afirma  que  el juzgado de haber  procedido  con igualdad y equidad  debió “haber  liquidado  en  partes  iguales  lo  que  se  había  establecido  en el dictamen  pericial,  esto  es,  en  50%  al  demandado.”    

Por  lo  anterior,  solicita  que se case la  sentencia  impugnada  declarando  la  nulidad  de  la actuación “para    que    se    surta   nuevamente   el   trámite   desde   la  Fiscalía.”   dictando  el fallo que en derecho  corresponda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Desde  la  reforma  a  la casación adoptada  mediante  la  Ley  553  de 2000, la posterior declaratoria de inexequibilidad de  algunas  de sus disposiciones y la entrada en vigencia de la Ley 600 de 2000, la  Sala  ha  venido  sosteniendo que el recurso extraordinario se debe regir por la  ley  vigente  al  momento  de  proferirse el fallo de segundo grado, pues es esa  decisión,  la  que  es  objeto  de  esta clase de impugnación bien por la vía  ordinaria ora por la excepcional.   

En  el  caso  que concita la atención de la  Sala,  el  fallo  de  segunda  instancia  objeto  del  recurso extraordinario de  casación  fue  proferido  bajo  la  vigencia del actual estatuto procesal penal  (Ley   600   de   2000),   cuyo   artículo   205  lo  autoriza  “contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los  tribunales  superiores  de distrito judicial y el Tribunal Penal Militar, en los  procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de ocho años, aun cuando la  sanción haya sido una medida de seguridad.”   

Resulta claro, entonces, que en este caso, no  procede  la  casación  común,  en consideración a que la sentencia de segunda  instancia  no  la  profirió  un  Tribunal  Superior.   y,  de  otra parte,  atendida  la  pena  prevista  para  el  delito  por  el  cual  fue  condenado el  procesado,  lesiones  personales  culposas,  el  cual  en el Decreto 100 de 1980  tenía  fijada  pena  de  prisión  inferior  a  8  años  (arts.  334  y  340).   

En  consecuencia, para impugnar la sentencia  de  segunda  instancia  era  necesario  acudir  a  la  casación excepcional que  consagra   el   inciso   tercero  del  citado  artículo  205  que  señala  que  “De  manera  excepcional,  la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente, puede admitir la demanda de casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia distintas a las arriba mencionadas, a  solicitud   de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que reúna los demás requisitos exigidos por  la ley”.   

En  tal evento, la jurisprudencia de la Sala  ha  venido sostenido que se hace necesario que el demandante exponga así sea de  manera  sucinta  pero  clara  qué  es  lo  que  pretende  con  la  impugnación  excepcional,  debiendo señalar el derecho fundamental cuya garantía persigue o  el   tema   jurídico   sobre   el  cual  considera  se  hace  indispensable  un  pronunciamiento de autoridad por parte de esta corporación.   

Como  quiera  que  tales presupuestos fueron  omitidos  por  la  defensora del procesado,  el apoderado de la parte civil  en  su  demanda, pues ni siquiera atinó a solicitar formalmente la admisión de  la  casación  excepcional que era la procedente, de acuerdo con lo previsto por  la  ley  en la forma indicada, ello impide a la Corte ocuparse de su libelo, que  así  no  será  admitido,  siendo  de  añadir  que  de conformidad con lo  previsto  en  el  inciso  9°  del   por  el  artículo 40 208 del estatuto  procesal  penal,  tratándose  de  sentencia anticipada el interés jurídico de  los  sujetos procesales habilitados para impugnar esa clase de decisiones, está  limitado   “  respecto de la dosificación de la  pena,  de  los  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y la  extinción  de  dominio.”  Cuando la casación tenga por objeto únicamente lo  referente   a  la  indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria   deberá   tener  como  fundamento  las  causales  y  la  cuantía  establecidas  en las normas que regulan la casación civil, sin consideración a  la   pena   señalada   para  el  delito  o delitos”.   

En  este  caso,  la  el demandante carece de  interés  jurídico  para recurrir el fallo anticipado, pues si bien anuncia que  la  sentencia  se  dictó  en  un  proceso  viciado  de nulidad, por ausencia de  defensa  técnica  ante  la  presunta  inactividad del defensor que la tuvo a su  cargo,  eso  sí  sin  demostrar  la  efectiva  lesión  de  los  intereses  del  procesado,  en el fondo propone una retractación de los cargos formulados en la  resolución  de  acusación  por  la  conducta  punible  de  lesiones personales  dolosas  que  libre  y  voluntariamente  aceptó LÓPEZ  LÓPEZ, indicando que las alegaciones debieron apuntar  a  las  lesiones  culposas  o  a  determinar  el grado de responsabilidad.   estaría  legitimado  para acudir a la casación excepcional en la medida que el  fallo  de  segunda instancia afectó la situación de la parte civil, al reducir  el  valor  de  la indemnización de los perjuicios materiales y morales de allí  que, en principio, se justifica su interés.   

No   obstante,  como  la  pretensión  del  demandante  apunta  a  cuestionar lo referente a la condena por el pago de   indemnización  de  los  daños  y  perjuicios, se infiere que no hay lugar a la  casación  discrecional  como  que los lineamientos a seguir están dados por la  legislación  procesal  civil,  aspecto que el libelista pasó por alto tanto en  las causales como en la cuantía.   

En  virtud  de la integración que ordena la  disposición  citada en precedencia y que se incorpora a esta determinación, se  acude  al  artículo  366  del Código de Procedimiento Civil, modificado por el  1°  de  la  Ley  592  de  julio 14 de 2000, vigente para cuando se profirió el  fallo   y  se  interpuso  la  casación,  que  supedita  su  procedencia  a  que  “el  valor  actual de la resolución desfavorable al  recurrente   sea   o   exceda   de   425  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes”, los cuales para el año 2002 anualidad en  que  se  dictó  la  sentencia  de segunda instancia equivalían a $131.325.000,  cifra  que  supera con creces los $43.071.087 de los perjuicios materiales, suma  que  resulta de la diferencia de lo declarado en primera instancia y lo deducido  en  el  fallo  impugnado  (61.530.125-18.459.038=43.071.087)  y  $6.180.000  que  corresponden  a  20 salarios mínimos legales mensuales vigente menos 400 gramos  oro,  factores que sumados constituyen la diferencia reclamada; de manera que la  causa de la parte civil no está legitimada por el legislador.   

En  consecuencia,  se  debe concluir que ela  recurrente  no  cumplió  la  exigencia  especial  de  sustentar  los motivos de  procedencia  de  la  impugnación  extraordinaria y carece de interés jurídico  para   recurrir   en   casación   la   sentencia  anticipada  al   exponer  retractación  frente  a los cargos aceptados,  en lo que tiene que ver con  la  indemnización de los perjuicios, lo que lleva, se reitera, a la inadmisión  de  la  demanda,  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 213 del  estatuto  procesal  penal,  bajo cuya vigencia se surtió el trámite, norma que  dice  que  “Si el demandante carece de interés o la  demanda  no  reúne los requisitos, se inadmitirá y se devolverá el expediente  al despacho de origen.”    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por   la   defensora   del   procesado   ROHEL  LÓPEZ  LÓPEZ el apoderado de la parte civil, por las razones  consignadas en precedencia.   

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

  FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            HERMAN  GALÁN CASTELLANOS   

  CARLOS   A.  GALVÉZ  ARGOTE                      JORGE A. GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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