20786(12-08-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20786   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 92   

Bogotá,  D.  C., doce (12) de agosto del dos  mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide  la Sala si es procedente admitir la demanda de casación que  presentó   el   defensor   de   LUIS  RAMIRO  BOTINA  YANGUATÍN contra la sentencia del 29 de noviembre del  2002,  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Después  de  haber  entregado  a finales del año 2001 la suma de $  500.000  producto de una extorsión, el señor ANTIDIO JOJOA VELÁSQUEZ recibió  el  26 de marzo del 2002 una comunicación en la que se le exigía un nuevo pago  por  $  5.000.000,  bajo  la  amenaza  de  que su familia, en especial su nieto,  sufriría  algún  atentado.  Producidos  otros  contactos  con el mismo fin, se  solicitó  la  intervención  del  GAULA  de  la  ciudad  de Cali, cuyos agentes  lograron   la   captura   de   LUIS   RAMIRO  BOTINA  YANGUATÍN el siguiente 22 de abril.   

          Luego  que  un  fiscal  especializado de esa ciudad lo asegurara con  detención  preventiva por el delito de extorsión, en el grado de tentativa, el  señor  BOTINA solicitó que  se  le  formularan cargos con fines de sentencia anticipada, lo que en efecto se  hizo  el  2  de  agosto  del  2002. Aceptada la imputación, el 7 de octubre del  mismo  año  el Juzgado Primero Penal del Circuito lo condenó a las penas de 60  meses  de  prisión, multa por valor equivalente a 500 salarios mínimos legales  mensuales   e   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.   

          El  fallo,  apelado por el defensor, fue confirmado en su integridad  por el Tribunal Superior el 29 de noviembre del 2002.   

LA DEMANDA  

          Con  invocación  de la causal segunda de casación, el defensor del  señor   BOTINA  YANGUATÍN  acusa  la  sentencia  de  segunda  instancia por no estar en consonancia con los  cargos  que  se  le  formularon  para  efectos  de  terminar  anticipadamente el  proceso,  pues en esa oportunidad se le dijo que la pena “se vería disminuida  según  el  art.  27 ib., hasta la mitad del mínimo, por haber quedado en grado  de  tentativa” y sin embargo fue condenado a 60 meses de prisión, no obstante  que  la  mitad  del mínimo previsto en el artículo 5º. de la Ley 733 del 2002  equivale  a 6 años, de manera que con la reducción por sentencia anticipada la  pena sería de 48 meses.   

          Por  lo  tanto, como el acta de formulación de cargos equivale a la  resolución  acusatoria  y la sentencia no guarda consonancia con ella, concluye  el  libelista,  se  debe casar el fallo y, en su reemplazo, dictar otro que fije  la pena respetando el parámetro establecido por la fiscalía.   

CONSIDERACIONES  

          El  numeral  3º.  del  artículo  212  del Código de Procedimiento  Penal  ordena  que  la  demanda  de  casación contenga “la enunciación de la  causal  y  la  formulación  del  cargo,  indicando en forma clara y precisa sus  fundamentos   y  las  normas  que  el  demandante  estime  infringidas”.    

          Entonces,  la  primera  tarea  que  el  libelista  debe abordar para  acatar  ese  mandato  es  seleccionar  adecuadamente  una de las varias causales  previstas  en  el  artículo  207  del  estatuto  procesal, y expresar desde esa  perspectiva  el reproche que le hace a la sentencia de segunda instancia. Luego,  en  desarrollo  de  la censura, le corresponde exponer las razones que sustentan  la  acusación,  labor  que  debe  realizar  “en  forma clara y precisa”, es  decir,  de  manera  inteligible, fácil de comprender, puntual, exacta, cierta y  determinada,  lo  que  obviamente  sólo  podría cumplir en la medida en que su  discurso  fuera  coherente,  lógico y reflexivo. Todo esto supone, desde luego,  la  cabal  comprensión del problema jurídico que se pretende plantear y de los  temas  que  han  sido objeto de debate en el proceso, pues lo que no se entiende  bien  no  puede  ser  expuesto  con  claridad  ni  habrá  precisión cuando los  conceptos  son  equívocos  o el razonamiento carece por completo de fundamento.   

          En  el presente caso, de la simple lectura  de   la   demanda   –que  transcribe  las  palabras  de  la fiscalía-, se advierte que el censor parte de  una  premisa  errónea,  falseando  toda  la  estructura  del  reproche  que, en  consecuencia,     deviene     infundado,  porque  no  es  cierto  que  en  la  formulación de cargos se le  hubiera  dicho al procesado que sería acreedor a la máxima disminución por la  tentativa,  sino  que  la  pena  prevista en el artículo 5º. de la Ley 733 del  2002    para    la    extorsión   “se   vería   disminuida…   hasta  la  mitad  del  mínimo, por haber  quedado en grado de tentativa”.   

El  sentido natural y obvio de la expresión  hasta “indica el límite o  término  de  la  acción del verbo principal”, según la definición que trae  el  Diccionario  de la Lengua Española, esto es, en la frase transcrita, que la  disminución  de  la  pena  tendrá  por límite la mitad del mínimo o, como en  diferente  formulación  pero con idéntico significado lo consagra el artículo  22  del  Código  Penal,  que  se “incurrirá en pena no menor de la mitad del  mínimo … de la señalada para la conducta punible consumada”.   

          Como   no   hay   convergencia   entre   proposición  del  cargo  y  fundamentación  y  desarrollo  de  la  misma,  por  contrariar el contenido del  artículo 212-3 del estatuto procesal, la demanda será inadmitida.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de LUIS RAMIRO  BOTINA  YANGUATÍN.  Por lo tanto, se declara desierto  el   recurso   y   se   ordena   devolver   el   expediente   al   Tribunal   de  origen.   

          Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese    y  Cúmplase   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS  A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN              MARINA  PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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