20458(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20458   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 58  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de mayo del  dos mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide  la Sala si es procedente admitir la demanda de casación que  presentó  el  apoderado  de  la  parte  civil  en  el proceso adelantado contra  HÉCTOR  CANTOR  FELICIANO y  otros, por los delitos de fraude procesal e invasión de tierras.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          El  30  de  junio de 1995, JAIME PÉREZ NOGUEIRO le compró a RAMÓN  SOLÓRZANO  ESCOBAR  un  predio  ubicado  en  el municipio de Soacha, denominado  “La  Victoria”,  que  hacía parte de otro de mayor extensión conocido como  “El   Tuso”.   Como   para   el   mes   de   febrero  de  1996  HÉCTOR  y JOSÉ  JOAQUÍN     CANTOR     FELICIANO,     ANA   BEATRIZ,   MARINA   y  ÉDGAR    AUGUSTO    USAQUÉN   MAYORGA,  HÉCTOR  JULIO  CASASBUENAS  HERNÁNDEZ  y     HÉCTOR     ORLANDO     CUBILLOS  GARZÓN  cerraron  el lote previa obtención por parte  de  los  dos últimos de una licencia que en ese sentido les expidió la oficina  de  Planeación Municipal y levantaron además algunas construcciones, el señor  PÉREZ NOGUEIRO los denunció ante la fiscalía de la localidad.   

Escuchados  en indagatoria los imputados, un  fiscal  seccional  de  Soacha  los  aseguró  con  detención preventiva por los  delitos  de  fraude procesal e invasión de tierras, ilícitos por los que el 24  de noviembre de 1998 formuló resolución de acusación.   

El 25 de febrero de 2002, el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Soacha absolvió a los procesados mediante providencia  que,  apelada por el apoderado de la parte civil, fue confirmada por el Tribunal  Superior de Cundinamarca el 21 de agosto del mismo año.   

LA DEMANDA  

          Con  sustento  en la causal primera de casación, cuerpo segundo, el  apoderado  de  la parte civil acusa la sentencia de segunda instancia porque, en  su    criterio,    el    Ad    quem    incurrió  en  error  de  hecho  por  ignorar  una  prueba regular y  oportunamente aportada al proceso.   

          Después  de  señalar que el Tribunal admitió la duda porque no se  demostró  quién  tenía la posesión del predio cuando se expidió la licencia  de  cerramiento, el censor manifiesta que ese medio de convicción sí obraba en  el  proceso pero fue ignorado por el fallador. Hace referencia a la declaración  que   bajo   juramento   rindió  en  una  actuación  anterior  el  coprocesado  JOSÉ   JOAQUÍN   CANTOR,  válidamente  trasladada  a  ésta, en la que afirmó lo contrario a lo dicho en  la  indagatoria y en la audiencia pública, oportunidades en las que sostuvo que  él  y  los  demás  procesados tenían la posesión sobre el terreno denominado  “El   Tuso”.   La   omisión   probatoria   generó   en   el   Ad  quem  un  error que lo llevó a dudar  que  el denunciante fuera el poseedor del predio “La Victoria” para la fecha  del  permiso, incertidumbre que hubiese solucionado de haber tenido en cuenta el  testimonio  y  haberlo valorado en conjunto con otros medios de convicción, que  el demandante simplemente reseña.   

          Solicita    que,    en    consecuencia,    se    case    el    fallo  recurrido.   

CONSIDERACIONES  

          El  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000, vigente para la fecha de  expedición  de  la sentencia, exige para la procedencia de la casación que los  delitos  por  los  cuales  se  adelantó  el  proceso  “tengan  señalada pena  privativa  de  la libertad cuyo máximo exceda de ocho  años”,  requisito  que  no  se  cumple en este caso  porque  los  artículos  182  y  367  del  Código  Penal  de  1980 establecían  cinco   años   como  pena  máxima  para  los  delitos  de  fraude  procesal  e invasión de tierras, en su  orden.   

          Y  aunque  la  citada  disposición  procesal  autoriza  acudir a la  casación   excepcional   o  discrecional  cuando  no  se  reúne  la  señalada  condición,  dada  la  naturaleza  rogada  del  recurso  es indispensable que se  produzca  “la  solicitud  de cualquiera de los sujetos procesales” y además  que  se  demuestre  por  qué  es  necesario que se admita la demanda “para el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   o   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales”.   

          Nada  de  esto  hizo  el impugnante, razón la cual la demanda será  inadmitida.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el apoderado de la parte civil.   

          Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Cúmplase   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                 HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                    

CARLOS      A.      GÁL­VEZ  ARGOTE                          JORGE A. GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                              ÁLVARO      ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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