20777(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20777  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta No. 58  

Bogotá D.C., veintisiete (27) de mayo de dos  mil tres (2003).   

VISTOS:  

          Resuelve  la  Corte el recurso de queja impetrado por el defensor de  la  procesada  LUZ  MIRYAM ISAZA CIFUENTES, contra la decisión proferida por el  Tribunal  Superior  de  Antioquia por medio de la cual se abstuvo de conocer del  recurso  de apelación interpuesto contra la sentencia condenatoria dictada el 7  de noviembre de 2002 por el Juzgado Penal del Circuito de Cisneros.   

ANTECEDENTES:  

          1.-  LUZ  MIRYAM  ISAZA CIFUENTES fue condenada a la pena de dos (2)  meses  y  quince  (15)  días  de  arresto,  por  el delito de peculado culposo,  mediante  providencia  de fecha 7 de noviembre de 2002, por el Juzgado Penal del  Circuito de Cisneros, Antioquia.   

          2.-  Una  vez  notificada  la  decisión  en  forma  personal  a  la  sentenciada,  ésta  interpuso recurso de apelación, el cual fue sustentado por  su  defensor y concedida la impugnación ante el Tribunal Superior de Antioquia,  por el funcionario de la causa.   

          3.-  El  Juez  Colegiado,  en  decisión  del 4 de marzo del año en  curso  se  abstuvo  de  conocer  el  fallo  del  a quo, con fundamento en que la  sustentación  del  recurso  fue  realizada por un sujeto procesal que no estaba  habilitado para ello.   

          Señaló  el  Tribunal  que conforme al artículo 194 del Código de  Procedimiento  Penal,  la  carga  de la sustentación de una apelación recae de  manera  exclusiva en el sujeto procesal que impugnó la decisión, en este caso,  en  la  procesada,  quien  exteriorizó  su  inconformidad  con  la decisión de  primera  instancia,  lo  cual  bien  podía  realizar en ejercicio de la defensa  material.   

          Agregó  que esta actividad no podía ser suplida por el defensor so  pretexto  del  ejercicio  de  la  defensa  técnica,  que implica representar al  implicado  durante  todo  el  proceso,  aspecto  que  difiere del trámite de la  apelación  el  cual  solo  puede  ser  sustentado  por  el  sujeto procesal que  interpuso el recurso.   

          Así  concluyó  que  la  Sala  no  había  adquirido la competencia  funcional  para  conocer  en  segunda  instancia  de  la  sentencia condenatoria  dictada en contra de LUZ MIRYAM ISAZA CIFUENTES.   

          4.-  La  anterior  decisión  fue  recurrida  por  el defensor de la  procesada,  por  lo  cual el Tribunal, en providencia del tres de abril del año  en  curso,  se mantuvo en su posición inicial, agregando que el hecho de que el  funcionario  de primera instancia haya concedido el recurso, no se constituye en  fuerza  vinculante  para el ad quem, quien tiene la potestad para examinar todos  los  aspectos  que  tocan  con  la  interposición  del mismo y determinar si ha  adquirido la competencia funcional para conocer del asunto.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO:  

          5.-  Aduce  el  recurrente  que  los  argumentos  expuestos  por  el  Tribunal   Superior   de  Antioquia  no  contienen  los  fundamentos  jurídicos  suficientes  que  permitan  aceptar,  dentro  de un sistema penal garantista, la  decisión  de  no  admitir  la  sustentación  del  disenso presentada por él a  nombre de su representada.   

          En  su  sentir,  esta postura implica una restricción al derecho de  contradicción,  teniendo  en  cuenta  que  la  Constitución  no  señala  como  imperativo   que   quien  proponga  la  impugnación   tiene  la  carga  de  presentar   los  argumentos  del  recurso, y por lo tanto es posible que el  defensor asuma la tarea técnica de sustentarlo.   

          De  otra parte, la colegiatura no señala cuáles son las normas que  obligan  al  procesado a sustentar  un recurso interpuesto por él, a pesar  de  su  posible  desconocimiento  de la ley, la doctrina, la jurisprudencia y de  las  formas de interpretación probatoria. También considera importante conocer  el   fundamento  normativo  que  establece  la  prohibición  para  el  defensor  técnico,   de   sustentar   el   recurso   de  apelación  interpuesto  por  el  procesado.   

          No  comparte  el  recurrente la interpretación que el Tribunal hace  del  silencio  de la defensa técnica como una intención de esperar el traslado  de  los  no  recurrentes para presentar alegaciones, ni responde a los supuestos  de  garantismo,  que la defensa no respalde al procesado en la sustentación del  recurso  a  sabiendas  de  que  luego  va  a ser declarado desierto por falta de  sustentación.   

En  su opinión, la presentación del escrito  por   parte   de   la  defensa  técnica  constituye  una  clara  expresión  de  inconformidad  frente  al  contenido de la decisión. De lo contrario, se daría  mayor  relevancia  a  lo   instrumental  que a lo fundamental, tarea que en  este caso se cumplió con responsabilidad.   

Así  mismo,  la  prevalencia  del  derecho  sustancial  no  puede  ser  desconocida de manera tan flagrante en contravía de  derecho  de  contradicción material y real, haciendo prevalecer un criterio que  exige  a  personas  de  diversos  matices culturales la obligación de presentar  unos  argumentos  en  pro  de  sus  intereses.  De  esa  manera sus providencias  condenatorias  quedarían  en  firme  y no quedaría ninguna otra posibilidad de  recurrirlas, salvo la acción de revisión.   

CONSIDERACIONES:  

6.-  El  Tribunal  Superior  de Antioquia se  abstiene  de  conocer  de la sentencia de primer grado dictada contra LUZ MIRYAM  ISAZA  CIFUENTES,  con  fundamento  en  que  no es posible tener como válida la  sustentación  que  de  la apelación haga el defensor cuando el recurso ha sido  interpuesto por el procesado.   

Al respecto la Sala, en reciente oportunidad,  al  decidir  una  acción  de  tutela  donde se planteaba la misma situación de  hecho  que  ahora se examina, con ponencia de quien aquí ejerce igual función,  hizo  claridad  en  cuanto  al ejercicio de las facultades que le son propias al  procesado  y  al  defensor  a  quienes  la  ley colombiana reconoce como sujetos  procesales  con  poder  de  postulación,  por  cuanto  tienen  la  facultad  de  interponer  separadamente los recursos que estimen pertinentes y de sustentarlos  en   forma   independiente,   así   como   a   desistir   de  ellos  de  manera  autónoma.   

Efectivamente,   frente   a  ese  criterio  jurisprudencial  contenido en auto proferido por la Sala el pasado 7 de julio de  1999, se hizo el siguiente señalamiento:   

“Encuentra  la  Corte  que el Tribunal mal  interpreta   lo   dicho  por  la  Corporación,  como  quiera  que  si  bien  la  jurisprudencia  ha  sostenido  que  el  procesado  y  su  defensor  son  sujetos  procesales  independientes  y, como tales, tienen poder de postulación separado  y  que,  en  consecuencia, como norma general, aquél está obligado a sustentar  el  recurso  por  él  interpuesto  y,  así  mismo,  que  si  ambos recurren el  desistimiento  del defensor no se hace extensivo a la impugnación formulada por  el  procesado,  también  ha  señalado que para la sustentación éste no está  atado,  indefectiblemente,  a  la  asesoría  o  coadyuvancia  del representante  judicial.  “El  procesado  está,  por  disposición  de  la  ley,  obligado a  sustentar  el  recurso  por  él  interpuesto,  y  la ley no lo ata indefectiblemente a depender para ella de  la  asesoría  o  coadyuvancia  de  su  representante judicial” (auto de julio  7/99, citado).   

En otros términos, que el recurso puede ser  sustentado  directamente por el procesado, por el defensor, o por ambos, lo que,  por  lo demás, corresponde a la esencia y razón de ser del contrato de mandato  que  se  celebra,  precisamente,  para  que  el mandatario o apoderado actúe en  nombre, representación y por cuenta del mandante o procesado.   

Cuando  el Tribunal (…) declaró desierto  el  recurso  de  apelación por falta de sustentación del procesado, rechazando  la  presentada  por  el  defensor,  cercenó,  sin justificación, el derecho de  aquél  de  que  la  sentencia  sea  revisada  por  el superior correspondiente,  lesionando  el  debido  proceso.  De  ahí que deba ampararse esta garantía”.  (Tutela  No  12825  del  21  de  enero  de  2003,  Magistrado Ponente, Dr. Yesid  Ramírez Bastidas).   

         Este  criterio plasmado por la Sala, en contraste con la situación  que  se  examina,  conduce  necesariamente  a  conceder el recurso de apelación  oportunamente  interpuesto  por  LUZ  MIRYAM ISAZA CIFUENTES y sustentado por su  defensor,  en  aras de garantizar el derecho a la defensa de la procesada, quien  lo  puede  ejercer  de manera directa o a través de su apoderado. Sólo a ellos  concierne  dicha actividad, que no se excluye si se desarrolla simultáneamente,  pero  dado  el  caso,  tienen  prevalencia  las  peticiones  efectuadas  por  el  apoderado judicial. ( artículo 127 de la Ley 600 de 2000).   

         A  Mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE:  

         1.-  CONCEDER  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  procesada  LUZ  MIRYAM  ISAZA  CIFUENTES  contra  la  sentencia proferida en su contra por el Juzgado Penal del  Circuito de Cisneros, Antioquia.   

         2.-.En  consecuencia,  devolver  las  diligencias  al  Tribunal  de  origen para que se surta el trámite pertinente.   

Cópiese y Cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO     E.    ARBOLEDA   RIPOLL                                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE                        JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                                             ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                                 JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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