20768(26-11-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20768  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 128  

          Bogotá,  D.C.,  veintiséis  (26)  de  noviembre  de  dos mil tres  (2003)   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de Eustorgio Vega Rodríguez,  contra  la  sentencia  del  23  de octubre de 2002, mediante la cual el Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó el fallo dictado el 4 de febrero de 2002 por el  Juzgado  39  Penal  del  Circuito  de la misma ciudad, que lo condenó a la pena  principal  de  30  meses  de prisión, a la inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por un lapso igual al de la pena privativa de la  libertad  y  al  pago  de  los perjuicios materiales, al hallarlo responsable de  los  delitos de fraude procesal y tentativa de estafa.   

LA  DEMANDA   

         Con  apoyo  en  la  causal  primera  de  casación consagrada en el  artículo  207  del Código de Procedimiento Penal, y sin manifestar que acudía  al  recurso  extraordinario de casación por la vía excepcional, el defensor de  Eustorgio  Vega  Rodríguez  formuló  un  sólo  cargo  contra la sentencia del  Tribunal . Lo enunció, así:   

         Cargo único.   

         El  Tribunal  Superior  incurrió  en  violación directa de la ley  sustancial,    por    aplicación   indebida   de   la   ley   penal   al   caso  concreto.   

         Como  desarrollo  de  la  censura  expresa  que  los  falladores de  instancia  desconocieron  los principios fundamentales del derecho civil  y  las  normas  que  regulan  todo el sistema de registro, tradición, publicidad y  gravámenes  de  los  bienes  inmuebles,  lo  cual  ha  hecho que se desconozcan  derechos  legítimamente  adquiridos  por  el  procesado,  adecuando un presunto  fraude  procesal,  cuando  no existió tal comportamiento delictivo y la vía de  resolución  del  conflicto planteado por las denunciantes no era la del derecho  penal, sino de la jurisdicción civil ordinaria.   

         Asegura  que  Vega  Rodríguez  compró  el  inmueble  de autos por  cuanto   confió   en  tres  elementos:  la  información  suministrada  por  el  certificado  de tradición; la información contenida en la Escritura Pública y  lo que le manifestaron los vendedores del bien inmueble.   

         Indica  que  Vega  Rodríguez  en ningún momento indujo en error a  funcionario  alguno,  pues  los  documentos con que acredita la adquisición del  bien  son  válidos y no han sido desvirtuados legalmente por ninguna autoridad.  El  procesado  simplemente  adquirió  un  bien  inmueble de buena fe, a quienes  aparecían  como  sus  dueños inscritos en Registro y ejerció su derecho a que  el  vendedor  le  entregara  el  inmueble,  cosa que no hicieron quienes estaban  obligados legalmente a hacerlo.   

         

         Manifiesta  que  si  los  herederos  supuestamente  perjudicados no  iniciaron  las  acciones  legales  de  nulidad  o  fraude  pauliano o de acción  pauliana  en  el  término  que  la  ley  les  otorgaba, en razón a su falta de  asesoramiento  legal,  tal  circunstancia  no  se le puede imputar al procesado,  pues  éste  en  ningún  momento  les  impidió  o  los  intimidó  para que no  iniciaran tales acciones.   

Dice que uno de los principios generales de  derecho  enseña que nadie puede sacar provecho de su propia falta o dolo y esto  es   lo  que están haciendo las denunciantes coadyuvadas por los fallos de  instancia,  pues  se  está  subsanando  una  negligencia en la exigencia de una  obligación  civil  a  través  de un proceso penal, vulnerando con ello toda la  seguridad   jurídica   y  la  presunción  de  legalidad  de  las  providencias  judiciales,   de   los   actos   públicos   y   de   la   competencia  a  nivel  judicial.   

Pide  casar  la  sentencia  impugnada  y se  profiera  la que en derecho corresponda.            

                   

CONSIDERACIONES  

         1.  Las  decisiones  de  instancia  fueron emitidas en vigencia del  nuevo  Código de Procedimiento Penal (Ley 600 del 2000), lo cual indica que son  las  disposiciones  de  este estatuto procedimental las que rigen el trámite en  relación  con  el  recurso  interpuesto por el defensor del procesado Eustorgio  Vega Rodríguez.   

         El   artículo   205   del   código   citado  establece  que   “La  casación  procede contra las sentencias (…)  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores de Distrito  Judicial  y  el  Tribunal  Penal  Militar,  en  los  procesos  que  se  hubieren  adelantado  por  los  delitos que tengan señalada pena privativa de la libertad  cuyo máximo exceda de ocho años”.   

         2.  El  señor  Vega  Rodríguez  fue  acusado  y condenado por los  delitos  de fraude procesal y tentativa de estafa, tipificados en los artículos  182   y 356, del Decreto 100 de 1980, que en el Estatuto Penal vigente (Ley  599    de    2000)    corresponden    a    los    artículos    453    y    246,  respectivamente,    los  cuales establecen una sanción máxima que no  excede  de  ocho  (8)  años de prisión, pues la pena máxima para el delito de  tentativa  de  estafa  sería  de  6  años  y  para  el  fraude  procesal  de 5  años.   

         En  tales  condiciones,  no  procedía  el  recurso  extraordinario  común,  por  cuanto la privación de la libertad prevista por el legislador, es  inferior  a  la  que  fija  el  artículo  205 procesal, esto es, no excede de 8  años.   

         3.  Así  las cosas, la única posibilidad que tenían el procesado  y  su  defensor  para  acudir  al  recurso  extraordinario  de casación, era la  prevista  en el inciso tercero de la norma antes citada, de acuerdo con el cual,  “De  manera  excepcional, la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente, puede admitir la demanda de casación  contra  sentencias de segunda instancia distintas a las arriba mencionadas, a la  solicitud   de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos fundamentales”.   

         Esa  vía,  que  de manera discrecional o excepcional puede admitir  la  Sala,  exige  como  presupuesto necesario que la parte afectada presente los  argumentos  jurídicos  por  medio  de  los  cuales  demuestre  que acceder a su  postulación  sirve  para  que  la Corte se pronuncie respecto de uno de los dos  presupuestos,  o  ambos:  para  desarrollar  la  jurisprudencia  nacional o para  garantizar  los  derechos  fundamentales,  en  puntos  no  tratados,  o  que sea  necesario  aclarar  por  contradictorios,  o  actualizar  por  el transcurso del  tiempo,     o     que    permitan    determinar    el    alcance    de    alguna  disposición.   

         En  los  dos  momentos  que tenía para hacerlo, cuando impugnó la  sentencia  de  segundo  grado y cuando presentó la demanda, el defensor no dijo  que  acudía  a  ese  trámite  excepcional,  ni ofreció ninguna argumentación  sobre  la  necesidad  de  que la Corte se pronunciara en relación con alguno de  los motivos antes referidos.   

         4.  En esas condiciones, la Sala no puede conocer los aspectos que,  a  juicio del defensor, harían viable la admisión de la demanda, circunstancia  que  conduce  a  su  rechazo,  pues  que  son  sus estudios los que habilitan el  pronunciamiento  del Tribunal de casación para determinar su procedencia, en el  entendido  de  que  verifiquen  que  pueden  servir  para  la doble finalidad de  unificar su doctrina y resolver el caso concreto.   

         La  falencia  anotada es suficiente para inadmitir la demanda, dado  que  la  naturaleza  rogada del recurso extraordinario impide a la Sala entrar a  interpretarla  para extraer un motivo no expuesto y no sustentado que le permita  darle   viabilidad   a   esta   impugnación.   En   consecuencia,  se  debe  aplicar  el  artículo  213  del Código de Procedimiento  Penal,  conforme  con  el  cual, “Si…la demanda no  reúne  los  requisitos se inadmitirá y se devolverá el expediente al despacho  de origen”.   

         En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  sentenciado  Eustorgio  Vega Rodríguez.  En  consecuencia,  declarar  desierto  el  recurso  de  casación  interpuesto.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         Cópiese,    notifíquese    y    devuélvase    al   Tribunal   de  origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                    JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                          ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                MARINA PULIDO DE BARÓN   

    

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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