20755(20-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20755  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 56  

          Bogotá,   D.   C.,   veinte   (20)   de   mayo  del  dos  mil  tres  (2003).   

VISTOS  

La  Sala  se pronuncia sobre la solicitud de  cambio  de  radicación  del  proceso  seguido  contra  el  señor  Albenis  Gliserio  Ramos  Salas, presentada  por el sindicado.   

ANTECEDENTES   

          1.  Mediante  resoluciones 1.092 y 1.103, de 27 y 29 de diciembre de  1989,  el  Ministerio  de  Agricultura  asignó,  en  su  orden, $92’335.457      y     $37’809.800,  a la “Asociación Nacional  de  Fiqueros,  Asofique”,  domiciliada  en  Bogotá, dineros que deberían ser  utilizados  en  la  ejecución  de  proyectos específicos de comercialización,  investigación  y  transferencia  de tecnología y seguridad social en beneficio  de  los  productores de fique de los departamentos de Antioquia, Boyacá, Cauca,  Nariño,  Cesar,  Guajira, Chocó, Tolima, Cundinamarca, Caldas y Santander. Las  directivas  de  la  Asociación,  entre  ellas, Albenis  Gliserio  Ramos  Salas,  mediante Acuerdo 14 del 18 de  septiembre   de   1990,  utilizaron  parte  de  esos  auxilios  -$26’171.625,74-  para adquirir acciones de  la  empresa “Hilanderas de Nariño, Hilnar, S. A.”, con sede en la ciudad de  Pasto,    cuyo    gerente    era   el   mismo   Ramos  Salas.   

          2.   Adelantada   la  correspondiente  investigación,  Manuel    Henao    Alzate,   Gabriel    de   Jesús   Mora   Jiménez,  Albenis  Gliserio Ramos Salas  y    Pedro   Antonio   López   Trujillo  fueron acusados, el 11 de julio de 1997, por el delito de peculado  por extensión, en la modalidad de apropiación.   

          3.  El Juzgado Décimo Penal del Circuito de Bogotá inició la fase  del  juzgamiento  el  8 de julio de 1999, sin que se haya celebrado la audiencia  pública.   

          4.  Luego  de  solicitar  -sin  éxito-  a  los Juzgados Penales del  Circuito  de  Bogotá  y Pasto, que entablaran un conflicto de competencias para  que  el  conocimiento  se  asignara al último, en escrito del 28 de febrero del  2003,  el  acusado solicitó que la radicación del expediente se cambiara de la  capital del país a la última ciudad.   

LA  PETICIÓN   

              El      señor  Albenis   Gliserio   Ramos  Salas    analiza    las  circunstancias  en   que  sucedieron  los  hechos,  para  concluir  que  el  presunto  delito  tuvo ejecución real en Pasto, donde se constituyó la empresa  “Hilnar,  S.  A.”,  a la que se destinaron los dineros desviados. Agrega que  su    vinculación    en    contumacia   le   impidió   aportar   las   pruebas  –testimonios   y   documentos-  que  se  imponía  recaudar  en  esa  ciudad, con lo cual se afectaron sus derechos de defensa y al  debido  proceso,  sin  que  pueda  allegarlas si el juicio continúa en Bogotá,  quedando  en imposibilidad de sustentar sus versiones y alegatos. Se queja de la  falta  de  actividad  oficiosa  de  instructor,  quien  no  practicó pruebas en  búsqueda  de  elementos  de  juicio para individualizar responsabilidades, pues  era  necesario  determinar  la  cantidad  por la “que se supone debo realmente  responder”,  toda  vez que “no me incumbe responsabilidad en la totalidad de  los   montos   que   la   acusación   dicen   fueron   los   que  se  manejaron  irregularmente”.  Lo  propio,  concluye,  se debió hacer sobre “mi grado de  participación en la conducta”.   

CONSIDERACIONES   

          1.  El  numeral  8°  del  artículo 75 del Código de Procedimiento  Penal  asigna  a  la  Corporación la competencia parta conocer el reclamo, toda  vez  que se impetra el traslado a un distrito judicial diverso de aquel en donde  se debe adelantar el juicio.   

2.  De  conformidad  con el artículo 85 del  mismo  Estatuto,  “El  cambio  de  radicación podrá disponerse cuando, en el  territorio   donde   se   esté  adelantando  la  actuación  procesal,  existan  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden  público, la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad  del  juzgamiento,  la seguridad o integridad personal de los sujetos  procesales o de los funcionarios judiciales”.   

De  la disposición surge que el mandato  constitucional     y     legal     del     “juez    natural”    –artículos 29 superior y 11 procesal-,  concepto  que  comprende  al  del  territorio donde se haya comedido la conducta  investigada  –artículo 81  adjetivo-,  de  manera  excepcional  admite la variación de la sede del juicio,  siempre  y  cuando, como presupuesto de necesidad, se compruebe la existencia de  “circunstancias  externas”  que  puedan  influir  de  manera desfavorable en  cualquiera de los aspectos enunciados.   

Así, debe existir prueba fehaciente respecto  de  que  se estructura una situación objetiva, ajena al juzgador, que afecta la  imparcialidad  de  la administración de justicia, en cuanto no hay garantía de  que  pueda  ser dispensada de manera recta y eficaz, o perturba la situación de  los demás protagonistas del debate judicial.   

3.  Bajo  ese  entendido,  según dispone el  artículo  87  procesal,  la  parte  que  postula  el  instituto debe dirigir su  escrito  a  la  comprobación  de  que  el  caso concreto se ubica dentro de las  previsiones     aludidas.     El     señor    Ramos  Salas no cumplió ese cometido. Véase:   

a)  Sus  disquisiciones,  atrás  resumidas,  apuntan   a  un  análisis  probatorio  con  el  que  concluye  que  los  hechos  investigados  se  realizaron  en  la  ciudad  de  Pasto,  donde  se  produjo  el  resultado.  El  argumento  no  se  relaciona  con ningún factor de alteración.  Sólo  constituye  una  disputa propia del trámite procesal, luego es dentro de  éste que se debe dilucidar.   

Y  ya  se hizo, pues que pedidos en el mismo  sentido,  tendientes  a  lograr  -a través de una colisión de competencias- el  traslado   del   expediente   de  Bogotá  a  Pasto,  fueron  efectuados  a  los  funcionarios  de  las  dos  ciudades, con resultados negativos, por cuanto ambos  concluyeron  que  los hechos se consumaron en la capital de la República. Estas  decisiones,  por otra parte, impidieron la intervención de la Sala –como  superior  funcional  común-  en  cuanto no se trabó conflicto alguno.   

b)  Las quejas relacionadas con atentados al  debido  proceso  y  al  derecho  a  la  defensa,  no  sólo no conforman ninguna  situación  que,  siendo  exterior  al  desarrollo  de  la  causa,  trastorne su  desarrollo  normal,  sino  que  por  constituir  hipótesis de nulidad, se deben  invocar  ante  los  jueces  de  instancia,  con  la  posibilidad de impugnar las  decisiones  que  se adopten. Esto lo sabe el peticionario, dada su condición de  abogado titulado.   

c)  La  necesidad  de  allegar  pruebas para  recaudar  en la ciudad de Pasto, tampoco se adecua a las reglas del artículo 85  del  Código  de Procedimiento Penal. Además, para estos eventos, el legislador  procesal  trae  la solución: el instituto de las comisiones (artículo 84), que  también  es  viable en sede del juzgamiento, en términos del artículo 401 del  mismo  estatuto.  No  es  cierto, entonces, que exista imposibilidad para que el  señor   Albenis   Gliserio  Ramos  Salas pueda sustentar “sus versiones y alegatos”.   

Se     negará     el     cambio    de  radicación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         Negar   el   cambio  de  radicación  del  proceso  seguido  contra  Albenis     Gliserio     Ramos    Salas.   

          Devuélvase y cúmplase.   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL  HERMAN  GALÁN CASTELLANOS   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                                               JORGE   ANÍBAL  GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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