20293(01-07-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20293   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 075.  

          Bogotá D.C., primero de julio de dos mil tres.   

VISTOS  

          La  Sala  decide  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  defensor   de   DOLCEY   PADILLA  PADILLA,  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos,  contra  la  providencia  del  13 de mayo de 2003, por cuyo medio esta Sala negó  por    improcedente    la    declaratoria   de   nulidad   solicitada   por   la  defensa.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  IMPUGNACIÓN   

          El  impugnante  fundamenta  su  disentimiento con la negación de la  declaratoria   de   nulidad   que   solicitó,   con   base  en  los  siguientes  argumentos:   

          El   “traslado  para  alegar  previo  al  pronunciamiento  frente  a  la  solicitud  de  extradición no puede correrse en  tanto  esta  providencia (la que negó la solicitud de  declaratoria  de  nulidad, se aclara) cause ejecutoria,  pues  el  tema  de  los  recursos  se  encuentra  ampliamente reglamentado en el  código  de procedimiento penal, luego no es procedente acudir a las directrices  propias  de  otros  ordenamientos  cuando  los  temas que se proponen encuentran  difusión      en      el      estatuto     que     los     gobierna”.   

La  defensa  pretende  que  se  de  estricto  cumplimiento  al  artículo  29 de la Carta Política que estima vulnerado, pues  las  actuaciones  adelantadas  por  la Corte dentro del trámite de extradición  son de naturaleza jurisdiccional.   

Si  en  la ocasión anterior “aportó  un  documento  público  fidedigno  que desmiente la prueba  documental  allegada  con la acusación” no comprende  “de    donde    (sic)  se  colige que la irregularidad no está demostrada si  existe      un      documento      que      así     lo     acredita”.   

          Aduce  que  “si  se logra determinar una  falsedad  en  la  prueba  anexada así esta provenga de un estado extranjero, lo  correcto  es  desestimarla como elemento de juicio para sustentar la acusación,  ya  que  de  lo contrario se estaría permitiendo el abuso y la especulación en  el     manejo     de     las     solicitudes     de     extradición”.   

          Por   tanto   manifiesta   que  si  el  agente  de  la  DEA  que  declaró ante las autoridades de  Estados  Unidos  relata  la  participación  de  DOLCEY  PADILLA  PADILLA en determinados hechos, pero a su vez  la  autoridad  que  conoció  en  Colombia de los mismos demuestra lo contrario,  “la conclusión indudable es una: la prueba es falsa  y     la     prueba     falsa     viola     el     debido    proceso”.   

          Con  base  en  lo anotado, el impugnante solicita la reposición del  auto  que  negó  la  declaratoria  de  nulidad  solicitada,  y subsidiariamente  “la  suspensión  de  la  actuación  en  tanto  se  dilucida      la      demanda     de     invalidación     reclamada”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Cuestión preliminar   

          Previo  al  estudio  de  la  impugnación  propuesta  y  dado que el  defensor  técnico del solicitado en extradición fue quien interpuso el recurso  de  reposición  y  a  su  vez  intervino  durante  el  traslado  previsto en el  artículo  189  de la Ley 600 de 2000 para avalar su propia censura, obligado se  impone  acudir a la preceptiva de dicha normatividad, a fin de concluir a partir  de  su  contenido y alcance si tal conducta procesal resulta de recibo o, por el  contrario,  afecta  el  equilibrio  que debe existir entre los intervinientes en  este trámite.   

En efecto, la preceptiva del referido canon,  es la siguiente:   

“Cuando el recurso  de  reposición  se  formule por escrito y como único, vencido el término para  impugnar  la  decisión, el secretario, previa constancia, dejará el expediente  a  disposición  del  recurrente  por  el  término  de  dos  (2)  días para la  sustentación  respectiva.  Vencido este término, la solicitud se mantendrá en  secretaría  por  dos  (2) días en traslado a los sujetos procesales, de lo que  se dejará constancia”.   

Como  puede  observarse en la actuación, el  término  dispuesto  para  el recurrente transcurrió durante el 26 y 27 de mayo  del  año  en curso, y el señalado para “los sujetos  procesales”  tuvo  lugar  durante  los días 28 y 29  siguientes.   

          El  impugnante  presentó  el referido día 29 un escrito, según lo  anotó,  “dentro  del  término de traslado previsto  para  los  no  recurrentes”, en el cual insistió en  los argumentos planteados en su impugnación.   

Oportuno  resulta  precisar  que  la  norma  transcrita  dispone  dos  traslados sucesivos de dos días cada uno; el primero,  para  que  el  impugnante sustente el recurso de reposición, y el segundo, para  que  los otros sujetos procesales intervengan. De ello puede concluirse que este  último  traslado  se  encuentra  dispuesto en beneficio de quienes han guardado  silencio  respecto  de  la  decisión  cuya  reposición  se  solicita,  con  el  propósito  de  garantizar  el  principio  de igualdad de oportunidades para los  intervinientes  y  asegurar  el  cabal  ejercicio  de  la dialéctica propia del  trámite.   

En   efecto,   quienes  han  impugnado  la  providencia  a  través  del  recurso de reposición, no pueden beneficiarse una  vez  más  con  esta oportunidad para presentar nuevos argumentos o reforzar los  ya  formulados,  pues  para  ellos  se  encuentra  dispuesto el primer traslado;  además,  de  no  ser  esa  la  intelección del precepto, se daría lugar a una  situación  de desequilibrio en las oportunidades de quienes intervienen en este  trámite,  que  sin  duda  alguna  no  es el querer del legislador y que la Sala  tampoco puede patrocinar.   

          Adicional  a  lo  expuesto,  es  curioso que el defensor comience el  escrito  que  presentó  el  29  de  mayo  manifestando  que  acude  al despacho  “dentro  del  término de traslado previsto para los  no  recurrentes”, cuando lo cierto es que si él fue  quien  interpuso  el  recurso  de  reposición,  resulta  imposible que pretenda  arrogarse   la   condición   contraria,   esto   es,   la   de  “no recurrente”.   

En  consecuencia,  habida  cuenta  que  el  apoderado   de   DOLCEY  PADILLA  PADILLA  interpuso  recurso de reposición contra la decisión que negó la  declaratoria  de  nulidad  solicitada,  y  a  su vez intervino en la oportunidad  establecida  en  el  artículo  189 del estatuto procesal penal para quienes han  permanecido  en  silencio, no se incluye ni se hará ponderación alguna en esta  decisión  al  escrito presentado durante el segundo traslado al que se ha hecho  suficiente referencia.   

          Cuestión de fondo   

Bien  está indicar inicialmente que como de  tiempo  atrás  lo  ha  señalado  la  Corte,  el  trámite  de  extradición no  corresponde  a la noción de un proceso judicial en el que se juzgue la conducta  de   aquél  a  quien  se  reclama,  sino  que  constituye  una  herramienta  de  cooperación   internacional  establecida  normativamente  en  una  Convención,  Tratado,  Convenio,  Acuerdo,  Constitución  o  ley,  según  el  caso,  con el  propósito  de  asegurar  que quien ha delinquido en un Estado y se encuentra en  otro,  no  evada  la  acción  de  la  justicia y comparezca a responder por los  cargos  imputados que han determinado su acusación, su captura, su detención o  su condena.   

A su vez, el legislador ha dispuesto que este  trámite  se  desarrolle en tres fases, la primera y la última son de carácter  administrativo  y  competen  al  Gobierno  Nacional;  la  fase  intermedia es de  índole  judicial  determinada  por  la  naturaleza  del órgano que interviene,  Corte  Suprema  de  Justicia,  no así por la condición del procedimiento, dado  que  no  se trata de un proceso judicial que deba culminar con un fallo, sino de  un   concepto  jurídico  acerca  de  la  viabilidad  de  conceder  o  negar  la  extradición  solicitada,  que  no  tiene  carácter  decisorio,  y  tanto menos  constituye  un  acto de juzgamiento en cuanto no supone ejercicio de la función  jurisdicente.   

          Es   por   lo   anterior,  que  el  derecho  al  debido  proceso  de  extradición   lo   integran   las   reglas   definidas   en   los  instrumentos  internacionales,  o  en  su  defecto,  como ocurre en este asunto, los preceptos  pertinentes  del  estatuto  procesal penal, a los cuales debe sujetarse el curso  de este trámite.   

Así las cosas, el debido proceso al que debe  ajustar  la  Corte su intervención con ocasión de la solicitud de extradición  se  encuentra regulado expresa y taxativamente en el artículo 520 de la Ley 600  de  2000,  en virtud del cual, se especifican los temas de los que debe ocuparse  al  emitir su concepto, es decir, la validez formal de  los  documentos  presentados  por  el  país solicitante, la plena identidad del  requerido,  el  principio  de  la  doble  incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  sin que se  incluya  de manera alguna la apreciación de la validez o mérito de las pruebas  que  sirvieron  a  las  autoridades  del  país  requirente  para fundamentar la  acusación, como equivocadamente lo pretende el impugnante.   

Lo expuesto no significa que durante la fase  judicial  del  trámite  que  corresponde  surtir  a  esta  Corporación no deba  garantizarse   el   cumplimiento   efectivo  de  los  derechos  constitucionales  fundamentales  del solicitado, entre ellos, el debido proceso, como en efecto ha  ocurrido  en  el presente evento, pues a partir del recibo del diligenciamiento,  se  ha  imprimido a la actuación el rito preestablecido en los artículos 508 y  siguientes  del  Código  de  Procedimiento  Penal.  Asunto  diverso  es  que el  defensor  pretenda  que  la  Corte  se  arrogue  competencias de las autoridades  extranjeras,  con  lo  que,  sin  duda,  violaría el debido proceso que rige su  intervención.   

De  conformidad  con  lo  anotado,  la  Sala  evidencia  la  manifiesta  confusión  del  impugnante  sobre  dos  ámbitos  de  protección  del  derecho  al debido proceso de su representado; el primero, que  rige  el procedimiento adelantado por las autoridades del país requirente, y el  segundo,  que corresponde a la Corte como autoridad judicial durante la fase que  le compete en este trámite.   

          En  efecto,  si  el  defensor  reprocha que el agente especial de la  DEA  que  declaró  en  el  proceso  adelantado contra su representado en Estados Unidos mintió, y con base  en  ello  se  profirió  la  acusación,  la  efectividad  del derecho al debido  proceso  que  aquí  invoca  debe ventilarla ante las autoridades judiciales del  país  requirente,  de acuerdo con las reglas y ritos allí establecidos para la  actuación que se adelanta contra su asistido.     

   

Por tanto, según se expuso en la providencia  atacada,  al  no  censurar  la  defensa  la  existencia  de alguna irregularidad  sustancial  específica  ocurrida  durante  el  trámite  judicial  que la Corte  adelanta  y  dentro  de  su órbita reglada de competencia, no hay razón alguna  para  declarar  la  nulidad  solicitada,  y  por ello se mantendrá la decisión  impugnada.   

          Cuestión final   

          En  punto  de  la observación del defensor, en el sentido de que el  traslado  para  alegar  previo  al  concepto  no  puede  correrse hasta tanto la  providencia  que  negó  la  solicitud  de  declaratoria de nulidad se encuentre  ejecutoriada,  baste  señalar  que  el referido traslado no fue dispuesto en la  decisión  sobre  cuya impugnación aquí se resuelve, sino en el auto del 11 de  marzo  de  2003,  contra  el cual se ejerció el recurso de reposición, que fue  resuelto  el  22  de  abril  siguiente, y que por tanto cobró la ejecutoria que  erradamente    echa    de    menos    el    apoderado    del    solicitado    en  extradición.   

          Además,  se dispuso correr el traslado previsto en el artículo 518  del  Código  de  Procedimiento  Penal  acudiendo a los cánones del estatuto de  procedimiento  civil  (artículo  120)  en virtud del principio de integración,  oportunidad    en    la    cual    el    Ministerio   Público   presentó   sus  alegatos.   

          Adicional  a  ello  está bien puntualizar que la orden impartida en  la  providencia  del  13  de  mayo del año en curso, en el sentido de surtir el  traslado  ya  mencionado,  tiene  el carácter de auto de impulso o de trámite,  cuya   ejecución   no   se  encuentra  condicionada  a  la  ejecutoria  de  tal  providencia,  pues se reitera, el auto que dispuso el traslado ya había cobrado  para aquel momento firmeza material.   

Como el término de cinco (5) días concedido  al  solicitado en extradición, a su defensor y al Procurador delegado, para que  presentaran  sus  alegatos  previos  al  concepto de la Corte (artículo 518 del  estatuto  procesal  penal), que se surtió en la actuación original, venció el  pasado  27  de  mayo  a  las cuatro de la tarde, se dispone que una vez en firme  esta  decisión,  ingrese  el expediente al despacho para proceder a la emisión  del respectivo concepto.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.        NO  REPONER  el  auto  de  fecha  mayo  13  de  2003 por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

2.            DISPONER  que  una  vez  en  firme  esta  decisión,  regresen  los autos al despacho para la emisión del concepto al que  haya lugar.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS                       CARLOS  A.  GÁLVEZ ARGOTE   

                                                               Permiso   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO         ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN         MARINA   PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES         MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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