20748(12-08-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20748   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 92  

Bogotá,  D.  C., doce (12) de agosto del dos  mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  si  es procedente admitir la demanda de casación  que   presentó   el   defensor   de  GLADYS  VELASCO  CUÉLLAR  contra la sentencia del 20 de noviembre del  2002,  dictada  por  el Tribunal Superior de Popayán.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  el  proceso  hipotecario  promovido  por  los  señores ÁLVARO  ANTONIO  ESCOBAR  PAZ  y  FERNANDO  IVÁN  ESCOBAR  CANENCIO  contra  la señora  GLADYS  VELASCO  CUÉLLAR,  que  tenía por objeto recuperar la suma de $ 23.500.000 que los primeros dieron  en  mutuo  a  la  segunda,  ésta  presentó la excepción de pago parcial de la  obligación  en  cuantía  de  $  11.363.918, que en realidad correspondía a la  cancelación  de  una  hipoteca anterior que aquéllos hicieron por cuenta de la  señora  VELASCO, quien para  garantizar  la  deuda –que  se  incluiría  en  el monto total de la nueva hipoteca- suscribió una letra de  cambio  por  igual  valor,  devuelta por los acreedores cuando se constituyó la  garantía  real.  Este  mismo título fue el que la demandada aportó al proceso  ejecutivo, para probar el abono parcial que alegaba.   

          Mediante   resolución  del  5  de  octubre  del  2001,  un  fiscal  seccional  de  Popayán  acusó  a  la señora VELASCO  CUÉLLAR por los delitos de fraude procesal y estafa,  en  la  modalidad de tentativa, ilicitudes por las que el 3 de julio del 2002 el  Juzgado  Quinto  Penal  del Circuito de esa ciudad la condenó a las penas de 17  meses  de  prisión,  multa  por  un  millón de pesos e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  prisión.   

          La  sentencia,  apelada  por  el  defensor,  fue  confirmada  en su  integridad por el Tribunal Superior el 20 de noviembre del 2002.   

LA DEMANDA  

          En  una  extraña  mixtura  de  causales,  el demandante censura la  sentencia  de  segunda instancia porque incurrió en “violación directa de la  ley  procesal  por  error  de  derecho, por falta de aplicación de una norma de  carácter  sustancial  que conduce a una ausencia de garantía en la aplicación  del  debido  proceso,  consagrado en el numeral tercero” del artículo 207 del  Código de Procedimiento Penal.   

Sostiene  que  no  se  atendió  el mandato  previsto  en el artículo 20 de la Ley 600 del 2000, pues no se investigaron las  imputaciones  que  contra  terceras  personas  hizo la procesada, las que por lo  menos  debieron  generar  que  a  la instrucción fueran vinculados los señores  JULIO  CÉSAR  ROBLES  y CARLOS ARMANDO JUANCHA, lo que, en su opinión, habría  cambiado  la  situación  judicial de aquélla. Agrega que desde el inicio de la  investigación    la   señora   VELASCO  los  señaló  como  las  personas  que  la convencieron para que  entregara  en  hipoteca  el  inmueble  de  su  propiedad  y fueron ellos los que  gestionaron  el  negocio. Además, el engaño no iba dirigido a los prestamistas  sino  a  ella,  porque  se  le prometió que facilitando la garantía obtendría  como   ganancia   la   cancelación  del  gravamen  anterior  que  soportaba  el  bien.   

Demostrada  la  violación del principio de  investigación  integral,  concluye  el  libelista,  se  debe  casar  el numeral  primero de la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES  

          El  numeral  3º.  del  artículo  212 del Código de Procedimiento  Penal  ordena  que  la  demanda  de  casación contenga “la enunciación de la  causal  y  la  formulación  del  cargo,  indicando en forma clara y precisa sus  fundamentos   y  las  normas  que  el  demandante  estime  infringidas”.    

          Esto  implica que, de las varias causales previstas en el artículo  207  del  estatuto  procesal, el demandante seleccione alguna y desarrolle desde  esa  perspectiva  el  reproche  que le hace a la sentencia de segunda instancia,  pues  cada  una tiene una entidad propia, una forma específica de desarrollarse  y unas consecuencias que no en todos los casos son similares.   

          Así,  para  hacer  referencia únicamente al planteamiento ambiguo  que  respecto  del motivo de casación hace el libelista, debe recordarse que la  violación  directa  -que  se presenta cuando el error se refiere exclusivamente  al  tipo penal que subsumió la conducta- puede obedecer a falta de aplicación,  aplicación  indebida  o interpretación errónea de la ley sustancial, en tanto  que  la  indirecta  -llamada  así  porque  el  quebranto  legal se produce como  consecuencia  de  la  apreciación  de  la  prueba-  reviste diferentes formas y  modalidades,  pues  el  error  de  la  sentencia puede ser de hecho –por falso juicio de existencia, falso  juicio   de   identidad  o  error  de  raciocinio-  o  de  derecho  –por  falso  juicio de legalidad o por  falso juicio de convicción-.   

          Aducir,  entonces,  que la sentencia se dictó en un juicio viciado  de  nulidad  (causal  tercera  de  casación)  por  violación  directa  (causal  primera,  inciso  primero)  derivada  de  un  error  de derecho (causal primera,  inciso  segundo),  comporta  una  confusión  inexcusable  que afecta la demanda  desde su propia concepción simplemente formal.   

          Esta  falta  de  claridad se refleja, inclusive, en el contenido de  la  pretensión,  que  para  el  demandante  se contrae a que se case el numeral  primero,  sin  tener  en  cuenta  que,  si  se  trataba de la causal tercera, le  correspondía  señalar  el momento procesal a partir del cual debía declararse  la  nulidad  y  si  se refería a la primera, determinar cuál habría de ser el  contenido   de   la  sentencia  de  reemplazo  (artículo  217  del  Código  de  Procedimiento Penal).   

          Y  aunque  estas razones son suficientes para inadmitir la demanda,  en  todo  caso debe agregarse que en la postulación del quebranto del principio  de    investigación    integral    –que   por   constituir   un  defecto  in  procedendo  debe  plantearse  al  amparo de la causal  tercera  de  casación-  es  preciso  observar  ciertas reglas técnicas, no por  culto  al  formalismo  sino  porque  el propio reclamo de omisión probatoria lo  exige.  Así  lo ha señalado la Sala en múltiples oportunidades, en una de las  cuales,  al  dictar  la  sentencia  del  25  de  octubre  del 2001 en el proceso  radicado  13.915, dijo: “Debe recordarse que cuando se alega la causal tercera  por  violación  del  principio  de  investigación integral, al casacionista le  corresponde,  entre  otras  exigencias  que  se  derivan  del  numeral  3º  del  artículo  212  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en  concordancia con el  artículo   310  de  la  misma  obra,  individualizar  las  pruebas  dejadas  de  practicar,  acreditar  su  pertinencia,  conducencia  y  utilidad y demostrar su  trascendencia,  predicable  ésta  no de la prueba en sí misma considerada sino  de  su  confrontación  lógica con los medios de convicción que han servido de  sustento  a  la  sentencia,  de  modo  que  aparezca evidente que si el juzgador  hubiera  contado  con  los  que  se omitieron, el sentido del fallo habría sido  diferente”.   

          Nada  expuso  el censor sobre estos aspectos. Se limitó a reclamar  que  no  se habían verificado las imputaciones lanzadas por la procesada contra  terceros  y  a  lamentar que no fueran vinculados a la investigación, olvidando  que  la  responsabilidad  penal  es  personal,  de  manera  que no incluir en la  instrucción  a  todos  los  supuestos  partícipes  de  un  hecho  no afecta la  estructura   del   proceso   ni   socava   las   garantías   de   los   sujetos  procesales.   

          La demanda, en consecuencia, será inadmitida.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación   presentada  por  el  defensor  de  GLADYS  VELASCO  CUÉLLAR.  Por lo tanto, se declara desierto  el   recurso   y   se   ordena   devolver   el   expediente   al   Tribunal   de  origen.   

          Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese   y  cúmplase   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS  A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN              MARINA  PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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