20692(22-04-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20692  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 45  

          Bogotá,   D.C.,   veintidós   (22)  de  abril  del  dos  mil  tres  (2003).   

VISTOS  

          Procede  la  Sala  a  pronunciarse sobre la colisión de competencia  suscitada  entre  los  Juzgados  Séptimo  Penal  del  Circuito   de Cali y  Primero  Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad, dentro del proceso  seguido a Sandra Liliana Andrade y Arturo Díaz Gómez.   

         De  acuerdo  con  el  inciso segundo del artículo 18, transitorio, de la ley 600 de  2000,  corresponde  dirimirlo  a  la  Corte. A esa tarea se aplicará la Sala en  esta ocasión.    

HECHOS  

         

            El 12 de diciembre del 2000, en la casa de Fabián Portela Mejía,  situada  en  Avenida  7ª  (norte),  N°  56-126, de Cali, se hicieron presentes  varios  hombres  armados, quienes se identificaron ante el portero del edificio,  para que les permitiera entrar, como empleados de Servientrega.   

               Una     vez     dentro     del     apartamento     –el  402-,  procedieron a inmovilizar a  Fabricio  Alarcón,  vigilante  del edificio, a Sandra Liliana Andrade, empleada  del  servicio,  y a Gustavo Fabián Portela Mejía. Luego se sustrajeron la suma  de  sesenta  millones  de  pesos  ($60.000.000)  y  noventa  mil  dólares  (US.  90.000).   

            El  23  de  diciembre  del  mismo  año,  Gustavo  Fabián Portela  recibió   una   llamada   telefónica  de  un  desconocido,  quien  dijo  haber  participado  en  los  hechos,  y  delató  a  sus  compañeros.  Con base en esa  información,  fueron  capturados  Arturo  Díaz Gómez y Sandra Liliana Andrade  Riascos.   

      

                ORIGEN DEL CONFLICTO   

                 1.  La Fiscalía Cincuenta y Seis Seccional de Cali, el 16  de  julio  del  2.001,  profirió  resolución  acusatoria contra Sandra Liliana  Andrade  Riascos por los delitos de concierto para delinquir, hurto calificado y  agravado  y  porte  ilegal  de  arma de fuego de defensa personal y contra   Arturo  Díaz  Gómez,  en  calidad de cómplice,  por los delitos de hurto  calificado y agravado y porte ilegal de arma de fuego.   

          2.  Pero  el  23  noviembre del 2001, por  efecto  de  la apelación interpuesta por el defensor de Arturo Díaz Gómez, la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Cali, modificó la acusación.  En  lugar  de  los  delitos  imputados  en  primera instancia, dispuso que Díaz  Gómez,  agente de la policía, por no haber participado en los hechos, pero sí  por  haberles  exigido  dinero  a los autores directos del hecho punible, debía  responder  en  juicio,  en  calidad  de  autor,  por  el  delito  de concusión.   

          3.  El  5 de diciembre del  2001, el  Juzgado  Séptimo Penal del Circuito de Cali avocó el conocimiento del proceso.  Pero  el  14  de  enero  del  2003,  cuando  ya  había  realizado  la audiencia  pública,   basado  en  lo  dispuesto  en el artículo 14 de la Ley 733 del  2002,  lo remitió, previa la proposición de colisión negativa de competencia,  al reparto de los Jueces Penales Especializados del Circuito.   

         4.    El   proceso   le  correspondió  al Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Cali. Este  despacho,  el 24 de enero del 2003, apoyado en el artículo 2° del Decreto 2001  de  septiembre  9  del  2002,  aceptó  la  colisión propuesta y, por error, lo  envió  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Cali para que desatara el  conflicto.  El  17   de  marzo  del 2003, la Sala de Decisión del Tribunal  ordenó remitirlo a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.   

          5.  El  Juez  Primero  Penal del Circuito  Especializado  de  Cali  fundamentó  su  actuación  en  el  hecho de que de la  sentencia  C-1064  de  diciembre  3  de  2002,  por  medio  de  la cual la Corte  Constitucional  se  pronunció sobre la exequibilidad del Decreto 2001 del 2002,  se  desprende  claramente  que  la  favorabilidad  de  las  normas procesales se  determina  de acuerdo con el momento de la comisión del delito y, por tanto, la  competencia  asignada  por el mencionado Decreto sólo era aplicable a conductas  consumadas  a partir de su vigencia y no a las que se habían realizado antes de  su expedición.   

       

    CONSIDERACIONES   

                                            1.   La   resolución   acusatoria,  se  formuló  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  concusión,  hurto  calificado   y   agravado   y   porte   ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal.   

                 2.  El  artículo  5° transitorio original, numeral 4°, del Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  del  2000), en el numeral 7°, delimitó la  competencia  de  los  Jueces Penales del Circuito Especializados. En esta norma,  se  estableció que estos funcionarios conocerían “Del concierto para cometer  delitos  de  terrorismo,  narcotráfico,  secuestro extorsivo, extorsión o para  conformar  escuadrones  de  la  muerte,  grupos  de justicia privada o bandas de  sicarios,  lavado  de  activos  u omisión de control (artículo 340 del Código  Penal),  testaferrato  (artículo 326 del Código Penal), extorsión en cuantía  superior a ciento cincuenta (150) salarios mínimos mensuales”.   

                  Se deduce de  allí,  entonces,  que a cargo de los Jueces Penales del Circuito Especializados  sólo  quedó  el  concierto  para  delinquir realizado para ejecutar una de las  conductas allí señaladas.   

                                            3.  La Ley 733 del 29 de enero del 2002,  amplió  la  competencia de estos funcionarios. Decidió asignarles el concierto  para  delinquir  en  todas  sus  modalidades,  y  no  sólo las agravadas. En su  artículo  14, dispuso: “El conocimiento de los delitos señalados en esta ley  le  corresponde  a  los  jueces  penales del circuito especializados”. Y en el  artículo  8°,  modificó en su integridad el artículo 340 del Código Penal (  Ley  599  del  2000) que tipifica el concierto para delinquir. De ahí se deduce  que  si  todos  los  delitos  relacionados  en esa ley le fueron asignados a los  jueces  especializados,  resulta  de  fácil  entendimiento  que  en ese mandato  quedó  incluido  el  concierto  para  delinquir  en cualquiera de sus especies,  puesto  que  el  artículo  8°  lo  reguló  en  su  totalidad  y  no de manera  parcial.   

                 4.  En  el  artículo  1°,  numeral  17,  del  Decreto 2001 del 9 de  septiembre  del  2002,  se  estableció  que  los  Jueces  Penales  del Circuito  Especializados  conocerían únicamente del “Concierto para delinquir agravado  según el inciso segundo del artículo 340 del Código Penal”.   

                              5. En el evento sometido a  estudio,  la  asociación  delictiva  imputada  es  la común del artículo 340,  inciso  primero,  del Código Penal. Por esa razón, no queda comprendida dentro  de  las  previsiones  del  Decreto de Conmoción Interior. Si se aplica la regla  general  del  artículo  77,  literal  b, del Código de Procedimiento Penal, en  concordancia  con  el  artículo  2°  del  Decreto 2001 del 9 de septiembre del  2002, la competencia corresponde a los jueces penales del circuito.   

              La razón es que la modalidad de concierto para  delinquir  atribuida  a  la  procesada  en  la  resolución  acusatoria,  no fue  incluida  por  el  Decreto  2001 del 9 de septiembre del 2002 en la relación de  los  delitos  cuya competencia le fue asignada a los Jueces Penales del Circuito  Especializados.    

                6.   Las   normas   de   procedimiento,  así  como  las  que  rigen  la  competencia,  son  de aplicación inmediata, sin que sea necesario considerar el  momento  en  que  se  produjo  la conducta punible. El artículo 2° del Decreto  2001  del 2001, por ser norma de orden público, debe aplicarse desde el momento  en  que  entró  a  regir,  sin  perjuicio  de  que  el  funcionario  competente  establezca  la  favorabilidad  de las normas sustantivas y de las instrumentales  con efectos sustantivos.   

                 7.  Estos  argumentos  resultan  confirmados  en la sentencia C-1064,  proferida  el  3  de  diciembre  del  2002  por  la  Corte  Constitucional.  Del  condicionamiento  introducido  en  esta  providencia,  se  colige  lo siguiente,  según   lo   ha   precisado   la   Sala   Penal   de   la   Corte   Suprema  de  Justicia:   

                “…que   la   atribución  de  nuevas  conductas  a  los  juzgados penales del circuito especializados en los términos  del  Decreto  2001  del  2002  sólo será factible respecto de hechos que hayan  tenido  lugar  con  posterioridad a la vigencia de la norma, como sería el caso  de  los  delitos  de  genocidio, delitos contra las personas y bienes protegidos  por  el  Derecho  Internacional,  la  desaparición  forzada,  el desplazamiento  forzado  o  el  constreñimiento  ilegal  agravado,  según  el  numeral 1° del  artículo 183 del Código Penal (numerales 1,4, 6, 9 y 10)”.   

               “La   favorabilidad   que  deduce  la  Corte  Constitucional  para  los  procesados  no  está  referida,  en  modo  alguno, a  restringir  el ámbito de competencia de los juzgados penales del circuito, pues  el  procesamiento  y  los  términos  señalados  por la ley para éstos son los  generales,  sino  por  el contrario, alude a la jurisdicción especializada, por  cuanto,  es  el procedimiento previsto para ésta, el que contiene restricciones  que  se  reflejan  en  una  mayor  drasticidad  en  el  régimen  de libertades,  obligatoriedad  en la definición de situación jurídica y en la imposición de  la  medida de aseguramiento, exclusión de beneficios y subrogados, y reducción  de  términos  en casos de flagrancia, entre otros, régimen que es el señalado  por  la  ley  como  excepcional,  en  las  normas  transitorias  del  Código de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  del 2000 y Ley 733 del 2002”. (Auto del 18 de  febrero  del  2003.  Radicado: 20.512. M.P.: Herman Galán Castellanos. Criterio  reiterado  en  auto  del  4 de marzo, radicado 20.546, M.P.: Édgar Lombana  Trujillo).                 

                       En  consecuencia,  el  conflicto  se  dirimirá  asignándole  la  competencia  para  conocer  de  este proceso, por cuanto en él se investiga un delito de concierto  para  delinquir  en su manifestación común, no contemplado en el artículo 1°  del  Decreto 2001 de septiembre 9 del 2002 dentro de la relación de delitos del  ámbito  de  competencia  de  los  Juzgados Penales del Circuito Especializados,  al       Juez      Séptimo       Penal      del      Circuito      de  Cali.         

            Por  lo  expuesto,  la  Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

         1.  DECLARAR  que  la  competencia  para  conocer  de  este  proceso corresponde al Juzgado Séptimo Penal del Circuito de  Cali.   

         2.  Como  consecuencia, el proceso será  remitido  a  ese  despacho.  De  la decisión, asimismo, será informado el Juez  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Descongestión  de  esa  misma  ciudad.      

Cópiese y cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

CARLOS      A.     GÁL­VEZ  ARGOTE              JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN           JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS                                                       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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