20532(25-02-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20532   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 027.  

          Bogotá D.C., febrero veinticinco de dos mil tres.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre la colisión  negativa  de  competencia  suscitada entre los Juzgados Primero de Ejecución de  Penas  y Medidas de Seguridad de Medellín y Tercero de la misma especialidad de  la  ciudad  de  Cali,  en  virtud  de la cual ambos despachos judiciales rehusan  vigilar  el  cumplimiento del fallo condenatorio proferido el 10 de diciembre de  2001  por  el  Juzgado  Cuarto  Penal Municipal de Medellín contra FRANCISCO  ALBEIRO  MONTOYA  QUINTERO como  autor  penalmente  responsable  del  delito de inasistencia alimentaria, el cual  fue  confirmado  por  el  Juzgado 12 Penal del Circuito de la misma ciudad, pero  rebajó el quantum de pena impuesta.   

ANTECEDENTES   

          El  13  de  mayo  de  1999  Maribel Lloreda  Pineda  denunció a FRANCISCO  ALBEIRO  MONTOYA  QUINTERO por el incumplimiento de sus  obligaciones    como    padre    del    menor   Fredy  Alexander  durante  cerca de 14 años; la Fiscalía 91  de   Medellín   dispuso   la  apertura  de  investigación,  vinculó  mediante  indagatoria     a    MONTOYA    QUINTERO  y  definió su situación jurídica con medida de aseguramiento de  caución prendaria.   

Cerrada  la  instrucción,  se  calificó el  mérito  del  sumario  el 20 de octubre de 2000 con resolución de acusación en  contra   del   procesado   como   presunto  autor  del  delito  de  inasistencia  alimentaria,    que    fue    confirmada    por    ad  quem  al resolver el recurso de apelación interpuesto  por la defensa.   

La etapa del juicio correspondió al Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal  de  Medellín,  donde  una  vez realizada la audiencia  pública  profirió  fallo el 10 de diciembre de 2001, por cuyo medio condenó a  FRANCISCO   ALBEIRO   MONTOYA   QUINTERO  a la pena principal de 20 meses de prisión y multa de $286.000, a  la  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  de la pena principal, y al pago de los perjuicios ocasionados, como autor  penalmente  responsable  del  delito  por  el  que  se  le  acusó.  En la misma  providencia  se otorgó al procesado la condena de ejecución condicional por un  periodo  de  prueba de 2 años, el cual suscribió la correspondiente diligencia  de compromiso el 19 de diciembre de 2001.   

          El  31  de  enero  de  2002  el  Juzgado  12  Penal  del Circuito de  Medellín  confirmó  el fallo de primer grado, pero rebajó la pena de prisión  a   18   meses,   al   desatar   el   recurso   de   alzada   que  interpuso  el  defensor.   

          El  22  de  mayo de 2002 el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Medellín asumió el conocimiento de la actuación a  efecto    de    adoptar    las    medidas    pertinentes    para   ejecutar   la  sentencia.   

          El  4  de  junio  siguiente,  el defensor del procesado solicitó al  despacho  mencionado  en  precedencia  que  se  lo  exonerara  del  pago  de los  perjuicios  señalados  en el fallo dada su difícil situación económica; a su  vez,  el  condenado presentó el día 12 del mismo mes dos escritos, el primero,  orientado  a  conseguir  el  fraccionamiento en cuotas de la multa impuesta como  pena,  y  el  segundo, dirigido a acreditar el pago de los perjuicios señalados  en el fallo.   

          Mediante  providencia  del  30 de agosto de 2002, el Juez Primero de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Medellín expresa, que como  FRANCISCO   ALBEIRO   MONTOYA   QUINTERO  fijó  su  residencia  en La Cueva, municipio El Cairo (Valle), el  despacho  pierde  competencia  para  continuar  conociendo  de la ejecución del  fallo,  y  en  consecuencia remite la actuación al reparto de sus homólogos en  la  ciudad de Cali proponiendo colisión negativa de competencia, fundándose en  lo  dispuesto en los Acuerdos 54 de 1994, 548 y 567 de 1999 del Consejo Superior  de la Judicatura.   

          El   proceso   correspondió  por  reparto  al  Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Cali, despacho que mediante  providencia  del  31 de enero de 2003 decide aceptar la colisión propuesta, por  considerar  que  el  Acuerdo  54  de 1994 establece que los Jueces de Ejecución  conocerán  del cumplimiento de las sentencias condenatorias donde no se hubiere  dispuesto  el  descuento  efectivo  de  la  pena,  siempre  y cuando el fallo de  primera   o   única   instancia   se  hubiere  proferido  en  el  lugar  de  su  sede.   

Por  tanto,  indica,  que si la sentencia de  primer  grado  fue  proferida  en  Medellín,  su ejecución, por tratarse de un  condenado  beneficiado  con  el  subrogado  penal  de  la  condena de ejecución  condicional,  corresponde a los Jueces de Ejecución de Penas de aquella ciudad,  esto  es,  al  despacho  que  propone la colisión, sin que interese el lugar de  residencia     de    MONTOYA    QUINTERO.   Apoya  su  argumentación  en  lo  decidido  por  esta  Sala  en  providencias  de  octubre  8  de 2001 con ponencia del Magistrado Nilson Pinilla  Pinilla  y  de julio 16 de 2002 con ponencia del Magistrado Jorge Aníbal Gómez  Gallego.   

Con  base en lo expuesto dispuso remitir las  diligencias a esta Corporación para que se dirima la colisión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

El  desacuerdo  de los juzgados en conflicto  radica  en  el  ámbito  y alcance del factor territorial de competencia que les  corresponde,  pues  mientras  el  Juzgado de Medellín considera que el lugar de  residencia  del  condenado  (El  Cairo –  Valle) es factor que determina la competencia del Juzgado de Cali,  este  a su vez encuentra que es la sede del despacho donde se profirió el fallo  de  primer  grado  (Medellín)  el  que  señala  la  competencia del Juzgado de  Ejecución  de  Penas  de allí, dado que en el presente asunto no se dispuso el  descuento efectivo de la pena.   

          Con  el fin de adoptar la decisión que en derecho corresponda, bien  está  comenzar  por  señalar que de conformidad con la preceptiva contenida en  el  inciso  2º del artículo 1º del Acuerdo 54 del 24 de mayo de 1994, emanado  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  los jueces de ejecución de penas y  medidas  de seguridad “conocerán del cumplimiento de  las  sentencias  condenatorias,  donde  no  se  hubiere  dispuesto  el descuento  efectivo  de  la  pena,  siempre  y  cuando  que  el  fallo  de primera o única  instancia   se   hubiere   proferido   en   el   lugar  de  su  sede”.   

          Adicional  a  lo anterior, reiteradamente ha expuesto esta Sala, que  cuando  el  condenado  se encuentra privado de su libertad la competencia de los  jueces  de ejecución de penas está determinada por un factor personal relativo  al  lugar donde se surte la reclusión; pero cuando se dispuso no hacer efectiva  la  pena  privativa  de  la  libertad,  la vigilancia del cumplimiento del fallo  corresponde  al  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del circuito  donde  se  profirió  la  sentencia  de primer grado1.   

          En  el  asunto  que  concita  la  atención  de  la  Sala  fácil se  advierte,  que la razón está de parte del Juez de Cali, ya que es evidente que  si  el  fallo  de  primera instancia se profirió en la ciudad de Medellín y si  además  allí,  se  le  concedió  al condenado la ejecución condicional de la  pena,  lo que de suyo significa que esta no se hizo efectiva, es claro que en el  juzgado  colisionante  (el  que  tiene  su  sede  en  Medellín) se conjugan los  factores  de  competencia  señalados  en el acuerdo 54 de 1994, respecto de los  cuales  ya  la  Sala  ha  señalado  su  criterio,  según la precedente reseña  jurisprudencial.   

          Sin   duda,   el   funcionario  de  Medellín  pretende  sin  éxito  introducir    un    factor   determinante   de   la   competencia   –   la   residencia   del   condenado  –  que  no  se  encuentra  establecido  en  normatividad alguna ni ha sido postulado por la jurisprudencia,  y  que  por  tanto carece de la virtud que él intenta otorgarle. Además, apoya  su  decisión de declinar la competencia en sede de ejecución de la pena en los  Acuerdos  548 y 567 de 1999, que ninguna relación guardan con el tema objeto de  debate,  pues  el  primero crea los circuitos penitenciarios y carcelarios en el  territorio  nacional,  y  el  segundo  se  ocupa  del cumplimiento de los fallos  proferidos  por  la extinta justicia regional en los lugares donde no hay jueces  de Ejecución de Penas.   

          Lo  dicho  constituye  razón  suficiente para que la Sala dirima el  conflicto  de  competencias propuesto asignando el conocimiento de la ejecución  del     fallo    condenatorio    proferido    en    contra    de    FRANCISCO   ALBEIRO  MONTOYA  QUINTERO  al  Juzgado   Primero   de   Ejecución   de   Penas   y  Medidas  de  Seguridad  de  Medellín.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.               DIRIMIR  el conflicto de competencia, asignando el conocimiento  de   la   ejecución   del   fallo   proferido   en   contra   de   FRANCISCO   ALBEIRO  MONTOYA  QUINTERO  al  Juzgado  Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Medellín, por  las razones consignadas en la anterior motivación.   

         

          2.                         REMITIR  en  consecuencia, las diligencias a tal  despacho  judicial,  dando  aviso  de  lo  aquí  decidido  al  Juez  Tercero de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali.   

Comuníquese    y  cúmplase   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL         HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ  ARGOTE         JORGE  ANÍBAL GÓMEZ  GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                  ÁLVARO          ORLANDO          PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Cfr.  Autos  del  23  de  julio  de  2001,  radicación  18195, M.P. Dr. Herman Galán  Castellanos;   10  de  agosto  de  2001, radicación 18450, M.P. Dr. Nilson  Pinilla  Pinilla;  16  de  julio  de  2002, radicaciones 19574 y 19647, M.P. Dr.  Jorge  Aníbal  Gómez  Gallego;  15  de octubre de 2002. M.P. Dr. Edgar Lombana  Trujillo.     

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