20476(25-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  20476   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

  Magistrado  Ponente   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado acta N° 037  

Bogotá  D.  C., veinticinco (25) de marzo de  dos mil tres (2003),   

V I S T O S  

Resuelve  la  Corte  el conflicto negativo de  competencia  suscitado  entre el Juzgado 6° Penal del Circuito Especializado de  Bogotá  y  el  Juzgado  37°  Penal  del Circuito de esta misma ciudad, para el  conocimiento  de  la  causa  adelantada  contra RAYMOND  TANNOUS YAGUI y GHASSAN EID HABCHIA.   

A N T E C E D E N T E S  

1.-   Mediante  sentencia  del  22  de  febrero  de  1999,  proferida por un Juzgado Regional de  Bogotá,  fueron  condenados  RAYMOND  TANNOUS YAGUI y  GHASSAN  EID HABCHIA a la pena de 5 años de prisión y  multa  en  cuantía de 12 salarios mínimos, al haberlos hallado responsables de  infringir  el  artículo  30  de  la  Ley  30  de 1986, y después de que fueran  capturados  en  el  aeropuerto  internacional El Dorado cuando pretendían salir  del  país  con  4.182,8  gramos de cocaína impregnados en ropa que llevaban en  sus maletas.   

Como la sentencia no fue impugnada, por virtud  de  lo  normado  en  el  entonces vigente artículo 206 del C. de P. P. (Decreto  2700  de  2001),  se sometió al grado jurisdiccional de la consulta, motivo por  el  cual,  mediante  oficio  del  15  de  abril  de  1999, se envió al Tribunal  Nacional,    estando    en   la   actualidad   pendiente   de   resolver   dicha  consulta.   

Aparece  dentro del proceso constancia de que  las  diligencias,  luego  de  que  se  enviaran  al  superior  para  resolver la  consulta,  se “asignaron” al Juzgado 7° Penal del Circuito Especializado de  Bogotá,  las  cuales  llegaron  finalmente  al  Juzgado  6° Penal del Circuito  Especializado,  despacho  que mediante auto del 26 de noviembre de 2002, sostuvo  que  existía “imposibilidad jurídica para proseguir  con  la  actuación”  pues  carecía  de competencia  conforme  a  lo normado en el artículo 2° del Decreto 2001 del 9 de septiembre  de 2002.   

El  juez  especializado  dice que conforme la  cantidad  de  sustancia  estupefaciente incautada, inferior a la señalada en el  numeral  3° del artículo 384 del C. P. (Ley 599/00), citado como parámetro en  el  ordinal  27  del citado Decreto 2001, la competencia radica en un juez penal  del circuito.   

Por  ello, envía las diligencias proponiendo  de antemano colisión negativa de competencias.   

2.-  Correspondieron  al  Juzgado 37 Penal del Circuito, despacho que en auto del 28 de enero de 2003,  manifestó  que como el proceso se encuentra en consulta, debe concluirse que el  proceso  ha  “fenecido”,  por  lo  cual  la competencia no es susceptible de  modificación  alguna  y  mucho  menos  de  aplicación  del  señalado  Decreto  Legislativo.   

Al  efecto,  concluye:  “…  aceptar  el cambio de competencia de un proceso ya terminado, sería  tanto  como  aceptar  que  los  Juzgados  Penales  del  Circuito Especializados,  pudieran   remitir   TODOS  LOS  PROCESOS  QUE  TIENEN  EN  SUS  ARCHIVOS,  PARA  CONGESTIONAR OTROS DEPACHOS JUDICIALES”.   

Motivos  por  los  que  acepta  el  conflicto  propuesto  y  envía las diligencias ante esta Corporación para que se resuelva  lo pertinente.   

LA CORTE CONSIDERA  

1.-  No obstante  que  la  colisión  negativa  de  competencias  se suscitó entre el Juzgado 6°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bogotá  y  el  Juzgado  37° Penal del  Circuito  de  esta  ciudad,  ambos  pertenecientes  al  mismo Distrito Judicial,  resulta  claro que corresponde a esta colegiatura resolverlo, teniendo en cuenta  lo  dispuesto  en  inciso  2°  del  artículo  18  transitorio  del  Código de  Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

2.-   Ante  todo,  es  preciso dejar en claro que es manifiestamente errada la conclusión a  la  que  arriba  el  Juez  37  Penal del Circuito, en torno a que a pesar de que  frente  a  la  sentencia  de  primera instancia está pendiente de resolverse la  consulta,  el  proceso  ha finalizado y, por ende, que la sentencia se encuentra  ejecutoriada.   

Precisamente  el  grado  jurisdiccional de la  consulta  le  otorga  al superior la posibilidad de revisar, por expreso mandato  de  la  ley  e  ilimitadamente, la legalidad de la determinación, sin que pueda  entenderse  como  un  medio  extraprocesal  de  control  judicial,  es decir, su  ejercicio antecede a la ejecutoria de la sentencia.   

Por  ello,  entiende esta Corporación que el  conflicto  que  se suscita, no obstante encontrarse el proceso en suspenso hasta  tanto  se  profiera  la decisión de consulta por parte del Tribunal Superior de  Bogotá,  propende  por  la  definición del juez de primera instancia para este  caso,  indistintamente de la decisión que se llegare a adoptar, pretensión que  sumada  a  la  celeridad  y eficacia procesal, impone a la Corte la necesidad de  que se resuelva este singular enfrentamiento.   

3.-  El Decreto  2001  de  2002,  publicado en el diario oficial N° 44930 el 11 de septiembre de  2002,  innegablemente  modificó  la  competencia  que  la  Ley 733 de 2002 y el  artículo  5°  transitorio del Código de Procedimiento Penal habían señalado  para  los  jueces penales del circuito especializados en torno a ciertos delitos  expresamente contemplados.   

La  Corte  Constitucional en sentencia C-1064  del  3 de diciembre de 2002, delimitó la constitucionalidad de la normatividad,  advirtiendo  que  lo era “… en el entendido que las  nuevas   competencias   conferidas   a   los   jueces   penales   del   circuito  especializados,  dado  el  carácter más gravoso de su procedimiento, sólo son  aplicables  a los delitos cometidos a partir de la vigencia de ese decreto, y no  a  las  conductas  realizadas  con  anterioridad  a  ella,  que seguirán siendo  conocidas     por     los     Jueces     Penales     del    Circuito.”.   

Quiere decir lo anterior que la favorabilidad  a  la  que  se  refiere  la  Corte  Constitucional se aplica con relación a los  procesos  que  deben  asignarse, con base en el Decreto 2001, a la jurisdicción  especializada,  frente  a  la  que  acepta  su innegable drasticidad en aspectos  tales  como  la libertad, la definición de situación jurídica o la exclusión  de  beneficios  y  subrogados,  de  ahí  que sólo proceda para los eventos que  ocurran  con  posterioridad  a su entrada en vigor, mas no cuando la competencia  es  para  los  jueces  penales  del  circuito, pues, a contrario sensu, advierte  mayor   beneficio  en  su  trato  procesal,  motivo  por  el  cual,  bajo  estos  presupuestos,  no  hay  limitación  alguna para que a éstos se les envíen los  procesos     por     parte     de    los    jueces    penales    del    Circuito  especializados.   

En   el   presente   asunto,  la  sentencia  condenatoria,  que no ha cobrado ejecutoria, se dictó por el delito contemplado  en  el artículo 33 de la ley 30 de 1986, la cual cambió de escenario normativo  con  la  entrada  en vigor de la Ley 599 de 2000 convirtiéndose en el artículo  376.  Norma  a  la  que  si  bien es cierto se refiere el numeral 27 del Decreto  2001,  para  efectos  de señalar la competencia en cabeza de los jueces penales  del  circuito  especializados,  lo  condicionó a que concurriera la agravación  dispuesta  en  el  numeral  3°  del  artículo 384 del Código Penal, que reza:  “Cuando  la  cantidad  incautada  sea superior a mil  (1000)  kilos  si  se  trata  de  marihuana;  a  cien (100) kilos si se trata de  marihuana  hachís;  y a cinco (5) kilos si se trata de cocaína o metacualona o  dos  (2)  kilos  si  se  trata  de sustancia derivada de la amapola.”.   

La  sustancia incautada en este caso (4.182,8  gramos),  resulta  inferior a los cinco mil gramos que señala la agravante como  marco  mínimo de competencia de los jueces penales del circuito especializados,  luego  es claro que no se encuentra cobijada por lo normado en el ordinal 27 del  artículo  1°  del  Decreto 2001 de 2002, es decir, que a partir de la vigencia  de  esta normatividad, cuando la incautación sea inferior a cinco kilos o cinco  mil  gramos  de cocaína o metacualona, es de conocimiento de los jueces penales  del circuito.   

Motivo   por   el   cual  se  asignará  el  conocimiento   de   este   asunto   al   Juzgado   37   Penal  del  Circuito  de  Bogotá.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.-   DECLARAR  que   la  competencia  para  conocer  del  presente  proceso  adelantado  contra  RAYMOND     TANNOUS    YAGUI    y    GHASSAN    EID  HABCHIA  le  corresponde  al  Juzgado  37  Penal  del  Circuito de Bogotá.   

Por    lo    tanto,    remítasele    el  expediente.   

2.-    Por  Secretaría  de  la  Sala,  infórmese  lo  decidido  al  Juzgado  6°  Penal  del Circuito Especializado de  Bogotá.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

  YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO   E.  ARBOLEDA  RIPOLL           HERMAN GALAN  CASTELLANOS   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                     JORGE  ANIBAL GÓMEZ GALLEGO           

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                     ALVARO    ORLANDO   PÉREZ   PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                  JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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