20421(08-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20421  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

             SALA DE CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente:  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Aprobado Acta N° 045  

                                              Bogotá,   D.   C.,   ocho   (8)   de   junio   de  dos  mil  cinco  (2005).   

                      Examina la  Sala,  en  sede  de apelación, la sentencia fechada el 21 de noviembre de 2002,  por  medio  de  la  cual el Tribunal Superior de Cundinamarca condenó al doctor  JAIRO     DANIEL    FONSECA    VERGARA,  Fiscal  33  Seccional  de  Leticia  (Amazonas), por el delito de  peculado   culposo,  imponiéndole  una  pena  de  9  meses  de  arresto,  multa  equivalente  a 17 salarios mínimos legales mensuales vigentes e inhabilitación  de  derechos y funciones públicas por un lapso igual al de la pena privativa de  la libertad.   

                   Interpuesta y  sustentada  la  impugnación  por  el  defensor  del  procesado  ante  el  mismo  Tribunal,  le  corresponde a la Sala la decisión de segunda instancia, dado que  la  acusación se refiere a un delito que el funcionario judicial cometió en el  ejercicio de sus funciones.   

                                            HECHOS   

                   El Tribunal  de  Cundinamarca precisó los hechos que dieron lugar al proceso penal en contra  de    JAIRO   DANIEL   FONSECA   VERGARA en los siguientes términos:   

“Hacia las ocho  de  la  mañana  del  14  de  enero  de  1999,  cuando  el  doctor  JAIRO   DANIEL   FONSECA  VERGARA,  para  entonces  Fiscal 33 Seccional de Leticia (Amazonas) y a la vez Coordinador de la  Unidad  de  Fiscalía,  llegó a su oficina, notó que la puerta de entrada a la  misma  se  encontraba  cerrada sin seguro, y al entrar a su despacho se percató  de  que  el  cajón  superior  izquierdo  del escritorio estaba roto y que de el  habían  sido  sustraídos  29.950  (Sic)  dólares y una pistola, elementos que  tenía allí guardados bajo llave”.   

          ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE   

          El  11 de enero de 1999, JOSÉ IGNACIO GÓMEZ ALZATE, arribó junto  con   ADONAIS   SALGUERO   RODRÍGUEZ   al  aeropuerto  de  Leticia  (Amazonas),  decomisándoles  la  policía  US $29.950 dólares, suma de dinero cuya pérdida  la  denunció  el primero de los citados, en horas de la mañana del 14 de enero  siguiente.   Momentos   más   tarde  hizo  lo  propio  el  doctor  JAIRO  DANIEL FONSECA VERGARA, señalando  que  las  divisas  habían  sido  entregadas  a  la Unidad de Fiscalía el 12 de  enero,  fecha  en  que  los  supuestos  propietarios  se  presentaron ofreciendo  allegar  las  pruebas  sobre  la  licitud  de la moneda incautada, por lo que el  Coordinador  de  la  Unidad  los requirió para que obrarán con prontitud, dado  que  “era  un  peligro tener esa cantidad de dinero  allí”,  igualmente  hizo referencia el funcionario  acerca  de  la  violencia  ejercida  en  su  escritorio para la sustracción del  dinero y de una pistola vinculada a un proceso penal.   

         La  investigación  fue abierta por la Unidad de Fiscalía Delegada  ante  el  Tribunal de Bogotá, ordenándose la vinculación mediante indagatoria  del  doctor  JAIRO DANIEL VERGARA FONSECA (fl. 217, cd. 1).   

         En  el sumario se practicó inspección judicial a la oficina donde  despachaba    el   doctor   JAIRO   DANIEL   FONSECA  VERGARA  como Fiscal 33 Seccional y Coordinador de la  Unidad,  constatándose  que  se ejerció violencia únicamente en el escritorio  del  Coordinador  de  la  Unidad,  donde  se  encontraba  el  dinero y  una  pistola, no así en la puerta de acceso a la oficina.   

         El  funcionario  instructor  inspeccionó  los  libros  radicadores  llevados  en  la  Unidad de Fiscalía Seccional de Leticia, estableciendo que la  pistola  marca  Taurus,  calibre  3.80,  sustraída  del  escritorio  del fiscal  FONSECA   VERGARA,   estaba  vinculada  al  sumario  1414  (fl.  37,  cd. 2), adelantado en contra de  AUSTRIMALDO  DA  SILVA  PÁEZ por el delito de porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal.  La  investigación  se  inició  por  la incautación que al  imputado  se  le  hizo de dos armas en diligencia de allanamiento practicada por  la  Fiscalía  33  Seccional,  elementos  que  se  dejaron  a disposición de la  Fiscalía  en el DAS. El 11 de diciembre de 1995 fueron remitidas a la Fiscalía  Regional  por  competencia,  de  donde regresaron al remitente el 25 de enero de  1996.  Mediante  oficio  2.086  del  26  de  noviembre  de  1997 se enviaron las  Diligencias  al Juzgado Penal del Circuito (Reparto) de Leticia, con resolución  de acusación, proferida el 4 de noviembre de 1997.   

         La  revisión  de  la  causa  permitió  conocer  que  le  fue asignada al Juzgado Primero Penal del Circuito de Leticia,  bajo  la  radicación  número 1231. Mediante providencia el 19 de enero de 1998  el  Juzgado  ordenó  reclamar  a  la  Fiscalía  la  remisión de los elementos  vinculados  al  proceso  (armas  y munición), librándose para tales efectos el  oficio   061   al   doctor   JAIRO   DANIEL  FONSECA  VERGARA  (fl.  48 y 75, cd.  2).     

         JOSÉ  ANGEL  MURCIA  BERNAL, secretario de la Unidad de Fiscalías  Seccionales  de  Leticia, señala que a las 2 y 20 P.M. del 12 de enero de 1999,  la  policía  de  la localidad llevó US 29.950 dólares, dinero del que se hizo  cargo  el  Fiscal  Coordinador.  Aclara  que,  después  de cometido el hurto se  remitió  el  armamento  que  existía en la oficina al almacén de la policía,  siendo  el  doctor  FONSECA  quien informó al juez verbalmente del envío de la otra pistola.   

         El  Gerente  del  Banco de la República de Leticia, JAIRO CÓRDOBA  PINTO,  declaró  que  al  tener conocimiento de la incautación de los dólares  llamó    al    fiscal   JAIRO   FONSECA,  sugiriéndole  que  podía  llevar  dichas  divisas  al Banco en  custodia,   respondiéndole  que  los  propietarios  le  habían  informado  que  llevarían  rápidamente  los  documentos que acreditaban la compra. Informó el  testigo  que en anteriores oportunidades, concretamente el 9 de mayo de 1997, el  fiscal  FONSECA VERGARA, le  había  dejado  en custodia US 179.780 dólares, agregando que en lo relacionado  a  la  petición y entrega de dineros en custodia, el banco le da inmediatamente  trámite (fl. 43 y 44, cd. 2).   

                  JAIRO DANIEL  FONSECA  VERGARA  en  la  indagatoria  admitió haber  recibido  US  29.950  dólares,  los  que dejó en una gaveta del escritorio con  llave.  Leído  el  informe  de la SIPOL consideró en principio que no existía  prueba  sobre  ilícito alguno, por lo que procedió a exigir a los propietarios  la  presentación  de  las  pruebas  acerca  de su procedencia, quienes trajeron  algunos  documentos sobre su condición de comerciantes más no los relacionados  con  la  adquisición de las divisas incautadas.  Insinúa en sus descargos  que  el  delito  pudo  cometerlo alguno de sus empleados, al no haberse ejercido  violencia  en  la  puerta  de  entrada y la difícil situación económica de la  empleada  AMPARO DUARTE. Explica que el día que recibió el dinero no lo llevó  al  Banco  porque a esa hora no había atención al público y, además, dado el  análisis  que  hizo de los hechos vio viable entregarlos lo más pronto posible  para  restablecer el derecho a sus titulares. En cuanto a la pistola, afirma que  en  su  poder  no se encontraba, que el DAS devolvió el armamento que tenía en  depósito  porque administrativamente les prohibieron custodiarlas y la policía  solamente  les  había  recibido una parte. De otro lado, sostiene que, la SIJIN  le  informó  acerca de un atentado que se estaba fraguando en su contra, por lo  que  acogiendo  una  sugerencia del secretario, eligió una pistola para tenerla  en  el  cajón del escritorio  para defenderse en un momento dado, arma que  fue  hurtada  con  los  dólares.  En  cuando al hecho de no haberse remitido el  armamento  al  juzgado, desconoce las razones, porque es asunto que compete a la  secretaría  de  la fiscalía, por ser de su resorte el manejo de los elementos,  además  ignoraba  que  el expediente había salido de la Unidad. Pregona que su  actuación  no  tiene  relación  con  la  pérdida  de los elementos que dieron  origen a la investigación penal en su contra.   

                          La  situación  jurídica  del  inculpado se resolvió mediante resolución del 2 de  octubre  de 2000, en la que se le impuso medida de aseguramiento en la modalidad  de conminación, como autor del delito de peculado culposo.   

                          La  calificación  del  mérito  sumarial se produjo en la resolución fechada el 19  de  septiembre  de  2001,  por  medio  de la cual, se acusó al procesado doctor  JAIRO    DANIEL    FONSECA    VERGARA,  como  presunto  autor responsable del delito de peculado culposo,  descrito  y sancionado en el artículo 137 del Código Penal de 1980, modificado  por  los  artículos  18  y  32 de la Ley 190 de 1995, al haber faltado al deber  objetivo  de  cuidado  de  dejar  en  depósito  los  dólares en el Banco de la  República  y  haber omitido entregar la pistola a las autoridades encargadas de  su  custodia  o  al  juez  de  la  causa.  Esta  decisión fue confirmada por la  Fiscalía  Delegada  ante  la  Corte  Suprema,  mediante  providencia  del 26 de  noviembre de 2001.   

                     LA SENTENCIA  IMPUGNADA   

                    Ejecutoriada  así  la  acusación  y tramitada la etapa de juzgamiento, el 21 de noviembre de  2002,  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  dictó  sentencia  de  primera  instancia,  a  través  de  la  cual  condenó  al procesado doctor JAIRO  DANIEL  FONSECA  VERGARA  por  los  cargos  aducidos  en  la  resolución de acusación y cuya fundamentación puede  resumirse de la siguiente manera:   

                   Declaró la  validez  de la actuación, denegando la invalidación, sustentada por la defensa  en  el  hecho  de  no haber podido controvertir la prueba al no intervenir en la  práctica de las mismas.   

                       No  se  encuentra  sometida  a  duda  la  materialidad  de  la  conducta  culposa  en la  modalidad  de  peculado,  ejecutada  por  JAIRO DANIEL  FONSECA  VERGARA,  registrada mediante el informe del  Departamento   de   Policía   de  Amazonas,  que  puso  a  disposición  de  la  Coordinación  de la Fiscalía de Leticia la suma de US 29.950 dólares y con la  inspección  judicial  a  los  libros radicadores, constatándose que la pistola  hurtada estaba vinculada al expediente 1414.    

                   El Tribunal  acepta  las  explicaciones del acusado en cuanto a que se vio en la necesidad de  depositar  los  dineros  en  una gaveta de su escritorio el 12 de enero de 1999,  pues  dado  el  horario  de  atención  al  público,  el Banco no despachaba al  momento  en  que  los  recibió, pero lo que sí le reprocha es que a la primera  hora  hábil  del  13  de  enero  no  los entregara en custodia, no obstante ser  consciente  del  riesgo  que implicaba el tenerlos en el despacho, desatendiendo  el ofrecimiento del Banco.   

                  En cuanto al  arma  encontró  el  juzgador  de primera instancia inaceptable que el procesado  pretenda  justificar  su  culpa  en el hecho de que era al Secretario a quien le  correspondía  enviar  los  elementos  del  expediente,  pues  su  condición de  Coordinador  lo  imponía  el deber de estar pendiente de los movimientos de los  procesos,  mas  en el caso de armas vinculadas a los expedientes, el que en este  caso  había sido remitido al juez desde el 26 de noviembre de 1997.     

                          La  responsabilidad  culposa se le atribuyó a JAIRO DANIEL  FONSECA  VERGARA  a  título  de  culpa,  negligencia  respecto  de los dólares y falta de diligencia al no remitir la pistola a quien  correspondía  su  custodia,  pues  estas  fueron las causas para la pérdida de  tales elementos.   

                El    procesado  subjetivamente  se  representó la posibilidad de que ocurriera el hecho, por lo  que  el Tribunal halló procedente condenarlo por el delito de peculado culposo,  prefiriendo  aplicar  el  artículo  137  del  C.P.  de 1980, modificado por los  artículos  18  y  32 de la Ley 190 de 1995, ante el artículo 400 de la Ley 599  de  2000,  por  favorabilidad,. Así las cosas, y, estimando que no se imputaron  circunstancias   de   mayor   punibilidad  y  que  el  incriminado  no  registra  antecedentes,  impuso  el  mínimo de la pena, el que incrementó en 3 meses por  la  gravedad  de  la  conducta  y  la  modalidad  de  su ejecución, pues siendo  consciente  del  peligro  y  de  su considerable valor, no ejerció el control y  vigilancia  debidos,  facilitando  el  ilícito  apoderamiento  del  arma  y los  dólares.  En  consecuencia,  lo  condenó  a  9  meses  de arresto, 17 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa  y 9 meses de interdicción de  derechos   y   funciones   públicas,  otorgándole  la  condena  de  ejecución  condicional,  exigiéndole  una caución prendaría por un salario mínimo legal  y  el cumplimiento de las obligaciones a que se refieren los artículos  63  y 65 del C.P.    

          FUNDAMENTOS    DEL  RECURSO   

          Contra  ese  fallo,  el defensor de JAIRO  DANIEL   FONSECA   VERGARA   interpuso   recurso  de  apelación  con  el  propósito  de que se revoque y en su lugar se le absuelva,  pretensión que sustenta de la siguiente manera:   

           El  delito  de  peculado  culposo  en  relación  con  el  arma  no le es imputable a FONSECA  VERGARA,  porque  no  se trataba de un bien que se le  hubiese  confiado  su  administración,  tenencia  o  custodia  por razón o con  ocasión  de sus funciones, pues el incriminado ignoraba la situación jurídica  del  arma  y  la omisión de su envió no le es atribuible, porque el sumario al  cual  estaba  vinculada  la  pistola,  lo adelantaba otra Fiscalía Seccional de  Leticia,  el  arma  estaba  a  cargo del fiscal instructor y el secretario JOSÉ  ANGEL  MURCIA  BERNAL.  Además,  es  evidente que el Fiscal 33 Seccional estaba  amenazado  de  muerte,  de ahí que se le hubiese asignado un escolta, personaje  éste  a  quien el secretario le sugirió hacerle limpieza a la pistola para que  el Fiscal la tuviera en su escritorio.   

          El   Fiscal   33   Seccional   realizó   la   acción  de  guardar  adecuadamente  los  dólares  y  la pistola, en una gaveta de su escritorio, con  las  debidas  seguridades,  pues  se trataba del Palacio de Justicia, que cuenta  con   vigilancia   policial  permanente  diurna  y  nocturna,  y  cuyas  puertas  permanecen  con  llave.  Para  el  impugnante, esta acción frente a la omisión  imputada,  hace  que  el  comportamiento del procesado no sea culposo, solución  que  a  su  entender  corresponde  a  la  situación  resuelta  por  la Corte en  providencia  del  18  de  julio  de  1996,  pues obró con el criterio de que no  estaban sometidos a riesgo de pérdida o extravío.   

          CONSIDERACIONES  DE LA  CORTE   

          1.  Aparece  acreditado  que JAIRO     DANIEL    FONSECA    VERGARA  fue  designado  fiscal,  mediante resolución 0999 de  mayo  13  de  1996,  proferida  por el Fiscal General de la Nación,  calidad que asumió, según se infiere  del  acta  de  posesión  respectiva,  teniéndose  que  para  la  época de los  acontecimientos  aquí  juzgados  ostentaba  no  solo  el  cargo  de  Fiscal  33  Seccional  de  Leticia,  Amazonas,  sino también, desempeñaba las funciones de  Jefe  de la Unidad de Fiscalías Seccionales Delegadas ante los Juzgados Penales  del  Circuito  de Leticia, nombramiento hecho mediante resoluciones 046 y 187 de  febrero 7 y septiembre 25 (fls 265 a 283, Cd. 1).   

          2.  Para  definir  la relación funcional  del  fiscal  JAIRO DANIEL FONSECA VERGARA   con  los dólares y el arma extraviados de su oficina en la  noche  del  13 y el amanecer del 14 de enero de 1999, se debe hacer referencia a  la   razón   por   la   cual,   el   procesado   tenía   en   su  poder  tales  elementos.   

         

          La    Fiscalía    33    Seccional,   a   cargo   de   JAIRO    DANIEL    FONSECA    VERGARA,  incautó  en diligencia de allanamiento a AUSTRIMALDO  DA  SILVA  PÁEZ  dos pistolas, las cuales quedaron en el DAS a su disposición.  El  asunto  pasó  a  conocimiento de la Fiscalía 32 Seccional, despacho que lo  remitió  con resolución de acusación al Juzgado Primero Penal del Circuito de  Leticia.  La  pistola  Taurus,  calibre  3.80,  vinculada  a  la  actuación  en  referencia,  una  vez fue entregada por al DAS a la fiscalía, permaneció en el  escritorio  del  fiscal  FONSECA  VERGADA,  de  donde  fue sustraída para la época de los hechos objeto de  este proceso.   

          En   cuando  a  los  dólares,  el  Coordinador  de  la  Unidad  de  Fiscalías,    doctor    JAIRO    DANIEL    FONSECA  VERGARA,  no  sometió  a  reparto  la  investigación relacionada con el informe que recibió de la SIPOL,  dejándose  a su disposición US 29.950 dólares, decomisados a ADONAIS SALGUERO  RODRÍGUEZ   y   JOSÉ  IGNACIO  GÓMEZ  ALZATE,  procediendo  a  adelantar  las  preliminares  2450, dinero que el funcionario guardó igualmente en el cajón de  su escritorio con el arma referida en el acápite anterior.   

               Las situaciones fácticas  descritas  ponen  en  evidencia que los dólares y la pistola que desaparecieron  la   noche   del   13   de   enero   de  1999  de  la  oficina  de  JAIRO    DANIEL    FONSECA    VERGARA,  los  recibió  éste en principio en su condición de  fiscal  instructor y fiscal coordinador, pues en el caso de las divisas, asumió  el  conocimiento  de las diligencias, no las sometió a reparto, en tanto que su  relación  funcional  con la pistola nace con la incautación que realizó en la  diligencia  de  allanamiento,  la que persistió hasta cuando ocurrió el suceso  en  su  despacho,  pues  restituida  el  arma  por  el  DAS,  no  la remitió al  funcionario  judicial  a quien se le envió el expediente, sino que la conservó  en su escrito.   

         Los  dólares  y  el  pistola  llegaron  materialmente  a  manos de  FONSECA  VERGARA en razón  de  sus  funciones, quien en las circunstancias en que accedió a los dólares y  el  arma, tenía no solo la custodia jurídica, por lo acabado de explicar, sino  también la custodia material de los citados elementos.   

                        El  secretario  y  demás empleados de la fiscalía tienen un deber  general  de  responder  por  los  expedientes y los elementos incorporados a las  diligencias,   pero  ese  deber  es  específico  en  relación  con  el  fiscal  instructor  y  el  fiscal  coordinador,  máxime  como  en este caso, que dichas  funciones  se  encarnan  en  la  misma  persona  que  tuvo  conocimiento  en  el  cumplimiento  de sus funciones de la vinculación de los dólares y la pistola a  los  referidos  procesos.  A  este respecto, la Sala1   

señaló, en providencia del 12 de junio de  2000:   

“Pero   si   por  razón  misma  de  las  circunstancias  se  ve  compelido  a  entregar ese manejo físico al secretario,  sigue  obligado  a  la  custodia material, la que hará efectiva con las medidas  adecuadas de vigilancia y control.   

“Ahora bien, esa custodia material no la  puede  confiar ni al secretario ni a ningún otro funcionario subalterno, ni aun  en  el  evento  de  que tenga que encomendarles la tenencia y el manejo físico,  pues  en  tal  caso mantendrá y ejercerá tal cuidado, mediante los pertinentes  actos  de vigilancia y control. Si indebidamente abandona esa custodia material,  es  decir,  se desentiende de la misma, la responsabilidad permanece radicada en  el  juez,  independientemente  de  la  que  corresponda  a  aquél  en  quien se  dejó.”   

              Por lo dicho, no es de recibo la  disculpa  del  procesado cuando refiere que no tenía vinculación jurídica con  el  arma porque la instrucción estuvo a cargo de otro fiscal y le correspondía  al  secretario  de  la  Unidad  de  Fiscalía haber enviado la pistola, pues esa  custodia  o  vigilancia  es  indelegable,  de  ahí  que en estos casos, como lo  dispone  el numeral 5° de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia,  señale que la incuria ajena no pueda servir de excusa a la propia.   

                   El procesado  en  su  condición  de Coordinador o Jefe de la Unidad de Fiscalías y de Fiscal  Instructor,  en  este  caso  concreto,  por  el  conocimiento  que sumió de las  investigaciones  y  los deberes que debió cumplir, estaba legalmente obligado a  velar  por  el resultado de las mimas y desde luego por la custodia y el destino  final de los elementos vinculados a los expedientes.   

                3.  Cuando  la  infracción  al  deber  de  cuidado  produce  un  resultado  típico  previsto,  a  pesar  de  que se haya confiado en evitarlo, o cuando por lo menos  sea previsible, la conducta es culposa.   

             3.1. Los  funcionarios  judiciales  en el cumplimiento de sus funciones deben “Responder  por  la  conservación  de  los  documentos, útiles,  equipos,  muebles,  y  bienes  confiados  a su guarda o administración y rendir  oportunamente    cuenta   de   su   utilización”,  vigilancia  y  custodia  que  llega hasta la “esmerada  diligencia  que  un hombre juicioso emplea en la administración de sus negocios  importantes”,  en otras palabras, responden hasta por  la  culpa  o  descuido  levísimo  de que trata el artículo el artículo 63 del  Código Civil.   

                                                 3.2.    Normativamente,    el    doctor  JAIRO DANIEL FONSECA, en su  condición  de  Fiscal Jefe de Unidad, estaba en el deber de hacer seguimiento y  evaluar  los  resultados  de  las investigaciones de las distintas unidades a su  cargo,  según lo disponía el artículo 20 del Decreto 2969 del 30 de noviembre  de 1991, vigente para la época de los hechos.   

   

                El  Fiscal  33  Seccional  de  Leticia,     doctor     JAIRO    DANIEL    FONSECA  VERGARA,  desde el momento en que dejó de conocer de  las  diligencias preliminares iniciadas con la incautación de la pistola TAURUS  número  KKK65735,  estaba  en  el deber de ponerla a disposición del Fiscal 32  Seccional  que  conoció  del  sumario  o del Juez Primero Penal del Circuito de  Leticia  que asumió la causa luego de proferida la resolución de acusación, o  de  darle  cumplimiento  a  lo  establecido  al artículo 95 del Decreto 2535 de  1993,  esto  es, de remitirla a las autoridades militares o de Policía Nacional  para  su  custodia,  dentro  de  los  30  días  siguientes  a  la  fecha  de la  incautación,  hecho  éste  último que en este caso se produjo en noviembre de  1995.   

                El  Fiscal  33  Seccional  de  Leticia,  en  relación  con  los  US  29.950  dólares, debió proceder como en  anteriores  oportunidades  lo  había  hecho,  esto es, ha debido consignarlos a  órdenes  del  Banco de la República, en la primera hora hábil del 13 de enero  de  1999,  omisión  respecto  de  la  cual  no ser aportó al expediente razón  atendible   que  lo  exonere  de  la  responsabilidad  derivada  de  ese  hecho.   

              3.4. El  fiscal,  dada  la  suma  considerable  de  dólares decomisados, advirtió a sus  propietarios   del  peligro  que  representaba  el  guardarlos  en  la  oficina,  situación  sobre  la  que  su  compañero,  el  Fiscal 32 Seccional, lo alertó  haciéndole  sugerencias  para  que  las  medidas  que adoptara ofrecieran mayor  seguridad.  De  otra  parte,  sobre  los  medios y la posibilidad de superar ese  riesgo,  el  Gerente del Banco de la República telefónicamente le ofreció los  servicios  de  la  entidad  para  recibir las divisas en custodia, y, a pesar de  ello,  sin  que  contara  con  elementos  adecuados  de seguridad, como una caja  fuerte, los dejó en el cajón del escritorio con llave.   

                  JAIRO    DANIEL   FONSECA  VERGARA  conocía  la  reglamentación  existente  en  relación  con  las  armas de fuego, de su vinculación a un proceso judicial, y  no  obstante  ello,   se  abstuvo  de  adelantar gestiones para que el arma  estuviese  a  disposición  del  funcionario  judicial de conocimiento ni de las  autoridades  militares o de policía correspondientes, omisión que facilitó su  extravío el 13 de enero de 1999.   

                  El    fiscal   procesado,  deliberadamente  dejó  el  arma  en el cajón de su escritorio, no obstante ser  conocedor  de  las  circunstancias  referidas en el párrafo anterior y de haber  sido  requerido  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito de Leticia, mediante  oficio  061  del  19 de febrero de 1998, para que hiciera entrega de las armas y  la munición vinculada al expediente 1414.   

                       3.5.     Este  marco  de  los  hechos  y  circunstancias, que en su conjunto  antecedieron  a  la  pérdida  de la pistola y los dólares, demuestran cómo se  constituyeron  en  causa  de  su desaparición, pues generaron el peligro en que  quedaron  para  que fácilmente se extraviaran, evidenciándose así la conducta  culposa;  pues  no  solamente  se  incumplieron los reglamentos que regulaban el  comportamiento  del  funcionario  en la custodia de armas y divisas, sino que no  se  tomaron las medidas de protección requeridas para no correr el riesgo de su  pérdida,  la  que se previó, según testimonio expreso del acusado, además de  haber  confesado  su imprudencia, en razón a que en anterior oportunidad, de la  oficina  se  sustrajeron un reloj Rolex, razón por la cual, ante lo evidente de  la  inseguridad,  al  funcionario  no le era dable confiar razonablemente que se  podía  evitar  el resultado típico a través de un medio del que obviamente se  podía inferir que no ofrecía seguridad adecuada.   

              3.6. No  cabe  duda acerca del deber funcional de guarda y control de la pistola y los US  29.950  dólares  a cargo del Fiscal 33 Seccional de Leticia y Coordinador de la  Unidad  de  Fiscalía,  doctor  JAIRO  DANIEL FONSECA  VERGARA,  funcionario  que  con su comportamiento, en  los  términos  referidos,  puso  en  riesgo no tolerado jurídicamente a dichos  elementos  y que como consecuencia de ello se produjo el resultado que previó y  que  confió  imprudentemente en evitarlo, dejándolo en un sitio que no reunía  las  condiciones  de  seguridad  que  la  situación  ameritaba,  de la cual fue  advertido.   

              En este caso el deber de cuidado  inobservado  se  concreta  en  el  desconocimiento de las normas inherentes a la  actividad  que  debió  desplegar el fiscal en el cumplimiento de sus funciones,  las  cuales le son atribuibles, dado el marco en el que los hechos se ejecutaron  y del cual se dio cuenta anteriormente   

             4. No es  demostrativo  de  un actuar diligente que el funcionario instructor se limite al  cumplimiento  meramente  formal  de sus deberes en el expediente, porque si bien  constituyen  actos  propios  de  su función, ninguno de ellos suple el deber de  custodiar  los  elementos vinculados a la actuación, en este caso, la pistola y  los dólares, los cuales permanecieron bajo su custodia.   

              De otra parte, debe precisarse,  que  para  efectos  de la responsabilidad penal que se le atribuye en los hechos  al  fiscal  JAIRO  DANIEL FONSECA VERGARA,  carece  de incidencia la forma como desapareció del despacho la  pistola  y  los  dólares  y  el autor de ese hecho, pues fue la incuria en este  caso  injustificada  con  la  que  procedió  el  Fiscal,  la determinante de la  imputación  culposa del peculado,  pues optó por guardar los elementos en  una  gaveta  de su escritorio, no obstante los antecedentes conocidos respecto a  la pérdida en ese lugar de otros elementos de valor considerable.   

              En este caso al fiscal no le era  dable  esperar  que no se produjera el resultado típico, porque era sabedor que  con  anterioridad  se había sustraído de la oficina una reloj de significativo  valor,  hecho  que  generó  la  correspondiente  investigación, luego en estas  condiciones,  mantener  el  arma junto a los dólares se convertía en un riesgo  no  tolerado, existiendo razones atendibles para esperar que podía repetirse el  antecedente  de  su  conocimiento,  de  modo  que  se  desobedeció  el deber de  atención  de  las  circunstancias que debió estimar para acatar la norma de un  mayor  cuidado  en la custodia de los elementos que dieron origen a este proceso  penal,   norma   que   tuvo   la   oportunidad,   posibilidad   y   medios  para  observarla.    

              Dado  que  el  peligro  que  se  cernía  sobre  los  dólares  y  el  arma  era evitable, no queda duda sobre el  actuar  negligente  del  fiscal  JAIRO DANIEL FONSECA  VERGARA.   

               5.  Lo  resuelto  por  la  Sala  en  la  sentencia  del  18 de julio de 1996, no resulta  aplicable  a  la  situación  de  JAIRO DANIEL FONSECA  VERGARA,  como  lo  reclama el impugnante, por cuanto  que  en  la  providencia  en  mención,  se  exoneró  de  responsabilidad  a la  inculpada  por  no haberse establecido el nexo causal entre el resultado típico  y  la  conducta  de  la  procesada,  situación  ésta  que  como  se  registró  anteriormente,  no  se  presenta  en  el  sub  judice,  en  el  que  el proceder  imprudente  del  fiscal  fue  el determinante del extravío de los dólares y la  pistola.   

               6. El  peculado  culposo,  de  que  trata  el  artículo  137  del Decreto 100 de 1980,  modificado  por  el  artículo  32  de la Ley 190 de 1995, está previsto en los  siguientes términos:   

“El Servidor Público que respecto a bienes  del  Estado  o de empresas o instituciones en que éste tenga parte, o bienes de  particulares  cuya  administración o custodia se le haya confiado por razón de  sus  funciones,  por  culpa  dé  lugar  a  que se extravíen, pierdan o dañen,  incurrirá  en  arresto de seis (6) meses a dos (2) años, en multa de diez (10)  a  Cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales vigentes e interdicción  de   derechos   y   funciones   públicas   de   seis   (6)   meses  a  dos  (2)  años”.   

         El artículo 400 de la Ley 599 de 2000,  que  sustituyó  las  disposiciones  referidas,  estableció  para  el  peculado  culposo  de  1 a 3 años de prisión, multa de 10 a 50 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas  “por el mismo término señalado”.     

        El  Tribunal  condenó  aplicando en su integridad el artículo 137  del  Decreto 100 de 1980, modificado por los artículos 18 y 32 de la Ley 190 de  1995,  bajo  el  entendimiento  de  que  el  artículo 400 de la Ley 599 de 2000  resultaba más gravoso para la situación jurídica del inculpado.   

        Pues  bien, no hay lugar a dudas de que la Ley 599 de 2000 eliminó  la  pena  de  arresto como principal para las conductas punibles descritas en la  parte   especial,   modificación  cuyo  alcance  precisó  la  Sala2   

,  con  ponencia  de  quien  ahora  cumple  iguales   funciones   en   esta   providencia,   en  los  siguientes  términos:   

“el  legislador sí introdujo un notorio  cambio,  no  solo  en  la  cantidad  sino  también en la calidad de la sanción  privativa  de  la  libertad, pues, desde luego, no puede ser asimilable una pena  de  arresto  a  una  de  prisión.  En  estas  circunstancias,  la  ley nueva es  desfavorable   y   por   tanto,   no   aplicable   a   la   conducta  objeto  de  juzgamiento”.   

                                En  consecuencia,  no siendo posible imponer la  pena  de  prisión prevista en la Ley 599 de 2000 por resultar más gravosa a la  situación  jurídica  del  procesado y a su vez resultando improcedente la pena  de  arresto  por  haber  desaparecido  del  ordenamiento  jurídico penal en los  términos  indicados anteriormente, lo ajustado a derecho, por favorabilidad, es  la no imposición de pena privativa de la libertad en este caso.   

                                   En  consecuencia   debe   oficiosamente  modificarse  la  sentencia  recurrida  para  ajustarla  a la legalidad de la pena, en el sentido acabado de indicar, esto es,  porque  reconocida  la  responsabilidad penal del procesado, la pena a imponerle  no  puede  ser  distinta  a  la  pecuniaria y a la inhabilitación de derechos y  funciones  públicas  que  regía  para el peculado culposo, en la época en que  fue  cometido el ilícito, por lo que respecto de estos dos últimos tópicos se  mantendrán los impuestos en los fallos de instancia.   

Esta decisión queda en firme en el momento  de  suscribirse  por  los  Magistrados  que  integran  la  Sala y contra ella no  procede recurso alguno.   

Atendidas  las razones expuestas, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

Confirmar  la  sentencia  proferida el 21 de noviembre de 2002 por el Tribunal de Cundinamarca,  modificando   el  numeral  segundo  de  la  parte  resolutiva, en el sentido de fijar únicamente como pena  principal  la  multa  e  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas,  conforme  fue  impuesta  en  el  fallo  impugnado  y  como consecuencia de ello,  revocar  el  numeral cuarto  del citado capítulo.   

         Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

    

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                 

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ                                                                HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

                                                      

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                                     

        Comisión     de  servicio   

ÁLVARO        O.       PÉREZ  PINZÓN                                            JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

              TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                        Secretaria   

         

    

1  C.S.J.,  Sala  de  Casación Penal, Sent. del 12-06, Rdo. 11.541, M. P. JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA.   

2 Cfr.  Rdo. 20.946, Sent. del 13-08-03, Mg. HERMAN Galán Castellanos.     

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