20290(08-10-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20290  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente  

DR. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado acta No. 110  

Bogotá, D.C., ocho (8) de octubre de dos mil  tres (2003).   

VISTOS:  

Se  ocupa  la Sala en resolver el recurso de  reposición  interpuesto  por  el defensor del ciudadano colombiano requerido en  extradición  CARLOS  ALBERTO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  contra el auto del 21 de  agosto de 2003 que negó la práctica de las pruebas solicitadas.   

EL   RECURSO:   

   

1.  El abogado  defensor  indica  que  el país requirente incurrió en un error al solicitar la  captura  del  requerido  en  extradición  con un “Complaint” en lugar de un  “Indictment”  y  que  prueba  del yerro es la Nota Verbal No. 1620 del 22 de  octubre  de  2002,  aunque  aclara  que ese es un tema que planteará dentro del  alegato  de fondo para demostrar la ilegalidad de la captura de su procurado, no  obstante  lo  cual  insiste en que se practique la prueba consistente en agregar  la  disposición  foránea que consagra la equivalencia entre el “Complaint”  y el “Indictment”.   

2.  En segundo  lugar  plantea  una serie de comentarios generales en torno a las demás pruebas  cuya  práctica  se  negó,  haciendo  énfasis  en  que  la fundamentación del  concepto  de  la  Corte  exclusivamente  en  el  artículo  520  del  Código de  Procedimiento   Penal   no   puede  ser  obstáculo  para  que  se  cumplan  los  presupuestos  del  debido  proceso  e  impedir  la  extradición  de un nacional  colombiano en violación de las normas jurídicas nacionales.   

En  ese  orden  de  ideas  estima  que  la  jurisprudencia       de      la      Corte      Constitucional      –C    1736   de  2002—  adiciona a esos fundamentos de rango  legal,   otro   de   naturaleza  constitucional  con  calidad  de  requisito  de  procedibilidad,  como  lo es el establecimiento del lugar de comisión del hecho  punible  por  el cual es requerido en extradición un colombiano por nacimiento,  para  específicamente  establecer  si  ocurrieron  o  no  en  el  exterior,  no  entendiendo  por  qué  ninguna  de  las pruebas pedidas tuvo eco en la Sala, ya  fuera  por  irrelevantes para cuestionar la validez formal de la documentación,  o  porque  la validez del trámite procesal dentro del país requirente es de la  exclusiva  competencia  de  ese  Estado  o,  debido a que la comprobación de la  veracidad  de  las  informaciones  en  contra del requerido en extradición debe  plantearse ante el Juez de los Estados Unidos.   

Por esas razones reitera que la Corte no debe  limitar  su  examen  a  los  cuatro  aspectos  del  artículo  520 que sirven de  fundamento  al  concepto, sino que debe integrarlo con el sitio de comisión del  delito  razón  para que revoque el auto en lo atinente a las pruebas que buscan  determinar  ese aspecto y, en su lugar, ordenar su práctica.   

3.  Así mismo,  para  dotar  de  funcionalidad  y  efectividad  al  artículo 518 del Código de  Procedimiento  Penal estima que debe revocarse la providencia impugnada, para en  su  lugar  ordenar  las  pruebas encaminadas a demostrar la validez formal de la  documentación,  pues  “¿cómo establece la Corte Suprema ese control sino es  con base en el ordenamiento jurídico colombiano?”.    

Finaliza  protestando  porque la autoridades  colombianas  han  instituido,  bajo  el  pretexto  de  la  Cooperación Judicial  Internacional,  un  procedimiento  violatorio  del  artículo  26 del Código de  Procedimiento  Penal  a  través  del  cual  se  practican pruebas en territorio  colombiano  con  el único y exclusivo propósito de entregarlas a otros países  para  que  fundamenten un pedido de extradición.  De esa manera se vulnera  el  principio de oficiosidad, al omitirse la iniciación de esas investigaciones  que    no    se    enervan    por   la   eventualidad   de   la   solicitud   de  extradición.   

CONSIDERACIONES DE LA   CORTE:   

1. El recurrente no  aporta  nada  nuevo  al  debate  para sustentar la impugnación mediante la cual  pretende  que  la  Sala reponga su  decisión del pasado 21 de agosto donde  dispuso  no  decretar  la práctica de las pruebas que el defensor del requerido  en    extradición    CARLOS    ALBERTO   LOPESIERRA   GUTIÉRREZ    había  solicitado.   

2. El impugnante se  limita  a  insistir  en  la  necesidad de unas pruebas respecto de las cuales la  Corte  le  ha  señalado  claramente  que  no  tienen  ninguna  relación con el  fundamento del Concepto que ella debe rendir.   

Así, reitera tozudamente que se agreguen las  disposiciones  legales  del país requirente que consagren la equivalencia entre  el  “Complaint” y el “Indictment”, pues tiene el propósito de demostrar  la  supuesta  captura  ilegal  de su representado, pasando por alto que el país  requirente  formalizó  la  petición  de  extradición  con  fundamento  en  el  “Indictment”  02-460 del 19 de noviembre de 2002, pieza procesal frente a la  cual  la  Corte  determinará  su  equivalencia con la resolución de acusación  nacional.    En   tal   razón,   determinar   la   equivalencia  entre  el  “Complaint”  y  el  “Indictment” resulta ser, como se indicó en el auto  objeto  de  este  recurso,  un  tema  irrelevante, por tanto no se repondrá esa  providencia.   

3.  Tampoco se  repondrá  el  proveído  impugnado  en  cuanto hace a las pruebas encaminadas a  demostrar  el  lugar  de  comisión  del hecho punible, bajo el entendido de una  supuesta   doctrina   constitucional  obligatoria  de  la  Corte  Constitucional  contenida   en   la   sentencia   “C-1736   de   2002”,  cuyo  contenido  no  precisa.   

El  fallo  citado  por  el recurrente no fue  posible  encontrarlo  dentro  de  la  nomenclatura  de  los  producidos  por esa  Corporación  en  ese año; ahora bien, si la referencia jurisprudencial es a la  de  tutela  1736 del año 2000, que es la mencionada en la petición de pruebas,  sus  efectos  son  estrictamente  para  el  caso  concreto, tal como lo manda el  artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.    

Sin  perjuicio  de  lo  anterior,  la  Corte  entiende  que  es  un  deber  constitucional  suyo  emitir concepto desfavorable  cuando  los  actos que  motivan la petición de extradición no constituyan  “delitos  cometidos  en  el  exterior”,   pues  ello surge evidente del  texto  del artículo 35 de  la  Carta, sin que ha menester providencia  judicial  para  su reconocimiento oficioso,  como de hecho se ha verificado  en           ocasiones           anteriores1. Y,   

Así  mismo  tiene claridad meridiana que la  preceptiva      superior      hace      referencia      a      “delitos”    no    a   “hechos”,  de modo  que  no  resulta  contrario  a la Carta, ni a la naturaleza de las cosas, que se  cometan   delitos   en  el  exterior  a  través  de  manifestaciones  fácticas  realizadas  exclusivamente en territorio nacional.  Ese es, indudablemente,  un  tema objeto de debate, pero no de prueba, pues para eso es que el Código de  Procedimiento  Penal  exige,  como deber del país requirente, la indicación de  los actos, con lugar y fecha en que fueron ejecutados.   

No se accede a la reposición.  

4.  Finalmente  y  en torno a la crítica general que hace a la falta de pruebas para determinar  la   validez   formal  de  la  documentación,  tampoco  se  repondrá  el  auto  impugnado.   El  concepto  de  validez  formal  está referido al contenido  mismo  de  la  documentación aportada, en unos eventos, y a su equivalencia con  una  pieza  procesal  específica del ordenamiento jurídico nacional, en otros,  aspectos  para  los cuales, como bien lo anota el recurrente, sólo es necesaria  la  normatividad  consagrada  en  el  Código  de  Procedimiento Penal nacional,  razón  suficiente  para  que   sea superflua la práctica de pruebas, pues  ese Estatuto es ley nacional que no las requiere.   

          A  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

R  E   S   U  E  L   V  E   

NO    REPONER    el  auto   del   21   de   agosto  de   2003 que negó la   

práctica de pruebas.  

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS                             JORGE A. GÓMEZ GALLEGO   

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO                                  ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                             

ÁLVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN                                        MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE        L.        QUINTERO  MILANÉS                                MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1.  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Ext.  16  de  mayo de 2001. M.P. Dr., FERNANDO E.  ARBOLEDA RIPOLL.     

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