20178(25-02-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20178  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:    Acta   No.   13   

          Bogotá,  D.  C.,   veinticinco  (25)  de  febrero del dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS  

          Mediante sentencia del 26 de febrero del  2001,  el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Cúcuta declaró a  los   señores   Aramís   Machado  Ortiz   y   Yimis   Rafael   Ruiz   Fernández  penalmente   responsables  del  delito  de  homicidio  agravado,   concurrente   con   el  de  concierto  para  delinquir  –para   el   primero-   y  con  el  de  pertenencia  a  una agrupación armada –para  el  segundo.  A  Domingo José Ortiz  Morales  le  imputó la última conducta.            

          Les  impuso  las  sanciones principales de 50 y 46 años y 160 meses  de  prisión,  y  multas  de  2800,  70 y 70 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,   respectivamente,   la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  10 años, y –a  aquéllos-  la obligación de indemnizar los perjuicios causados.  Finalmente, a todos les negó la condena condicional.   

          El  fallo  fue  recurrido  por  los procesados y sus defensores y el  Tribunal  Superior  de esa ciudad lo ratificó el 22 de julio del 2002, pero por  favorabilidad   –dada  la  vigencia  del  nuevo  Código  Penal-  redosificó  las  penas  de prisión para  Domingo  José Ortiz Morales,  Yimis  Rafael Ruiz Fernández  y  Aramís Machado Ortiz que,  en  su  orden,  dejó  en  126  meses,  31 y 34 años, y “En igual término la  accesoria de rigor”.   

          Los   acusados   acudieron   a  la  casación,  que  fue  concedida.  Posteriormente,  el  señor  Ortiz Morales y su apoderado desistieron de esa impugnación.   

          La  Sala  se  pronuncia  sobre  los  presupuestos  formales  de  las  demandas    presentadas    a    favor    de    los    sindicados    Ruiz              Fernández       y       Machado Ortiz.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  las  dependencias  del  Ejército  Nacional  de Ocaña (Norte de  Santander),   en  los  primeros  días  de  abril   de  1998,  se  recibió  información  sobre  la existencia de un grupo armado ilegal (de los denominados  “paramilitares”),  que  era  dirigido  por el sargento retirado Aramís  Machado  Ortiz y se dedicaba a la  intimidación   y   la   extorsión.  La  información  originó  una  serie  de  averiguaciones.   

          A  las  siete  de  la  noche  del  19  de  ese  mes,  fue encontrado  Machado Ortiz, acompañado de  Domingo José Ortiz Morales y  del    agente    de    la   Policía   José   Darío  Peña, quienes portaban una escopeta, una pistola, una  granada y munición.   

          Por  otra  parte,  Álvaro Antonio León Barbosa hacía vida marital  con  Sandra  Azucena  Soto  Bayona,  quien  lo dejó y pasó a ser compañera de  Machado  Ortiz. Entre los dos  hombres  se  originó  una  enemistad.  En  horas de la tarde del 19 de junio de  1998,  cuando  León Barbosa subía a un carro, recibió varios disparos de arma  de  fuego  que  le  causaron  la  muerte. Un testigo cuya identidad se reservó,  sindicó    del    hecho    a   Yimis   Rafael   Ruiz  Fernández,         quien         –dijo-   actuó   cumpliendo  órdenes  de      Aramís    Machado    Ortiz.   

          Adelantada   la   investigación,   el   cinco   de  marzo  de  1999  Machado  Ortiz, Ruiz     Fernández    y    Ortiz   Morales   fueron   acusados  como  coautores  de  conformación  de grupos armados ilegales, conducta que a los dos  primeros  se  les  hizo concurrir con la de homicidio agravado. La decisión fue  apelada  y  un Fiscal Delegado ante el Tribunal Superior de Bogotá la confirmó  el 13 de julio siguiente.   

          Luego se profirieron las sentencias ya indicadas.   

CONSIDERACIONES  

          La  defensora  del señor Yimis Rafael Ruiz  Fernández  sustentó  el recurso en nombre de éste y  de  Aramís Machado Ortiz. Si  bien  en  un  comienzo fue habilitada por los dos, a partir del 6 de febrero del  2003  el  último  designó  otra  representante, con lo cual revocó el mandato  anterior.  Por  ello,  su  escrito  sólo  se  valorará  en lo que al procesado  inicial se refiere.   

          De  conformidad  con  el  artículo 213 del Código de Procedimiento  Penal,   

          “Si…  la  demanda  no reúne los requisitos se inadmitirá y se  devolverá el expediente al despacho de origen”.   

          En  ese  sentido se pronunciará la Sala, por cuanto las recurrentes  no  cumplieron  con la exigencia del numeral 3°. del artículo 212, esto es, no  presentaron   

          “La  enunciación  de  la  causal  y  la  formulación del cargo,  indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas que el  demandante estime infringidas”.   

De la demanda a favor de  

Yimis Rafael Ruiz Fernández.  

          Un  cargo: causal primera, cuerpo segundo.  Violación  indirecta de la ley sustancial, producto de  errores  de  hecho. Así se  expresó la actora: el fallador incurrió en   

          “falso  juicio  de  existencia  al  omitir la apreciación de una  prueba  y  por  un  error  de  hecho  por falso juicio de identidad por omisión  parcial del contenido material de otras pruebas”.   

         

          Se considera:   

         

          1.  La  defensora  sólo citó, como norma  sustantiva,  la  que  tipifica el homicidio. No especificó las relacionadas con  la conformación de grupos armados ilegales.   

          La  misma  respuesta  merece  la  demanda de la apoderada del señor  Aramís  Machado  Ortiz,  en  cuanto presentó idéntico argumento.   

          2.   En  el  desarrollo  del  reparo,  no  concretó  ni  demostró  cuáles  fueron  los  elementos  de  juicio omitidos y  cuáles los distorsionados.   

          3.   Para   demostrar  su  inconformidad,  solamente  se  cimentó  en  su  propia  inteligencia  frente  a  los  medios de  convicción, ideas que utilizó para rebatir las de los jueces.   

          En  esto  se  equivocó  pues  se  alejó  de  las razones técnicas  elementales  de la casación, de acuerdo con las cuales, entre otras cosas, este  recurso  no es una instancia adicional a las ordinarias, ni una oportunidad más  para  plasmar  argumentos  singulares en torno a la prueba, sino, ante todo, una  sede   en   la   que   es  imprescindible  comprobar  la  comisión  de  errores  protuberantes cometidos por los funcionarios judiciales.   

          En   la   misma   falla   incurrió   la  representante  del  señor  Machado  Ortiz, porque en su  escrito también se redujo a un análisis similar.   

          4.  Censuró el desconocimiento del inciso  segundo  del artículo 247 del Código de Procedimiento Penal de 1991, en virtud  del  cual  no  era posible proferir sentencia condenatoria basada exclusivamente  en prueba de testigos con identidad reservada.   

          Aparte  de  que  en  estricto  sentido  tal  observación debía ser  propuesta  al  amparo  del  error de derecho por falso  juicio  de convicción pues, en el fondo no es más que  una  hipótesis de tarifa legal, no probó que la decisión se hubiera cimentado  solamente  en  esa  clase  de  testimonios.  Al  contrario,  cuando  reseñó la  actuación  procesal  tácitamente  negó sus argumentaciones por cuanto indicó  que  las  sentencias  apreciaron diversos medios probatorios, por ejemplo varios  informes,  unas  inspecciones  judiciales  y  las  declaraciones  de  Fabio  Muñoz, Alberto Guerrero y Azucena Soto.   

          5.  Dentro  del  cargo  hecho al fallo, se  quejó  del  proceso  porque  se  hallaba  “viciado  de nulidad”, reparo que  debió  hacer  con  fundamento  en  la  causal  tercera  de casación y no en la  primera.   A   más   de   ello,   tenía   que   formularlo   independiente   y  autónomamente.   

          Lo    mismo    sucedió    con    la   apoderada   de   Machado  Ortiz,  quien  invocó  faltas al  debido proceso.   

          6.  Reprochó un “mal llamado indicio de  mentira”.  Pero  desconoció las reglas que de tiempo atrás la jurisprudencia  ha trazado frente a este tipo de prueba. Por ejemplo:   

          No  precisó si su queja apuntaba a la prueba del hecho indicador, a  la  de  la  inferencia  lógica  o  al  grado  de  persuasión  concedido por el  juez.   

          Si  hubiera  realizado lo anterior,  en el primer caso tendría  que  haber  verificado si se había incurrido en error de hecho (falso juicio de  existencia,  falso  juicio  de identidad o falso raciocinio) o de derecho (falso  juicio de legalidad o falso juicio de convicción).   

          Si  hubiera  iniciado  correctamente el reparo, en el segundo evento  –observaciones   a   la  deducción   lógica-   le   era  imperativo  corroborar  que  los  funcionarios  judiciales  se  habrían  apartado  de las reglas de la sana crítica y que, por  tanto,  habrían incurrido en error de hecho por falso  raciocinio.   

            En  la  última  hipótesis, si hubiera formulado bien el cargo al  principio,  y  se  hubiera  centrado  en  el  grado  de convicción conferido al  indicio,  era menester aceptar la prueba del hecho indicador y la del proceso de  inferencia.   

          7.  Como se sabe, por excelencia el objeto  de  la  casación  es  la sentencia de segunda instancia. Sin embargo, la actora  dedicó  tiempo  a  confrontar  la resolución de acusación, así como diversas  posturas  adoptadas por la fiscalía, con lo cual se salió de la materia propia  del recurso, especialmente cuando se acude a la causal primera.   

De la demanda en nombre de  

Aramís Machado Ortiz.  

          La   recurrente   hizo   un   cargo  con  base  en  la  causal  primera  de  casación, segunda parte: violación indirecta  de    la    ley    sustantiva,    por   errores    de   hecho   ocasionados   en  falso  juicio de existencia,  por   omisión   de   una   prueba,   y   en   falso  juicio        de  identidad,  producto  de  la  exclusión  parcial  del  contenido de otras.   

          Además   de   las  faltas  comunes  ya  señaladas,  la  impugnante  incurrió en estas otras:   

         1.     Al     parecer     –porque no lo precisó- el falso   juicio   de  existencia  lo  hizo  consistir  en  la desestimación de los testimonios de José Darío Peña y Luis  Antonio  Coronel  Valderrama,  quienes –afirmó-  corroboraron al procesado en cuanto que al ser aprehendido  no  expresó  que  era  un  “paramilitar”, según lo aceptó el Tribunal con  base en el relato del suboficial Segundo Fabio Muñoz.   

         Sin  embargo,  no  concretó  la  incidencia de la hipotética   omisión  en  el sentido del fallo. Por el contrario, de las propias palabras de  la  actora  se deduce que así se hubiera incurrido en el yerro, la decisión no  habría  sido  diversa.  Nótese  que  ella  misma explicó los varios elementos  probatorios  que  dieron  pie a la condena, por ejemplo los informes policiales,  las  inspecciones  judiciales  y  varias  declaraciones. La omisión, repítese,  sería intrascendente.   

         2.  El  falso juicio de identidad imputado  se   infiere  –porque  la  casacionista   no   fue   clara   ni   concisa   al   respecto-  de  la  posible  “tergiversación”   del  informe  rendido  por  el  sargento  Fabio  Muñoz.   

         La   censora,   aparte   de   enunciar   el  reparo,  no  probó  el  desdibujamiento  que  caracteriza el falso juicio de identidad. Se contentó, en  el  fondo,  con  decir  que  el  suboficial  era un mentiroso. Súmese que si la  objeción   apuntaba   a  la  estimación  probatoria,  debía  apoyarse  en  el  falso  raciocinio y no en el  falso  juicio  de identidad.   

         Sendero  semejante  debía  seguir  cuando  impugnaba la valoración  hecha  de la declaración de Luis Alberto Guerrero Rojas. Dijo que era imperioso  tener   en  cuenta  las  reglas  de  la  sana  crítica,  por  la  presencia  de  contradicciones  e inconsistencias. No obstante, solamente formuló falsos   juicios   de   existencia  y  de  identidad.   

         Consecuente  con lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

         Inadmitir   las   demandas  de  casación  presentadas.   

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS               JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                        

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                MARINA            PULIDO           DE  BARÓN                          

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS            MAURO     SOLARTE     PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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