19950(21-08-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19950  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta # 95   

Bogotá  D.C.,  agosto veintiuno (21) de dos  mil tres (2003).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  excepcional  presentada  por el defensor de la procesada OLGA CECILIA  TABORDA GUTIÉRREZ.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  providencia  del  23 de mayo de 2001, el Juzgado 1º Penal del Circuito de Bello  (Antioquia)  resolvió  condenar  a la mencionada, a quien se le rebajó la pena  por  confesión,  a 10 meses de prisión e interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término, al hallarla autora responsable del cargo de  abuso  de  función  pública  previsto en el artículo 162 del Código Penal de  1980.   

Ese  pronunciamiento  fue  apelado  por  el  defensor  y  el  Tribunal  Superior de Medellín lo confirmó el 30 de julio del  mismo año.   

2.   Contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  el  apoderado  de  la sindicada interpuso el  recurso  de  casación  excepcional  y  en  el  memorial  respectivo  afirmó su  viabilidad con fundamento en los siguientes argumentos:   

a)  El fallo no se  encuentra  en  consonancia  con la acusación, “al desbordar el marco fáctico  que  ésta le impuso”. Dice que su representada fue llamada a juicio por haber  suscrito  el  12  de julio de 1996, dentro de un trámite contravencional y como  secretaria  del  Juzgado Penal Municipal de Copacabana, una boleta de libertad a  favor  de  Juan  Carlos  Sánchez  Muñoz.  Y  en  la  sentencia, a su turno, el  Tribunal  expresa  que  el  aspecto sustancial de la infracción reside “en el  hecho  de que la procesada suscribió la orden sin que existiera la disposición  previa que la decretara”   

Fue acusada, en síntesis, por haber firmado  una  boleta  de  libertad  y condenada porque carecía del soporte para hacerlo,  siendo  éste  un  hecho  “naturalística  y  jurídicamente  diferente”  al  anterior.     “Aunque     es     una     verdad     inconcusa     –advierte—que  la  defensa  no  controvierte, que  previa  suscripción  de la boleta de libertad por parte de OLGA CECILIA TABORDA  GUTIÉRREZ,  era  inexistente  el  auto  de libertad que le diera soporte legal,  también  es cierto que esta razón no legitima al fallador de segunda instancia  para  invadir  la órbita de competencia exclusiva del funcionario calificador y  arrogarse  facultades  de  llenar  los  que  considere vacíos de la resolución  acusatoria”.   

Agrega  que  su  asistida, de acuerdo con el  proceso,   recibió   las  diligencias  a  través  de  las  cuales  se  puso  a  disposición  del  Juzgado  Penal Municipal al presunto contraventor Juan Carlos  Sánchez.  Procedió a proyectar un auto de libertad a su favor y,  sin que  lo  hubiera firmado quien se desempeñaba como Juez encargado, emitió la boleta  de   libertad.    “Como  se  dijo  en  el  aparte  anterior  –precisa    el    abogado—la  suscripción  del auto de libertad,  así  como  la  de  la  boleta  de  libertad,  son  conductas  naturalística  y  jurídicamente diferenciales…”.   

“Así,     entonces     –concluye—establecido  el  marco  fáctico  de la  resolución  de  acusación,  el  ad  quem  estaba  obligado  a  respetarlo  y a  pronunciarse  única  y  exclusivamente respecto del mismo, y en este sentido, a  decidir  de  fondo  si al suscribir la boleta de libertad, OLGA CECILIA realizó  funciones  públicas  diferentes a las que por ley o reglamento tenía asignadas  para  la  fecha  de  la  conducta,  de lo contrario, como en efecto ocurrió, se  afectarían    garantías    fundamentales,    tal    cual    es    el    debido  proceso…”.   

b) De considerarse  que  la  sentencia  está en consonancia con la acusación, sostiene el defensor  que  la  misma  se  dictó  en  un  proceso  viciado  de  nulidad  por  errónea  calificación de la conducta.   

“Si  como  se  ha  reiterado  –dice—la  suscripción  del auto de libertad,  así  como  la  de la boleta de libertad, son conductas … diferenciables, y la  segunda  fue emitida sin existir el primero, y así lo advirtió el Tribunal, se  tiene  entonces  que siendo aquélla función del secretario, al suscribirse sin  la  existencia previa del auto que le da vida, la conducta se subsume en el tipo  penal  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  por  consignarse una  falsedad   en   un   documento   público  por  quien  tiene  la  facultad  para  elaborarlo”.   

Se  afectó el debido proceso, entonces, por  violación  de las normas rectoras de legalidad y tipicidad, contempladas en los  artículos  6º  y 10º del Código Penal, al haberse dictado fallo dentro de un  proceso   viciado   de  nulidad  por  errónea  calificación  jurídica  de  la  conducta”.   

Con  estas  razones  pretende  el  abogado  defensor  que  la  Corte  admita el recurso, con el fin de que se garanticen los  derechos fundamentales de su representada.   

3.  El  Tribunal  concedió  el  recurso  y  dentro  del  término  respectivo  el  defensor   presentó  la  demanda. Los dos cargos que la conforman, propuestos al amparo de  las  causales  2ª  y  3ª  de  casación  respectivamente,  corresponden  a las  supuestas   transgresiones   del  derecho  fundamental  de  debido  proceso  que  relacionó  en  el  memorial  a  que  se  hizo  referencia en el punto anterior.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.  Es claro que en  el  presente  caso,  en  virtud  de  la  pena  máxima prevista para la conducta  punible  que  fue  objeto de la sentencia condenatoria, la cual no es superior a  ocho   años   de   prisión,   resulta  procedente  el  recurso  extraordinario  interpuesto  por  la  vía  que  invocó  el  abogado  de  la  defensa.  No  obstante,  como se verá enseguida, no fueron satisfechas las exigencias legales  para    darle    curso.                    

2.  En la casación  excepcional,  como se sabe, quien pretende la intervención de la Corte tiene la  carga  de  suministrarle  los fundamentos que la persuadan sobre la necesidad de  admitir   la   demanda  de  casación  –que   debe,   además,  reunir  las  exigencias  legales—  para  desarrollar la jurisprudencia o  garantizar  los derechos fundamentales.  Lo puede hacer dentro del término  de  ejecutoria  del fallo o dentro del término para presentar la demanda, en un  apartado de ésta o en escrito independiente.      

         

3.   En  el  presente  caso  el  defensor  de  la  procesada  proporcionó esas razones en el  memorial  a  través  del cual interpuso el recurso de casación.  Y aunque  acertadamente  invocó una de las finalidades para las que se encuentra prevista  la  casación  excepcional,  cual es la garantía de los derechos fundamentales,  es  manifiesto  para  la  Sala  que  no  logró  demostrar  la  vulneración  de  ninguno.   

3.1.  El  supuesto  vicio  de  incongruencia  a  que  se refiere en primer lugar, es evidente que no  tuvo  ocurrencia.  De  las  propias transcripciones hechas por el defensor queda  claro  que la procesada, quien se desempeñaba como secretaria del Juzgado Penal  Municipal  de  Copacabana  (Antioquia),  “ante  la  ausencia  del  titular del  despacho”,   emitió la orden de libertad a favor de Juan Carlos Sánchez  Muñoz,  que  fue  como efectivamente se entendió lo sucedido en la resolución  acusatoria y en la sentencia.   

Así  las  cosas,  aducir  que en la primera  solamente  se contempló en el marco de la imputación fáctica el hecho escueto  de  suscribir  ese mandato  y que en la segunda se hizo referencia a que lo  firmó  sin  la  existencia  de  una  decisión judicial previa que decretara la  libertad,  para  sostener  que   su representada fue acusada por un hecho y  condenada  por otro, es un planteamiento sofístico.  Simplemente porque la  conducta  objeto  de  reproche  en  los  dos pronunciamientos fue la de dejar en  libertad  a  la  persona puesta a disposición del despacho judicial, siendo esa  una función reservada al Juez.   

3.2.  El  segundo  argumento  de  la  defensa  para acceder al recurso parte de considerar que OLGA  CECILIA  TABORDA  suscribió  la  boleta  de  libertad  sin  auto  previo que la  ordenara  y que esa conducta, en cuanto era su tarea como secretaria expedir las  boletas  de  libertad,  configura el delito de falsedad ideológica en documento  público y no el atribuido en la resolución de acusación.   

Para  negar  que  esta  razón  permite  la  viabilidad  de  la  casación discrecional es suficiente afirmar que el defensor  carece   de   interés   jurídico   para   formular   una   petición  de  esas  características,  porque  no  puede  aspirar  en  esa  condición  a lograr una  decisión  que  haga  más gravosa la situación de su defendida, como sería la  de  anular  la  acusación  para imputarle un delito de una punibilidad mayor al  que finalmente se le atribuyó.   

En conclusión, no procede la admisión de la  demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de   casación  presentada  a  nombre  de  la  procesada  OLGA  CECILIA  TABORDA  GUTIÉRREZ.   

En contra de la presente decisión procede el  recurso de reposición.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS          CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE          

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                       

Comisión de servicio  

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                    MARINA      PULIDO      DE     BARÓN                         

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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