20288(24-06-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 20288  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado    Ponente:  HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

Aprobado en acta No. 072  

Bogotá  D.C., veinticuatro (24) de junio de  dos mil tres (2003)   

La  Corte procede a emitir el  concepto  que  corresponda  en   el  trámite de extradición ante la petición   elevada   por   la   Embajada   de   los   Estados  Unidos  de  América  a  las  autoridades    de   nuestro  país  del  ciudadano  colombiano,      JOSÉ      FERNANDO     LOPESIERRA     GUTIÉRREZ.   

I.   SOLICITUD  DE  EXTRADICIÓN   

1.1.  El  Gobierno  de los Estados Unidos, a  través   de   su   embajada,   solicita   la   extradición   de   JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  ciudadano  colombiano, requerido  para que comparezca a juicio en ese   país,   por  delitos  federales de narcóticos,  de acuerdo con   el     contenido     de     la     resolución    No.    02    –   392,   dictada   el  19  de   septiembre  de  2001  en   la  Corte  Federal de los Estados Unidos para el  Distrito de Columbia.   

1.2.  Según  la declaración juramentada de  Matthew      Donahue,      agente      especial      de      la     DEA    con    puesto    en   Cartagena  Colombia,    encargado   de   seguir   la  investigación  de  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ y  otros  miembros de una organización de contrabando de cocaína basada en Maicao  (Colombia),  acusados  en  el caso No. 02-392 de los Estados Unidos contra Mario  Osorio  Ortega  y  Otros,  las  pruebas en contra de los acusados evidencian que  desde  octubre  de 1999 hasta la fecha de la acusación éstos eran responsables  de  contrabandear cargas de múltiples toneladas de cocaína desde Colombia y de  arreglar  su  exportación   a   otros  países incluyendo los Estados  Unidos.  Además,  de  coordinar,  transportar  y  distribuir  la  cocaína, los  miembros   del  grupo  eran  responsables  de  recopilar  y  transportar  dinero  dimanante    del    narcotráfico    para    adelantar    las    metas   de   la  organización.   

1.3. Precisa el investigador que  entre  las  pruebas  se  incluyen cuatro incautaciones  efectuadas en Colombia por  las  fuerzas  de seguridad de este país, las que alcanzan mas de 250 kilogramos  de  cocaína,  que  tuvieron  lugar  entre enero de 2001 y febrero de 2002 y una  confiscación de aproximadamente US $5000.000 en junio de 2001.   

Igualmente,     que     se    captaron  conversaciones   relacionadas  con las incautaciones efectuadas  en el  curso  de la investigación  y cuentan con un testigo colaborador que tiene  conocimiento  personal   sobre   la  existencia   del  concierto,  la   identidad  de     las    personas    que    hacen   parte   del mismo,  incluyendo  a  Lopesierra  Gutiérrez,  de  las  cantidades  de  cocaína  exportadas,   incluso a los Estados Unidos.   

Agrega  que  JOSÉ  FERNANDO   LOPESIERRA   GUTIÉRREZ   coordinaba   el  transporte  de  los  envíos  de cocaína con los otros miembros del concierto y  arreglaba  para  que  fuera  pasada  de  contrabando  desde Colombia hacia otros  países, incluyendo los Estados Unidos.   

1.4.   Según la nota diplomática 1857  del  03  de  diciembre  de  2002, el  requerido en  extradición   JOSÉ   FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  también conocido como ‘Jochi’  es  ciudadano  colombiano,  nacido  el  31 de septiembre de 1963 en Maicao, Guajira,  Colombia,  su descripción corresponde a la de un hombre de tez morena, de   1.80  ms  de estatura, cabello  castaño y ojos carmelitas y  es   portador de la cédula de ciudadanía colombiana No. 8.736.267.   

II   TRÁMITE   

    

1. FISCALÍA GENERAL DE LA NACIÓN     

1.1. El Fiscal General de la Nación ordenó  el  3  de  octubre de  2002 la captura con fines de extradición   de    JOSÉ   FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ, atendiendo la Nota Verbal No.  1439  del  27  de  septiembre  del mismo año  de la     Embajada   de   Estados  Unidos  de América,  remitida  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores con oficio No. O.J.E. 0096 del 8  de  septiembre (fls. 1 a 11, carpeta anexa).   

1.2.  El  3  de octubre de 2002 JOSÉ        FERNANDO       LOPESIERRA       GUTIÉRREZ,    identificado    con   cédula   de  ciudadanía  No.  8.736.267  de   

Barranquilla  fue  capturado  y dejado en la  Sala  de Custodia del DAS en  esta ciudad a disposición del Fiscal General de la Nación.   

1.3.  La  solicitud  de  extradición  fue  formalizada   mediante  la  nota verbal No. 1857 del 3 de diciembre de 2002  (fls.  102  y  s.s. carpeta anexa) de la Embajada de los Estados Unidos dirigida  al   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores,  que  el   siguiente  4  con  oficio   No.  OAJ.E.  2675  envía  al  Ministerio  de   Justicia  y  del Derecho, señalando que:   

“En  atención  a  lo establecido en el artículo 514 del Código de  Procedimiento  Penal,  me  permito  manifestarle  que  por  no  existir Convenio  aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad con las normas  pertinentes    del    Código    de    Procedimiento   Penal   colombiano.” (fl.  112 carpeta anexa).   

1.4. El Ministerio de Justicia y del Derecho,  atendiendo  lo  previsto por el  artículo 517 del Código de Procedimiento  Penal,   remitió  a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia    la   documentación  relativa  al  pedido  de  extradición  de  JOSÉ   FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,            precisando          “  que  se   encuentran reunidos  los   requisitos  formales  exigidos   en  las normas aplicables   al    caso”   (fl.   1   c.o.1).   

    

1. DE LA ACUSACIÓN FORMULADA EN CONTRA DEL REQUERIDO     

2.1. En  el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos del Distrito de Columbia se dictó acusación  formal el 19  de   septiembre   de   2002,   radicada   con   el    No.02-392,  con   fundamento    en   la   cual   se   expidió  orden  de  arresto  suscrita  por  el  Juez  Magistrado  Jhon  M.  Facciola  en  contra  de  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRRA  GUTIÉRREZ.   

2.2.  En la  acusación  formal se  formula   en  contra  de  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ el siguientes cargo:   

Cargo  I:    

“Desde octubre  de  1999 o alrededor de ese mes, siendo la fecha exacta desconocida para el Gran  Jurado,  y  con  continuación hasta e incluso la fecha de presentación de esta  acusación,  en  los países de Colombia, Venezuela, Curasao, México y en otros  lugares  los  acusados, … JOSÉ FERNANDO LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  (“Jochi”),con conocimiento de causa e  intencionalmente  combinaron,  concertaron, confederaron y  acordaron entre  sí  y  con  otros sindicados conocidos y desconocidos para el Gran Jurado, para  cometer   el   siguiente   delito    en   contra  de  los  Estados  Unidos:  distribuir   cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía   una  cantidad  perceptible  de   cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la Tabla II, con la intención y el conocimiento de que la misma  fuera  importada  ilícitamente  a  los  Estados  Unidos  desde la República de  Colombia,  y  desde  otros  lugares  fuera de los Estados Unidos,  en   contra  del   Título  21  del   Código  de los Estados Unidos,   Secciones  959 y 960.   

Todo  en  violación  del  Título  21 del  Código  de  los  Estados  Unidos  Secciones 959, 963 y 960 y del Título 18 del  Código de los Estados Unidos  Sección 2.”   

2.3.   Con  la  solicitud  formal  de  extradición  se  allegan  los  siguientes  documentos, debidamente traducidos y  legalizados  por  el  Consulado  de  Colombia  en Washington D.C., los cuales no  fueron objeto de reparo en el curso de este trámite:   

2.3.1.  Copia  de la declaración jurada, en  apoyo  de  la  solicitud  de extradición, de Robert Feitel,  Procurador de  Tribunal   del   Departamento   de   Justicia   de   los  Estados  Unidos,   Principal   Delegado   en   la   Sección  de  Narcóticos y  Drogas  Peligrosas,  y  por  quince años Fiscal Federal  responsable de la  investigación  y  procesamiento de personas acusadas de violaciones a las leyes  penales de los Estados Unidos.   

En     ella   afirma    estar  familiarizado   con   los  cargos  y  las  pruebas   del  caso  No.  02-392  contra  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ, en el que el 19 de septiembre  de  2002,  un  gran jurado federal dictó y presentó acusación imputándole un  cargo  de  concierto  para  distribuir  una  sustancia controlada (cocaína) con  conocimiento  o  con  la  intención  de que fuera importada ilícitamente a los  Estados    Unidos,   cargo    que   no   está  prescrito,   al  ser acusado dentro de los 5 años de ocurrencia del hecho.   

2.3.2.  El  texto  de las disposiciones del  Código  de los Estados Unidos que se afirma fueron violadas por el requerido en  extradición  de  acuerdo  con  la  acusación y que se encuentran vigentes  (folios  93  y anteriores carpeta anexa): del Título  21 del Código de Estados  Unidos, Secciones 960 (a)  (1)  (2)  y  (3)  y  (b)  (1)   (A)  (B)  (ii),  Secciones  963 tentativa y  concierto,  959  sobre  posesión,  fabricación  o  distribución de sustancias  controladas  (a)  (1)  (2),  (b)  (1)  (2)  y  (c).  Título 18 Sección 2 De la  autoría  (a)  (b),  Sección  812 tablas de sustancias controladas (a), (b) (1)  (2) y (c).   

2.3.3.  La   acusación   formal  emitida  el  19  de septiembre de 2002 en el caso No. 02-392, suscrita por Ellen  Mckinney,  Presidente  del Gran Jurado y Jodi L. Avergum, Jefe de la Sección de  Narcóticos   y  Drogas Peligrosas del Departamento de Justicia de los  Estados    Unidos,     entre    otros    funcionarios,   en   contra    de:   JOSÉ    FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ y otras personas, cargo al que  hace   referencia  la  nota  verbal  No.  1857  del  3  de  diciembre  de  2002.   

2.3.4. La orden de captura proferida por el  Tribunal   de   Distrito   de  los  Estados  Unidos,  Distrito  de  Columbia  en  contra     de     JOSÉ    FERNANDO    LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  el  19  de   septiembre  de  2002,  suscrita por Jhon M. Facciola.   

2.3.5.  La   declaración  jurada  de  Matthew  Donaheu,  Agente  Especial   de  la  Administración de Control de  Drogas  DEA de los Estados  Unidos,      asignado      al      Agregado     de     la      DEA  en  la  Embajada  con  puesto  en  Cartagena,  en  la  que señala que participó  como investigador principal  en  el  caso  de  Estados Unidos contra Mario Osorio  Ortega  y  otros  No. 02-392, del que se desprende que  los  integrantes de una organización narcotraficante colombiana se han dedicado  a  la  importación  de narcóticos a los Estados Unidos, desde octubre de 1999,  siendo   responsables   de  contrabandear  múltiples  cargas  de  cocaína,  de  coordinar, transportar y distribuir la cocaína.   

3.  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA   

3.1.  La  Sala  de Casación Penal  de  conformidad  con  lo  previsto por el artículo 518 del Código de Procedimiento  Penal   asumió   el   conocimiento  del  presente  trámite,  corrió  traslado  tanto   al  requerido  como  a su defensor de la solicitud de extradición,  abrió  a  pruebas la actuación e igualmente surtió el traslado para que   presentaran  las alegaciones finales.   

3.2.   El   defensor   de   JOSÉ      FERNANDO     LOPESIERRA     GUTIÉRREZ     solicitó  la  práctica  de varias pruebas que fueron negadas por  la  Sala  al  no estar dirigidas a cuestionar los  aspectos  a los que  debe  ceñirse  el  concepto que se reclama de la Corte, sino al cumplimiento de  las  formalidades  de  la solicitud de extradición con pleno desconocimiento de  los  procedimientos  propios de la vía diplomática que conlleva el respeto por  la  soberanía  de  cada  país  en los asuntos internos que impide discutir las  determinaciones de sus autoridades.   

3.3.   ALEGATOS    DE   CONCLUSIÓN   

3.3.1.   El  defensor del requerido en  extradición   solicita  a  la  Corte  que previa  una declaración de  improcedencia  de  la  aplicación  del artículo 14 del Código Penal, se emita  concepto  negativo  sobre   la   petición  de  extradición  de   JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ, y  subsidiariamente,   de  concederse, se sujete al principio de especialidad y  pese  a  reconocer  que  es  un  tema  que  debe  decidir el Gobierno, ésta sea  condicionada  al  principio  de reciprocidad por parte del Estado requirente que  debe hacerse efectivo previamente.   

La  defensa  dedica gran espacio a sostener  cual   sería  una  adecuada  interpretación  del  artículo  35  de  la  Carta  Política,  modificado por el Acto Legislativo No. 01 de 1997, en relación a la  posibilidad   de   extraditar    colombianos  por  nacimiento  por  delitos  cometidos  en  el  exterior  que  al  ser  desarrollado  por el artículo 14 del  Código  Penal,  éste  desborda el marco constitucional al darle un sentido que  desconoce  la  expresión  cometidos  ‘en     el    exterior’       pues     incluye     la  posibilidad    de    que    la    ley   aplicable   sea   la   del  lugar en  el  que   los efectos de  la   conducta   se  produjeren  o  deban  producirse,  por  lo  que  deviene  en  inconstitucional  al  desconocer el principio de territorialidad de la ley penal  y  la  soberanía  del  Estado,   por  cuanto  recoge  las  excepciones que  consagre el derecho internacional.   

Cuestiona  el criterio de la Corte  al  emitir   concepto  favorable  en  los  casos  relativos  al  concierto para  delinquir  con  fines  de narcotráfico cuando el hecho, en su criterio, solo ha  tenido   ocurrencia   en   Colombia,   ya   que   la   Sala   estaría    consintiendo    en    la   renuncia  a   la   

jurisdicción  en  la aplicación de la ley  nacional  que  debe  incluso aplicarse a los eventos en que el resultado típico  ocurra  o   tenga  que producirse en el exterior según el artículo 14 del  Código  Penal,  y  cuyo conocimiento es imperativo para la Fiscalía General de  la Nación, por mandato del artículo 250 de la Carta Política.   

Reitera  que la interpretación de la Corte  respecto  a  los  alcances  del   artículo  14  del Código Penal viola de  manera  manifiesta  la  Constitución  Nacional  que  privilegia el principio de  territorialidad  de  la  ley  penal,  y  que  de  admitir  que  el  hecho  tiene  consecuencias  jurídicas  en  el  exterior  llevaría  al  contrasentido de que  el   delito fue cometido en el interior y en el exterior, máxime cuando la  Corte  Constitucional  ha  limitado  el  alcance  de  las excepciones de derecho  internacional  a  la  inmunidad  jurisdiccional del Estado y a la de los agentes  diplomáticos y consulares   

Reclama  la  defensa  la  aplicación en el  presente   caso  de  los  principios  de  derecho  internacional  aceptados  por  Colombia,   que    por   mandato   de  la  Carta  Política   constituyen  limitaciones al manejo de las relaciones exteriores y que siendo la  extradición  un  instrumento  de  cooperación  internacional, las competencias  del   Estado  en General  deben estar regidas por ellos, es decir, que  el  Estado   Colombiano  no  está  obligado  a extraditar por fuera de los  vínculos  convencionales  y por el contrario, goza de una potestad discrecional  para  reglamentar  libremente  las condiciones bajo las cuales  el Gobierno  podrá  acceder  a  las peticiones de Gobiernos Extranjeros, en cuyo caso podrá  dar aplicación al principio de conveniencia nacional.   

Plantea  el defensor que el principio de la  conveniencia  nacional  se encuentra supeditado a los principios de equidad  y  reciprocidad,  para  su   determinación  el  único  competente  es  el  Gobierno  Nacional  por  tratarse  de  un asunto de política internacional y su  ejercicio  está  condicionado  por  los  preceptos  de  orden  superior  en  la  búsqueda de los fines esenciales del Estado.   

Sostiene que el poder judicial se encuentra  obligado  a aplicar el principio de reciprocidad, pues participa en el manejo de  los  asuntos internacionales al conceptuar sobre las solicitudes de extradición  por   corresponderle   resolver  sobre  la  juridicidad  del  trámite,  lo  que  implicaría que rindiera un concepto desfavorable.   

El análisis adelantado lo lleva a concluir  que  al  no  haberse  cometido  el  delito  que  se  le  atribuye a JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  en  el  exterior,  el  Estado  requirente  carece  de legitimidad para solicitar  la         extradición       por        un    hecho    que    ha  tenido  lugar en el territorio  nacional,  como  lo  es  el  de  concierto para delinquir que se le imputa en el  Cargo  I,  sin  que  del  contenido  de  la  resolución  se  aluda  a  que  los  comportamientos tuvieron ocurrencia fuera del territorio nacional.   

   

3.3.2.  El Procurador  Cuarto Delegado  solicita   a    la  Corte  emita  concepto  favorable  a  la  solicitud  de  extradición  del  señor  JOSÉ FERNANDO LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  por  los cargos  contenidos en  la acusación de los Estados Unidos.   

De  manera  previa  el  Procurador Delegado  establece  que  los  hechos  por  los  cuales  es  reclamado  tuvieron lugar con  posterioridad  a  la vigencia del Acto Legislativo No. 1 de 1997 que autoriza la  extradición  de colombianos por nacimiento e igualmente que los hechos tuvieron  ocurrencia  en  el  exterior  pues  el  cargo   se  refiere  al  acuerdo  o  concertación  de  varias  personas  para  importar  ilícitamente a los Estados  Unidos  desde  Colombia y otros lugares cinco kilogramos o más de una sustancia  que  contenía  cocaína,  es decir, que el comportamiento está relacionado con  una   organización  dedicada  al  tráfico  internacional  de  estupefacientes,  luego,   este requisito no es un obstáculo para que eventualmente la Corte  emita concepto favorable.   

Señala  que atendiendo el concepto emitido  por  la  Oficina  Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, el presente  trámite  se  regula  por  el  artículo 520 del Código de Procedimiento Penal,  luego   deben   examinarse   los   aspectos  allí  establecidos,  relaciona  la  documentación   aportada  para  advertir  que  está  debidamente  traducida  y  autenticada,  por  lo  que   satisface  las  exigencias  del  artículo 513  ibídem  y  en  las notas verbales que contienen la solicitud de extradición se  consignan   los   datos   que  permiten  identificar  a  la  persona  pedida  en  extradición  que corresponden a los de la aprehendida.   

De  igual  manera,  alude  al contenido del  cargo  que  se  formula  en  la   resolución  de  acusación en contra del  requerido  con fines de extradición indicando que la conducta allí descrita es  la  prevista  en  la  legislación  de  nuestro  país en  el artículo 340  inciso  2º  del Código Penal de 2000 que prevé una pena de 6 a 12 años   por   lo   que  se  cumple  con   el  principio  de  doble  incriminación.   

Sobre  el  principio  de  equivalencia  de  la   providencia acusatoria indica que en contra  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  se  dictó  acusación formal que sirvió de base a la solicitud  de  extradición  que   equivale  a  la  resolución acusatoria del sistema  penal  en  Colombia,  la  que  contiene  las circunstancias temporo-espaciales y  modales    del   hecho   y    según   la   legislación   del   país  requirente  da paso al juicio.   

Finalmente,  solicita  que  atendiendo  lo  previsto  por  el  artículo  512  del Código de Procedimiento Penal en caso de  concederse  la extradición la Corte debe exigir que no sea juzgado por un hecho  anterior,  ni  sometido  a desaparición   forzada  o    a    torturas    ni    a   tratos    ni   penas   crueles,  inhumanas o degradantes ni a penas de destierro, prisión  perpetua  y  confiscación  ,  artículos  11,  12  y  34  de  la  Constitución  Política.   

III CONSIDERACIONES DE LA  CORTE   

1. PRINCIPIO DE TERRITORIALIDAD  

Ante  el  cuestionamiento  que  formula  la  defensa  en torno a la interpretación que viene haciendo la Corte del artículo  14  del Código Penal y los alcances del principio de territorialidad, que en su  particular  criterio  desconoce el principio de soberanía que consagra la Carta  Política,   se  hace  necesario  examinar  en  forma  previa  el  planteamiento  expresado por el defensor.   

De conformidad con el artículo 9º  de  la  Carta  Política,  la  soberanía  rige  las  relaciones internacionales del  Estado  colombiano,  previsión  de  la cual se colige que todas las autoridades  del  Estado,  en  el  ejercicio  de  sus  funciones,  se  encuentran obligadas a  respetarla y hacerla respetar.   

Sin  embargo,   en  la definición del  concepto  de soberanía es necesario considerar la complejidad de las relaciones  internacionales  en  la  sociedad contemporánea, a la par que deben reconocerse  las  propias  limitaciones  de los Estados en la solución de los conflictos que  afectan  los intereses  de la comunidad internacional, que han dado lugar a  su  regulación  en  el  derecho  internacional,  por  lo  que  se  imponen  límites a su ámbito tradicional.   

La  Corte  Constitucional  reconoce  que el  contenido  y  los  límites  del  principio  de soberanía han ido evolucionando  coetáneamente  con  el  desarrollo  de  las  relaciones  internacionales  y las  necesidades  de  la  comunidad  internacional,  pues no obstante que los Estados  gozan  de  autonomía  e  independencia  para  la  regulación  de  sus  asuntos  internos,  como  miembros  de  la  comunidad  internacional   han adquirido  obligaciones   recíprocas   orientadas   a   la   convivencia  pacífica  y  al  fortalecimiento  de  las relaciones de ayuda y cooperación mutuas, sin que ello  implique  menoscabo alguno al principio del respeto mutuo entre los estados como  sujetos   iguales   del   derecho   internacional1.   

Luego,  el principio de la soberanía de la  Constitución  que  se  reclama,  debe  ser  entendido como el reconocimiento de  derechos,  y  correlativamente,  la  existencia  de  deberes  hacia la comunidad  internacional,  que  le permita al Estado gozar de autonomía e independencia en  los  asuntos  internos,  pero  en  cuanto a sus relaciones externas deba atender  obligaciones  recíprocas  orientadas, como se dijo, a garantizar la convivencia  pacífica,  el  fortalecimiento de la cooperación y ayuda mutua, que se derivan  de su reconocimiento en el derecho internacional.   

Concebida la potestad del Estado de aplicar  la  ley penal dentro de su territorio sin la interferencia de otros Estados como  una   expresión  de  la  soberanía,   será  necesario, entonces, el  reconocimiento   de    las   excepciones   que   se   deriven  del  derecho  internacional,  artículo 14 del Código Penal.   

De  allí  que al  plantear la defensa  que  la  única  interpretación del principio de territorialidad compatible con  la  soberanía  nacional  es  la  de  que  frente a conductas  parcialmente  ocurridas  en  territorio  patrio, se aplique obligatoriamente la ley colombiana  no  resulta  válida,  pues  en  criterio  de  la  Corte Constitucional  es  compatible  el que un Estado decida autónomamente en ejercicio de su soberanía  en  determinadas  circunstancias definidas por el derecho no aplicar sus leyes a  conductas  realizadas  en  su   territorio o extender la aplicación de sus  leyes  a  hechos  ocurridos  fuera  de sus fronteras, criterio que ha encontrado  conforme a la Carta Política al  indicar:   

“En  efecto,  a  la  luz  de  la noción  jurídica   de  soberanía  y  con  el  fin  de  fortalecer  las  relaciones  de  cooperación  en  la  lucha  contra  el crimen, especialmente frente a conductas  como  el  genocidio,  la tortura, los crímenes de guerra, los crímenes de lesa  humanidad,  así  como  los  delitos  transnacionales,  el  tráfico ilícito de  armas,  de  menores  y  mujeres  o  de estupefacientes, los estados optan por la  entrega  de  sindicados  que se encuentren en su territorio, aún de sus propios  nacionales,  con  el  fin  de  coadyuvar  a  la protección de bienes jurídicos  valorados   por   la   comunidad  internacional,  a   la  cual   ellos  pertenecen,  como son el mantenimiento de la paz, la lucha contra la impunidad o  la    garantía    de    los   derechos   humanos2.   

Finalmente,  debe  señalarse  que la Corte  Constitucional   determinó   el   alcance   de   la   expresión   ‘delitos    cometidos    en    el  exterior’  contenida en el artículo 35 de  la  Carta  Política  indicando  que no resulta excluyente de la regulación que  contempla  el  artículo  13  del  Código  Penal,  hoy 14, pues  del   contenido   de   los   debates   se   colige  que   la   voluntad  del constituyente fue la de levantar la prohibición de  la  extradición  de colombianos por nacimiento y permitir el uso de esta figura  como  instrumento  de  cooperación  internacional.3   

Concluyendo  sobre el particular el máximo  Tribunal en lo constitucional que :   

“Dada   esta   voluntad  públicamente  expresada  por  el constituyente, no es posible darle a la expresión “delitos  cometidos  en el exterior” un sentido restrictivo que modifique esta voluntad.  Tal   expresión   debe   ser  entendida  en  el  sentido  que  quiso  darle  el  constituyente,  esto  es,  para  cobijar  bajo  ella  las  conductas  delictivas  cometidas        en        el        exterior4,   

ocurra esto en su etapa inicial, intermedia  o   final,   según   lo   considere   la   legislación   penal.”5   

Luego,  declarada la constitucionalidad del  precepto  que  es  similar al artículo 14 vigente, no hay lugar a considerar la  restricción  interpretativa  que reclama la defensa sobre la territorialidad de  la ley.   

Tampoco,  resulta cierta la afirmación del  defensor  respecto  a  que los hechos que se le atribuyen al capturado con fines  de  extradición  no  tuvieron  trascendencia  en  el  exterior  sino  de manera  exclusiva en el territorio nacional.   

En  efecto,  según el contenido de la nota  verbal  mediante  la  cual  se formaliza la solicitud de extradición  y de  los  documentos  anexos  se  establece  que  independientemente  de  que  en  el  territorio  nacional  se  hubieran  incautado   250 kilos de cocaína y una  cantidad  aproximada  de   US  $500.000,  este  hecho  objetivo  no permite  desconocer  según  la  acusación  que  los participantes en  el delito de  concierto  para delinquir tuvieran como propósito el de traspasar las fronteras  patrias  con  la  finalidad de introducir y distribuir desde otros países a los  Estados Unidos la sustancia alucinógena.   

Apreciación   que   sustenta   en   el  señalamiento  que  se  hace  en  la nota verbal 1857 del 3 de diciembre de 2002  sobre el particular indicando que:   

“Además   de  la  evidencia  obtenida  mediante  la interceptación de llamadas telefónicas, hay un testigo cooperador  que  tiene  conocimiento personal de la existencia del concierto para delinquir,  incluyendo sus medios, métodos y actividades.   

Este  testigo  cooperador  también  tiene  conocimiento  personal  de  la identidad de muchos de los miembros del concierto  para  delinquir y también tiene conocimiento personal de que grandes cantidades  de  cocaína  estaban  siendo  transportadas  por  dicha  organización fuera de  Colombia  a  otros  países  que  incluían  a  los  Estados Unidos como destino  final…”   

De manera precisa la acusación formulada el  19  de  septiembre  de 2002 en contra del requerido, con fines de extradición y  otras  catorce personas más en el Cargo I, especifica que los integrantes de la  organización  criminal  desde  Colombia y otros países acordaron distribuir en  el  territorio  de  los  Estados Unidos cinco kilogramos de cocaína a sabiendas  que la misma era importada ilícitamente.   

Igualmente,  en  la  declaración  jurada  rendida  por  Matthew  Donahue,  Agente  Especial  de  la  Administración   Antinarcóticos  de  los  Estados  Unidos  DEA  como  apoyo  a  la  solicitud de  extradición que se analiza  sostiene que:   

“  Las pruebas en contra de los acusados  evidencian  que  desde aproximadamente el mes de octubre de 1999 hasta la fecha,  estos  sindicados  eran  responsables  de  contrabandear  cargas  de  múltiples  toneladas  de  cocaína desde Colombia y de arreglar su exporto a otros países,  incluyendo,  últimamente, los Estados Unidos. Además de coordinar, transportar  y  distribuir  la  cocaína,  los  miembros  del  concierto eran responsables de  recopilar  y  transportar dinero de su narcotráfico para adelantar las metas de  la organización” (fl. 34 carpeta anexa).      

Por  consiguiente,  la  apreciación  de la  defensa   resulta   equivocada   al  pretender   restringir   el   alcance     a     los    hechos     que   se    le  imputan  al   

procesado por la justicia norteamericana al  ámbito  nacional,  cuando las pruebas aluden a un desborde de las fronteras del  Estado  Colombiano y la afectación de los intereses americanos, cuya ocurrencia  en  todo  caso debe discutirse al interior del respectivo proceso sin que le sea  dable  a  la  Corte  entrar  a  cuestionar  la  validez de las apreciaciones del  Gobierno de los Estados Unidos.   

B.  DEL CONCEPTO  QUE SE RECLAMA DE LA  CORTE   

    

1. Como  quiera  que el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,   en  desarrollo  de  la  competencia que la ley le  atribuye,   y  atendiendo  lo  dispuesto  por  el   artículo  514 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  4  de  diciembre de 2002 (fl.112 carpeta  anexa),   conceptuó   que   al   no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente   obrar  de  conformidad  con  las   normas pertinentes del  Código  de  Procedimiento Penal Colombiano,  luego, en desarrollo  de  lo   previsto   por   el   artículo  520  del   Código  de  Procedimiento  Penal,   la Corte fundamentará el concepto de extradición,  en  los  aspectos   relativos  a:  la  validez  formal de la documentación  presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad de la persona pedida en  extradición,    los    principios    de   doble   incriminación   y    de  equivalencia.     

Se  advierte  desde  ahora  que   el  requerido   en   extradición    es   ciudadano   colombiano  por  nacimiento  y  resulta  viable  un  pronunciamiento sobre el particular, pues la  prohibición    que   preveía  el   artículo  35  de  la  Carta  Política   fue  suprimida  con  el  Acto Legislativo  No. 1 del 16 de  diciembre de 1997, y  los  hechos  en  los   

cuales   se   sustenta  la  solicitud  de  extradición     tuvieron    lugar    con    posterioridad    a    la    reforma  constitucional,   esto es a partir de octubre de 1999 y hasta el momento la  acusación, 19 de  septiembre de 2002.   

1.     VALIDEZ     FORMAL    DE    LA  DOCUMENTACIÓN   

De  conformidad con el artículo 513 del C.  de  P.P.,  la  solicitud  de  extradición  de  la  persona  a  quien se le haya  formulado  resolución de acusación o su equivalente o condenado en el exterior  debe  hacerse  por  la  vía  diplomática y  sólo excepcionalmente por la  consular o de gobierno a gobierno.   

En  este  evento, el Gobierno de los Estados  Unidos  solicitó a través de su Embajada, mediante la nota verbal No. 1439 del  27  de  septiembre  de  2002  dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,  la  detención  provisional con fines de extradición de JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  petición  que formalizó por vía similar con la nota verbal No. 1857 del   4   de   diciembre  de 2002 (fls. 1 a 4  y 102 a 106 carpeta  anexa), luego se cumple con esta exigencia.   

Con  la petición de extradición objeto de  estudio  en  este  trámite  se allegaron los documentos señalados por la   citada disposición.   

1.1. Copia o transcripción auténtica de la  sentencia, de la resolución de acusación o su equivalente.   

El  Gobierno  de los Estados Unidos aportó  con     la    solicitud   de   extradición     de   JOSÉ      FERNANDO     LOPESIERRA     GUTIÉRREZ     copia   de   la   acusación formal proferida en el  caso   No. 02-392 (fl. 43 c. anexa) registrada el 19 de septiembre de 2002,  que  fue  traducida  al  idioma  castellano  y  en  la  que  se precisa el cargo  proferido en su contra.   

1.2.            La  indicación  exacta de los  actos  que  determinaron la solicitud de extradición y del lugar y fecha en que  fueron ejecutados.   

Esta información reposa en la documentación  presentada   por   el  Estado  requirente,  es  decir,   en   la   acusación     proferida     en     el     caso     penal    No.    02-392  con  la   que   se   formaliza   la   solicitud   de   extradición  de  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  en  las  declaraciones  juradas  de Robert L. Feitel,  Procurador  del  Tribunal  Principal del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos  (fls.  60  a  56))  y  de  Matthew  Donahue, Agente Especial de  la  Administración Antidrogas DEA (fls. 35 a 32).   

Los documentos citados señalan que  el  requerido  en  extradición JOSÉ FERNANDO LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  junto  con otras personas se concertaron  para  importar  ilícitamente  desde Colombia y otros países grandes cantidades  de  cocaína  que  pretendían  distribuir en los Estados Unidos entre 1999 y la  fecha  en  que   se dictó la resolución de acusación 19 de septiembre de  2002.   

Las declaraciones aportadas  en apoyo a  la  solicitud  de  extradición  y la acusación formal precisan que los delitos  fueron   cometidos  por  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  en  asocio   de  otras  personas en  Colombia,  Venezuela,  Curasao,  México  y en otros lugares con conocimiento de  causa   e  intencionalmente  combinaron,  concertaron,  confederaron  y  se  acordaron  entre  sí  y  con  otros sindicados conocidos y desconocidos para el  Gran  Jurado  para  distribuir cinco kilogramos  o mas de una sustancia que  contenía  una  cantidad  perceptible de cocaína con el conocimiento de que era  importada ilícitamente a los Estados Unidos.   

Por consiguiente, la exigencia planteada por  la  norma  se  cumple  al  señalar la solicitud y los documentos aportados a la  misma,   la  época  en  que  ocurrieron  los  hechos  ilícitos  que se le  atribuyen,  el  lugar  de  su  comisión  y  las demás circunstancias en que se  cometieron   las   conductas   por   los   cuales  se  le  profirió  acusación  formal.   

1.3.  Todos  los  datos que se posean y que  sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada.   

La  Embajada de los Estados Unidos  de  América  en  la  nota diplomática  No. 1439 del 27 de septiembre de 2002,  en  la  cual   pide  la detención provisional con fines de extradición de  JOSÉ    FERNANDO   LOPESIERRA   GUTIÉRREZ,   señala  los  datos  que permiten establecer su  identidad.  En  efecto,  se   indica que su nacionalidad es colombiana, que  nació  el  31  de  marzo  de 1963 en Maicao, 1.80 ms de estatura, de ojos color  café  y  cabello  castaño,  se  identifica  con  la cédula de ciudadanía No.  8‘736.267 en Colombia,  aspectos a los que también,   

se  refiere  en  su  declaración  el   agente  de la DEA,  Matthew Donahue, quien  además, expresa  que   tiene  el  pasaporte  AF  547315,  información que se considera  suficiente  para  establecer  la  identidad  de la persona a que se refieren las  notas diplomáticas.   

1.4.   Copia  auténtica  de  las  normas  aplicables al caso.   

De  igual  manera,   se  aportó  la  transcripción  de  las    normas   del   Código de Estados  Unidos,  que  en  la   acusación  formal se consideran infringidas, que se  encuentran  traducidas  al  idioma castellano y a las que ya se hizo referencia,  pero que se reiteran.   

En  el  Cargo  I   que   lo   acusa  de  concierto  para  importar  ilícitamente  y  distribuir en los Estados Unidos cinco kilogramos o mas de una  sustancia  que  contenía  una cantidad perceptible de cocaína desde Colombia y  otros  lugares  en  violación  del  Título  21 del  Código  de  Estados  Unidos,  Secciones  950,  963, 960 y  Titulo 18   Sección 2.   

Las   disposiciones   enunciadas   fueron  aportadas     en   idioma   inglés   y   traducidas    al    castellano,      según     se       colige    de    las   notas  de autenticación realizadas ante el  Consulado   de   Colombia   en     la     ciudad    de        Washington       D.      C.,       como   correspondientes   al funcionario de autenticaciones del Departamento   de   Estado   de   los  Estados Unidos.  (fl. 101 a 97   carpeta  anexa  ). Además, están avaladas por las cintas y sellos de seguridad  del  Departamento de Justicia y de Estado de los Estados Unidos, así como de la  Cónsul Colombiana.   

Por   consiguiente,  de  acuerdo  con  lo  expresado  por el Procurador 4°  Delegado en su alegato, la validez formal  de  la  documentación aportada con la solicitud de extradición de JOSÉ      FERNANDO     LOPESIERRA     GUTIÉRREZ     está   acreditada,    al  cumplir  con  las  exigencias  del  artículo  259  del  Código de Procedimiento Civil respecto a la validez de los  documentos expedidos en el exterior.   

2.  DEMOSTRACIÓN PLENA DE LA IDENTIDAD  DEL SOLICITADO   

Esta  exigencia  está  probada con la  información   que  brinda  la  Embajada de los Estados Unidos en las notas  verbales   que   contienen   la   solicitud   de  extradición  de  JOSÉ       FERNANDO       LOPESIERRA       GUTIÉRREZ,   que indican su participación  en  actividades de concierto para  importar ilícitamente con intención de  distribuir   en   el  territorio  de  los  Estados  Unidos   una  sustancia  controlada,   para  el  caso  varios  kilogramos  o más de una sustancia o  mezcla que contiene cocaína.   

La  información  pertinente  reposa  en las  notas  verbales 1439 y 1857 del 27 de septiembre y  4 de diciembre de 2002,  respectivamente,    dirigidas   por   la    Embajada    de    Estados    Unidos   al      Ministerio   de  Relaciones  Exteriores,    lo    cual    permite    la   identificación   de   JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  como    se   dejó   consignado   en   precedencia.   

Además,  es  corroborada por otros medios,  entre  ellos,  por  la  declaración  rendida  ante  un Juez Magistrado de   los  Estados Unidos.   

Distrito de Columbia, por el Agente Especial  de   la   DEA,  Matthew  Donahue,  quien  reitera los rasgos físicos de JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  atrás señalados  y   a  los  que  también  alude la declaración juramentada del Procurador  Delegado ante el Tribunal, Robert Feitel (fls. 56 carpeta anexa).   

Por consiguiente,  no  queda duda  alguna  respecto  a  la  demostración  de  la plena identidad del capturado con  fines  de  extradición,  en  los  términos  referidos por el artículo 520 del  Código   de  Procedimiento  Penal,  ya  que,  se  trata  de  la  misma  persona  reclamada   en  extradición  por  la  Embajada   de Estados Unidos de  América,   ya  que  ha  sido  identificada con el mismo número de cédula  tanto  en el momento de su captura como en la diligencia de suscripción de acta  de   derechos   y   al   otorgar   poder  al  abogado  que  lo  asiste  en  este  trámite.   

3.     PRINCIPIO    DE    LA    DOBLE  INCRIMINACIÓN   

Teniendo  en cuenta que las solicitudes de  extradición  entre   Colombia   y  Estados Unidos  de   América    se    rigen,  según   el  concepto  emitido  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,   por  las  normas  del  Código de  Procedimiento  Penal,   la observancia al principio de doble incriminación  se  determinará  atendiendo  los  postulados del artículo 511-1, es decir, que  el   comportamiento  que  motiva  la  extradición debe estar previsto como  delito   en  la  legislación  penal   colombiana y ser sancionado con  pena   privativa   de  la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro  años.   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América   solicita  la  extradición  de  JOSÉ  FERNANDO    LOPESIERRA    GUTIÉRREZ,    ciudadano  colombiano,  para  que  responda  ante  la  justicia  norteamericana por el  cargo   que  se  le atribuye en la  acusación formal emitida el 19 de  septiembre  de  2002,  en el caso No. 02-392,  según  el contenido de  la  nota verbal 1857 del 4 de diciembre anterior, con la cual se formaliza   el  pedido  de  extradición,  cargo  respecto  del cual procede a examinarse la  concurrencia del principio de doble incriminación.   

Cargo  I.  De  acuerdo   con   la    acusación   proferida   en  contra  de  JOSÉ  FERNANDO  LOPESIERRA  GUTIÉRREZ  y otras personas por el Gran Jurado ante el Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados Unidos Distrito de Columbia,  la Nota Verbal  señala  que   es  acusado  junto  con  otras  personas  de “concierto  para  distribuir  cocaína,  con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  sería  ilegalmente  importada  a  los Estados Unidos, en  violación  del  Título 21, Secciones 959, 963 y 960 del Código de los Estados  Unidos       y      del      Título      18,      Sección      2…”   

El contenido de las normas señaladas como  desconocidas  fue  allegado  al  expediente  junto  con su traducción al idioma  castellano,  y  las   mismas  hacen  referencia  a  las  actividades   de    conspiración e intento de conspiración para  cometer  cualquier  infracción,  la que  tendrá la  misma   sanción      establecida      para      la    comisión    del  delito que era objeto del atentado o conspiración y  particularmente   la  conspiración para fabricar, distribuir o dispensar o  poseer  con  intención  de  distribuir  una sustancia controlada, y en cantidad  superior  a  un kilogramo es sancionado con pena no menor de diez años ni mayor  que de por vida.   

En  tal  sentido  se  expresa   en  la  declaración  rendida  bajo juramento el agente especial, Matthew Donahue cuando  afirma   que como participante del concierto se le considera responsable de  introducir  múltiples  cargamentos  de  cocaína  a  través  de  Colombia y de  coordinar  su  exportación  hacia  otros  países incluidos los Estados Unidos,  siendo  responsables  además  de recoger y transportar los dineros producto del  narcotráfico  para  apoyar  las  metas de la organización durante este tiempo.   

El comportamiento que se atribuye al señor  LOPESIERRA      GUTIÉRREZ      está      previsto     en  la  legislación  penal  colombiana   como  concierto para  delinquir  con  propósitos  de  tráfico  de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias  sicotrópicas en  el inciso 2° del artículo 340 de la Ley 599  de  2000  actual Código Penal, modificado por el artículo 8° de la ley 733 de  2002,  que   sanciona   con  pena de prisión  de seis (6) a doce  (12) años  a sus infractores.    

En    consecuencia,    se    cumple   con   el  presupuesto  relativo  a  la existencia de la   doble   incriminación,   ya   que  en  la  legislación  penal  colombiana  los  comportamientos  que  se  le  atribuyen  al capturado están previstos como  delito  y  además  satisface la exigencia  del artículo 511.1 del Código  de  Procedimiento Penal, ya que, para  sus infractores  se prevé como  pena mínima una superior a los cuatro años de prisión.   

En  relación  a  la época de los hechos,  la     acusación     formal    refiere    que    tuvieron    lugar     desde    octubre   de   1999    al   19  de  septiembre  de    

2002,  es decir, que se  atiende  la  exigencia  de  rango  constitucional  relativa  a  que  sólo  es  viable la  extradición  de  nacionales  colombianos cuando los hechos hayan sido cometidos  con  posterioridad  a  la   promulgación del Acto Legislativo 01 del 16 de  diciembre  de  1997,  que  reforma  el  artículo  35  de  la  Constitución que  autorizó la extradición de los colombianos por nacimiento.   

4. Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero   

La     acusación   formal  emitida  por  el Gran Jurado del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para  el  Distrito  de Columbia, en el caso No. 02-392, del 19 de septiembre de 2002 y  a  la  cual  se  refiere  la  nota  verbal  1857  del  4  de  diciembre  de  2002,   resulta equivalente con la resolución de acusación prevista en el  proceso penal colombiano.   

Así  lo tiene por definido la Sala, cuando  en  reiteradas  oportunidades  frente a casos semejantes, ha señalado que   la  acusación  que  se  profiere  en el sistema acusatorio norteamericano   indica  en  forma  precisa  los hechos,  la conducta desplegada por el  presunto  infractor,   la  calificación jurídica y las normas legales que  se   consideran   violadas,   aspectos  que   son  asimilables  a  los  que  caracterizan  el  pliego  de  cargos  en nuestro sistema procesal penal y que la  tornan  en equivalente, lo que no impide reconocer  que existan diferencias  obvias  que  se  desprenden  de la pertenencia de las acusaciones a dos sistemas  judiciales  distintos,  lo  cual  no  permite exigir una equivalencia plena, sin  embargo, a ambos se le atribuyen efectos parecidos, como   

el  de  determinar  el marco de imputación  objeto  de juzgamiento e interrumpir la prescripción de la acción punitiva del  Estado.   

En  consecuencia,  la  existencia  de estas  semejanzas   entre   la  acusación  del  sistema  acusatorio  de  los  Estados  Unidos  con  la  resolución  de acusación de nuestro sistema procesal  permiten     concluir    que     debe    tenerse    por    cumplida    esta  exigencia.   

IV    CONCLUSIÓN   

Las anteriores consideraciones permiten a la  Sala     concluir     que     en    este      evento    se    encuentran        dadas     las       exigencias    legales    para   conceptuar   favorablemente   la   petición   formal  de  extradición  del ciudadano colombiano JOSÉ FERNANDO  LOPESIERRA        GUTIÉRREZ       que    eleva  la  Embajada  de  Estados  Unidos  de  América  respecto  al  cargo formulado y a los hechos allí referidos, que corresponden a  los atribuidos en  la  acusación formal.   

No obstante, el sentido de la decisión que  se  anuncia,  se  advertirá  de conformidad con el artículo 512 del Código de  Procedimiento  Penal que el Gobierno  podrá subordinar la concesión de la  extradición  a  las condiciones que considere oportunas,  además  de  exigir  que  el  solicitado no vaya  a ser juzgado por un hecho anterior ni  diverso  del  que   da lugar a la extradición ni sometido a penas o tratos  crueles, inhumanos o degradantes.   

En  mérito  de  lo  anterior  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

1°   Conceptúa  favorablemente  la  extradición     de     JOSÉ   FERNANDO  LOPESIERRA    GUTIÉRREZ,    ciudadano   colombiano  elevada     por     el     Gobierno     de     la   República   de   Estados  Unidos  de  América  en  relación con los  cargos  que  contiene la  acusación formal No.  02-392 del 19 de septiembre de 2002.   

2°   Comuníquese   esta   decisión  al  requerido,      JOSÉ     FERNANDO     LOPESIERRA  GUTIÉRREZ,  a su defensor, al Ministerio Público y  al Fiscal General de la Nación con copia del concepto.   

3° Devuélvase el expediente al Ministerio  de Justicia y del Derecho  para lo de  ley.   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS        A.        GÁLVEZ  ARGOTE                           

JORGE        A.        GÓMEZ  GALLEGO                EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

Comisión de servicio  

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                 MARINA              PULIDO             DE  BARÓN                  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                   MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Sentencia  C-621  del  13  de junio de 2001, ponente  doctor Manuel José Cepeda Espinosa   

2  Sobre  este  tema  ver  entre  otros  Principios  de  Cooperación  Internacional  en  la  Identificación, Detención, Extradición y  Castigo  de  los  Culpables  de  Crímenes  de  Guerra  o  de  Crímenes de Lesa  Humanidad,  adoptados  por  la  Asamblea  General  de  las  Naciones  Unidas por  Resolución  3074 (XXVIII) de 3 de diciembre de 1973.  Theodor  Meron,  International  Criminalization  of  Internal  Atrocities,  en  American  Journal  of International Law, 89, 1995, p.  569;  Kenneth  C.  Randall,  Universal  Jurisdiction under International Law, en  Texas  Law  Review  66,  1988,  pp.  785,  835-837;  Bassiouni,  M.  Cherif. The  Normative  Framework  of  International  Humanitarian  Law:  Overlaps,  Gaps and  Ambiguities.   En   Transnational   Law   &   Contemporary  Problems,  Fall,  1998.   

3  Corte  Constitucional,  C-543  del  1º de octubre de 1998, ponente  doctor  Carlos Gaviria Díaz    

4  Gacetas del Congreso No.324 y 356 de 1997.   

5  Corte  Constitucional,  C-621  del  13  de  junio  de 2001, ponente doctor José  Manuel Cepeda Espinosa     

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