19607(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19607  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 58  

          Bogotá, D. C., veintisiete de mayo de dos mil tres.   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  la  impugnación  que  por  vía  del  recurso  de  reposición,  formuló  el  defensor  de  HEDLER POWER  TUCKLER  contra el auto de marzo 11 del año en curso,  por  cuyo  medio  se  inadmitió la casación excepcional propuesta respecto del  fallo  dictado  el  30  de abril de 2002 por el Juzgado 44 Penal del Circuito de  Bogotá,  condenando  al procesado en cita como autor del delito de inasistencia  alimentaria.   

ANTECEDENTES   

         

          1.  Mediante el auto que hoy se recurre en  reposición,  la  Sala  inadmitió  la  casación  que  por  la vía excepcional  presentó  el  defensor  del  procesado  HEDLER  POWER  TUCKLER,  por  no hallar  satisfechos  los requisitos que permiten la intervención de la Corte en sede de  casación  discrecional,  al no haber logrado el actor concretar las razones que  a  su  juicio  indicaban  la  viabilidad de la impugnación, por los dos motivos  aducidos,  esto  es  el  desarrollo  de  la jurisprudencia y la garantía de los  derechos fundamentales.   

Así,  se  dijo  en  relación con el primer  motivo,  que la pretendida necesidad del desarrollo jurisprudencial no se había  acompañado  de  una fundamentación que indicara si lo que se quería era fijar  el   alcance  interpretativo  de  alguna  disposición,  o  la  unificación  de  posiciones  disímiles de la Corte, o el pronunciamiento sobre un punto concreto  que  jurisprudencialmente  no  había  sido  suficientemente  desarrollado, o la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y  jurídicas,  aspectos  necesarios  de  determinar  para la viabilidad de la vía  discrecional por este motivo.   

          Y  en  relación  con  el  segundo  cargo,  que aunque el demandante  alegó  la  supuesta  violación  de  la  garantía  fundamental  a  una defensa  técnica  adecuada  y  eficaz,  para  acreditarlo  se  limitó  a exponer que el  juzgado  de conocimiento omitió notificar al defensor la concesión del recurso  de  apelación  interpuesto contra la sentencia absolutoria, omisión que según  el  defensor determinó supuestos errores en la apreciación de las pruebas, con  lo  cual,  dijo  la  Sala,  terminó  exteriorizando  su desacuerdo con el valor  otorgado  por  el  juzgador  a  los  medios  probatorios,  y en manera alguna la  vulneración   del  derecho  a  la  defensa  técnica  que  inicialmente  había  anunciado.   

          Agregó  que  el  demandante había olvidado que el auto que concede  el  recurso  de  apelación  no sólo es de trámite, sino posterior al traslado  que  del  memorial  de  impugnación  se  hace  a  los  no  recurrentes  para su  controversia,  por lo que la motivación del reparo que en este caso se ofreció  como  argumento  de  justificación  de la casación excepcional no suministraba  razón  valedera  y  atendible  para  dar  por  establecido  el  quebrantamiento  señalado,  hecho  sin el cual no procedía la facultad discrecional de la Corte  para admitir el libelo.   

          2.  En  el  escrito  de reposición, el nuevo defensor del procesado  HEDLER  POWER  TUCKLER parte de aceptar que los cargos aducidos por su antecesor  carecen     de     “desarrollo,     claridad    y  precisión”, razón por la cual anuncia que entrará  a     “subsanar     dichos    vacíos”  y  a  demostrar  que  dichos  errores  no  se  concretan  a una  “crítica subjetiva” a la  valoración probatoria del fallador.   

          Partiendo  de  dicho  presupuesto,  aduce  que  en  la  sentencia de  segunda  instancia  no  se consideraron las pruebas que sirvieron al fallador de  primera  instancia  para  sustentar la absolución del procesado, tales como los  testimonios  vertidos  por Diana Carolina Power Gutiérrez, Rosa Elvira Reyes de  Ferreira,  Jorge  Alberto Gutiérrez González, Matilde Garzón y Diego Fernando  Rodríguez,  quienes dieron fe sobre los aportes en alimentos que constantemente  hacía el procesado a su familia.   

             Así las cosas, agrega, en el proceso no existen pruebas que  conduzcan  a la demostración de la conducta imputada al procesado, mientras que  las  obrantes llevan al convencimiento de su total inocencia, razón por la cual  no  se  podía  dictar  en  su contra sentencia condenatoria. Además, cualquier  duda  debió  resolverse a su favor como lo estipula el inciso 2º del artículo  7º  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  cuya omisión genera violación al  debido proceso.   

          Basta   analizar   las   consideraciones  del  fallador  de  segunda  instancia   para  apreciar  que  la  condena  se  sustentó  en  “una  serie  de  disentimientos del juzgador de segunda instancia con  respecto  a  todos  los  criterios  absolutorios  emitidos  por el juez penal de  primera  instancia”,  pero  sin  tomar en cuenta las  pruebas  oportuna  y  regularmente  allegadas,  otorgando  en cambio valor a una  serie de pruebas falsas y afirmaciones mendaces de la parte civil.   

          Sobre  el  segundo cargo de la demanda, empieza por reconocer razón  a  la Sala cuando recaba en la falta de concreción de la presunta vulneración,  la  que  dice  fue generada por la falta de desarrollo y precisión del cargo en  que  incurrió  su  antecesor,  tras  lo cual anuncia que entrará a subsanar el  yerro.   

          El  procesado  careció  totalmente de defensa técnica y el Juez no  dio  cumplimiento  al  mandato  contenido  en  el  artículo  136 del Código de  Procedimiento  Penal,  de  acuerdo  con  el  cual  debía  requerir  al defensor  designado  de  oficio  que  sin  justa  causa no cumplió con los deberes que el  cargo le imponía.   

          En  el  trámite  de  la  segunda instancia se cometieron múltiples  irregularidades,  siendo  la  más  grave  la  omisión  de la intervención del  defensor,  al punto que la instancia se desarrolló a sus espaldas, generándose  así  una  causal  de  nulidad  desde el inicio de este trámite por la indebida  notificación  al defensor oficioso y la ausencia de requerimiento al mismo para  que cumpliera con sus deberes.   

          La  nulidad  por  ausencia  de  defensa  técnica  es de obligatoria  aceptación y no tiene limitación alguna.   

          Consecuentemente  solicita  que  se  declare  la  nulidad  del fallo  impugnado  y  en  su lugar se dicte uno de carácter absolutorio, pues aunque la  causal  de  casación alegada corresponde a la tercera, caso en el cual la Corte  podría  decretar  la  nulidad  de  todo  lo  actuado  en el trámite de segunda  instancia,  también  quedó demostrada la causal primera que faculta a la Corte  para dictar un fallo de reemplazo.   

          Frente  al  desarrollo de la jurisprudencia, insiste en que la Corte  siente  un  precedente  sobre  puntos  “concretos que  jurisprudencialmente  no  han  sido  desarrollados”,  declarando  la nulidad de la escritura pública No. 5180 celebrada el 8 de julio  de  1993  entre  el  aquí  procesado POWER TUCKLER y la señora Olga Gutiérrez  Castro,  para  subsanar  así  la  gran  injusticia  que  se  ha cometido con su  representado   al   despojarlo  de  el  único  bien  patrimonial  que  poseía,  desconociendo  por  demás  la  denunciante  los  compromisos  adquiridos  en la  aludida  escritura  pública,  para  proceder  en  cambio  a presentar una falsa  denuncia  por inasistencia alimentaria, situaciones que precisamente llevaron al  Juez de primera instancia a absolver al procesado.   

          La  pobreza  en  que  quedó  sumido  el  procesado a raíz de tales  problemas  es  de  tal magnitud que se vio obligado a solicitar la asistencia de  un   defensor   oficioso   para   que   lo   representara  en  el  trámite  del  proceso.   

          Concluye  solicitando  que  en  desarrollo  de  la jurisprudencia la  Corte  emita  un  pronunciamiento  en  el  que  tras reconocer los daños que la  demandante  ha  venido  propiciando al procesado, anule la escritura pública en  cuestión,   o   tome   la   determinación  que  se  juzgue  más  conveniente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Sea  lo  primero  advertir que las normas procesales que regulan el  trámite  de la casación no contemplan ante esta Corporación la posibilidad de  adoptar  respecto  del  escrito sustentatorio del extraordinario recurso, ya sea  por  la  vía  ordinaria  o  la  excepcional, decisiones diversas a los autos de  admisión  o  inadmisión  de  la  demanda, motivo por el cual no existe en esta  materia       un       trámite       que       posibilite       “subsanar”  los  defectos  de  la misma  dentro  de un término posterior al traslado que se surte para su presentación.   

         Por  lo  mismo,  no  resulta  admisible,  que  el  trámite  de  la  reposición  pueda  ser  utilizado  para  colmar  aquellas exigencias dejadas de  cumplir,  toda  vez  que  las  razones  jurídicas en que se sustenta el recurso  deben  bastarse  a si mismas para que con base en lo existente, el juez revoque,  reforme  o  aclare  su  decisión,  sin que pueda tomarse este recurso ordinario  como  un  período de gracia para cumplir con las exigencias de ley que desde un  principio han debido observarse.   

         

El recurso de reposición, ha dicho la Sala,  tiene  por  finalidad  permitir al funcionario judicial que dicta la providencia  que  por dicha vía se impugna, revisar su decisión y corregir aquellos errores  de  orden  fáctico  o  jurídico  en  que hubiere podido incurrir, y, de ser el  caso,  proceder a revocarla, reformarla, aclararla o adicionarla en los aspectos  en  que la inconformidad expuesta por la parte encuentre verificación. De allí  que  la  discusión  ha  de partir de lo plasmado en el  proveído  que  genera  la  inconformidad,  con  el  propósito  de demostrar al  funcionario  que  se  equivocó,  sin  que  pueda  utilizarse  como mecanismo de  corrección  de  las  eventuales falencias u omisiones de la demanda, puestas de  presente  en  la  decisión, pues ello entrañaría nada menos que la reapertura  indebida  de  los  términos  procesales,  cuya  observancia  es  de obligatorio  acatamiento para el juez y los sujetos procesales.   

   

En  el presente caso, el impugnante empieza  por  aceptar  la  razón que le asiste a la Corte en su  decisión,  tras  reconocer  que  su  antecesor  no  sustentó  con  claridad  y  precisión  los cargos aducidos contra la sentencia impugnada, motivo que según  lo   anuncia,  lo  lleva  a  subsanar  las  falencias  advertidas    por    la   Sala   en   la   decisión   recurrida,   cuando   lo   cierto   es   que  la  oportunidad  procesal  para  la  presentación  de  la  demanda  ha  precluído,  razón  por  la  cual no pueden  admitirse los argumentos encaminados a dicho propósito.   

Por lo demás, el recurrente nada aporta para  fundamentar  las  dos  razones  aducidas  como  motivo  del  recurso, esto es la  protección   de   las   garantías   fundamentales   y   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  pues  en relación con el primero se limita, al igual que en la  demanda  rechazada,  a  discutir el análisis probatorio del fallador de segunda  instancia,  sin  que,  ni  siquiera  a  través  de  la vía extemporánea de la  reposición,  demostrara  a la Sala de qué forma se violaron las garantías del  procesado,  como tampoco, aparte de su mención, se insinúa argumento jurídico  que  corrobore  su  conclusión  de que el fallo se sustentó en “prueba    falsa”,   como   tampoco   la  aseveración de que el procesado careció de defensa técnica.   

Y  en  cuanto  al  segundo motivo, aunque el  recurrente    anuncia    “puntos   concretos   que  jurisprudencialmente  no  han sido desarrollados”, no  especifica   cuáles   son   tales  aspectos,  olvidando  que  el  supuesto  del  “desarrollo”    de    la  jurisprudencia,   sólo   se   satisface  a  partir  de  situaciones  concretas,  hipótesis  específicas  y  vinculadas  con los hechos objeto del proceso, pues  dado  el  principio  de limitación que rige el extraordinario recurso, la Corte  no  puede hacer la valoración referida sobre simples inconformidades, porque de  esta  manera no se cumple con el deber de expresar con claridad y precisión los  señalamientos  que  se  hacen  en contra de la decisión censurada, quedando la  Sala  sin  conocer de manera concreta la razón que justifica el pronunciamiento  para el desarrollo de la jurisprudencia.   

Así  las  cosas, como no se demostró yerro  alguno  en  la  decisión  impugnada  y  sus  razonamientos continúan vigentes,  según  lo  acepta  el  propio  defensor  recurrente,  la  providencia  no será  repuesta.   

En mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          NO  REPONER  el auto del once (11) de marzo  del  año  en  curso,  por  cuyo  medio  se inadmitió la casación discrecional  interpuesta  por el defensor del procesado HEDLER POWER  TUCKLER,  conforme  a las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

             

          Comuníquese    y  cúmplase   

                     

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            HERMAN  GÁLAN CASTELLANOS             

CARLOS        A.        GÁLVEZ  ARGOTE               JORGE                               ANÍBAL                               GÓMEZ  GALLEGO              

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

              

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN            JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria    

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