19549(21-08-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16549  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta Nº 095  

          Bogotá    D.    C.,    agosto    veintiuno   del   dos   mil   tres  (2003).   

VISTOS  

          Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la demanda a través de la  cual  el  apoderado  del  condenado GUILLERMO MARTÍNEZ  CASTILLO   instaura  acción  de  revisión  del  proceso  acumulado  que  culminó  con  sentencia del 7 de diciembre de 2000 por  cuyo  medio  el  Tribunal Superior de Villavicencio revocó la absolución que a  favor  de  su  mandante  había dictado el Juzgado 4º Penal del Circuito de esa  ciudad  y  en  su  lugar lo condenó como responsable del delito de peculado por  apropiación.   

HECHOS  

          La  sentencia  de  segunda  instancia  dictada  en  el  proceso cuya  revisión  se  demanda  trae  el  siguiente  relato  del  acontecer  materia  de  juzgamiento:   

          “Los  hechos  investigados en estos procesos tuvieron ocurrencia a  raíz  de  la celebración de los contratos números 009 de marzo 15, 028 del 14  de  abril,  036  del  5  de  mayo y 049 del 30 de mayo de 1995, realizados entre  Humberto  Tovar  Herrera,  Gobernador  del Departamento del Guainía y GUILLERMO  MARTÍNEZ   CASTILLO,   como   contratista   para  el  suministro  de  un  motor  Perkins   modelo  1006  T6  equipado  con  sus aditamentos, una bomba 80/60  marca   Barnes   aturbinada   de   alta  presión,  y  dos  transformadores  KVA  13.200/400/254   voltios   conexión   DYNS   TAPS,   cuyos  valores  fueron  de  $6’839.815,  $29’296.700,     $  29’730.000      y  $29’700.000  respectivamente”.   

ANTECEDENTES  

          El  Juzgado  4º  Penal del Circuito Villavicencio  conoció de  las   causas   acumuladas  números  7160  y  7621  seguidas  contra  el  señor  GUILLERMO  MARTÍNEZ CASTILLO  por   los  delitos  de  peculado  por  apropiación,  celebración  indebida  de  contratos  y prevaricato por asesoramiento ilegal, respecto de las cuales dictó  sentencia  el  27  de  mayo  de  1999, cuya determinación fue la de absolver al  encausado de los cargos que en su contra se habían formulado.   

          El  apoderado  de  la  parte  civil constituida en la causa Nº 7621  apeló  la  sentencia  absolutoria,  de  manera  que  el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio   desató  la  apelación  sólo  respecto  de  dicha  actuación,  habiendo  sido  su  decisión  la  de  revocar la sentencia absolutoria de   dicha  causa  y  en  su  lugar  condenar  a  GUILLERMO  MARTÍNEZ  CASTILLO   a  las penas principales de  cinco  (5)  años  de prisión y multa de $300.000 a favor del Tesoro Nacional e  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el mismo tiempo de la pena  privativa   de   la   libertad,   como   coautor  del  delito  de  peculado  por  apropiación.   

LA DEMANDA  

          El      doctor      Leary      Caicedo  Cifuentes,   apoderado   del   señor   GUILLERMO   MARTÍNEZ  CASTILLO  incoa  la  acción  de  revisión del proceso en el cual su representado fue condenado como  coautor  del delito de peculado por apropiación. Al efecto invoca la causal 2ª  del  artículo  220  del  Código de Procedimiento Penal que estructura sobre el  supuesto  de  que  el  representante  de  la parte civil que apeló la sentencia  absolutoria no estaba legitimada para actuar.   

          Explica  que  para  defender  los  intereses  del  Departamento  del  Guainía  se  reconocieron  dos  partes  civiles,  la  primera,  solicitada  por  Juan  Mario  Flórez Salcedo,  Contralor  Departamental, según resoluciones del 5 de junio y el 30 de julio de  1996   emitidas   por   las  fiscalías  de  primera  y  segunda  instancia.  La  segunda,   demandada  a  nombre  de la misma Gobernación, conforme a poder  que  otorgó  el Gobernador encargado José Arley Plata  Sánchez.   

          En  opinión  del  actor,  la personería del segundo demandante, el  apoderado  de  la Gobernación, era ilegítima de conformidad a lo que disponía  el  artículo  50  del  Decreto  2700  de  1991,  de  una  parte  porque  ya  la  Contraloría  Departamental  se  había  constituido  en  parte  civil; de otra,  porque  no  apareció contrato alguno firmado por el Gobernador encargado con la  profesional  a  quien  otorgó poder inicialmente, lo que lo lleva a afirmar que  el  pago del profesional no se financió con recursos departamentales sino   que  lo  asumió  el  gobernante  encargado  con  sus propios recursos, buscando  venganza privada.   

          Bajo  las  circunstancias descritas el demandante concluye que en la  apelación  interpuesta  por  la  parte  civil  ilegítimamente  constituida  se  estructuró   la  falta  de  “petición  validamente  formulada”  a  que  se  refiere la causal segunda de  revisión.  En  consecuencia  solicita  que no sea tenida en cuenta la sentencia  condenatoria y se dicte la que corresponda.   

          El  libelista  anexó  a su demanda el poder para actuar y copias de  las decisiones y documentos a que se refiere en su escrito.   

CONSIDERACIONES  

          La  acción  de  revisión  está  consagrada como un mecanismo para  remover  el  carácter  definitivo  de las sentencias ejecutoriadas, es decir de  aquellas  que  por  voluntad  del legislador son inmutables e irrevocables y por  ende han hecho tránsito a cosa juzgada.   

          Su  finalidad  es  la  de reparar una eventual injusticia histórica  que  se  haya  podido cometer y para subsanarla remueve la cosa juzgada y ordena  devolver  la  actuación  ya  concluida  para  examinarla  a  la  luz  de nuevas  circunstancias,  o  dicta la decisión que corresponda, según sea la causal que  se demuestre.   

          No  obstante,  ese  procedimiento tiene cabida exclusivamente dentro  del  marco  de las causales taxativas que ha previsto el legislador como motivos  que  han  de  conducir  a  revisar  el  proceso  en que se hubiere proferido una  sentencia afectada de tales condiciones.   

          La  consecución  del  objetivo  indicado  es  en extremo exigente y  técnico,  dada la consecuencia que de ello se deriva, como es el derrumbamiento  de  uno  de  los  principios  básicos de la seguridad y estabilidad jurídicas,  cuyos  efectos  recaen  sobre  los  fallos  proferidos  a la finalización de un  proceso   penal,  surtido  en  las  instancias  que  para  él  ha  previsto  la  normatividad  procedimental  y  que se encuentran amparados por las presunciones  de legalidad y acierto.   

          Las  exigencias  para  un  ejercicio  próspero  de  la  acción  de  revisión  están  contempladas  en  el  artículo  222  del  actual  Código de  Procedimiento  Penal;  dos  se refieren a formalidades que tienen que ver con la  individualización  del  proceso  cuya  revisión  se  pretende  y  otros dos al  planteamiento y demostración de la causal que se aduzca.   

          En  el  asunto  que se encuentra para estudio de la Sala, el proceso  objeto  de  la eventual revisión se encuentra perfectamente identificado por la  nominación  de  los  despachos  judiciales  de  primera y segunda instancia que  dictaron  los  respectivos  fallos.  Así  mismo, se cumplió con el presupuesto  formal  de  viabilidad  de la acción de revisión, consistente en demostrar que  la  decisión  contra  la  que  se  dirige se encuentre ejecutoriada, pues de lo  contrario,  el  proceso  respectivo no habría concluido, por estar pendiente de  resolución algún recurso.   

          En  cuanto  a  los  requisitos sustanciales, conviene tener presente  que  la  demanda  debe  formular  la  causal  específica alegada; debe señalar  cuáles  son los fundamentos de hecho que la sustentan y cuáles los de derecho,  de  manera  que  exista  una  relación lógica y causal entre éstos y aquella.   

          El  aquí demandante ha invocado una de las situaciones contempladas  en la causal segunda de revisión; aquella que consiste en que:   

“…  se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía  iniciarse  o  proseguirse… por falta de …petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de  extinción de la acción penal…”.   

          Del  contexto de la disposición se deduce con toda claridad que las  situaciones  que  surgen  de  su  contenido,  tanto  las  explícitas  como  las  implícitas,  describen  circunstancias que impedían el ejercicio de la acción  penal  y  sin embargo se adelantó; o se presentaron en su decurso por lo que no  debió  proseguir; o provocaron su extinción y a pesar de ello se condujo hasta  su conclusión.   

          Tanto     la     “querella”   como   la   petición  “válidamente    formulada”     son  institutos  regulados  específicamente por la ley de procedimiento penal que se  erigen  en  condiciones  de  procedibilidad de la acción penal impuestas por el  legislador  con  relación  a ciertas y específicas conductas punibles. Es así  como el artículo 31 de la Ley 600/00 dispone:   

”La   querella   y   la   petición  especial  son  condiciones  de  procesabilidad de la acción penal.   

“Cuando  la  conducta  punible  requiera  petición  especial  deberá  ser  presentada  por  el  procurador General de la  Nación”.   

          Más  adelante  el  artículo  36  ibídem  indica cuáles son los delitos que requieren petición  especial. Sobre el tema regula:   

“La   acción  penal  se  iniciará  por  petición  del  Procurador  General de la Nación, cuando la conducta punible se  haya  cometido  en  el  extranjero, no hubiere sido juzgada, el sujeto activo se  encuentre en Colombia y se cumplan los siguientes requisitos:   

1.- Si se ha cometido por nacional, cuando la  ley  colombiana lo reprima con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a dos (2) años.   

2.- Si se ha cometido por extranjero, cuando  sea  perjudicado el Estado o nacional colombiano y tenga prevista pena privativa  de la libertad  cuyo mínimo no sea inferior a dos (2) años.   

3.- Si se ha cometido por extranjero, cuando  sea  perjudicado  otro  extranjero,  se  hubiese  señalado pena privativa de la  libertad   cuyo  mínimo  sea  superior  a  tres  (3) años, no se trate de  delito político y no sea concedida la extradición.   

4.-  En  los  delitos  por  violación  de  inmunidad diplomática y ofensa a diplomáticos”.   

          Entonces,  es claro que la causal de revisión basada en la falta de  petición   válidamente   formulada,   está   referida  a  una  condición  de  procedibilidad  y  proseguibilidad de la acción penal, no a cualquier petición  que  pueda  formular  alguno  de  los  sujetos  procesales dentro del desarrollo  normal  de  la  actuación  judicial,  en  las  instancias  o  en  el recurso de  casación.   

          Como  quedó  consignado  en  precedencia,  el  demandante  funda su  pretensión   y   la  configuración  de  la  causal  invocada  en  la  supuesta  ilegitimidad  sustantiva  que  afectaba  a  quien como representante de la parte  civil  apeló  la  sentencia  absolutoria  que resultó revocada al desatarse la  impugnación;  supuesto  de  hecho  que en nada corresponde al que estructura la  causal  seleccionada  como  cimiento  de  la  acción  revisoria,  como  que una  eventual  ilegitimidad sustantiva atribuible a quien representa a la parte civil  es  un  aspecto  absolutamente ajeno a la potestad de adelantar la acción penal  cuyo   sujeto   pasivo   fue  el  condenado  GUILLERMO  MARTÍNEZ CASTILLO .   

          Así  las  cosas, la Sala inadmitirá la demanda examinada en razón  a  que  el  apoderado  del convicto GUILLERMO MARTÍNEZ  CASTILLO la ha fundamentado en una hipótesis fáctica  que   no   concuerda  con  la  causal  de  revisión  invocada  ni  con  ninguna  otra.   

          En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          RECONOCER    al    doctor   Leary    Caicedo   Cifuentes   como   apoderado    del    señor    GUILLERMO    MARTÍNEZ  CASTILLO dentro de este trámite.   

          INADMITIR   la   demanda   de   revisión  presentada  a  nombre del condenado GUILLERMO MARTÍNEZ  CASTILLO.   

          Contra      este     proveído     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Notifíquese y cúmplase.   

YESID        RAMÍREZ   BASTIDAS   

HERMAN        GALÁN   CASTELLANOS                   CARLOS   AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ   GALLEGO                                       ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILLO   

Comisión de servicio  

ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ   PINZÓN                      MARINA   PULIDO  DE  BARÓN   

JORGE    LUIS    QUINTERO   MILANÉS                                       MAURO    SOLARTE   PORTILLA   

TERESA  RUIZ  NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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