19552(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  19552   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 32  

Bogotá,  D.C,  once  de  marzo  de  dos mil  tres.   

V   I   S   T   O   S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  YIDMER  ALBERTO  MORA GARCÍA  contra  el fallo de segundo grado de fecha octubre 31 de 2001, por cuyo medio el  Tribunal  Superior  de Bogotá confirmó la condena a cuarenta y seis (46) meses  de  prisión  impuesta  en primera instancia por su responsabilidad penal en los  delitos  de  hurto  agravado  por  la confianza y falsedad en documento privado.   

En  su oportunidad, el Tribunal concedió el  recurso   interpuesto   dentro  del  término  de  ejecutoria  de  la  sentencia  impugnada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Los hechos objeto  del  presente  juicio  fueron  denunciados  por  la  doctora  Patricia Castro de  Cárdenas,  en  representación  de  la  sociedad  Amway Colombia, quien relató  cómo   la  gerente  financiera  de  la  entidad,  Sandra  Patricia  Villamarín  González,  aprovechando  la confianza deferida por el cargo, había falsificado  la  firma  de  los  beneficiarios en varios cheques girados por la empresa a sus  proveedores,  a los cuales levantó los sellos de restricción de pago al primer  beneficiario  y  los  endosó a su nombre para  consignarlos en sus cuentas  personales  Nos.  203505296-3  de  Coopdesarrollo,  sucursal  Salitre  Plaza,  y  205311123597 de Conavi, oficina Avenida Chile.   

Así mismo, falsificó comprobantes de egreso  y  utilizando  medios  electrónicos  transfirió  dineros de la financiera a la  cuenta  No. 201415579273 de Conavi, que para tal fin abrió a nombre de su padre  Alfonso  Villamarín  Gachancipá.  De este modo, en el lapso del 10 de abril de  1997   y   el   10   de  julio  de  1998,  logró  apoderarse  de  un  total  de  $46.479.844.oo.   

A  la investigación por tales hechos fueron  vinculados  Sandra  Patricia  Villamarín  González  y su esposo YIDMER ALBERTO  MORA  GARCÍA,        a  quienes  mediante  resolución  de  noviembre  22  de 1999 se les  acusó  formalmente por su presunta responsabilidad, a título de coautoría, en  los  delitos de hurto agravado por la confianza y falsedad en documento privado,  decisión  que impugnada se confirmó por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal  Superior de Bogotá y Cundinamarca el 29 de febrero de 2000.   

Realizada  la audiencia pública, el Juzgado  Cuarenta  y  Ocho  Penal  del Circuito de Bogotá condenó a los procesados a la  pena  principal  de  cuarenta  y  seis  (46)  meses  de  prisión  al  hallarlos  penalmente  responsables  de  las  conductas  en relación con las cuales se les  acusó,   sentencia   que   fue   confirmada   por   el  Tribunal  de  la  misma  ciudad.   

Esta  última decisión fue impugnada por el  defensor   del  procesado  YIDMER  ALBERTO  MORA  GARCÍA  mediante  el  recurso  extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

         

Un  único  cargo  al  amparo  de  la causal  primera  de  casación  formula  el  defensor  contra la sentencia impugnada por  violación  indirecta  del  artículo  12  del  Código  Penal,  por error en la  apreciación de la prueba.   

          Dice  que los cargos hechos en contra de YIDMER ALBERTO MORA GARCÍA  por  su  cónyuge,  la  coprocesada  Sandra Patricia Villamarín, no reúnen los  requisitos  del  artículo  337  del  Código  de Procedimiento Penal, porque el  Fiscal  que  recepcionó su indagatoria omitió interrogarle nuevamente sobre el  punto bajo juramento, de donde los mismos carecen de legalidad.   

          Destaca  que  en  el  curso  de  su  ampliación  de indagatoria, la  procesada  Villamarín se retractó de las falsas imputaciones contra su esposo,  señalando  que  en  realidad nadie la había determinado a actuar como lo hizo.  Por  su  parte,  YIDMER  ALBERTO  jamás  se  enteró  de  que  su esposa estaba  apropiándose  de  dineros  ajenos,  y  aunque  es  cierto que su negocio había  quebrado,  nunca  le  exigió  dinero  para cubrir sus compromisos, ya que estos  fueron  cancelados  con  sus  tarjetas de crédito, manifestaciones de inocencia  que no fueron tenidas en cuenta por el fallador.   

Tanto el Fiscal acusador  como  el fallador en ambas instancias hacen apreciaciones erradas, pues resaltan  las  afirmaciones  hechas  por  la  procesada  Villamarín  en  cuanto a que fue  determinada  por  su esposo por el apremio económico en que se hallaba, pero no  tienen  en cuenta la versión ofrecida por YIDMER en el curso de su indagatoria.  Tampoco  se  practicaron  las  pruebas necesarias para el esclarecimiento de los  hechos investigados.   

          “La   clave   del   error  de  derecho  por  el  falso  juicio  de  convicción,  radica en el desconocimiento de la tarifa probatoria, del valor de  la  prueba  plena,  o  semiplena,  que  la  ley  concede  a  algunos  medios  de  prueba”   

          Por   tal   motivo,  agrega,  se  configura  la  causal  primera  de  casación,  por  error  de  derecho,  “ya  que a las  pruebas  no se les dio su justa apreciación”, lo que  llevó   a  conclusiones  erradas,  encaminadas  a  agravar  la  situación  del  procesado,  cuya  versión  no  se tuvo en cuenta, como tampoco la retractación  que  hizo  Sandra  Patricia Villamarín de los cargos que inicialmente imputó a  su cónyuge.   

          La  violación  del artículo 12 del Código Penal se concreta en el  hecho  de  que  no  existe el menor elemento de juicio que arroje certeza de que  YIDMER  ALBERTO MORA GARCÍA actuó dolosamente en la comisión del hecho que se  le  imputa,  con lo cual la atribución de responsabilidad es meramente objetiva  y por tanto proscrita de nuestra legislación penal.   

          Concluye  solicitando  que  se  de  aplicación al artículo 217 del  Código de Procedimiento Penal.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

              

          Del  resumen  que  se acaba de hacer a simple vista se deduce que el  remedo  de  demanda  no  tiene  la  más  mínima aproximación a los requisitos  formales  que  para  su  admisión  consagra  el  artículo  212  del Código de  Procedimiento   Penal,   en   procura   de   su  curso  legal  con  miras  a  un  pronunciamiento  de  fondo,  pues ni siquiera cumple el actor con la obligación  de  identificar  a los sujetos procesales, constituyéndose el farragoso escrito  en  prueba  palmaria  del  absoluto  desconocimiento de lo que es la técnica de  este extraordinario recurso.   

          En  efecto,  si el demandante pretendía aducir que las imputaciones  contra  su  defendido, efectuadas por la procesada Villamarín en el curso de su  injurada,  no  reúnen  los  requisitos de legalidad consagrados en el artículo  337  del  Código  de Procedimiento Penal, debió enrutar la censura por la vía  del  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad,  caso  en el cual la  impugnación  no  quedaba  satisfecha  con  la  mera enunciación del cargo y el  señalamiento  del  medio  de  prueba  censurado,  sino que le era indispensable  acreditar  que  el juzgador en el examen probatorio le dio validez a un elemento  de  convicción  allegado  al  proceso  sin  el cumplimiento de las formalidades  legales,  así  como  la  transcendencia  del  desacierto,  para  lo cual le era  imperativo   al   censor   efectuar  un  nuevo  análisis  integral  del  acervo  probatorio,  excluyendo  las  pruebas  ilegalmente  allegadas,  o ponderando las  desestimadas  por  el  juzgador a pesar de su legal incorporación al proceso, y  de  esta  manera  desvirtuar  la  doble presunción de acierto y legalidad de la  sentencia,  a  efectos de que en esta sede sea sustituida por la Corte, aspectos  de los cuales no se ocupó el demandante.      

          Pero  como  si  fuera  poco  lo  anterior,  el  demandante cae en el  absurdo  de  plantear a renglón seguido un error de derecho por falso juicio de  convicción,   modalidad   ésta   de  difícil  planteamiento  en  un  régimen  probatorio  carente  de  tarifa  legal  como  el  nuestro, donde el juez aprecia  libremente  las pruebas sujeto en su análisis únicamente a la racionalidad que  le impone el método de la sana crítica.   

          Además,  al  pretender  la sustentación del cargo el demandante se  limita  a  cuestionar  que  no  se  hubiese  dado crédito a la retractación de  Sandra  Patricia  Villamarín  y  al  dicho  del  procesado  YIDMER ALBERTO MORA  GARCÍA,  con  lo  cual  pone  en evidencia su equivocado entendimiento sobre la  finalidad  del  recurso  de  casación,  pues  lo  equipara  a  una  oportunidad  adicional  para  revivir  y  prolongar  indefinidamente  el  debate  probatorio,  olvidando que ya éste terminó con el fallo de segunda instancia.   

En  fin,  ante  esos insalvables defectos de  orden  técnico  y la ausencia de fundamentación que la Corte no puede enmendar  por   virtud  del  principio  de  limitación  que  gobierna  la  casación,  se  rechazará la demanda y se declarará desierto el recurso.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         

         R E S U E L V E:   

         INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado    YIDMER    ALBERTO   MORA   GARCÍA,  y  en  consecuencia DECLARAR DESIERTO el recurso, por  lo     anotado    en    la    motivación    de    este    proveído.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

          Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           HERMAN  GALÁN CASTELLANOS   

      CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE              JORGE   ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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