19167(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19167  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 40  

          Bogotá, D. C., once de abril de dos mil dos.   

VISTOS  

          Examina   la   Corte  la  admisibilidad  del  recurso  de  casación  discrecional  propuesto  por  la  defensora  del  procesado  JAVIER ENRIQUE  BELTRAN  BELTRAN, en relación con  la  sentencia  de  segundo  grado proferida por el Juzgado Penal del Circuito de  Gachetá  el  27 de septiembre de 2001, por cuyo medio aquél fue condenado a la  pena  principal  de  30  meses de prisión y multa de $8.000.oo como coautor del  delito de lesiones personales   

         

          Se  procede de conformidad con el inciso final del artículo 205 del  Nuevo Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

ANTECEDENTES  

         

1.  El  asunto  fue  tramitado  en  primera  instancia  por  el  Juzgado Promiscuo Municipal de Gama, quien de acuerdo con la  sentencia  del  26  de  julio  de  2001, absolvió a los procesados JAVIER  ENRIQUE  BELTRAN  BELTRAN,  Hector  Antonio Beltran Castro y  Luis  Fernando  Rico  Rico  y  condenó a Wilson  Yoany  Garzón Urrego por el delito  de   lesiones   personales.  Apelada  la  decisión,  tanto  por  el  defensor  de  éste último como por el  apoderado  de  la  parte  civil,  la  Fiscalía  y  el apoderado de Rico  Rico,  el Juzgado Penal del Circuito  de  Gachetá la revocó parcialmente, condenando entre otros al aquí recurrente  BELTRAN   BELTRAN  por  el  referido delito de lesiones personales.   

          2.   El  fallo de segundo grado fue notificado personalmente al  Ministerio  Público y al Fiscal Local  el 28 de septiembre de 2001; el 2 y  3   de   octubre   a   uno   de  los  defensores  y  al  procesado  JAVIER  ENRIQUE  BELTRAN  BELTRAN,  y  por  medio  de  edicto  desfijado el 5 del mismo mes de octubre, a los demás sujetos  procesales,   algunos   de   los  cuales  fueron  enterados  con  posterioridad,  personalmente, de la decisión.   

3.  El 8 y 9 de octubre, dentro del término  legal,    el  procesado  JAVIER  ENRIQUE  BELTRAN  BELTRAN y su defensora interponen recurso de casación  por  la  vía  excepcional, según los memoriales allegados a los folios 42 y 43  del  cuaderno  de  segunda  instancia,  en  los cuales no se hace alusión a las  razones por las cuales se acude a esta vía.   

          4.  Mediante  auto  del  23 de los mismos el Juzgado Penal del   Circuito   de   Gachetá  concede  el  recurso  de  casación  por  “vía      excepcional”  y  ordena  correr  a  partir  del 24  siguiente  un  término de treinta (30) días para cada uno de los recurrentes y  15  días  más  para  los  no recurrentes, decisión que es modificada el 19 de  noviembre  de  2001  “en el  sentido  de conceder únicamente treinta (30) días hábiles al procesado JAVIER  ENRIQUE  BELTRAN BELTRAN y a su defensora (…) para que presenten la demanda de  casación   por   vía   excepcional,  término  que  en  estos  momentos  está  transcurriendo,  desde el 24 de octubre pasado, el cual, vence el 6 de diciembre  próximo”.  La  orden  de  traslado para los no recurrentes no sufrió modificación.   

LA DEMANDA DE CASACION  

Tras  invocar  la  causal  primera,  cuerpo  segundo  del  artículo  207  del  Código  de Procedimiento Penal, la libelista  acusa  la  sentencia  de  ser violatoria en forma indirecta de la ley sustancial  por  error  de hecho fundado en un falso juicio de identidad por tergiversación  de la prueba.   

Como   violaciones   inmediatas  cita  los  artículos  238  y  277  del  Código  de Procedimiento Penal y como violaciones  mediatas  los  artículos  29  de  la Constitución Nacional y 333-2 del Código  Penal derogado.   

De  cara  a  la  fundamentación  del cargo,  señala     que     el     Juzgado    de    segunda    instancia    “distorsiona,      tergiversa     y  recorta”  el contenido de  las  versiones  rendidas  por el denunciante Carlos Alberto Ramos Sánchez en el  curso  de  su  denuncia  y  después  en su propia indagatoria y de los testigos  Cesar  Humberto Guillen Espitia, Nelly Aurora Bermúdez Martínez y Pedro Gilber  Urrea  Ortíz,  prueba  sobre  la  cual  el  fallador  se  limita  a transcribir  “recortes  de  ella,  que  sólo  sirven para parapetar en contra del señor JAVIER ENRIQUE BELTRAN BELTRAN  un  fallo  de  carácter  condenatorio”.   

Tras  citar  algunos  apartes  textuales del  testimonio   rendido   por   Carlos   Alberto   Sánchez   Ramos  en  diferentes  intervenciones  procesales,  dice  que  el  Juzgado  no los tuvo en cuenta y que  sólo  consideró  los  apartes transcritos en el fallo impugnado. Agrega que es  “verdad      de  perogrullo” que los hechos  se  suscitaron  a  raíz  de  una  riña  imprevista  iniciada  por JAVIER  ENRIQUE  BELTRAN  BELTRAN, de donde  concluye    que    no   hubo   concertación   para   agredir   a   Sánchez Ramos.   

Se  pregunta  entonces  por  qué  razón el  procesado   BELTRAN  BELTRAN  tiene  que  responder  por  la conducta de Wilson Yoany  Urrego  Garzón,  quien tuvo en el acontecer delictual  su  propio  dominio del hecho y se encuentra probado que las lesiones personales  investigadas  fueron  de  su  autoría  y  no  puede hablarse en este asunto del  dispositivo      amplificador      del      tipo     denominado     “coparticipación”.   

De  la  misma  forma trae citas textuales de  algunos  apartes  de los testimonios vertidos por Cesar  Humberto   Guillen   Espitia,  Nelly  Aurora  Bermúdez  Martínez  y  Pedro  Gilber  Urrea Ortíz,  reiterando  que  el  yerro  del Tribunal recae sobre el contenido  material  de  la  prueba,  pues  en realidad la lesión que se investiga en este  proceso       “al  parecer”  fue  ocasionada  con    una    botella    por   parte   del   también   procesado   Urrego    Garzón,   pero   “no      hay      ni      siquiera  sospecha”    de    la  participación    de    BELTRAN   BELTRAN.   

Agrega       que      “no  es  una  disparidad  de  criterios  entre  el  Juzgador  y  la  suscrita  actuando  en la defensa técnica de JAVIER  ENRIQUE,  tampoco  es  diversa la óptica de entendimiento entre este extremo de  la   defensa   y   el   Juzgado   Penal  del  Circuito  de  Gachetá”,   sino  que  lo  precedente  es  demostrable  a  través  de  los  diversos  testimonios  incorporados  legalmente  a  la  investigación,  por  ejemplo  los rendidos por  Freddy  Fernando Cruz Gutierrez, Bernardo Cruz Gutierrez, Henry Leonardo Urquijo  Rojas,  María  Andrea  García  de la Cruz, Yesid Emilio Linares Gómez y Dulce  Estrella Ramírez Arias.   

Concluye solicitando que se case la sentencia  y   en   su   lugar  se  dicte  un  fallo  absolutorio  a  favor  del  procesado  BELTRAN.      

CONSIDERACIONES  

          De  acuerdo  con  el inciso 3° del artículo 205 del actual Código  de  Procedimiento  Penal  (no  tocado  por  el fallo de inexequibilidad C-252 de  2001),  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  de manera excepcional y discrecional,  podrá  admitir  la  demanda de casación contra sentencias de segunda instancia  en  condiciones  distintas  a las señaladas en el inciso 1° del mismo texto, a  solicitud   de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que se cumplan los demás requisitos exigidos  por la ley.   

          En  tal  evento,  el  recurso  extraordinario  puede  ser presentado  contra  sentencias  de segundo grado dictadas por órganos judiciales diferentes  a  un  tribunal y/o que el delito por el que se procede tenga dispuesta una pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo es igual o inferior a ocho (8) años,  como  salvedad  a  los  presupuestos  señalados  en  el  citado  inciso 1° del  artículo 205.   

         

Pues  bien,  aunque  en  el presente caso la  impugnación  se  dirige  contra sentencia de segunda instancia proferida por un  juzgado  penal  del  circuito,  lo  que en principio haría viable la petición,  encuentra  la  Sala  sin  embargo que las orientaciones del libelo no apuntan en  forma  alguna  a  expresar  las  razones  por  las  cuales  se  haría necesario  autorizar el trámite.   

En  efecto,  tratándose  de  la  casación  excepcional,  ha  sido insistente la Sala en señalar que el demandante tiene la  carga  de  expresar  el motivo que impele a su admisión dentro de los previstos  de  manera  taxativa,  que  si  no  es señalado expresamente, en todo caso debe  surgir  de  manera  nítida  del  contexto de la demanda, en otros términos, le  corresponde  precisar  si  el criterio que debe orientar a la Corporación está  determinado  por la naturaleza de la temática abordada, en cuanto contribuye al  desarrollo   de   la   jurisprudencia,   o   porque   resulta  indispensable  su  intervención   para  proteger  los  derechos  fundamentales  ante  su  eventual  conculcamiento.   

          Los  reparos  presentados  en  la  demanda  a estudio, se relacionan  exclusivamente  con  la  apreciación de la prueba testimonial, sin que de ellos  pueda  deducirse  una afrenta directa a los derechos fundamentales del procesado  recurrente,  razón  que  impide  tenerlos  como  sustentación  válida  de  la  excepcional  figura  de  la  casación estimulada por la vulneración abierta de  derechos fundamentales.    

          La  impertinencia  de  esta  forma  de  sustentar  el interés de la  casación  discrecional,  ya  ha  sido  puesto  de  presente  por  la  Corte  en  decisiones  tales como la del 25 de septiembre de 1997, adoptada con ponencia de  quien ahora cumple igual función, y que en lo necesario señala:   

“Otros reparos  relacionados  con  la  apreciación  de la prueba testimonial de cargo, o con la  regularidad  del  rito  de  un  dictamen  pericial, por cuanto no significan una  afrenta  directa  a  los derechos fundamentales del debido proceso y de defensa,  pues  el agravio se mediatiza por el establecimiento de los errores de juicio en  la  estimación de las pruebas, no pueden tenerse como sustentación válida del  recurso   de   casación   discrecional.    Este   medio   de  impugnación  excepcional,  sólo  se  justifica  por  la  urgencia  de  proteger los derechos  fundamentales  conculcados,  si  el  daño  se  pone  en  evidencia  con la sola  indicación  descriptiva  del  escrito  de  sustentación.   Los  giros  de  fundamentación  por  la  apreciación de la prueba, dada la indeterminación de  los  resultados por la posibilidad de meras discrepancias valorativas, no pueden  ser  argumento  suficiente  para  reclamar una casación sujeta a tan singulares  necesidades”.   

Además, ha de tenerse en cuenta que con los  argumentos  ofrecidos  en  la demanda prácticamente se eliminó la vulneración  de  las  garantías  del procesado, pues no a otra conclusión se llega a partir  de  la  petición  orientada  a  que  la Corte proceda a reemplazar la sentencia  adversa  por  una  de naturaleza absolutoria con implícito reconocimiento de la  validez de la actuación.   

          En    consecuencia,    la    inadmisión    del    libelo    deviene  imperativa.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E :  

INADMITIR la casación discrecional propuesta  por  la  defensora del procesado JAVIER ENRIQUE BELTRAN  BELTRAN  por  las  razones  consignadas en la anterior  motivación.   

Contra  la  presente  decisión  procede  el  recurso de reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase al  Juzgado de origen.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE   E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN            GÁLAN  CASTELLANOS           CARLOS  A. GÁLVEZ  ARGOTE                

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO            EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO               

CARLOS        E.        MEJÍA  ESCOBAR                          NILSON PINILLA  PINILLA                     

Teresa Ruíz Núñez  

Secretaria    

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