10723(28-02-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 10723  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  ponente   

Dr. HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Aprobado acta No.026  

Bogotá  D.C.  veintiocho (28) de febrero de  dos mil dos (2002).   

Se  decide  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra  la sentencia de febrero 22 de 1995, por medio de  la  cual  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, condenó a LUIS  ELIGIO  CUELLAR  CALLEJAS  a  la  pena  principal de 25 años de prisión por el  delito de homicidio en María Desideria Cuadros Salamanca.   

Rendido  el  concepto  de  la  Procuraduría  Tercera  Delegada  para  la Casación Penal, la Corte proveerá sobre la demanda  presentada por el defensor del procesado CUELLAR CALLEJAS.   

HECHOS  

En  las  primeras  horas  de  la noche del 9  de   abril  de  1994, LUIS ELIGIO CUELLAR CALLEJAS, junto con su compañera  permanente,  ingería  cerveza  en  una  tienda de la calle 38C No. 92-11 barrio  “Llano  Grande”  en  las  inmediaciones  de  Corabastos  donde laboraban los  protagonistas  de  los  hechos. Cuando pasaron por allí URIEL CAMARGO CHOCONTA,  su  mujer  MARÍA  DESIDERIA  CUADROS  SALAMANCA  y sus hijos Adriana Patricia y  Jimmy,  los  primeros  invitaron  a  este grupo familiar, ya que se conocían de  tiempo  atrás. De improviso, LUIS ELIGIO discutió con su compañera permanente  CECILIA,  a  quien agredió, por lo cual María Desideria intervino para impedir  que  esa agresión continuara, entonces, navaja en mano, Luis Eligio diciéndole  “que   no  fuera  sapa”  se  dispuso  a  atacarla  también,  provocando  la  intervención  de  su  esposo  y  de sus hijos para defenderla, resultando todos  heridos  por Luis Eligio. Ante esto, María Desideria se armó de un vástago de  plátano  y  con  éste trato de replicar al agresor, quien hundió la navaja en  el  vientre  de  María  Desideria, causándole la muerte. Luis Eligio fue allí  mismo aprehendido.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La   Fiscalía   104   Delegada  profirió  resolución  de  apertura  de  investigación,  disponiendo  la  indagatoria del  imputado  quien  dijo  que  en  medio de una riña fue agredido con “varilla y  garrote”,  cayendo  al  suelo  sin conciencia y sin saber nada de lo que se le  imputaba,  su  situación  jurídica fue resuelta con medida de aseguramiento de  detención   preventiva;   se   cerró  la  investigación  y  se  impartió  la  calificación  del  mérito de la actuación sumarial con resolución acusatoria  por  el  delito  de  homicidio  según  resolución  de julio 20 de 1994, donde,  además,  se  ordenó  la  expedición  de  copias  para efectos de las lesiones  menores   causadas   a   los   mencionados   compañeros   e   hijos  de  María  Desideria.   

El  Juzgado 51 Penal del Circuito de Bogotá  D.C.,  imprimió  el  trámite  inherente  a  la  etapa de la causa, celebró la  diligencia  de  audiencia  pública  y  dictó sentencia de noviembre 24 de 1994  (fl.  307),  por  medio  de  la  cual, en armonía con la acusación, condenó a  Cuéllar  Callejas  a  25  años  de  prisión,  providencia  que apelada por el  defensor,   fue   confirmada  mediante  la  que  aquí  es  objeto  del  recurso  extraordinario.   

LA  DEMANDA   

El  defensor  del  procesado  LUIS  ELIGIO  CUÉLLAR  CALLEJAS,  bajo  el  título  de  “CAUSAL  INVOCADA”  (fl. 65 cdno  Tribunal)  acusa  al  sentenciador  de  violar  directamente la ley, al dejar de  aplicar  el  artículo  30  del  Código  Penal,  vigente  para la época de los  hechos,  que  consagraba  el  exceso  en la legítima defensa, apoyándose en el  cuerpo  primero  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal anterior,  afirmando  que la agresión de María Desideria al procesado fue injusta, ya que  la  mencionada  víctima, no actuó por la necesidad de defender el derecho a la  vida  o la integridad personal de sus familiares, pues tal como lo reconocen los  jueces  de  instancia, éstos ya se encontraban heridos y la agresión por parte  de LUIS ELIGIO CUÉLLAR hacia ellos ya había cesado.   

Manifiesta  que el sentenciador “indica  claramente  en  el fallo para negar el reconocimiento de  la   legítima   defensa,  que  debe  tenerse  en  cuenta  que  un  ‘vástago    o    madero’  no  guarda  proporcionalidad alguna  frente  al  arma  blanca  empleada  por  el  acusado  para  propinarle  a María  Desideria  la  herida  en  el  abdomen que le produjo la muerte minutos después  (pag.    321    c.o)    el    Tribunal    Adquem    acoge    plenamente    dicho  planteamiento”  (fl.  72)  .   

Finaliza la demanda de casación, precisando:  “Por  tal  razón incurrieron en violación directa  de  la  ley  sustancial,  por  falta de aplicación del artículo 30 del Código  Penal,  porque  si  reconocieron  en  las  instancias  que  Luis Eligio Cuéllar  Callejas  fue víctima de una agresión actual por parte de María Desideria. Si  los  hechos  entendidos  como  los plantea Juzgado y Tribunal, tornan imperativo  deducir  que  la  agresión  también  fue  injusta  y que existió necesidad de  defensa   y   si   en   las   sentencias  se  admite  además  que  no  existió  proporcionalidad  entre  ataque y defensa, lo jurídicamente viable era proceder  a   la   aplicación  de  la  disposición  normativa  citada,  reconociendo  la  disminución   punitiva   que  ella  consagra”  (fl.  72)   

Solicita,  en  consecuencia,  que se case el  fallo impugnado.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PUBLICO   

El  Procurador Tercero Delegado en lo Penal,  al  abordar  el  estudio  de  la  demanda  advierte que el censor traicionó sus  propios  supuestos  de alegación, pues al incorporar en su escrito el relato de  los  hechos  que  dieron  origen  a  la sentencia, contraría los que declararon  probados   los   juzgador   de   instancia,   pues   afirma   que:  “Obsérvese   que  Luis  Eligio  Cuéllar  Callejas  lesionó  al  compañero y a los hijos de María Desideria a medida   

que intervenían en la reyerta y sin que la  separara   un   lapso   considerable  o  una  condición  que  interrumpiera  la  continuidad  de  los  hechos,  ésta  tomó,  no  un  palo,  sino un vástago de  plátano  y  golpeaba  a Cuéllar en la cabeza, cuando recibió la puñalada que  le ocasionó la muerte” (fl. 6).   

Añade  que,  según  el  sentenciador,  la  agresión  por  parte  de  la  víctima  “no fue injusta” (fl. 7) y cita los  apartes  respectivos  del  fallo  impugnado  y  precisa  “María  Desideria no  agredió  a  Cuéllar  Callejas,  su  comportamiento de abalanzarse en su contra  provista  de  un vástago de plátano (o de un madero), no constituyó agresión  sino  conducta  defensiva  ante  el ataque que el procesado estaba haciendo (con  carácter de actualidad) a los miembros de su familia (fl. 9).   

Sugiere,  en  consecuencia,  no  casar  el  fallo.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.- Resulta evidente, según lo resaltado por  el  Procurador  Tercero Delegado en lo Penal, que el recurrente en el escrito de  demanda       desatiende       la       naturaleza       y       fines       del  recurso                                 extraordinario   intentado,   pues   encuentra,  no  sólo que el  libelo se   

halla  confeccionado  sin  la observancia de  elementales  pautas  de  técnica  casacional,  sino que carecen de razón en el  cuestionamiento que la integran.   

2.  Así, pues, insistentemente ha sostenido  la  jurisprudencia que cuando se ataca la sentencia de segundo grado por la vía  de  la  violación  directa  de  la ley sustancial, resulta de exigencia obvia a  cargo  del  censor  aceptar  en  su  integridad  los  hechos  que  declara  como  demostrados  el  fallo impugnado, para que a partir de esa asunción se edifique  la  censura.  En consecuencia, debe existir irremediablemente identidad absoluta  del  actor  con  la  declaración de los hechos y la apreciación de las pruebas  realizada  por  el  juzgador, siendo, por ende, el cuestionamiento eminentemente  jurídico.   

Forzoso resulta señalar que no basta con que  el  casacionista  señale  expresamente que está de acuerdo con la declaración  de  los  hechos  y la valoración probatoria efectuada por el Juzgador, si en el  desarrollo   del   cargo   incursiona   al  ámbito  probatorio  efectuando  una  apreciación  personal  sobre  los  medios de prueba, contrariando indebidamente  los  hechos  como  fueron  declarados  por  el Tribunal y la apreciación de los  medios de prueba.   

Surge notorio, entonces, la impropiedad en la  que  incurre  el  casacionista  al  confundir  al  interior  de  un  mismo cargo  violación   directa  e  indirecta,  entremezclando  dos  motivos  de  casación  incompatibles,  porque,  como  insistentemente lo ha sostenido la jurisprudencia  de  la  Sala,  mientras  en  la  violación  directa el tema probatorio se halla  vedado  en  cuanto  se  acepta  la  prueba  considerada por el juzgador como sus  deducciones,   pues   su   cuestionamiento  se  centra  en  la  inaplicación  o  infracción  de  la  norma sustancial que debió regir el caso, o la aplicación  de  una  que  era  impertinente  o la interpretación de la que materialmente se  aplicó;  en  la violación indirecta, en cambio, la discusión gira en torno al  aspecto   probatorio,   por   lo   tanto,   ambos   motivos   deben   proponerse  independientemente,  so  pena,  como ocurre en el presente caso, de ser ineficaz  el reparo.   

3.   Adicionalmente,  y  no  obstante  las  falencias   técnicas  que  presenta  la  informal  demanda  presentada  por  el  recurrente, tampoco les asiste razón en el argumento central.   

En  efecto,  el  casacionista  olvida que el  fallador  consideró  que  la  agresión  de  la  víctima (María Desideria) al  procesado  no  fue injusta, y si no tuvo esa connotación, es obvio, que no hubo  legítima defensa y, en consecuencia, por sustracción   

de  materia no existió el sustento sobre el  que se pudiera predicar el exceso.   

Tal  aserto  se  puede  constatar  en  los  siguientes  apartes  del fallo de primer grado, el cual como se sabe, integra un  sólo  cuerpo  jurídico  con  el  de  segunda  instancia,  el cual avaló aquel  enteramente.   

“…está palmariamente demostrado que el  acusado  Cuellar  Callejas,  en  momento  alguno actuó bajo la circunstancia de  justificación   alegada”  (fl.  317).  “…el    iniciador    de    la   riña   fue   precisamente   el  acusado”   quien   no   fue  agredido  “con   garrote   o   varilla”   (fl.  319).   

“pero esa agresión si bien era actual no  fue  injusta,  pues  se produjo al ver a los suyos heridos por arma blanca y, si  bien  está  de  mostrado que la hoy occisa lo atacó por las anteriores razones  con  un vástago o un madero, este instrumento no guarda proporcionalidad alguna  frente  al  arma  blanca empleada por el acusado para propinarle la herida en el  abdomen   y   que   le  produjo  la  muerte  minutos  después.”  (fl. 321).   

“…si bien es cierto que la hoy occisa lo  persiguió   y  le  propinó  por  la  cabeza  y  espalda  algunos  ‘garrotazos’         o        ‘vastagazos’,   

también  lo  es  que  desconocer  que  fue  consecuencia  del  comportamiento  del  acusado  al  lesionar  momentos antes al  marido  y  sus dos hijos, de ahí su reacción.” (fl.  322).     

Entonces,  como  tratándose  de  violación  directa  se  aceptan  por  el casacionista los hechos de la misma forma como los  asumió  el  sentenciador,  aquí  aquel  no  puede  disentir  de la justeza del  comportamiento  reactivo  de  la  víctima, reconocimiento jurídico que como se  vio  excluye  la  justificante  en mención y, por tanto, el exceso en la misma.   

4. La Sala advierte, finalmente, que no puede  ocuparse  en  lo  atinente a la redosificación de la pena, atendiendo que éste  es  un  aspecto  sobre  el  cual  pierde  competencia  a  partir  de la presente  decisión,  correspondiendo  su  examen al Juez de Ejecución de Penas y Medidas  de Seguridad.   

5.-  Esta  decisión  queda  en  firme en el  momento  de  suscribirse  por los Magistrados que integran la Sala y contra ella  no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

NO  CASAR  la  sentencia   impugnada,   de  fecha,  origen  y  contenido  consignados  en  esta  providencia.   

Devuélvase  la  actuación  a la oficina de  origen.   

Cópiese,      Comuníquese      y  Cúmplase.     

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA             

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                                                 CARLOS     A.     GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                           ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO   

CARLOS  E.  MEJÍA  ESCOBAR                                            NILSON   PINILLA   PINILLA                                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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