19053(22-01-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 19053  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 05  

          Bogotá,  D.C., veintidós (22) de enero  de dos mil dos (2002).   

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre la colisión negativa de competencias  planteada  entre  los  Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Manizales  y  Segundo  Penal del Circuito de Armenia, en la ejecución del fallo  proferido     contra     LUIS    CARLOS    CASTAÑO  LEOPARDO   por  los  delitos de homicidio y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

ANTECEDENTES  

            1.   Del fallo de primera instancia  se  sabe  que  en  la madrugada del 8 de diciembre de 2000, frente a la casa No.  16,  manzana  G  del  barrio  Manuela Beltrán de la ciudad de Armenia, resultó  herido  con arma de fuego León Jair Cano Arenas, fallecido días después en un  centro  asistencial.   De la comisión del hecho se sindicó a LUIS  CARLOS  CASTAÑO  LEOPARDO, quien fue  capturado  en  el  allanamiento  efectuado  a  su  residencia, donde se incautó  además  un  revólver  de  fabricación  artesanal.              

          2.   La  actuación  penal iniciada  contra  el  aprehendido  culminó  con  el  fallo anticipado de fecha mayo 10 de  2001,  mediante  el  cual  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de Armenia, en  consonancia  con  la resolución acusatoria y reconociéndole la atenuante de la  ira,  le  impuso  la  pena  principal de siete (7) años, seis (6) meses y siete  (7I)  días  de  prisión,  como autor de  los delitos de homicidio y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

           3.    En   firme   la   sentencia  condenatoria,  el  Juzgado  Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Calarcá  avocó  su  ejecución, pero como el condenado fue recluido con posterioridad en  la  Cárcel  de  Pensilvania  (Caldas), tal despacho en auto del 30 de agosto de  2001,  invocando las regulaciones contenidas en los artículos 79 y 81 de la Ley  600  de  2000,  ordenó  el  envío del expediente por competencia al Juzgado de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Manizales.   

          4.   El  Juzgado  de  Ejecución de  Penas   y   Medidas  de  Seguridad  de  Manizales,  por  su  parte,  rehusó  el  conocimiento  del asunto.   Argumentó en sustento, que de conformidad  con  las facultades conferidas en la Ley 270 de 1996, de mayor jerarquía que la  Ley  600  de 2000 y de aplicación prevalente en relación con ésta última, la  Sala  Administrativa  del  Consejo Superior de la Judicatura expidió el Acuerdo  No.  472 de 1999 mediante el cual creó y organizó el circuito penitenciario de  Manizales,  con  cabecera en esa misma ciudad y competencia sobre los municipios  de Anserma, Manizales, Neira y Riosucio, exclusivamente.   

          Adujo  también  que  cuando  el  último  inciso  del 81 del actual  estatuto  procesal  penal se refiere a la competencia de Jueces de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  en el “respectivo     distrito”   incurrió   en  una  equivocación  que  resulta  trivial  en  la  interpretación  del  ámbito territorial dentro del cual ejercen sus funciones,  que continúa regida por los circuitos penitenciarios.   

          En  este  orden  de  ideas,  al  encontrarse recluido el sentenciado  LUIS CARLOS CASTAÑO LEOPARDO  en  la  Cárcel  del  Circuito  de  Pensilvania (Caldas), sin que exista en  funcionamiento  un  Juzgado  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad con  competencia  en  ese  municipio,  ordenó  remitir  la actuación al funcionario  fallador  de  primera  instancia  de  conformidad  con  el artículo 79 ibídem,  proponiendo  colisión  negativa  de competencias en el evento de no compartirse  sus argumentos.   

          5.   El Juzgado Segundo Penal del Circuito de Armenia aduce que  el  anterior  Código  de  Procedimiento  Penal  (Decreto  2700 de 1991), en los  artículos  75  y  78  no  reguló  la  competencia territorial de los Jueces de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad, vacío subsanado por el Consejo  Superior  de  la  Judicatura mediante la creación de circuitos penitenciarios a  través  de  Acuerdos,  que por la razón anotada, conservaron vigencia hasta la  existencia  jurídica  de  la  Ley  600  de  2000,  pues al tenor literal de sus  artículos  79  y  81  resulta claro que se les otorgó competencia para ejercer  sus  funciones  “en todo su  Distrito”.     

          Con  apoyo  en  tal entendimiento de las  disposiciones  llamadas  a  regular  el  caso  concreto,  dispuso  el envío del  expediente   a   esta   Corporación  para  que  fuera  dirimido  el  conflicto.   

          6.   En  memorial  suscrito conjuntamente por varios internos y  remitido  a  la  Corte,  el  sentenciado  CASTAÑO LEOPARDO informa, entre otras  cosas,  que  actualmente  se  encuentra  privado de la libertad en la Cárcel de  Pácora (Caldas).   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

            1.   Como  se trata de un conflicto de competencias trabado  entre  Juzgados  de la jurisdicción penal pertenecientes a diferentes Distritos  Judiciales,  la  Corporación  debe dirimirlo de conformidad con lo dispuesto en  el numeral 4º, artículo 75 del Código de Procedimiento Penal.   

         

          2.   Con apego a la recta comprensión de las disposiciones que  en  la  Ley 600 de 2000 aluden a la competencia de los Juzgados de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de Seguridad, resulta forzoso colegir que la ejecución de la  sentencia   proferida  contra  el  condenado  CASTAÑO  LEOPARDO,  como  autor de delitos de homicidio y porte  ilegal  de  armas  de  defensa  personal  corresponde, sin remisión a dudas, al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Armenia en su condición de fallador de  primera instancia.   

          En   efecto,   sobre   el  alcance  de  la  competencia  territorial  establecida  para  ese  género  de despachos judiciales en el estatuto procesal  penal  actualmente  imperante,  la  Sala  sostuvo  en  reciente  providencia las  consideraciones   seguidamente   transcritas,  sentando  criterio  que  en  esta  oportunidad simplemente reitera:   

“…deviene  incuestionable  que el Acuerdo 548 de 1.999, como acto administrativo, no el 472  que  ya  había  sido  derogado por aquél, por medio del cual creó y organizó  los  circuitos  penitenciarios  y  carcelarios  en  los distritos judiciales del  país,   no   ha   perdido  su  vigencia  al  adquirirla  el  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues  el  alcance  que tiene el artículo 81 de éste, en  relación  con la competencia territorial de los jueces de ejecución, dadas las  condiciones  de  su  funcionamiento e implementación así como la naturaleza de  sus  funciones,  no  puede  ser el de que su área comprenda todo el ámbito del  distrito,  ni  puede  entenderse que el nuevo ordenamiento pretendió ampliar su  jurisdicción  territorial,  o  que  su  propósito  fue  el  de crear jueces de  distrito.      Por     el    contrario,    la    expresión    “respectivo     distrito”   tiene   un   alcance   mucho  más  restringido  en la medida en que el juez del circuito penitenciario y carcelario  sólo  tiene  atribuciones  en  los  municipios  que lo comprendan pero en tanto  pertenezcan  al  distrito judicial al cual se encuentre adscrito, por manera que  si  el  mapa  judicial  le  señalare municipios de un distrito diferente, ya no  tendría  competencia  en  éstos,  sino exclusivamente en los de aquél al cual  pertenezca.   En  otros  términos,  los  juzgados de ejecución continúan  ejerciendo  su  competencia  solamente en el circuito penitenciario y carcelario  que  el  Consejo  Superior de la Judicatura hubiere conformado, pero no puede ir  más allá del distrito judicial al que pertenezcan.   

“En  este orden,  vigentes,  como  en efecto lo están, los factores que determinan la competencia  de  los juzgados de ejecución de penas y medidas de seguridad, es de su resorte  ejecutar  las  sentencias  que  dicten  los  jueces  penales  en tanto éstos se  ubiquen  en  el  área  de su circuito y además dentro del distrito judicial al  cual  aquellos  se  hallen  funcionalmente  vinculados,  siempre  y cuando no se  encuentre  el  sentenciado  privado  de su libertad, así como de los fallos que  dicte  cualquier  juez  de  la  República,  en  tanto  el  condenado se hallare  recluido   en   establecimiento   situado   en  el  territorio  de  su  circuito  penitenciario    y    distrito    judicial   al   que   pertenezca..”  (autos  de diciembre 7 y 12 de 2001,  M.P. Dr. Carlos A. Gálvez Argote).   

          Así  las  cosas,  al tenor del parágrafo transitorio del artículo  79  de  la Ley 600 de 2000, resulta forzoso colegir que la ejecución de la pena  impuesta   en   el   presente   asunto   le   corresponde  al  juez  de  primera  instancia.   De  una parte, porque si bien el Acuerdo No. 548 de 1999 creó  el  circuito  penitenciario  y carcelario de Salamina, con cabecera en esa misma  ciudad  y competencia sobre los municipios de Salamina, Aguadas y Pácora, donde  actualmente  se  encuentra  privado  de  la libertad el sentenciado CASTAÑO  LEOPARDO, como informó éste en  escrito  allegado  a  la  Corte, aún no se ha implementado el funcionamiento de  dicho  despacho; de la otra, porque de conformidad con el citado Acuerdo el Juez  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Manizales ejerce sus funciones  en    los    municipios    de    Manizales,    Anserma,    Neira   y   Riosucio,  exclusivamente.   

          No  sobra  añadir que esta misma situación se predicaba al momento  de  proponerse  el incidente ante la reclusión del sentenciado para ese momento  en  la  Cárcel  de  Pensilvania,  pues  tampoco ha empezado a operar el Juez de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de La Dorada, creado  con  cabecera  en  la  ciudad  del mismo nombre y competencia sobre dicho municipio y  los de Manzanares, Pensilvania y Puerto Boyacá.   

           Por   consiguiente,  el  conflicto  se  definirá  asignando  el  conocimiento  de  las presentes diligencias al Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Armenia, al que se remitirá el expediente en  forma directa por la Secretaría de la Sala.   

          En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

             1.     DIRIMIR    la  colisión  negativa de competencias planteada entre los Juzgados  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad de Manizales y 2º Penal del  Circuito  de  Armenia,  en  el sentido de adscribir el conocimiento del presente  asunto,  en  su  etapa  de  ejecución  del  fallo  dictado  contra LUIS  CARLOS  CASTAÑO LEOPARDO, al segundo  de los despachos mencionados.    

           2.   Por  la  Secretaría    de   la   Sala   ENVIAR   el  proceso al Juzgado 2º Penal del Circuito de Armenia y comunicar  esta  decisión  al  Juzgado  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de  Manizales anexando fotocopia de esta providencia.   

         Cópiese y cúmplase,   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                             JORGE   E.   CÓRDOBA   POVEDA              

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                                         CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                           ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO           

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                           NILSON PINILLA  PINILLA                             

             No hay firma   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *