18965(27-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18965  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente:  

Nilson    Pinilla  Pinilla   

Aprobado acta N° 183  

Bogotá, D. C., noviembre veintisiete (27) de  dos mil uno (2001).   

ASUNTO  

Dirime  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencias  surgida  entre los juzgados 3° Penal del Circuito y 1° Penal del  Circuito Especializado, ambos de Santa Marta.   

HECHOS  

A eso de las 8:00 de la noche del 31 de agosto  de  2000,  en  el  sector  de  la  Troncal  del Caribe donde están ubicadas las  bodegas  de  cerveza “Polar” en Santa Marta, WILLIAM ENRIQUE PÉREZ JIMÉNEZ  intimidó  con  el  arma  de  fuego que portaba al conductor de la buseta en que  viajaba,  logrando  despojarlo  de  $  100.000,  pero como éste reaccionó  disparándole,  el  atracador  huyó herido dejando abandonada el arma que no le  funcionó  (un  revólver marca Colt, calibre 32 largo con tres cartuchos), pero  fue   capturado   en   el   Hospital   Central   al  que  acudió  en  busca  de  asistencia.   

ANTECEDENTES   

Por  este  hecho fue indagado WILLIAM ENRIQUE  PÉREZ  JIMÉNEZ,  a  quien  la  Fiscalía 12 Seccional de Santa Marta le impuso  medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva,   sin  beneficio  de  excarcelación,  que luego sustituyó por detención domiliciaria en atención a  su  delicado  estado  de  salud,  y  el 1° de diciembre de 2000 profirió en su  contra  resolución  de  acusación  por  los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado    y   “fabricación   y   tráfico   de   armas   de   fuego  y  municiones”.   

Por  reparto llegó el proceso al Juzgado 3°  Penal  del  Circuito  de  Santa  Marta,  que  mediante  auto de agosto 3 de 2001  provocó  colisión  negativa  de competencia, al considerar que “dentro de la  nueva  Legislación  Procesal  Penal, el conocimiento del delito de porte ilegal  de  arma de fuego de defensa personal, le fue atribuido a los jueces penales del  circuito  especializados  en  el artículo 5° del capítulo cuarto transitorio,  que entró en vigencia el 24 de julio del 2001” (f. 103).   

Este  criterio  no  lo compartió el Juez 1°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  dicha  ciudad, quien, luego de hacer un  recuento  de  la  legislación relacionada con esta clase de conductas, llegó a  la  conclusión  que se mantiene el criterio de que “el delito de porte ilegal  de  armas  de  fuego  de  uso  personal… le sigue correspondiendo a los jueces  penales  del  circuito, indudablemente, por la cláusula general de competencia,  del artículo 77 C. P. P.”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Por disposición del artículo 18 transitorio  de  la  Ley  600  de  2000, le corresponde a la Corte resolver los conflictos de  competencia  que,  como  en  el  presente caso, se presenten “entre los jueces  penales de circuito especializados y un juez penal de circuito”.   

Una  vez  más  se  reitera  que  en autos de  septiembre  28/2001  (rad, 18711 M. P. Jorge E. Córdoba Poveda y rad. 18724 con  ponencia  de  quien  aquí cumple igual función) la Corte sentó las bases para  definir  la  competencia en esta materia, con el fin de evitar conflictos que lo  único que hacen es dilatar el trámite de los procesos.   

En  el segundo de estos autos se hicieron las  siguientes consideraciones sobre la evolución legislativa:   

“Con relación a esta clase de conductas,  conviene  recordar  que  en virtud de la salvedad contenida en el artículo 71-4  del   anterior   Código   de   Procedimiento   Penal,  incluidas  las  reformas  introducidas  por  las  leyes  81 de 1993 (art. 9°) y 365 de 1997 (art. 13), le  correspondía     a     los     Jueces     Regionales    conocer    ‘de  los delitos a los que se refiere el  decreto  2266  de  1991, con la excepción del simple porte de armas de fuego de  defensa   personal’;  los  Jueces Penales del Circuito conocían residualmente de dicho porte.   

A  la  entrada  en  vigencia de la Ley 504 de  1999,  que  creó  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados y fijó su  competencia,   correspondía   a   los  nuevos  despachos  conocer  (art.  5-5),  ‘De   los   delitos   de  fabricación  y  tráfico  de  municiones  o  explosivos (D. 2266/91, art. 1°);  fabricación  y  tráfico de armas de fuego y municiones de uso privativo de las  fuerzas  armadas (D. 3664/86, art. 2°, declarado legislación permanente por el  D.  2266/91,  art. 1°)’, de  modo  que  a  partir  del 1° de julio de 1999 no solamente el simple porte sino  todo  lo  atinente  a  armas  de fuego de defensa personal quedó adscrito a los  Jueces Penales del Circuito.   

El artículo 5-5 transitorio de la Ley 600 de  2000,  que entró a regir el pasado 25 de julio, le asignó a los Jueces Penales  del      Circuito      Especializados      el      conocimiento     ‘De   los  delitos  de  fabricación  y  tráfico  de  municiones o explosivos (C. P., art. 365); fabricación y tráfico  de  armas  de fuego y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas (C. P.,  art. 366)’.   

Establecen    las    referidas    normas  sustantivas:   

‘Art.   365.-  Fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o  municiones. El que sin permiso de autoridad competente  importe,   trafique,   fabrique,   transporte,   almacene,   distribuya,  venda,  suministre,  repare  o  porte  armas  de fuego de defensa personal, municiones o  explosivos…   

Art.       366.-      Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas. El que sin permiso  de   autoridad   competente   importe,  trafique,  fabrique,  repare,  almacene,  conserve,  adquiera,  suministre  o porte armas o municiones de uso privativo de  las fuerzas armadas, …’   

Se  aprecia que con el mismo criterio de las  normas  sustantivas  anteriores,  la  Ley  599  de 2000 conserva la descripción  independiente     de     las    conductas    relacionadas    con    ‘armas  de  fuego  de  defensa personal,  municiones  o  explosivos’  (art.   365)  y  de  aquéllas  que  tienen  que  ver  con  armas  y  municiones  ‘de  uso  privativo de las  fuerzas   armadas’  (art.  366).   

Atendiendo  la  titulación  de  las  normas  sustantivas,  se  colige  que  le  corresponde  a  los  Circuitos Especializados  conocer  de  la  fabricación  y  tráfico  (que  incluye  las  demás conductas  enumeradas,  cfr. auto de esta misma fecha, rad. 18.711, M. P. Jorge E. Córdoba  Poveda),  de  armas  de  uso  privativo de las fuerzas armadas, de municiones de  todo tipo y de explosivos.   

Por competencia residual, el simple porte de  cualquier   clase   de  arma,  munición  o  explosivo  y  todas  las  conductas  relacionadas  con las armas de fuego de defensa personal, por no estar incluidas  en  el  precepto  que fijó la competencia de los especializados, corresponden a  los  jueces  comunes del Circuito Penal, conclusión que se aviene a la gravedad  del  delito, que es la razón de ser de los jueces especializados, pues no puede  equipararse  el  simple  porte  a la fabricación o tráfico, actividades que ha  usurpado   la   delincuencia   organizada,   quebrantando   el   monopolio   del  Estado”.   

Para  mayor  claridad,  en  el primero de los  autos  mencionados  (rad.  18711)  precisó  la  Corte  que  “de las conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  defensa  personal)  y de explosivos, entendida en la expresión ‘tráfico’,  la  importación,  el transporte, el  almacenamiento,  la  distribución,  la venta, el suministro y la reparación. Y  son  de competencia del juez del circuito, el porte de municiones (para armas de  defensa  personal),  de explosivos y de armas de fuego de defensa personal, así  como  la fabricación y el tráfico de esta última clase de armas, entendida en  la          expresión          ‘tráfico’  la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro y la reparación.   

De las conductas a que se refiere el artículo  366,  ibidem,  son  de competencia del juez penal del circuito especializado, la  fabricación  y  el  tráfico  de armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas  Militares  y  de  municiones  para  las  mismas,  entendiendo  en  la expresión  ‘tráfico’,  la  importación, la reparación, el  almacenamiento,  la  conservación,  la  adquisición  y el suministro. Y son de  competencia  del  juez  del  circuito, el porte de armas de uso privativo de las  Fuerzas Armadas y de municiones para las mismas.”   

No  hay  duda entonces, que es el Juzgado 3°  Penal  del Circuito de Santa Marta el competente para conocer del proceso que se  sigue   contra  WILLIAM  ENRIQUE  PÉREZ  JIMÉNEZ  por  los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  y  porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.  Allí  será  enviado  de  inmediato  el  expediente,  remitiendo  copia de esta  providencia  al Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de esa ciudad, para  su información.   

Desconcierta la actitud del colisionante que,  olvidando  la  competencia  conferida  a su despacho por la Ley 600 de 2000 para  conocer   “De   los  delitos  cuyo  juzgamiento  no  esté  atribuido  a  otra  autoridad”  (art.  77-b),  provocó  este  conflicto  sin  advertir  que en el  artículo  5-5  transitorio,  ibidem,  no  se  mencionan  las  armas  de defensa  personal  ni  la conducta portar; por lo que se espera que hacia el futuro tenga  mayor cuidado en sus determinaciones.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.-   DIRIMIR   el  conflicto  negativo  de  competencias  planteado,  en el sentido de declarar que al Juzgado 3° Penal del  Circuito  de  Santa Marta le corresponde conocer de este proceso. Remítasele el  expediente para lo de su cargo.   

2.-  Comuníquese  esta  determinación  al  Juzgado  1°  Penal  del Circuito Especializado de esa ciudad, enviándole copia  de este auto.   

3.- Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese, comuníquese y cúmplase.  

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.      ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE      E.     CÓRDOBA  POVEDA                        

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS        AUGUSTO        GÁLVEZ  ARGOTE                            

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO         ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                           

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN         NILSON    PINILLA    PINILLA                                          

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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