18887(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18887  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 32  

          Bogotá,   D.  C.,   once  (11)  de  marzo  del  dos  mil  tres  (2003).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia  del 16 de agosto de  2000,  el  Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito  de  Cali  declaró  al  señor  John  Jairo  Jordán Palacios  penalmente  responsable,  como  coautor,  del  concurso  de delitos de homicidio  agravado,  hurto  calificado  agravado  y  porte  de  arma  de  fuego de defensa  personal.  Le impuso la sanción principal de 45 años de prisión, la accesoria  de  interdicción de derechos y funciones públicas por 10 y le negó la condena  condicional.   

          El  fallo fue recurrido por el sindicado y la defensora y confirmado  por  el  Tribunal Superior el 4 de septiembre de 2001, pero ante la vigencia del  nuevo  Código  Penal,  modificó  la pena que dejó en 30 años de prisión. La  apoderada   acudió   a   la   casación,   se   concedió   el  recurso  y  fue  sustentado.   

          La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos formales del escrito de  apoyo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las  11 de la noche del 26 de diciembre de 1998,  el  joven  Harold  España  Valencia  llegaba  a su casa del barrio El Vergel de  Cali,  cuando  varios  hombres  lo  despojaron  de  la  bicicleta  en  la que se  transportaba  y de sus prendas de vestir. El adolescente manifestó a sus amigos  que  el hecho lo había cometido Martín; con ellos, se dedicó a dar vueltas en  el  sector. A eso de las 00:30 horas del día 27, en la carrera 37 con calle 42,  se  encontraron con varios individuos, entre ellos John  Jairo  Jordán  Palacios,  alias  Martín,  uno de los  cuales  portaba un arma de fuego. Con un cuchillo, Martín lesionó a Harold, en  tanto los demás lo golpearon en el cuerpo. Harold murió.   

          Adelantada  la  correspondiente  investigación,  el 25 de agosto de  1999  el sindicado fue acusado como coautor del concurso de delitos de homicidio  agravado,  hurto calificado agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal.   

          Proferidas  las sentencias de primera y segunda  instancias, se  acudió a la casación, que se concedió y fundamentó.   

LA DEMANDA  

         

          La  apoderada  presentó  un  cargo  con  base  en  la  causal    primera,    por    violación   indirecta   de   la   ley  sustancial,  porque  a  través  de  un  error   de   hecho   se   incurrió   en  apreciación errónea de las  pruebas       de       cargo      –testimonios  indirectos  e  indicios-,  que no eran suficientes para  generar  certeza.  Los  fallos  distorsionaron  el  contenido  material  de esos  elementos  de  juicio  y  desconocieron  la  totalidad  de los aportados que, si  hubieran  sido  tenidos  en  cuenta,  habrían conducido al reconocimiento de la  duda.   

          Realizó  un  análisis  teórico  sobre los indicios y dijo que los  testigos,  por  incurrir  en contradicciones, no permitían edificar la condena,  pues  a  la  luz de las reglas de la sana crítica se les daba un alcance que no  tenían,  con  lo  que  sólo  quedaba  admitir  los  hechos  como los narró el  sindicado.   

         

CONSIDERACIONES  

          De  conformidad  con  el  artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal,  la  demanda  de casación debe cumplir, entre otros requisitos formales,  con  el  de  “La  enunciación  de  la  causal  y  la  formulación del cargo,  indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas que el  demandante  estime  infringidas”. A continuación, el 213, dice que “Si…la  demanda  no  reúne  los requisitos se inadmitirá y se devolverá el expediente  al despacho de origen”.   

          La  Sala  procederá  de  conformidad  con  esos  lineamientos,  por  cuanto,  según  se  analiza  a  continuación,  el  escrito  no  satisface esas  exigencias legales.   

          1.  La  defensora invocó como causal de casación la primera, en su  segunda  parte,  esto  es,  violación  indirecta  de la ley sustantiva, pero no  señaló las disposiciones del Código Penal objeto de lesión.   

          2.   Mencionó  un  manifiesto  error  de  hecho,  pero  no  cumplió con el deber de concretar a  través    de    cuál    falso   juicio        se        presentó:        a)        de        existencia,  en  cuyo  caso  le competía  reseñar  qué  pruebas  supuso  u  omitió  el  juzgador;  b)  de  identidad,   evento   en   el   cual  le  correspondía,  con  las  citas  textuales  respectivas, precisar qué elementos  fueron   tergiversados   o   distorsionados   en   sus   alcances   reales  para  suministrarles  un contenido diferente del que en realidad contenían; o, c), de  raciocinio, que le imponía  el  deber  de  indicar  a  qué  medios  el  fallador  les  asignó  un valor en  contravía  de  los  postulados  de  la  sana  crítica,  esto es, de las reglas  lógicas,     las     máximas    de    la    experiencia    o    los    aportes  científicos.   

          A  nada  de  ello se aplicó la demandante, pues, aparte de insistir  en  que  se  presentó  una  “apreciación  errónea  de  las  pruebas”,  no  concretó  los  equivocados  juicios  cometidos. De manera indistinta y confusa,  mezcló  frases sobre “la distorsión del contenido material de las pruebas”  y  “las  reglas  de la sana crítica”, que por apuntar a dos yerros diversos  –identidad  y raciocinio-  se  debieron  postular  de  manera separada. Además, no discriminó las pruebas  depositarias  de  los  desaciertos,  ni,  en el último supuesto, cuáles de los  componentes  de  la  sana crítica fueron desconocidos, como tampoco los que han  debido ser atendidos.   

          3.  La censora reprochó estimación equívoca en los indicios, pero  no  discriminó si ello sucedió en relación con el hecho indicador, caso en el  que  debía  identificar las pruebas que para el juzgador fueron su soporte y la  especie  de  falta  de  hecho  o  de  derecho  cometida  (existencia, legalidad,  raciocinio,  legalidad  o  convicción);  o  si el cuestionamiento apuntaba a la  inferencia  lógica  o  al  valor  persuasivo  que  se les concedió, lo cual le  exigía  que  aceptara  la  validez  de  los  medios  a través de los cuales se  acreditó  el  hecho  indicador  y  que  demostrara cuáles elementos de la sana  crítica   fueron  vulnerados,  esto  es,  que  sólo  podía  acudir  al  falso  raciocinio.  Ninguna  precisión,  en  este  sentido,  hizo  la apoderada en sus  genéricos análisis.   

          4.  La  casacionista  no  comprobó  la trascendencia que las fallas  señaladas  hubiesen  tenido  en la decisión. A pesar de sus estudios sobre las  declaraciones   indirectas  e  indicios  que,  dijo,  no  generaban  la  certeza  necesaria  para  condenar,  admitió  que “el único testigo presencial fue el  joven  FABIÁN  ANDRÉS  GUZMÁN”,  cuyo  relato también fue el soporte de la  condena.  Entonces, con independencia del acierto que le pudiera o no asistir en  sus  censuras,  la  propia defensora precisó la existencia de aquella prueba de  cargo,  directa.  Así,  este  elemento  de juicio permanece incólume y, al ser  suficiente  basamento  de  la  decisión,  los reproches reseñados, si hubieran  existido,  ninguna  incidencia  tendrían en el sentido de los fallos, como para  mudarlo a una absolución.   

          5.  La demandante acudió al Tribunal de casación, con el anhelo de  que  se  convirtiera  en  una  tercera  instancia,  adicional  a  las dos que la  Constitución  y la ley norman. Con ese alcance, realizó una valoración libre,  haciendo   énfasis  en  que  la  inteligencia  que  ella  extrae  del  material  probatorio  es  la que debe prevalecer sobre las de los jueces de instancia. Tal  proceder,  que podría ser propio de las fases que conforman la estructura de un  proceso   como  es  debido,  no  es  de  recibo  en  esta  sede,  que  exige  la  demostración,  con el señalamiento y verificación de precisos errores, de que  las  sentencias  de  primera  y  segunda fases son ilegales. No hizo tal cosa la  apoderada,  quien simplemente se esforzó porque la Corte reabriera un debate ya  superado.   

         

          En  consecuencia,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,   

RESUELVE  

         

          Inadmitir  la  demanda  de  casación presentada por la defensora de  John     Jairo     Jordán     Palacios.   

           No procede ningún recurso.   

          Cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen.   

ÁLVARO    ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN             FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                                                           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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