18665(16-01-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 18665  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

Aprobado acta No. 02  

Bogotá  D. C., dieciséis (16) de enero de  dos mil tres (2003).   

V   I   S   T   O  S   

Procede la Corte a decidir lo que en derecho  corresponda,  respecto  al recurso de apelación interpuesto por el apoderado de  la  parte  civil  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de  Popayán,  el  29  de junio de 2001, por medio de la cual absolvió a la doctora  Celia  Piedad  Vidal, en su  condición  de Juez Segundo Promiscuo Municipal de Caloto (Cauca), por el delito  de  prevaricato  por  acción de que trataba el artículo 149 del Decreto 100 de  1980,  modificado  por  la  Ley  190  de  1995,  imputado  en  la resolución de  acusación.   

  ANTECEDENTES   

1.           HECHOS   

El  juzgador  de  primera  instancia  los  sintetizó, así:   

“El señor OSCAR  FERNÁNDEZ  NAVIA  presentó denuncia penal en contra de la doctora CELIA PIEDAD  VIDAL,  Juez  Segundo  Promiscuo  Municipal  de  Caloto,  porque  en  el proceso  abreviado  de  restitución de bien inmueble urbano propuesto por el presbítero  JUAN  EVANGELISTA  ZAPATA,  representante  legal  del  Orfelinato San Vicente de  Caloto,  en  contra  del  prenombrado  denunciante,  incurrió en las siguientes  irregularidades:  a)  rechazó  de plano el incidente de excepciones previas por  no  reunir  el escrito los presupuestos formales del artículo 75 del Código de  Procedimiento  Civil,  con  apoyo  en  el artículo 98 del mismo estatuto; b) no  valoró  un  dictamen  pericial  por haberse presentado extemporáneamente; y c)  profirió  sentencia  sin  resolver  las excepciones de fondo y sin que el actor  aportara  la  prueba  exigida  por  el artículo 77, numeral 3°, del Código de  Procedimiento  Civil,  más  concretamente  sobre  la  existencia  de la persona  jurídica       demandante       (Orfelinato       San      Vicente)”.   

2.  EL  Tribunal  Superior  de Popayán, en  sentencia  proferida el 29 de junio de 2001, absolvió a la doctora Celia Piedad  Vidal   del   delito   de   prevaricato   por  acción,  al  considerar  que  el  comportamiento    imputado    en    la    resolución    de    acusación    era  atípico.   

3. En el término legal, el apoderado de la  parte  civil  interpuso  el recurso de apelación contra la citada sentencia, el  que  fue  concedido  por el Tribunal, en un escrito en el cual luego de hacer un  breve  recuento  de  la  actuación  procesal,  manifiesta  que su inconformidad  con  la  sentencia  radica  en  que  no  se  hizo  un  análisis  de las tres decisiones tildadas como prevaricadoras, lo que condujo a  que  la  procesada  fuera  absuelta,  dejándose  de  lado  los  argumentos  que  sirvieron  de  sustento  a  la  acusación,  los que aún se mantienen y, por lo  mismo, es la condena la decisión correcta a adoptar.   

Afirma  que  tanto  la  Fiscalía  como  la  Procuraduría,  al  analizar el material probatorio, básicamente el documental,  llegaron  a  la  conclusión de que se había cometido el delito de prevaricato,  el  cual  no  fue  visto  por  el  Tribunal,  no  obstante  que  “se   cometieron  errores  tan  grandes  y  protuberantes  como  una  catedral,  en  donde  por  acción  se  lesionaron  tipos penales consagrados en  nuestro  estatuto  sustantivo  penal,  lo  que  amerita  la  revocatoria  de  la  providencia apelada”.   

Dice  que  las  normas transgredidas por la  funcionaria  procesada  son tan claras que no podían ser desconocidas y, menos,  efectuarse  sobre  ellas interpretaciones diferentes al contenido de sus textos,  salvo  que  se  derivase,  como  sucedió,  de  una  aplicación “amañada”,       “tendenciosa”    y    “mal  intencionada”, impregnada de dolo,  “beneficiando los intereses de una de las partes en  la  relación  jurídica  procesal y en detrimento de los de la otra”.   

Asegura  que  no  se  debe  olvidar  que el  proceso  civil  se  inició  por quien oficiaba como Cura Párroco de Caloto, el  que  se apoyó en una inexistente asociación o persona jurídica, con el fin de  enfrentar   a   un   “humilde,  pobre  y  sencillo  ciudadano”,  quien  no  contaba  con  recursos para  cancelar  los  honorarios  de  un abogado para defenderse de las “mezquinas”     pretensiones     del  demandante.   

         

Afirma   que  las  influencias  de  dicho  sacerdote  sirvieron  para  que  la juez “le metiera  mano”   al   proceso,  contraviniendo  los  claros  mandatos     legales     y,     pese     a     ello,     ser     “premiada”  con  una  absolución  que  contradice la realidad procesal.   

Insiste en que la conducta es dolosa, lo que  se  ha  debido  deducir  de  la actuación de la funcionaria, quien conocía los  trámites   establecidos   por  la  ley  para  esa  clase  de  procesos  y  tuvo  “la  oportunidad  histórica  de enmendar cualquier  irregularidad  que  pudiera  viciar  la  actuación,  al  estudiar  los llamados  presupuestos  de  la  acción”,  y si no lo hizo es  porque tenía algún interés para proceder así.   

Finalmente,   dice  que  hace  suyos  los  argumentos   expuestos  por  la  Fiscalía  y  el  Ministerio  Público,  en  la  diligencia  de  audiencia  pública  “en donde, con  lujo  de detalles, desnudaron la conducta de la enjuiciada de autos y de consuno  solicitaron    a    vuestra    señorías    que    se    profiriera   sentencia  condenatoria”.   

Por  lo  expuesto,  solicita  a  la  Corte  revocar   la  providencia  impugnada  y, en su lugar, condenar a la doctora  Celia Piedad Vidal.   

  CONSIDERANDOS   

Sería  del  caso  que  la  Sala  entrara a  pronunciarse  de  fondo  sobre  la apelación interpuesta por el apoderado de la  parte  civil,  si  no se observara que éste incumplió con la carga procesal de  sustentar las razones de su disentimiento.   

En efecto, como recientemente lo señaló la  Sala :   

“Si  bien  el  derecho  fundamental  al debido proceso de que trata el artículo 29 de la Carta  se  concibe  como un conjunto de reglas y principios a los que debe someterse la  acción  del Estado, de modo que ésta no resulte arbitraria, no menos cierto es  que  la  intervención  y  actividad  de  los  sujetos  procesales y de terceros  tampoco  queda  a la discrecionalidad de los mismos, pues es claro que varios de  los  elementos  que  hacen parte de dicha garantía, dada su estructura lógica,  admiten  limitaciones  o  condicionamientos que no tienen finalidad distinta que  la  de garantizar su vigencia y asegurar el equilibrio de los diversos intereses  que se confrontan en el ámbito del proceso.   

Así, siendo que el proceso penal, según lo  señaló  la  Sala  en  decisión  del  15  de  marzo  de 1.999 con ponencia del  Magistrado   Dr.  Carlos  Eduardo  Mejía,  es,  en  esencia,  un  escenario  de  controversia,  a  través  del cual el Estado ejercita su derecho de investigar,  juzgar  y  penar  las  conductas  prohibidas  por  el ordenamiento jurídico, no  obstante  lo cual, esa actividad, en virtud del principio de legalidad, no puede  desarrollarse   de  manera  arbitraria,  es  a  la  vez  incuestionable  que  su  adelantamiento  se  encuentra  sometido a un conjunto de reglas determinadas por  el  legislador  a  las  que  también  deben  someter  su  actividad los sujetos  procesales  y  los funcionarios judiciales“. (rad.18619, segunda instancia. 19  de   noviembre   de  2002.  M.  P.  Dr.  Carlos          Augusto         Gálvez         Argote).   

En  el  caso  que  ocupa la atención de la  Sala,  el  impugnante  no  cumplió  con  la  carga  de señalar en concreto las  razones  de  su inconformidad con la providencia recurrida, ya que en la primera  parte  de  su  escrito  se  limita a afirmar, genéricamente, que la funcionaria  judicial  debió ser condenada, al haber transgredido gravemente la ley penal, y  que  su  comportamiento  fue doloso, sin ni siquiera percatarse que fue absuelta  por  ausencia de tipicidad normativa, como quiera que el Tribunal consideró que  las      decisiones     tomadas     “si     bien  hipotéticamente”  podrían ser contrarias a la ley  no  lo  eran  de manera ostensible, sin que el apelante hubiera dedicado un solo  renglón a exponer porqué, en su criterio, sí lo eran.   

En la última parte simplemente remite a los  argumentos  expuestos  por  el  Fiscal y la Agente del Ministerio Público en el  acto  de  la  audiencia pública, como si ellos no hubieran sido analizados y no  compartidos en la sentencia impugnada.   

En otros términos, remitirse a lo expresado  con  antelación  a  la  providencia  que se recurre, no puede considerarse como  sustentación,  teniendo el recurrente el  deber de indicarle a la Sala, si  estimaba  que  tales  sujetos procesales tenían razón, los motivos concretos y  precisos  por los cuales han debido ser compartidos y, por lo tanto, por qué el  Tribunal se equivocó.   

En   consecuencia,  al  no  existir  una  sustentación  jurídicamente   atendible, lo único procedente es declarar  desierto el recurso de apelación interpuesto.   

En mérito de lo anteriormente expuesto, la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

                                                             R E S U E L V E   

DECLARAR    DESIERTO    el   recurso   de   apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  absolutoria  proferida  por  el Tribunal Superior de Popayán, el 29 de junio de  2001.   

Contra  este  interlocutorio  no  procede  recurso alguno.   

Comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase a  Tribunal de origen.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN                       FERNANDO  E.  ARBOLEDA   RIPOLL             

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                         CARLOS   A.  GALVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *