18613(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18613  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N°  153  

Bogotá, D. C., cinco (5) de diciembre de dos  mil dos (2002).   

VISTOS  

Decide  la  Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  especial del sentenciado  ROBERT  JAMES  ZEA  MÁRQUEZ,  frente  al  proceso en el cual se profirió sentencia el 18 de diciembre de 2000  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  Sala  Penal  de Descongestión, que  confirmó  la proferida el 7 de julio del mismo año por el Juzgado Veinticuatro  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  que  lo  condenó por el homicidio  cometido  en  Giovanny López Echavarría y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

ANTECEDENTES  

Según  se  alcanza  a deducir de las copias  incompletas  presentadas  por  el  demandante,  el 19 de diciembre de 1998 en un  barrio  de  la  ciudad  de  Medellín  perdió  la  vida  el  joven Giovanny  López  Echavarría,  por  heridas  que le fueran causadas por  arma de fuego.   

Por  los anteriores hechos, el 7 de julio de  2000  el  Juzgado  Veinticuatro  Penal  del  Circuito  de  Medellín  condenó a  ROBERT JAMES ZEA MÁRQUEZ por  los  delitos  de  homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal,  a la pena principal de 40 años y 6 meses de prisión, a la accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas por un término de 10 años  y  la  obligación  de  pagar  la  indemnización de los perjuicios materiales y  morales,  fallo  que el 18 de diciembre siguiente confirmó el Tribunal Superior  de  esa  misma  ciudad,  Sala  Penal  de  Descongestión, al resolver apelación  interpuesta por el defensor del procesado.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera del  artículo   232   del  Código  de  Procedimiento  Penal  entonces  vigente,  el  demandante  pretende la revisión de la sentencia mediante la cual se condenó a  su representado.   

Comenta que el aludido motivo de revisión se  refiere  a  que  después  del fallo de condena aparezcan hechos nuevos o surjan  pruebas  no conocidas al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del  condenado, o su inumputabilidad.   

En este caso, expresa que las pruebas fueron  practicadas  y  valoradas  en  las  instancias,  pero  en  sentido diverso a los  intereses  de  la defensa del procesado, en la medida que se le dio credibilidad  a   la   declaración  rendida  por  José    Alexander  López  Echavaría,  hermano  del  occiso,  único  medio de cargo, pese a que tal personal se hallaba moral y  psíquicamente  afectada  por los hechos, y se desestimaron las aseveraciones de  Margarita María Ramírez Zea, Rosa Amelia Zuleta Zea,  Verónica  Natalia  García  Vanegas  y de    Alba   Mery   Zea   Zuleta,   quienes  concurrieron  al  proceso a manifestar que para la fecha y hora de los hechos en  los   cuales   perdió   la   vida   Giovanny  López  Echavarría, el sindicado ZEA  MÁRQUEZ  se  encontraba con ellos compartiendo en una  reunión familiar.   

Expresa  que  con  tal  apreciación  de las  pruebas  los jueces de instancia violaron el debido proceso, a lo que se suma la  “falta de defensa técnica”.   

Sin más, pide el demandante la revisión de  las  sentencias  proferidas  contra  ROBERT  JAMES ZEA  MÁRQUEZ,   “por  carecer  de  la  plena  prueba”  que conduzca a la certeza sobre la responsabilidad del  sentenciado en las conductas punibles por las que fue condenado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

No  cumplió  el  demandante  los requisitos  exigidos  para  instaurar  la  acción  de revisión, a través de cuyo trámite  favorable se aspire a remover la cosa juzgada.   

En  primer  lugar,  omitió  determinar  la  actuación  procesal  cuya  revisión se demanda y no allegó las constancias de  ejecutoria  del  fallo  atacado,  limitándose  al  aporte de simples fotocopias  incompletas,  quedando  sin  precisar  si  la  sentencia  hizo  tránsito a cosa  juzgada  en  los  términos  de  la  reproducción incluida, lo cual no se puede  subsanar  oficiosamente  en  esta especial acción, que es de naturaleza rogada.   

Adicionalmente,   esta   corporación   ha  sostenido  que la prueba nueva a que aludía la causal tercera del artículo 232  del  Código  de  Procedimiento  Penal anterior, 220 de la ley 600 de 2000, debe  guardar  relación  con  el delito o delitos imputados y, en principio, tener la  virtualidad  de  determinar  la remoción de la cosa juzgada que ampara el fallo  atacado,  de  modo  que  sea  procedente  que  se  ordene  la  revisión  de  la  actuación.   

También  ha precisado reiteradamente que la  acción    de   revisión   “no   constituye   una  prolongación  del juicio, ni corresponde a un instrumento ordinario que permita  dar  cabida  a particulares consideraciones tendientes a cuestionar los soportes  de  la  declaración de justicia que ha hecho tránsito a cosa juzgada, y que se  halla  amparada  por el doble carácter de definitiva e inmutable. Su fundamento  estriba  en  la  posibilidad  real  de  lograr  un  fallo rescindente en orden a  remediar  la  injusticia  material  en  que  haya  podido  incurrir  el  órgano  jurisdicente,  solamente  por la configuración de precisos motivos establecidos  en  la  ley  cuya  demostración  corre  a  cargo  del  accionante,  en quien el  ordenamiento  radica,  además,  la carga de presentar la demanda acorde con los  requisitos  establecidos  en el estatuto procesal” (revisión N° 18.432, auto  del 6 de diciembre de 2001, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll).   

              De    otra    parte,    “no  basta que el demandante aporte pruebas no conocidas sobre un  determinado  hecho;  es  necesario, que los mecanismos probatorios aducidos sean  pertinentes     y     ab    initio    eficaces,   es   decir,   que   guarden  relación  con  el  delito  investigado  y  tengan  en  principio  aptitud para derruir las conclusiones del  fallo,  bien  porque  conducen  fundadamente  a  demostrar que el sentenciado es  inocente  en la diversa acepción de no autor, realizador inculpable del hecho o  al  amparo  de  causal  de justificación, o porque con igual contundencia, esos  mismos  medios probatorios, permiten afirmar su inimputabiidad” (revisión N°  11.352,  providencia  de  18  de marzo de 1997, M. P.  Fernando E. Arboleda  Ripoll).   

        En  el  caso  que  concita  la  atención  de  la Sala, se observa que el demandante no alude a hechos o pruebas  nuevas,  no conocidas al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del  sentenciado  o  su  inimputabilidad,  sino  que  pretende  la reanudación de la  controversia  probatoria,  proponiendo  que  frente  a  las  valoraciones de los  medios  de  convicción  que fueron acopiados en el proceso y que llevaron a los  jueces  de  instancia  a  encontrar  certeza  en  torno  a la responsabilidad de  ROBERT  JAMES  ZEA  MÁRQUÉZ  prevalezca  la por él insinuada. Y que, de otra parte, su representado careció  de defensa técnica.   

Estos aspectos son propios de las instancias,  a  través  de los mecanismos establecidos en el ordenamiento jurídico regular,  en  particular  del  recurso extraordinario de casación si se trataba de yerros  sobre  apreciaciones  probatorias que llevaron a infringir indirectamente la ley  sustancial  o  de  la violación de garantías fundamentales, pero completamente  ajenos  a  la  acción  de  revisión  que,  como quedo visto, no constituye una  prolongación   del   juicio,  ni  permite  cuestionar  los  fundamentos  de  la  declaración de justicia que ha hecho tránsito a cosa juzgada.   

Con  la  acción  de  revisión  se pretende  lograr  un  fallo  rescindente que remedie la injusticia material en que se haya  podido  incurrir,  por la configuración de precisos motivos establecidos por la  ley,  de  manera  que  tal  demostración corre a cargo del demandante, en quien  también  el  ordenamiento  jurídico le impone el deber de presentar la demanda  de  acuerdo  con  los  requisitos  a  que  alude  el  estatuto  procesal  penal.   

De tal manera, no se dio cumplimiento en este  caso  a los requisitos exigidos en el artículo 234 del Código de Procedimiento  Penal  anterior, 222 actual. En consecuencia, se impone el rechazo de la demanda  presentada  en  nombre del sentenciado ROBERT JAMES ZEA  MÁRQUEZ,  de acuerdo con lo dispuesto en el artículo  235 ibídem, 223 actual.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1°.-   Tener   al   doctor   Martín  Fabian  Torres Toro como apoderado  del  condenado  ROBERT  JAMES ZEA MÁRQUEZ,  en  los  términos  y  para  los  efectos  del  poder  conferido.   

2°.-  Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  del  sentenciado ROBERT  JAMES ZEA MÁRQUEZ.   

3°.-  Contra  esta  providencia  procede el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                 JORGE                                 E.                                CÓRDOBA  POVEDA                    

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS    AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE           

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO            ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                      YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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