18559(08-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18559  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.        JORGE        ANIBAL        GOMEZ  GALLEGO   

                                      Aprobado Acta No. 152   

Bogotá  D.  C.,  ocho de octubre de dos  mil uno.   

V    I    S   T   O  S   

          Procedería  la Sala a pronunciarse sobre la admisibilidad formal de  la  demanda de casación discrecional presentada por el defensor de ALBERTO   BOCANEGRA   TORRES,   si  no  se  observara que la misma fue presentada en forma extemporánea.   

A N T E C E D E N T E S  

          1.-  El  antes  mencionado  fue acusado y procesado por el delito de  inasistencia  alimentaria  que  el  3  de  enero  de 1997 denunció en su contra  Elizabeth  Gavilán  Díaz,  madre   de   la   menor  Stefany  Carolina,  porque  a  pesar  de que dentro de un proceso similar iniciado en  septiembre   de   1996   que   culminó   con  cesación  de  procedimiento  por  conciliación,   aquél  suscribió  nueve  letras  de  cambio  para  cubrir  la  cuota   alimentaria  correspondiente  a  los meses de enero a septiembre de  1996  y  se  comprometió  a cancelar oportunamente las que con posterioridad se  causaran,   a   la   fecha   inicialmente   anotada   había   incumplido  tales  obligaciones.   

          2.-  El Juzgado Sexto Penal Municipal de  Ibagué,  mediante  sentencia  de  julio  7  de  2000,  condenó   al   procesado  BOCANEGRA  TORRES  a  la  pena principal de un año de  prisión  y  multa  equivalente a un salario mínimo legal mensual, así como al  pago  de  los  perjuicios ocasionados a su menor hija con el delito, en cuantía  de  $3.983.094  por  los  materiales, y el equivalente a  veinte gramos oro  por los de orden moral.   

          3.-  Impugnado por la defensa técnica el anterior fallo, el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  mediante el suyo de   diciembre  19  de  2000,  al  desatar  el referido recurso le impartió integral  confirmación.   

4.- Los actos de notificación de la sentencia  de  segundo grado y el trámite para la interposición del recurso de casación,  se cumplieron de la siguiente manera:   

4.1.- El fallo se notificó personalmente al  representante  del  Ministerio  Público  el 15 de enero de 2000, y a través de  edicto  fijado  el  16  de  los  mismos mes y año por el término legal de tres  días, a los restantes sujetos procesales.   

4.2.-  La secretaría del juzgado de segunda  instancia,  mediante  constancia de febrero 19 del año en curso, señaló que a  partir  de esa fecha “empieza a correr el término de  treinta (30) días hábiles para presentar demanda de casación”.   

4.3.-   El  libelo  de  casación  aparece  presentado  personalmente  por el defensor ante la Notaría Primera del círculo  de  El  Espinal  el  9 de marzo de 2001, sin que aparezca  constancia de la  fecha  en  que  lo  fue  ante  el  juzgado de segunda instancia, porque sobre el  particular  apenas se dijo en constancia el 4 de abril siguiente que ello había  ocurrido “dentro del término legal”.   

4.4.-  En esta misma oportunidad procesal la  secretaría  del  referido  despacho  judicial  hizo  constar  que el día 22 de  febrero fue inhábil por fuerza mayor.   

5.-  Finalmente,  impera  señalar  que  la  tardanza  en el arribo de las diligencias a esta sede, obedeció a que por error  se  remitieron  a la Corte Constitucional, de donde se dispuso su  envío a  esta corporación, por auto de junio 15 de 2001.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Es  la  Ley  553 de 2000 la aplicable en este caso porque de acuerdo  con  la  referencia  que  viene  de realizarse, bajo su vigencia se profirió el  fallo  de  segundo  grado  y  se inició el término para la presentación de la  demanda  de  casación,  así  se  hubiera declarado por la Corte Constitucional  mediante  sentencias C-252, C-260 y C-261 de fechas febrero 28 y marzo 7 de 2001  las  dos  últimas,  la   inexequibilidad  de algunas de sus disposiciones,  entre   ellas,  el  artículo  6°  referido  a  la  oportunidad  procesal  para  ello.   

          A  esta  conclusión  se  llega  porque  tratándose de una norma de  carácter  netamente  procesal,  vale  decir, despojada de efectos sustanciales,  cobra  vigencia  la  previsión contenida en el  artículo 40 de la Ley 153  de  1887,  según  la  cual   “los términos que  hubieren  empezado  a  correr, y las actuaciones y diligencias que ya estuvieren  iniciadas,    se    regirán    por   la   ley   vigente   al   tiempo   de   su  iniciación”.   

Ahora  bien,  con  referencia a la casación  discrecional,  se  tiene  que  por  virtud  de  la  disposición contenida en el  artículo  1°  de  la  mencionada  ley,  ésta  procedía  contra sentencias de  segunda   instancia   que   hubieran  adquirido  ejecutoria  material  y  fueran  proferidas  por  los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial, el extinguido  Tribunal  Nacional  y  el  Tribunal  Penal  Militar  en procesos adelantados por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo sea  igual  o  inferior  a  ocho  (8)  años,  y contra los fallos proferidos por los  Jueces  Penales  del  Circuito  sin referencia al factor cuantitativo de la pena  señalada para el delito objeto de la sentencia.   

          En  el presente caso, aunque la posibilidad de intentar la casación  por  la  vía  excepcional estaba dada por haber sido proferida la sentencia por  un  juez penal del circuito, es lo cierto que la demanda terminó presentándose  en forma extemporánea.   

En   efecto,  atendiendo   la  regulación  contenida  en  el  artículo 197 del anterior  estatuto  procesal  penal, se tiene que la ejecutoria del fallo del ad  quem se produjo el 23 de enero del año  en  curso,  esto es, tres días después de la última notificación que en  este  caso fue la supletoria del edicto que por igual término se fijó el 16 de  enero del mismo año.   

Así,  entonces, era a partir de ese momento  procesal  y  no  de  otro  posterior  cuando  comenzaba  a  correr el perentorio  término  de treinta (30) días para la presentación de la demanda de casación  discrecional  previsto  en  el  artículo  6°  de  la  Ley 553 de 2000. Así se  desprende   de   la   preceptiva   que  sobre  el  punto  dispone:  “La  demanda  de  casación deberá presentarse por escrito dentro  de  los treinta (30) días siguientes a la ejecutoria de la sentencia de segunda  instancia”.   

         

Ahora  bien,  aunque  como  quedó  dicho no  existe  constancia  de  la  fecha en que la demanda de casación fue allegada al  proceso,   pues   sobre   el  particular  apenas  se  sabe  que  fue  presentada  personalmente  en  la  Notaría Primera del Círculo de El Espinal el 9 de marzo  del  año  en  curso,  es  razonable  concluir  que   la demanda pudo haber  ingresado  al  proceso,  en  el  mejor  de  los  casos,  la  misma  fecha  de la  autenticación  de  la  firma  de  su  signatario  en  la  notaría  o  en fecha  posterior,    pero   de   ninguna   manera   en   fecha   anterior   a   aquella  diligencia.   

En  este  orden  de ideas, si el término de  treinta  días  para  la  presentación  de la demanda venció el 6 de marzo del  año  en  curso,  su  extemporaneidad  es evidente aún sin contabilizar el día  veintidós  de  febrero  que  según la constancia secretarial no fue hábil por  fuerza mayor.   

Lo  anterior  es así porque por ser legal y  preclusivo  el  término para interponer el recurso, no puede ser desconocido ni  cambiado  por  los  sujetos  procesales so pretexto de impertinentes constancias  procesales  o  por  el  proferimiento  de   innecesarios autos, que en este  contexto  carecen  de efecto jurídico vinculante, pues, como lo tiene señalado  la  jurisprudencia,  “el  control  de  los términos  legales corresponde a los sujetos procesales”.   

La inadmisión de la demanda es, entonces,  la  decisión  única  a  adoptar,  pues  se  trata de la consecuencia que deben  soportar    los   impugnantes   que   incumplen   un   tal   requisito   de  procesabilidad.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

          INADMITIR  la  casación  discrecional propuesta por el defensor del  procesado   ALBERTO  BOCANEGRA  TORRES,  por las razones consignadas en la anterior motivación.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase al  juzgado de origen.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS             CARLOS   A.  GALVEZ  ARGOTE                

JORGE        ANIBAL        GOMEZ  GALLEGO               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO               

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                     NILSON               PINILLA  PINILLA                          

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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